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ANVIL: The story of Anvil

martes 9 de febrero de 2010




Este título redundante es el de un documental que ha visto recientemente. Anvil es una banda canadiense de metal que tuvo gran importancia hace años pero de repente desapareció del panorama rockero más grandilocuente.

Se decía que eran tan cruciales para la historia del metal como Metallica, Slayer o Megadeth, y de pronto ya no estaban. En el documental descubriremos por qué, descubriremos lo duro que es para una banda dedicarse a la música sin ningún tipo de apoyo, con familias que alimentar y una industria discográfica cruel. Tenemos varias moralejas: perseguir tus sueños o no fastidiar a tus bandas modestas bajándote sus discos ilegalmente, porque ellos también tienen que comer. Descubriremos también la férrea amistad de los dos protagonistas, Lips y Robb, que llevan tocando en Anvil desde los 16 años (ahora sobrepasan los...¡¡¡50!!!).

Seguramente os temblará el labio de abajo en algunas escenas. Personalmente, Anvil ha pasado de ser "yunque en inglés" a ser una gran banda injustamente infravalorada, dos personas que, hacia el final de sus vidas, se dan cuenta de que no han conseguido nada, que toda su perseverancia, trabajo duro y, por qué no decirlo, la integridad y bondad de Lips, un gran tipo con quien me identifico un poco a pesar de los constantes "fucking" y "fuck", hacen que ahora me arrepienta muchísimo de haber estado en Toronto y no haber intentado buscarlos, aunque sólo fuera para decirles: Al final lo habéis conseguido, enhorabuena. Qué cosas tiene esta peli que cuando acabas de verla te dan ganas de abrazar a dos desconocidos melenudos.

Ah, y anuncio mi intención de hacer subtítulos en español para Fantastic Mr. Fox, la adaptación de una historia de Roald Dahl, El superzorro (la voz del prota es la de George Cluniacense!)

WTF

viernes 5 de febrero de 2010

Hoy me ha llegado un correo de Trajan, el profesor de Civilización inglesa. Un correo enviado a unos diez o doce contactos, que sólo contenía un link. Sin duda, se le ha metido un virus que envía correos él sólo, porque si no, no sé por qué nos manda el link de una página en la que venden básicamente viagras...y mucho menos cuánto les va a interesar eso a Blanca y a Carla!

Optimismo

lunes 1 de febrero de 2010

Que se acabe ya la temporada de exámenes, porque esto va de mal en peor. Ya no sé qué puede ser lo próximo.

lunes 25 de enero de 2010

Yo no sé lo que hago en este mundo. Hoy no me gusta nada el mundo. Nos manipulan charlatanes desde lugares lejanos para que entendamos que la energía nuclear mola y que no pasa nada porque a los tontos de Guadalajara nos pongan centrales nucleares. A nadie le importa nadie a quien no conozcan personalmente. Pinches pendejos de México comentan en mis vídeos sólo para comentar lo mala que es la traducción, sin ningún motivo aparente ni ningún argumento. Hoy veo el mundo como un gran teatro donde todos hacemos cosas sin preguntarnos por qué, donde repetimos incesantemente las mismas acciones repetitivas, colocar servilletas en la mesa, quitarnos la ropa, tirar la basura, fregar los platos. ¿Alguien sabe cuántos platos fregaremos durante toda nuestra vida? Un teatro cuyas escenas no merece la pena representar hoy, un montón de acciones que buscan como único objetivo comer, follar o reírse. No siento apenas ninguna conexión más que con un máximo de diez o doce personas, a las que también les extraña que me vuelque en ellas, y hoy veo claramente lo delgada que es la frontera entre la cordura y la locura, lo fácil que sería, para una persona que tenga al menos una chispa de luz en su interior, ver lo absurdo y mecánico de todo y rebelarse contra ello, negarlo, darse cuenta de que los locos son los demás, es la sociedad, que consiente, son los mandamases, que se mueven únicamente por poder, dinero o sexo, pisando los derechos de las personas, si es que no han renunciado ya a ellos, introduciendo mensajes subliminales en su cabeza para que, sin que ellos lo sepan, manipulen sus decisiones, bombardeándoles con publicidad, metiéndoles miedo, haciendo que deseen las mismas cosas por las que se mueven ellos: si no compras esta ropa no serás guay y no tendrás ningún poder en tu círculo de amigos, si no compras esta crema te saldrán granos y no follarás jamás, aprovecha esta oferta para ahorrar tres céntimos y poco a poco hacerte rico como yo. Puede que una de las pocas cosas realmente bellas e inmortales no sean los elfos, sea ver cómo una cara se ilumina de emoción al leer una historia o escuchar una canción de la infancia. Supongamos que viviré ochenta años, más o menos. Ya estoy a punto de haber vivido un cuarto de mi vida, y no sé cómo quiero pasar los demás. No sé para qué estoy en el mundo, puede que todo sea una broma y lo único que puedes hacer es tratar de disfrutarlo todo cuanto puedas, puede que esta idea me haya sido suministrada por un mensaje subliminal que quiere que disfrute y consuma como buen borrego, puede que lo único que valga la pena en el mundo sea echar unas risas con unos amigos y amar a una persona. Puede que mis genes me hagan entender qué cosas me deben resultar agradables porque ayudan a prolongar la estirpe, que los genes sean unos egoístas de mierda. Es muy seguro que mañana todo esto me parezca una estupidez, que me he dejado muchos puntos sin tratar que echan por tierra todas estas elucubraciones. Sin duda. Pero me ha gustado escribirlo, me ha gustado sentir algo temblando en mi estómago mientras lo escribía, y ese nudo en la garganta que anticipa el llanto. La furia con la que golpeo las teclas, mi violenta forma de respirar. Saludos

jueves 21 de enero de 2010

¿Sois conscientes de que lleváis un excremento en vuestro interior?




















De Tengo una pistola (Enrique Rubio)

Vídeos ya clásicos.

lunes 18 de enero de 2010





HE VUELTO

sábado 16 de enero de 2010

Hoy estoy hecho mierda. Sin duda algo cambia en nosotros en el momento en que nos damos cuenta de que algún día vamos a morir. Por mi parte, recuerdo perfectamente que estaba en Sigüenza, cuando era (más) pequeño y estaba viendo una película de dibujos, que habíamos alquilado en el videoclub, en la que los protagonistas eran los animales de El libro de la selva (el oso, la pantera, el tigre, el lobo, la serpiente) pero cuando no eran más que cachorros. No sé muy bien como, pero el caso es que me di cuenta de que yo también me iba a morir. Me pasé un buen rato llorando, eso de morirse era inconcebible. Y, en cierto modo, aún lo es. Pensad por un momento en cuando seáis viejos y cerréis los ojos por última vez. No sé, no creo que haga falta explicar nada, resulta fascinante. Jamás sabremos cómo sigue el mundo, ni si las películas de ciencia ficción tenían razón, ni si seremos recordados, ni nada en absoluto. Simplemente, dejaremos de ser. Lo que hayamos hecho hasta entonces será todo lo que haremos. Nada más. Simplemente, dormidos para siempre, pero sin soñar. Me sigue maravillando y asustando a la vez. Ayer estaba durmiendo y me acordé de que había dejado el radiador a todo trapo. Normalmente lo bajo o lo apago, pero estaba demasiado cansado. Y pensé, ¿y si me asfixio mientras duermo? Mañana ya no cogeré el tren, mis padres no me recibirán, no podré volver a alegrar (o entristecer) las vidas de los demás, nada. NADA. No más cansancio, ni tristeza, ni dolor, ni preocupaciones, pero no más música, ni alegría, ni amor, ni escritura, ni blog, ni películas, ni libros, ni risas, ni sonrisas, ni aventura. Tal vez sea eso lo que nos impulsa a seguir vivos cuando tenemos un día espantoso en el que absolutamente todo va mal (o lo vemos mal) y lo más fácil sería tirarse a las vías del tren antes de que llegue: El hecho de que puede que las cosas mejoren, el hecho de no saber si, de seguir vivo, tu vida será mucho mejor a partir de ahora, el miedo a perderte las cosas buenas que pueden esperarte tras la próxima esquina.