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Continuamos la guía con el
segundo personaje: Jean le Maingre II, apodado “Boucicault”. Mariscal de los ejércitos
franceses de Carlos VI y uno de los mejores generales de la Guerra de los Cien
Años, luchó en Agincourt, fue capturado y murió en cautiverio. Luchó en dos
duelos contra el condottiero Galeazzo da Mantova, después de que el francés
cuestionase en público el valor de los italianos.
Ambos contendientes iban a
enfrentarse con lanzas y a caballo, pero Boucicault, impaciente, desmontó y fue
contra Galeazzo antes de que pudiese terminar de montar. Los dos se enzarzaron
e intercambiaron algunos golpes, pero el duelo fue detenido. En su segundo
duelo, Galeazzo derrotó a Boucicault.
La baraja que representa al
aguerrido francés contiene, como todas, nueve cartas de habilidad:
Taunt: Burla (básica)
Deny: Negar (básica)
Eye of the Lynx: Ojo del
lince (básica)
Eye of the Lynx: Ojo del
lince
Pre-empt: Anticipación
Pre-empt: Anticipación
Second Thought: Reconsiderar
Lure: Señuelo
Perfect Measure: Mesura
perfecta
Lo primero que notamos es que
todas las cartas de Habilidad, excepto Negar, tienen un requisito de habilidad,
y por lo tanto nuestra elección inicial de Virtud determinará el estilo de
juego, además, vemos que de las nueve cartas, seis utilizan Prudentia, una
utiliza Audatia, una utiliza Fortitudo y la última no necesita ninguna Virtud.
Por lo tanto, Boucicault necesita Prudentia para utilizar la inmensa mayoría de
las Virtudes, y cualquier otra elección hará que tenga que centrarse en Ataques
y Stretto, en lugar de utilizar Habilidades. Por lo tanto, una buena estrategia
del oponente sería escoger Prudentia para sí mismo si puede, para de ese modo
reducir las opciones de Boucicault. Hablemos ahora de cada una de estas cartas
por separado:
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Burla: si tenemos ventaja en Audatia, podemos utilizar esta carta
en Fuera de Alcance para obligar al oponente a jugar un Ataque.
Es una de mis habilidades
favoritas, por su capacidad de confundir y destrozar la estrategia del contrario.
La idea es utilizarla cuando Boucicault es el Retador: de este modo, el
oponente se centra en su papel de Retado, y elige una Posta defensiva y una
mano acorde con esa defensa. Mientras espera el ataque de Boucicault, este
juega Burla. Ahora, el Retado se convierte forzosamente en Atacante, un papel
para el que probablemente no estaba preparado. Las posibilidades son infinitas:
puedes obligar al oponente a que entre en un Intercambio o un coontraataque,
aprovechar las debilidades de su Posta… Si se usa una vez el juego está algo
avanzado, cuando las cartas empiezan a escasear, nos puede dar la victoria.
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Negar: cancela el efecto de una
carta de Habilidad del adversario. Hay que jugarla inmediatamente después de
que el oponente juegue dicha carta.
Se trata de una carta un poco
rara, el salvavidas de Boucicault, pero menos efectivo que el de Galeazzo.
Galeazzo puede jugar Salida siempre que quiera, pero Boucicault sólo puede
jugarla como respuesta a una Habilidad. Es decir, que si el adversario le vence
por medios “normales” (Golpes o Stretto), no hay nada que hacer. Pero se puede
cancelar una Finta, una Patada en la Entrepierna o, aún mejor, una Salida. Es
decir, si conseguimos vencer a Galeazzo y éste trata de escapar con Salida,
podemos negársela. La verdad es que es una carta sin mucho sentido (no sé cuál
es la interpretación esgrimística) y que altera el juego de una forma que no me
acaba de agradar. Al ser básica, dificulta un poco una victoria en un solo turno.
En fin, manías mías.
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Ojo del lince: con ventaja en
Prudentia, puede jugarse en cualquier momento y obligar al oponente a mostrar
la mitad de su mano, redondeada al alza.
Una carta que personalmente
utilizo muy poco, ya que el adversario puede elegir qué cartas te muestra, y
reservarse las más importantes. Puede servir, no obstante, para comprobar qué
cartas de Stretto tiene el adversario (y por lo tanto, con cuáles conviene
quedarse y cuáles se pueden jugar con seguridad). En mi experiencia, no suele
surgir la oportunidad de utilizar Ojo del lince de una forma clara y
determinante, pero en momentos importantes puede venir muy a mano. Es como el
comodín del 50%.
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Anticipación: con ventaja en
Prudentia, puedes atacar. Dicho Ataque tiene +4 en Audatia. Se juega en Fuera
de Alcance.
Es la carta opuesta a Burla, ya
que permite atacar a un Retado (y con ello, sorprender al Retador, que esperaba
ser quien atacase). También sirve a un Retador para asegurarse de que, en su
Ataque, superará en Audatia al oponente. El problema principal de esta carta
tiene que ver con lo que yo considero el problema principal de Audatia: la
Virtud de Audatia y la mecáncia del Saludo y la Entrada Audaz. Ya expliqué en la entrada anterior que la Entrada Audaz al principio del juego no tiene
sentido, y yo no hago más que ver cartas y mecánicas orientadas a este
concepto. Nunca se sabe si Galeazzo tendrá en la manga la carta de Patada en la
Entrepierna y nos fastidiará la partida. No obstante, Anticipación puede
servirnos en medio del duelo para atacar cuando no nos toca, y ganar esa
ventaja en Audatia para hacer una Entrada Audaz si necesitamos pasar a Stretto
rápidamente (otra estrategia para ello, si no disponemos de Ataques, es
utilizar Coda Longa y defendernos de lo que nos venga, pasando después
automáticamente a Stretto).
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Reconsiderar: al igual que
sucedía con Galeazzo, la carta de Reconsiderar permite recuperar una carta
cualquiera de la pila de descarte, siempre que se tenga ventaja en Prudentia y
se juegue en Fuera de Alcance. Boucicault, por el contrario, sólo tiene una de
estas cartas. Nos sirve para recuperar un Golpe, una carta de Stretto
descartada, una Habilidad… Muy útil, nos puede salvar la partida.
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Señuelo: previa ventaja en
Fortitudo, y en Fuera de Alcance, obligamos al oponente a gastar una carta de
Golpe y cambiar a la Posta en la que termina dicho Golpe. Es una carta muy
estratégica, que no sólo obliga al oponente a perder una carta, sino que
también lo obligamos a cambiar a una Posta desde la que no tenía previsto
empezar el asalto. Podemos conseguir llevarlo a una posición desde la que no
pueda reaccionar. Si se usa bien, nos puede dar la partida. La necesaria
ventaja en Fortitudo le da un punto diferente: probablemente no la
utilizaremos, ya que Boucicault busca de forma intuitiva la Prudentia, pero si
el adversario nos la quita, tenemos todavía una carta de Habilidad muy buena
con la que sorprender al adversario.
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Mesura perfecta: la carta
estrella de Boucicault. He pensado en traducirla como “mesura” por su
significado arcaico de “medida” (no es un anglicismo, haya paz). Si Boucicault
tiene ventaja en Prudentia, puede jugarla, y su siguiente Golpe tendrá +4 de
Audatia, +4 de Celeritas y +4 de Fortitudo.
Aunque resulta impresionante, si
se juega en un momento inapropiado, no nos da nada en especial y se
desperdicia. Hay que utilizarla en combinación con una buena estrategia, ya que
nos permite superar al adversario en (casi) cualquier comparación de Audatia,
Fortitudo o Celeritas. Evitar o realizar un Intercambio, negar o realizar una
Entrada Audaz, escoger el lado de Stretto… Si se usa en el momento preciso, nos
da la partida y aplastamos al adversario.
Como vemos, Boucicault depende
muchísimo de la Prudentia para desplegar su catálogo de Habilidades, y si
carece de ella, básicamente está en un apuro y tendrá que ser MUY bueno con sus
Golpes y Stretto. En comparación con Galeazzo, que reparte sus Habilidades
entre todas las Virtudes, Boucicault es más predecible, por decirlo así. Según
mi experiencia, Boucicault es versátil, aunque más orientado a la Distancia, a
conocer las cartas del adversario y mantenerlo a raya gracias a su amplio
catálogo de Golpes. La Prudentia es casi obligatoria para este duelista (aunque
si su oponente se la “quita”, puede aprovechar muy bien Celeritas para realizar
Contraataques e Intercambios, y Galeazzo con Prudentia no puede hacer gran
cosa).
El próximo día hablaremos de la
tercera baraja, la de Agnes Hotot, ¡la doncella sin temor! Saludos.
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