lunes, 30 de junio de 2014

Museu Militar do Porto - día de los museos 2014

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Una semana después del taller decota de malla en la Escuela Profesional de Arqueología, nos dispusimos a instalar nuestro campamento en el Museu Militar do Porto, aprovechando que se celebraba el día de los museos, y se podían visitar todos gratuitamente. Además, aprovechamos para iniciar una asociación con el museo (recientemente hemos tenido otra exposición allí), porque puede ser muy ventajoso organizar entrenamientos o exposiciones periódicas, por no hablar de tener material allí expuesto o guardado. Nuestra tarea en este evento concreto consistía en complementar la colección de armas del museo, que están expuestas tras vitrinas, con las nuestras propias, que se pueden tocar y blandir, y explicar y mostrar su uso a los visitantes.

En el patio del museo montamos la tienda de campaña y las armas, cota de malla, escudos y yelmos. Los militares del museo nos recibieron muy amigablemente e incluso nos invitaron a comer y cenar los dos días. El ambiente fue muy relajado, pues las visitas no eran constantes como suele ocurrir en las ferias, sino que de cuando en cuando aparecía un grupo que se acercaba a nuestro puesto. Hicimos pequeñas demostraciones de combate con espada y escudo, espada a dos manos, lanza o daga, y recibimos la agradable visita de un grupo de amigos míos de la residencia. Una vez más, el interés y la emoción de los visitantes resultaron muy gratificantes. Los chavales, inspirados por nuestra demostración, corrían a pelearse con nuestras espadas de madera, o se hacían fotos cubiertos de cota de malla o con un yelmo.

También, el mismo día, era la presentación de un juego de mesa llamado Trench, recientemente creado por el portugués Rui Alípio Monteiro. Es una especie de ajedrez inspirado en la Primera Guerra Mundial, con una línea que atraviesa horizontalmente el tablero y que representa la trinchera que separa los dos campos. Esta trinchera da protección a las piezas que entren en ella, y más poder a la hora de atacar, pero también las hace muy vulnerables a un ataque desde la retaguardia. Es un juego rápido, más simple de lo que parece y bastante divertido de jugar. En fin, se sorteaba un Trench entre los visitantes (buena idea, ya que el juego cuesta la friolera de 50 euros), y fue nuestro grupo el que se lo llevó.

En los momentos de descanso, aproveché para dar una vuelta por el museo: aparte de los tanques y cañones expuestos en el patio, hay una sala con armas de diferentes épocas (espadas, alabardas exóticas, armaduras, pistolas, rifles, ametralladoras…) y, sobre todo, una colección de miniaturas de ejércitos de diferentes naciones y épocas, desde la Edad Media hasta los ejércitos actuales, pasando por un Conan el bárbaro portugués con bigote y todo.

Muy, muy buena experiencia, justo antes del viaje a Tomar, del que hablaré en otra ocasión. Saludos.

viernes, 27 de junio de 2014

Coursera - Corrección y Estilo en Español

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Hace unos días terminé el curso de Corrección y Estilo en Español, impartido por Santiago Alcoba, de la Universidad Autónoma de Barcelona. Por tratarse de un curso interesante para el campo de la traducción, decidí tirar la casa por la ventana y pagar por el Signature Track que ofrece Coursera. Primero os hablaré del curso y luego de esto último.

El curso, tal y como nos advirtió Santiago Alcoba al comenzar, se centra en unos pocos problemas o errores, muy concretos, pero no es ese su objeto; no se trata de un estudio de casos o ejemplos, porque el curso es demasiado breve para poder abarcar una cantidad considerable de temas. ¿De qué se trata entonces? De aprender cuáles son las herramientas, el procedimiento de análisis y la argumentación necesarios para decidir sobre la corrección o incorrección de las expresiones.
Es decir, lo importante es el método que Santiago Alcoba utiliza para resolver un problema, no el problema en sí. Y este método consiste, en primer lugar, en la consulta de diccionarios de norma y de uso y, posteriormente, la consulta de corpus de textos como CREA o CORPES, para hacernos una idea de la popularidad de la expresión en las diferentes épocas (o incluso siglos) y en las diferentes zonas de habla hispana.

Durante las dos primeras semanas del curso, se analizaron problemas de expresión variados, organizados por temas como “construcción verbal” o “correferencias”. En estas dos semanas nos habituamos a “El Método”, y ya en las siguientes las cosas se pusieron más interesantes cuando analizamos dos traducciones de una misma novela. En las semanas 3 y 4, Los Amigos de Eddie Coyle (novela negra), con dos traducciones, una de 1973 (C. Casas) y otra de 2011 (Montserrat Gurguí y Hernán Sabaté). En las semanas 5 y 6, El guardián entre el centeno, con dos traducciones de una misma traductora (Carmen Criado), pero una de 1978 y otra de 2007. Tremendamente interesante ver las diferencias entre traducciones, sobre todo en el caso de la misma traductora.

Algunos de los problemas de expresión eran realmente finos, casi bonitos: la explicación de por qué lo correcto sería “Jupíteres” y no “Júpiteres”, por ejemplo, u otros ejemplos sobre la prosodia del español y cómo nos invita a emplear conectores tónicos (“el cual”) y no átonos (“que”) para servir como una especie de escalones en la frase. Me resultó evidente que Santiago Alcoba entiende a la perfección la lengua española, sus mecanismos y su espíritu.

El profesor nos sorprendió en dos ocasiones con vídeos de entrevista a editores o profesores que nos hablaron de las novelas analizadas y su relevancia. Muy agradable salir sin previo aviso del aula virtual y acompañar a Santiago en una amena entrevista sobre literatura.

El contenido del curso, como vemos, estuvo muy bien. Tal vez no era lo que el común de los mortales hubiera entendido por “Corrección de estilo”, pero lo que quería hacer, lo hizo bien. Eso sí, si hablamos de la forma del curso, no todo son homenajes:

Para el curso, disponíamos de tres materiales: los vídeos de las diferentes lecciones, las presentaciones en Powerpoint que utilizaba el profesor y los apuntes. Se nos recomendaba leer en primer lugar los apuntes antes de acudir a los vídeos. El problema, en mi opinión, es que los vídeos no aportaban absolutamente nada. Los apuntes contenían toda la información de las lecciones, resumida después en el Powerpoint, y leída por el profesor. Muy rara vez levantó el profesor los ojos de la pantalla para decir algo que no estuviera escrito en la presentación. Y eso es un error de novato en cuanto a presentaciones, pues es una invitación muy explícita a dejar de prestar atención. La presentación debería haber sido mucho más esquemática, y el profesor debería haber reformulado las ideas según sus propias palabras, haciendo aportaciones propias y espontáneas. En su lugar, me encontré con que, lección tras lección, el profesor leía en voz alta lo que podía leer yo mismo.

Los cuestionarios, con un número de intentos simbólico (100), abarcaron todos los temas vistos en las lecciones, y resumían cada dos semanas todo lo anterior. Correctos, pero algo fáciles debido a los intentos infinitos. El foro sí estuvo bastante entretenido, y me enzarcé en disputas lingüísticas sobre un par de temas.

En resumen, fue un curso bastante didáctico e interesante, aunque gran parte de ello se debiera a mi afición desmedida por las vicisitudes lingüísticas, y no al formato del curso. Por otro lado, hablemos del Signature Track:


El problema de Coursera es que, por mucho que te hagas una cuenta e incluyas tu nombre completo, no hay forma de saber que es cierto. Incluso si lo es, nada te impide pasarle la contraseña a ese amigo tuyo que sabe mucho de lengua española para que te saque un 10 en tu nombre. Para eso está el Signature Track. En primer lugar, pagas por el curso (en mi caso, menos de 40 euros por un curso de 6 semanas) y les pasas una foto de tu DNI y una foto tuya con la webcam.  Después, haces una prueba de mecanografía, para que quede registrado tu patrón de escritura, tus errores y tus combinaciones de teclas. Una vez guardado todo eso, cada vez que entres en la página para hacer un cuestionario (u otro tipo de evaluación), la página te pedirá, de nuevo, una muestra de mecanografía y una foto que te haces inmediatamente (yo hacía el curso nada más levantarme y tenía una pinta de troll de las cavernas que asustaba). Mediante este sistema, se certifica de alguna forma que eres tú quien ha hecho el curso. Supuestamente, así tiene más validez. El gran dilema es: ¿tiene más validez? En cierto modo, respondo yo, pero no sé si a nivel curricular tiene mucha importancia, o relevancia, o va a ser decisivo de alguna forma.

Y eso es todo. Estoy oficialmente enganchado a Coursera: ahora mismo estoy haciendo dos cursos a la vez (Paradojas de la guerra y Mitología griega y romana), y tengo a la vista otros tres entre los que tendré que elegir. Mientras tanto, el curso de Historia del mundo desde 1300 coge polvo en mi disco duro, y en algún momento de descanso lo retomaré. Saludos.

miércoles, 25 de junio de 2014

Antonio Barnés - Elogio del libro de papel

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Todos queremos saber, que decía Aristóteles, pero el saber es arduo y ocupa lugar.


La última vez que estuve en casa, mi madre me trajo un pequeño obsequio: el libro Elogio del libro de papel de Antonio Barnés, filólogo y profesor de lengua y literatura en todas sus formas: Didáctica de la literatura, Literatura antigua y medieval, Lengua y gramática españolas, Lengua latina, Lengua griega, Literatura española e iberoamericana, Literatura universal, Español como lengua extranjera… No se me ocurre nadie más indicado para hacer un elogio al libro de papel, la verdad. Aquí, una entrevista con el autor.

Tengo que decir que esperaba algo mucho más mundano y manido, una especie de crítica a los e-books, recurriendo a los típicos argumentos no muy bien desarrollados de “a mí es que me gusta tocar el libro” o “así se ha hecho toda la vida”. Pero este libro no es eso para nada. Este librito de poco más de 100 páginas es una colección de reflexiones breves (una por cada letra del alfabeto) escritas con la prosa de quien ha leído y escrito mucho, del que domina el lenguaje y lo sabe todo sobre su origen y sus conexiones. Alguien que ha reflexionado profundamente sobre lo que implica leer un libro y tenerlo entre sus manos, y las diferencias sustanciales que aparecen cuando leemos en una pantalla. Desde diferentes ángulos (histórico, filosófico, lingüístico…), Barnés habla no sólo de la guerra entre el papel y la pantalla, sino sobre el conocimiento, sobre el todo frente al fragmento, la inmediatez frente al cultivo, la relación del significado y el significante, el conocimiento profundo frente a la opinión y el mero almacenamiento, la oralidad y la escritura, la voz, la palabra y la abstracción, las bases del surgimiento de la universidad, el esfuerzo de leer más allá de la descodificación. Fascinante, ameno y profundo, y tremendamente interesante para todos los que tenemos un interés especial ya no por los idiomas, sino por el mismo concepto del lenguaje. 

Os invito sinceramente, a todos aquellos que seáis lectores, que sintáis que os falta algo cuando leéis en una pantalla, que mostráis especial orgullo por vuestra biblioteca personal a leer este libro. Es como, y aquí cito a Alan Bennett, “como si del libro surgiera una mano y cogiera la tuya” para reconfortarte, para darte argumentos y mostrarte que no estás solo en tu forma de pensar o de sentir.

Os dejo una serie de citas del libro que me llamaron especialmente la atención. Saludos.

“Pedro Salinas lo escribe en El defensor: hay cosas que solo se pueden expresar epistolarmente. En la escritura, el hombre puede encontrarse más sereno, consigo mismo, sin la interferencia emocional del otro, de los otros. De ahí que la forma epistolar sea capaz de ir más allá del artificio. En realidad, toda escritura va dirigida a un destinatario, incluso siendo uno mismo ese al que se escribe.”

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“Es más fácil dominar los ojos que la mente. El hombre visual y auditivo vota al más atractivo. El hombre intelectual, lector, puede votar un proyecto: está más preparado para criticar las ideas, es menos impresionable ante la escenografía del mitin político, donde se lanzan frases, no argumentos. […] Encerrar a los ciudadanos en las imágenes, aherrojarlos en la caverna de las apariencias, es la estrategia de toda tiranía.”

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“En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos, que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia, y deseo de ser tenido por sabio universal. […] A ellos va dirigido este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios, en desprecio y atraso de las ciencias, atribuyendo a la esencia de una facultad las ridículas ideas, que dan de ella los que pretenden poseerla, cuando apenas han saludado sus principios.” José Cadalso, Los eruditos a la violeta

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“La red ofrece una inmensa llanura. Pero el saber, la historia y la cultura son vastas cordilleras donde ninguna colina es igual a otra. En esas subidas y bajadas se va adquiriendo saber, que precisa tiempo y tempus: espacio para la asimilación, el acopio, el crecimiento, los frutos… No en vano cultura significa cultivo.”

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“Leer supone una asimilación, pero así como en la nutrición el alimento original desaparece en el organismo o se funde con él, tras el acto de lectura el libro no muere. En el libro –mensaje de su autor- hay temas sobre los que el autor ha adoptado una posición. La lectura supone una interpretación; y si es inteligente conlleva también un posicionamiento. No anulemos ninguno de estos elementos. No matemos al autor, ni al texto.”


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“La palabra humana puede expresar también […] sentimientos por el tono, pero llega mucho más lejos: es capaz de enunciar conceptos sumamente abstractos. Podemos decir: “dame ese vaso”, o “ser o no ser, he ahí la cuestión”. Son cadenas fónicas aparejadas a ideas. Es sorprendente que un ruido pueda transmitir semejante abstracción; y que, al oír tal murmullo –incluso sin escuchar, es decir, sin prestar atención a los vocablos- percibamos, sobre todo, la abstracción. Esta reflexión sobre el ruido: los sonidos, los fonemas, su articulación, etcétera, si se produce, suele ser en un momento muy posterior al aprendizaje y uso de la lengua. Pero la escucha de un idioma desconocido nos devuelve a la realidad de que el discurso lingüístico es, materialmente, una cadena de sonidos y, por tanto, susceptible de convertirse en un desagradable rumor.”


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lunes, 23 de junio de 2014

AGON: The Lost Sword of Toledo

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AGON es un juego muy querido para mí, que descubrí de chiripa total, y que me dio una sorpresa muy agradable. Se trataba de un juego pausado y bien diseñado, en el que teníamos que leer mucho y devanarnos los sesos para resolver unos puzles más complejos de lo habitual. La historia que nos contaban aquellos tres primeros episodios nos hablaba de la búsqueda del profesor Samuel Hunt, que viaja de país en país para encontrar el misterio del AGON, un juego de mesa cuyas piezas tendrá que ir recopilando, jugando a su vez a otros juegos de mesa con los guardianes de esas piezas, todo ello envuelto en el tumultuoso inicio del siglo XX, que ya sabemos todos lo bien que empezó. En la entrega anterior, conseguimos dominar dos juegos de mesa: el Tablut de Finlandia y el Fanorona de Madagascar. En esta nueva entrega de AGON, Samuel viaja hasta Toledo para encontrar al último descendiente de la familia Candelas y que este le entregue la próxima pieza del AGON.


Por desgracia, nada más llegar, nos enteramos de todas las dificultades que se nos plantean. El joven Francisco Candelas, herrero y forjador de espadas, está en prisión por haber intentado robar una espada, reliquia familiar perteneciente ahora a un rico hacendado, Alonso García de la Rica. La novia de Francisco, Carmen Díez Palencia, está deshecha por el encarcelamiento de su novio, y también porque, según el testamento de su padre, Salvador Díez Palencia, ella deberá casarse con un hombre de riqueza considerable antes de los 21 años, o si no, casarse con el detestable hijo de García de la Rica, Eugenio. Algo no huele bien: ¿por qué Salvador le dio semejante trato a su amada hija? ¿Por qué Carlos Candelas, el padre de Francisco, le dio a Alonso García de la Rica una reliquia forjada por su padre, el famoso Juan Candelas? ¿Dónde está la espada desaparecida? ¿Es inocente Francisco? Todo eso tendremos que investigar y resolver, para poder jugar contra francisco al alquerque, un antepasado del juego de las damas, y conseguir así una nueva pieza del AGON.

El argumento del juego está muy bien construido, y tiene diferentes líneas que, como no, acaban por entrecruzarse. Tenemos el misterio que une a las tres familias (Díez Palencia, Candelas y García de la Rica) como eje central, pero también hay subtramas como la del anticuario Pablo Arriaga, la extraña herencia de Carmen, el mayordomo Hugo o el policía Reoyos. Todo esto pone de manifiesto un gran cambio respecto a la anterior entrega de AGON: antes, se trataba de un juego completamente vacío de personajes, donde apenas encontrabas a dos o tres personas por episodio, y con mucha suerte. Aquí tenemos un total de nueve personajes con los que interactuar, y nunca nos faltarán cosas que hacer. Los puzles más memorables son preparar y utilizar una cámara fotográfica de la época y revelar la foto después, un caleidoscopio que no es lo que parece, y también encontrar los códigos para abrir una caja fuerte con múltiples compartimentos.

Una vez más, tenemos aquí muchos textos para leer que encontraremos en la biblioteca de Díez Palencia y en la Iglesia de San Pedro. La mayoría de ellos no tienen ninguna relevancia para la historia, y muchos no tienen subtítulos (por suerte, están escritos originalmente en español), pero varios de ellos son esenciales para avanzar en el juego. Y qué agradable es simplemente hojear una versión antigua del Quijote o una biografía, olvidarte por un momento de la espada robada y de la llorosa Carmen, para volver después a nuestra tarea con fuerzas renovadas.

En cuanto a la jugabilidad, nos encontramos ante un juego en primera persona, que funciona a base de nodos (puntos fijos a los que podemos movernos, sin libertad de desplazamiento pero con vista de 360 grados). Podemos recoger objetos, utilizarlos, entregarlos y poco más. Y es que no hace falta mucho más para hacer una aventura gráfica de calidad. El inventario, eso sí, es un poco engorroso, una fila corredera de objetos que no nos permite verlos todos de un único vistazo, pero que en algunos casos tiene una vista de zoom que nos permitirá observar con mayor detenimiento el objeto en cuestión. También disponemos de un diario, tremendamente mal aprovechado, me entristece decir. No contiene ninguna reflexión de Samuel sobre los acontecimientos, ninguna pista sobre qué hacer a continuación. Sólo sirve para recoger las conversaciones mantenidas hasta el momento. Ni siquiera, y esto es lo más grave, permite guardar los datos y los textos ya obtenidos o consultados. Esto nos obligará a perder el tiempo viajando de un lugar a otro para consultar una vez más el libro aquel que estaba perdido en el último rincón de la iglesia. Entiendo la función de esto: el espíritu del juego es la paciencia y el progreso gradual, pero en este caso resulta bastante frustrante. Aun así, tiene una consecuencia positiva: nos obliga a escribir notas en papel con todo tipo de datos locos e incomprensibles sobre puzles, que es algo que me encanta. Aquí podéis ver una de mis hojas de notas correspondientes a AGON: The Lost Sword of Toledo (hay más).

Gráficamente es un juego agradable y bien hecho, sin ser en ningún momento ambicioso. Los modelos de los personajes están bastante bien (me sorprendieron gratamente las canciones de guitarra interpretadas por Domingo, que encajaban bastante bien con el movimiento de su manos), y también los objetos, los textos y el menú. Las cinemáticas se resuelven mediante cómics muy bien dibujados (no se complican la vida intentando hacer animaciones). Más que aceptable.

Por último, el sonido del juego tiene muchísima calidad, ya que varios de los puzles tienen que ver con ello. Por un lado, los efectos de sonido son correctos: pasar páginas, caminar, pulsar botones, etc. No falta nada, y nada chirría ni queda mal. Por otro lado, la banda sonora tiene tranquilas melodías de guitarra española. De hecho, uno de los personajes del juego es un guitarrista ambulante que interpretará para nosotros una serie de canciones a las que tendremos que estar muy atentos. Por último, las voces. Todos los personajes, salvo Samuel Hunt, deberían ser españoles nativos, pero no es el caso. Domingo, el padre Pérez o el sargento Reoyos sí pronuncian como debe ser (los actores de doblaje se llaman Arturo Fresoleno, Daniel Santo y Genaro Vasquez, así que supongo que al menos son hispanohablantes), pero el resto se esfuerzan mucho por poner acentos extraños, y a veces no lo consiguen (es gracioso oír a Carmen Díez Palencia decir “Alonso Garsíadalarrica” o a Francisco pronunciar su apellido como “Cándelas”). Pero son momentos puntuales, que no llegan a desmerecer el conjunto de un juego memorable, si bien no demasiado largo.

En resumen, se trata de una buena aventura gráfica, y un gran paso en la saga AGON en cuanto a gráficos, jugabilidad, audio y “vida” del juego. Ese es el camino, señores desarrolladores. Estoy deseando jugar a la siguiente entrega, que tendrá lugar en Pekín. Saludos.

viernes, 20 de junio de 2014

Eels - Wonderful, Glorious

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I've had enough of being complacent
I've had enough of being a mouse

Después de publicar Tomorrow Morning, nuestro atormentado barbudo Mark empezó a preparar una serie de canciones muy personales. Sé que parece raro, porque cuesta encontrar una canción de Eels que no sea muy personal, pero todo se explicará en su momento. Este nuevo disco quedó finalmente aparcado porque Mark no se encontraba completamente a gusto con él todavía, e hizo lo que suele hacer (y todos deberíamos más de una vez): dejar respirar un poco a tu obra para verla más tarde con otros ojos y, mientras tanto, salir a hacer un poco el cabra.

Y ese “hacer el cabra” se transformó en un nuevo disco: Wonderful, Glorious. Este disco destaca, en primer lugar, por no tener un espíritu muy definido, por no ser un disco temático. Es una especie de Shootenanny, compuesto también en una sesión casi improvisada, espontánea, con la banda. Su segundo punto clave es que los músicos de la banda toman parte activa en la composición del disco. Normalmente era Mark el que se curraba tanto la música como la letra, de principio a fin, pero aquí podemos ver que el bajita Koool G. Murder participa en la composición de todas las canciones, y el guitarra Chet en todas menos una. El segundo guitarra, P-Boo, y el batería Knuckles también intervienen en varias canciones. Y se nota. Se nota que son músicos de calidad, que saben dotar a las canciones de un sabor muy novedoso, con buenos solos de guitarra y mucha variedad. A mí el estilo musical de Mark me encanta, pero a veces es demasiado simple. No es que me parezca un defecto, pero me gusta ver de lo que son capaces estos músicos cuando se les da libertad. En estas canciones, cada músico desarrolla su línea por su lado, magistralmente, añadiendo complejidad al disco.

El disco comienza con Bombs Away, que nos transmite una suerte de mensaje inicial más o menos definitorio del espíritu general: no permanecer callado y decir lo que se piensa o lo que se quiere, porque nadie hace caso a un “whispering fool”. En pocas y llanas palabras: “El que no llora, no mama”, hay que luchar para solucionar un problema, hacer un esfuerzo, no esperar que todo salga bien sin más. Eso es lo que simboliza el “Bombs Away”, y como correspondía, es un tema lleno de ritmo y potencia, que empieza con batería y una guitarra chirriante, a los que se une el bajo casi sin que nos demos cuenta. La voz de Mark nos llega, una vez más, llena de efectos raros, ecos y distorsiones. Quién lo iba a decir. Este tema también deja claro que va a estar lleno de efectitos al estilo Daisies of the Galaxy. Todo lo que me recuerde a ese disco es bienvenido.

Seguimos con Kinda Fuzzy, que empieza suavecita y de repente la batería entra a todo trapo. Otro tema muy pegadizo y enérgico. Frenamos después con Accident Prone, con dos guitarras (y algunos efectos) entrelazadas en torno a la voz de Mark, que nos habla de su suerte por ser “propenso a los accidentes”, entendiendo accidentes como encuentros fortuitos.

Pero que el ritmo no pare, llega ahora Peach Blossom, uno de los singles del disco, que empieza con una batería tremenda y un acompañamiento de bajo y pandereta (sí, pandereta) a los que se unen el resto de los instrumentos en un festival musical alegre y animado. Un tema espectacular que nos habla de salir a la calle y oler las flores. Entiéndase lo que se quiera. Os dejo el videoclip para condicionar un poco vuestra interpretación.


De repente, cambiamos totalmente de tónica con On the Ropes, uno de mis temas favoritos desde ya. Mucho más tranquilo pese a no perder su punto positivo, aquí Mark nos habla de que los últimos golpes de la vida no lo han dejado KO, pero que está contra la cuerdas. “I’ve got enough fight left inside this tired heart to win this one and walk out on my feet”. Una vez más, “luchar aunque cueste”, el mensaje del disco.

Llega ahora The Turnaround, una canción muy bonita tanto por su música como por su letra. Avanza con paso lento pero seguro hasta el final, donde la voz tranquila pasa a desgañitarse y los instrumentos se vuelven locos.

New Alphabet, segundo single del disco, canción rítmica y sexy, en la que los instrumentos se lucen completamente. Nos habla sobre “crear nuestro propio alfabeto” cuando el mundo no tenga sentido y las palabras no signifiquen nada. ¡Temazo!


Otro tema tremendo, Stick Together. Muy rápido y con un riff muy pegadizo, nos habla, mediante una parábola militar, sobre la unidad, la lealtad y el estar juntos pase lo que pase. No hay más que buenas canciones en este disco.

Y después del subidón, llega la caída con True Original, canción lenta y depresiva, dominada por una guitarra y un teclado, y la voz de Mark que nos llega como un eco lejano. Canción de alabanza de una chica, explorando una idea dolorosamente cierta: dejar que las otras personas sigan su camino si es su deseo; permitir que sean felices, aunque sea sin ti.


Levantamos cabeza de nuevo: Open My Present, otro tema que no tiene más calificativo que “sexy”. Las guitarras se lucen de nuevo. La metáfora de “abrir el regalo” no necesita explicación, creo yo. Después, nos ponemos sensibleros ahora que llegamos a la recta final del disco. Aquí tenemos You’re My Friend, una canción dedicada a los verdaderos amigos, muy tranquila musicalmente y plagada de efectos. No llega a ser abiertamente positiva ni negativa, la verdad, es muy curioso.

I Am Building a Shrine, el penúltimo tema, que empieza bastante triste y dramática pero al llegar al estribillo muestra su verdadera cara, positiva. Nos habla sobre quedarnos con lo bueno y formar con ello una especie de altar interno. Quedarnos con “all the love you bring me, all the tender words you sing me and all the suns within your smile, all the wisdom of your ways enduring endless days and all the love that never dies”.

Y cerramos el disco con Wonderful, Glorious, canción alegre y animada, y al mismo tiempo relajada, que nos repite el mismo mensaje con una nueva coda: todo lo malo por lo que hemos pasado ha forjado el camino para llegar al momento actual, que es “maravilloso y glorioso” y tenemos que disfrutar de él al máximo. El tema se interrumpe para dar paso a una pequeña melodía que es el culmen de lo positivo y alegre, y el disco se despide de nosotros agitando la mano con una sonrisa como la que se nos queda en la cara.


Pero ojo, cuidado, que la versión deluxe del disco viene con nada menos que 12 canciones extra en un disco aparte. Ocho de ellas son versiones en directo de temas de discos previos, y destaca especialmente In My Dreams, What I have to Offer y I Like the Way This Is Going. De las cuatro canciones originales, me quedo con Your Mama Warned You, muy afín al resto del disco, y por supuesto I’m Your Brave Little Soldier, una canción muy tierna y alegre, que está aquí en versión acústica. Aun así, yo os pongo otra versión que considero mejor.



Y eso es todo. “Wonderful, Glorious” es, por alguna razón que no alcanzo a comprender, el único disco de Eels que no me entusiasma en conjunto, pero que, al revisar las canciones una por una, todas me parecen MUY buenas. Próximamente, hablaremos de The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett, el último disco de Eels hasta la fecha. Saludos.