jueves, 30 de mayo de 2013

Momento épico del día

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No por ser triste y emotivo deja de ser épico. Thich Quang Duc tenía más cojones aún que el hombre del tanque. Quedáis avisados: este vídeo no es apto para todos los públicos.

domingo, 26 de mayo de 2013

Las mocedades de don Guasca de Monò - 8ª parte

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Don Delinardo habíame prestado a treinta de sus soldados, y otros quince escuderos y siervos. Y durante el resto del día don Artímeno de Rivachegas viajó junto a mí y hablamos largo y tendido. Y el venerable caballero me parecía tan gentil y prudente que hice evidente mi escasa experiencia en las cuestiones nobiliarias y de combate entre caballeros, para que me aconsejara lo mejor que pudiera. Y don Artímeno me dio muchos y muy buenos consejos y normas de comportamiento, y me tranquilizó diciendo que antes del torneo me ayudaría a aprender a combatir en justa. Y no aconteció durante aquellos días nada digno de mención, pues dejé el mando de la tropa a Firentés y no encontramos de camino bandido ni rufián alguno. En las pocas villas que cruzamos reclutamos cinco hombres más, y dejé dicho a Desabio que se ocupara de que aprendieran cuanto antes del resto de la tropa, pues nuestras fuerzas eran ya tan numerosas que no me era posible entrenar a los hombres personalmente. Y cuando hacíamos un alto para pasar la noche, don Artímeno leía de un gran libro muchos poemas que, según me dijo, le habían permitido robar el corazón de más de una doncella. Y yo, aunque no sabía leer ni escribir, aprendí de memoria a recitar algunos de ellos para no holgar durante el día.

                Y antes de llegar a Pravén, Firentés me informó de que la vanguardia había avistado un grupo de bandidos atacando una caravana de comerciantes, y me pidió permiso para atacarlos. Y yo se lo di, y quise participar yo mesmo en el combate, mas Firentés me aseguró que no era necesario. Y yo, por mostrar que confiaba plenamente en Firentés, le permití que liderara a la caballería, y los hombres de don Delinardo también tomaron parte. Y yo quedé en una colina junto con don Artímeno y los hombres de armas, y pude ver que los guardias de la caravana ya eran pocos, y que los bandidos estaban ocupados robando mercancías y violando cautivas. Y los nuestros atacaron de sorpresa, causando gran mortandad entre los bandidos y poniendo en fuga a los demás. Y la lucha no se prolongó mucho, y Desabio se llegó hasta mí para decirme que no quedaba nadie con vida de entre la caravana, y que los pocos supervivientes habían huido al comenzar la lucha, y que los bienes que transportaba la caravana quedaban para nosotros. Y yo di orden de reunir todos los caballos y mulas supervivientes de la caravana, y poner en ellos las mercancías después de haberlas examinado. Y entre los cadáveres encontramos algunas armas y armaduras, y encontramos que los comerciantes llevaban grandes sacos de polvos olorosos que don Artímeno me dijo que eran especias sarránidas, y suavísimas telas, y pieles de animales que yo nunca había visto, y don Artímeno me dijo que aquel cargamento tenía un gran valor, y que obtendríamos mucho oro por él en Pravén. Y yo le prometí a don Artímeno la mitad de las ganancias que obtuviera por aquel cargamento, y a los soldados de don Delinardo les di las espadas y las armaduras de los guardias de las caravanas, que eran muy ricas y valiosas. Y con esto seguimos camino hacia Pravén, y nuestra hueste era ahora enorme, con caballería, infantería, arquería y ballestería, criados, mulas y mercancías. Y éramos en número más de ciento, contando a los hombres de don Delinardo, y avanzábamos lentamente, mas no restaba mucho camino para Pravén y contábamos con llegar durante la jornada siguiente.

                Y así ocurrió que al día siguiente avistamos los muros de Pravén, y yo nunca había visto un burgo tan poblado ni rico, ni gentes de tan variada procedencia. Había allí comerciantes de todos los lugares, y reconocí las estaturas bajas y los bigotes de los queryitas, mas había también unas gentes de piel morena y pelo oscuro, que me dijo don Artímeno que el color pardo de sus pieles no era mugre ni suciedad, como yo supuse primeramente, sino que se debía al inclemente sol de las tierras de los sarránidas, pues así se llamaba este pueblo. Y no sabía yo que de ahí a un tiempo viajaría a las tierras de los sarránidas y mantendría duros y sangrientos combates con los ejércitos de sus emires, que así se llaman sus condes. Y también había en Pravén, como digo, muchos nobles de Suadia que habían llegado con motivo del torneo, y estaban acompañados de sus soldados, y por no parecer menos, al entrar en Pravén puse la mano en la empuñadura de mi espada y levanté la barbilla cuanto pude, mesándome las barbas y mirando con altanería a los soldados rasos, como hacían con los villanos los caballeros que pasaban por Tasameso. Y dejamos fuera de la ciudad a nuestras fuerzas, escoltando los bienes de la caravana, con Desabio al mando para vigilar y evitar cualquier tentación de robo, y me fui para el castillo de la ciudad, con don Artímeno, Firentés y diez de los mejores jinetes. Y en la puerta me detuvieron dos guardias armados con grandes alabardas, y me preguntaron quién era y qué asunto me traía a Pravén, y dije que era don Guasca de Monò, y que traía una carta para el conde don Haringote para representarlo en el torneo de Pravén. Y uno de los soldados tomó la carta y se entró en el castillo, y al poco salió el mesmo don Haringote, que era un gentilhombre de cara alargada y barbas y bigotes muy finos y cuidados, y me dio la bienvenida a Pravén, como campeón de su buen amigo don Delinardo. Y me dijo que el torneo comenzaría al día siguiente en el campo de Pravén, y que los participante debían instalar sus pabellones allí. Y don Haringote me deseó suerte y me despidió, pues otros muchos nobles se presentaban ante él aquel día. Y yo dejé dicho al buen don Artímeno que vendiera cuanto antes las mercancías que habíamos obtenido, pues ya tenía yo gran temor a que nos robaran tan valiosos bienes, y que tratara de obtener el mejor precio posible. Y todos juntos nos salimos de nuevo de Pravén y fuimos al campo donde se estaban instalando aquellos que participarían en el torneo. Y los criados instalaron el pabellón que me había regalado don Delinardo, y dejé a Firentés y una escolta de diez hombres allí. Y Desabio acompañó a don Artímeno como protección, mas también para asegurarse del precio obtenido por las mercancías, pues yo era mozo mas no estúpido, y di licencia al resto de la tropa y a los hombres de don Delinardo para visitar la ciudad, sus tabernas y burdeles. Mas di orden a los más cercanos a mí de que vigilaran a los nuevos reclutas y que no ocasionaran conflicto alguno en la ciudad. Y con esto quedé yo en la tienda de don Delinardo descansando del largo viaje, y sin que yo pudiera preverlo entró Firentés diciendo que un noble señor solicitaba hablar conmigo, y yo me salí de la tienda con el mismo ademán que adoptara al entrar en la ciudad, y había allí un gentilhombre acompañado de dos soldados. Y era este hombre ya de alguna edad, mas robusto y de vivo aspecto, y tenía lo alto de la cabeza pelado como un huevo, y este caballero díjome que se llamaba don Monteguerra de Quelredano, y quería saber quién era yo. Y yo le dije cortésmente que era don Guasca de Monò, y que representaría al conde don Delinardo. Y al oír este nombre, don Monteguerra torció el gesto, y me dijo que aunque no tenía nada contra mí, don Delinardo no era muy de su agrado, y que tenían una pendencia que duraba ya años, y por tanto no podía permitir que ni él ni su campeón vencieran en el torneo. Y yo quedé muy confundido por lo que me había dicho, y no supe muy bien qué contestar, y que deseé que estuviera allí don Artímeno para hablar por mí. Y tratando de ser sincero, díjele a don Monteguerra que lamentaba oír aquello, y que esperaba que la rivalidad entre los dos señores no fuera causa de malos sentimientos entre nosotros. Y don Monteguerra agradeció mis palabras y se retiró. Y pude ver que otros grandes señores se acercaban a mi pabellón, y supuse que les traían motivos similares a los de don Monteguerra. Y entonces llegó don Artímeno como caído del cielo, y con él el buen Desabio, y el venerable caballero me dio una talega tan grande como mi cabeza, y al abrirla y ver que estaba llena de dinares de oro, no caí al suelo sólo por mantener la compostura. Y mientras don Artímeno me socorría y atendía a los gentileshombres, saludándolos alegremente, Desabio me llevó aparte y me dijo que don Artímeno había pugnado mucho para obtener el mejor precio posible, y que no había visto ningún comportamiento codicioso o deshonroso. Y con ello, mi confianza en el buen anciano fue completa. Y Desabio también me dijo que en las tabernas había muchos mercenarios ociosos, soldados muy buenos y curtidos que buscaban un patrón al que servir. Y viendo que de buenas a primeras era un hombre rico, despedí a Desabio diciéndole que enviara a todos los mercenarios que encontrara a mi tienda, y también que buscara a algunos de nuestros hombres en la ciudad y los trajera para relevar a los que estaban acompañándome, por que no sintieran que yo favorecía a unos más que a otros. Y me salí fuera de la tienda y atendí a los nobles que se acercaban, sonriendo mucho, y repitiendo mi nombre, dejando que el experimentado don Artímeno se ocupara del resto.


viernes, 24 de mayo de 2013

Momento épico del día

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Por cortesía de mi colega esgrimista Bruno:




miércoles, 22 de mayo de 2013

Concierto de Eels - 28 abril 2013

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El pasado 28 de abril, volví a España en un viaje express, para ver al que ya se puede considerar mi grupo favorito (bueno, con Epica están ahí ahí), y fue un concierto absolutamente redondo. Llegamos allí mi padre y yo (al fin y al cabo, fue gracias a este gran hombre que escuché el inolvidable Daisies of the Galaxy por primera vez), aparcamos relativamente cerca y nos fuimos a la sala La Riviera después de comer algo en el Burger King aledaño, y entrar de nuevo en contacto con los dolorosos precios españoles (casi dos euros de diferencia en los menús). La sala estaba bastante vacía todavía, así que nos pudimos pasear por la zona de merchandising. No había gran cosa, las camisetas eran bastante mediocres, pero yo no iba a por las camisetas. Me lancé sobre Tremendous Dynamite, un álbum doble que recopila 40 canciones en directo de las giras de 2010 y 2011 (ya hablaremos de él más adelante). Por 20 euros, conseguí las versiones en directo (porque son auténticas versiones, con todo tipo de cambios radicales) de prácticamente todos los exitazos de Eels y alguna que otra rareza. Cumplido mi objetivo, me dispuse a disfrutar de lo que E nos hubiera preparado. Dejé a mi padre en el balcón superior, y me metí en la marabunta que se empezaba a reunir, logrando acceder a la tercera o cuarta fila. De pronto, empieza a sonar música rock y salta al escenario este tipo:


Ignatius Farray, el cómico más extravagante de España, el más burdo y el más fino, el más tonto y el más inteligente. Os dejo aquí unos enlaces para que veáis una de sus actuaciones. Pues el señor Ignatius, con la barriga al descubierto y sudando como un cerdo, empezó a hacer air guitar al ritmo de la música que sonaba de fondo. La cosa no podía empezar mejor, y pronto llegó la segunda telonera, nada menos que la cantautora Nicole Atkins, y ella sola con su guitarra se curró cuatro o cinco canciones muy muy buenas. Os dejo una muestra:


Y por fin, a las nueve de la noche, llegaron. Vestidos todos con chándal azul, deportivas y gafas de sol (y E con una gorra), como si fueran Niko Bellic. Empezaron con los dos primeros temas del nuevo disco, Bombs Away y Kinda Fuzzy, para abrir boca. De todas formas, nada como el inicio del concierto de 2010 en Madrid, sólo para sibaritas ;)


También tuvimos la nueva Open my Present, un par de covers y On the Ropes, la primera canción “de bajón” sin las cuales Eels no sería Eels. No podía faltar el temazo del disco nuevo, Peach Blossom. Mr. E se limitó a cantar, tocar las maracas y hacer bailes estrafalarios. Se nota que en este disco ha dejado que metan mano los músicos, que hicieron verdaderas virguerías musicales. Tuvimos una versión magnífica de Fresh Feeling, casi irreconocible al principio.






Tuvimos los mejores éxitos de Hombre Lobo, quizá mi segundo disco favorito y el más apropiado para el directo: Tremendous DynamitePrizefighterFresh Blood y la magnífica In my dreams. Un bombazo detrás de otro. Tuvimos Souljacker Pt. 1, y quizá el mejor momento fue el esperado (por lo menos, yo lo esperaba) mash-up entre dos temazos como My Beloved Monster y Mr. E’s Beautiful Blues, después de que todos protestáramos por tener una canción en vez de dos (Check this shit out before you boo me, you can’t boo me at the very end of the tour!):


Además, el concierto de Madrid era el último de una gira de varios meses, así que a mí me dio la impresión de que lo dieron todo. Muy, muy contento, demostraron que no sólo sacan discos buenísimos, también dominan a la perfección el directo y saben jugar con sus propios temas, transformándolos completamente para la ocasión. Nada más de momento. Próximamente, hablaremos del Blinking Lights, discazo doble que cierra una etapa en la música de Eels. Saludos, queridos todos.










lunes, 20 de mayo de 2013

Trine

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Fear had found a comfortable place in our heroes' hearts. Deeply troubled, their minds began to fill with woe.





Trine es un juego muy simpático del año 2009, de la compañía finlandesa Frozenbite. En general, se trata de un juego inteligente, de puzles, acción y plataformas de scroll en 2D muy similar al famoso Little Big Planet en cuanto a las físicas: tenemos balancines, palancas, etc. La diferencia es que el juego se ambienta en un mundo de fantasía medieval, con bosques encantados, castillos,  muertos vivientes… Y, como no podía ser menos, los protagonistas son tres arquetipos de personaje de fantasía: el caballero, la ladrona y el mago. Pero vamos paso a paso. Bienvenidos a Trine:


Un mundo idílico empieza a ser poseído por el mal en forma de ejército de muertos vivientes. Tres personajes, ajenos a todo, ven unidos sus destinos al encontrarse en la academia de magia: Amadeus el Magnífico, un mago torpe que se empeña en intentar aprender el conjuro de bola de fuego, para impresionar a las damas; Zoya, una ladrona que llega buscando un gran tesoro; y Pontius el Bravo, un orondo caballero. Todos ellos llegan hasta un misterioso cofre que contiene un refulgente objeto, el Trine. Los tres se lanzan sobre él al mismo tiempo, y sus almas quedan unidas. Los tres recelosos compañeros tendrán que encontrar el modo de liberarse, y por el camino se cruzarán con el ejército de muertos vivientes. Amadeus, Zoya y Pontius recorrerán la academia de magia, además de bosques, desiertos, minas abandonadas, castillos… evitando mil y un peligros durante su viaje.



Hasta aquí el argumento. Si hablamos de la jugabilidad pura y dura, el juego se compone de una serie de niveles que tenemos que recorrer de izquierda a derecha (y en ocasiones de abajo arriba), utilizando las habilidades de los personajes para sortear los obstáculos. Sólo controlamos a un personaje, que podemos intercambiar instantáneamente por otro (el personaje se “convierte” en otro). Amadeus, el mago, tiene varias habilidades. Por un lado, puede mover objetos a distancia, por pesados que sean (rocas, bolas de pinchos, balancines…); por otro, puede crear de la nada una serie de objetos, como cubos, pasarelas o plataformas flotantes, que se pueden usar para crear contrapesos, puentes… Zoya, el personaje más ágil de los tres, puede usar su arco para atacar a los enemigos, sus flechas de fuego para quemar cuerdas y encender antorchas y, sobre todo, su cuerda con gancho para aferrarse a superficies de madera. En cuanto a Pontius, su fuerza bruta, su espada y su martillo lo convierten en la mejor baza contra las docenas de esqueletos que nos cortarán el paso, y también para apartar del camino objetos pesados; su escudo también resulta útil para bloquear flechas o desprendimientos.

Esas son las herramientas que nos proporciona Trine, pero no nos da ninguna restricción ni consejo para usarlas. Podemos hacerlo como nosotros queramos. La mayor parte de los obstáculos y plataformas se pueden resolver con cualquier personaje, pero con algunos será más fácil que con otros. Me gustan mucho los juegos que te dan una serie de herramientas, te enseñan a usarlas y luego te plantean un reto, te dan una palmada en la espalda y te dejan hacer lo que quieras. Fomentan mucho la creatividad y la sensación de logro personal. Un buen ejemplo de esto sería un juego como Portal (en realidad, cualquier juego que no tenga siempre una voz que te diga “bien hecho, ahora ve al punto tal y mata a todo lo que se mueva”). El caso es que, a menudo, nos encontraremos con una situación como esta: imaginad una serie de estrechas plataformas que cruzan un abismo. Las plataformas ascienden poco a poco hasta alcanzar una gran pasarela que nos permite seguir avanzando. Si utilizamos al caballero, tendremos que saltar de plataforma en plataforma, con gran riesgo de caer al vacío. El mago lo tendría más fácil, al poder crear varios puentes que se apoyen en las plataformas. Pero nada más fácil que usar a la ladrona, lanzar el gancho a la pasarela superior y reírnos de las plataformas que se quedan abajo mientras nosotros subimos cómodamente. Esto ocurre mucho: te obcecas en una solución concreta, y después de mucho intentarlo te das cuenta de que ese reto es una estupidez para otro personaje. En cuanto a los enemigos, además de atacarles directamente con el caballero o la ladrona, existen métodos alternativos para destruirlos: por ejemplo, si caemos sobre ellos con el pesado caballero, los aplastaremos instantáneamente; también podemos empujarlos contra las distintas trampas del escenario, o utilizar objetos con telekinesia para aplastarlos.

Entre nivel y nivel, el narrador nos cuenta las peripecias de los héroes y lo que van descubriendo en su camino.


El juego también puede jugarse cooperativamente (aunque en el ordenador hará falta conectar dos mandos), manejando a dos o a tres personajes que se podrán ayudar en tiempo real (esta vez, habrá que conseguir que todos los personajes sorteen los obstáculos, no sólo uno de ellos, lo cual plantea un reto completamente diferente: usar al mago para hacer levitar una plataforma sobre la que se encuentra el caballero y cruzar un abismo que luego la ladrona puede atravesar con el gancho, por ejemplo). La diversión está asegurada con el modo cooperativo, de un modo similar (de nuevo) a Little Big Planet.

Tendremos también algunos extras: en cada nivel podremos recoger pociones de salud, de energía (para las habilidades especiales) y de experiencia. Estas últimas, cuando consigamos 50, nos permitirán subir de nivel y conseguir puntos de habilidad para mejorar a nuestros personajes (armas nuevas y otras ventajas). Además, en todos los niveles hay lugares ocultos, fuera del camino más obvio y bastante difíciles de alcanzar, que esconden cofres con objetos mágicos que podremos dar a nuestros tres protagonistas, y que mejoran sus características (resurrección, cantidad de salud, de daño…). Encontrar todos estos objetos y mejorar al máximo a los personajes son buenas razones para volver a jugar a Trine después de haber completado la historia (al menos, mi intención es esa).


Visualmente, Trine es una joya. A pesar de que el juego es en dos dimensiones, los escenarios presentan profundidad, y a lo lejos veremos impresionantes bosques, cavernas, valles… Todos los niveles se desarrollan durante la noche, y la paleta de colores está plagada de azules y morados, pero también de verdes y rojos. La iluminación de la luz lunar, la lava y las antorchas, quita el hipo. Se trata de un mundo de fantasía muy “a lo élfico”, todo muy armonioso y agradable a la vista, nada de aldeas en llamas y cuerpos empalados. Los enemigos, en su mayoría esqueletos con diferentes armas y armaduras, además de murciélagos y arañas, están bien animados y con una física coherente. Gráficamente, para la clase de juego que es (indie y en 2D) es una maravilla.

El sonido también es de calidad: la banda sonora, aunque acaba por ser un poco repetitiva, se ajusta perfectamente al juego, y los efectos de sonido (los gritos de los enemigos, los sonidos al crear objetos con el mago, las flechas impactando en distintos tipos de superficie, los esqueletos al quebrarse…) son muy variados y están muy logrados. Las voces del narrador y los personajes, que aparecen en breves diálogos cargados de humor, también tienen mucha calidad.


Trine es una pequeña joya, un juego encantador que te hará esbozar más de una sonrisa. Los momentos amargos, de frustración por no poder resolver un problema concreto, desaparecen de un plumazo al darte cuenta de que el problema no lo tenía el juego, sino tú, por no saber aprovechar convenientemente las herramientas que te ofrece, por empeñarte en hacerlo de la forma más difícil, por no saber seguir el espíritu del juego: la unión hace la fuerza. Lo que a mí me cuesta, a otro le resulta más fácil, y viceversa. Aprovechémoslo.

sábado, 18 de mayo de 2013

Autoridad

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No sé si sabíais que Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, denunció que el día 5 de abril se produjo un escrache (una manifestación frente a la vivienda particular de una persona) en su casa, que le provocó inmensas molestias, que se sintió intimidada, etc. El magistrado ya ha decidido archivar la denuncia, y me ha sorprendido mucho leer los términos de la misma.

Soraya Sáenz dijo que su suegra “no pudo sacar a su hijo de paseo después de darle la merienda”, y que “el niño rompió a llorar”. Señora, en España hay cada vez más gente que no tiene merienda alguna que llevarse a la boca, y usted pretende que porque su hijo se asustara por unos cuantos gritos, todos salgamos en su defensa y nos compadezcamos. Pretendía que las fuerzas del sistema, con las que usted tiene un jugoso contrato que las pone de su parte, impidieran que los zarrapastrosos que se manifiestan se acercasen a usted. Pues mire, esta vez el juez ha hecho algo verdaderamente justo: reírse de su ridícula denuncia, dejar claro que de ningún modo se considera “restricción a la libertad” el hecho de no poder sacar a pasear a un niño durante los escasos 20 minutos que duró la manifestación. Y que los ciudadanos tienen derecho a la libertad de expresión y a ejercer su derecho de manifestación. Y, sobre todo, que “la posición dominante de las instituciones que ocupan obliga a las autoridades a demostrar contención en el uso de la vía penal”. Es decir, ya que las autoridades tienen (valga la redundancia) autoridad sobre los ciudadanos y pueden decidir sobre sus vidas, su libertad, etc., qué menos que ser comedidos al usar la vía penal, y no dedicarse a condenar indiscriminadamente.

Y esto me lleva, inevitablemente, al segundo punto del día. Cada vez leo más y más testimonios de manifestantes detenidos o golpeados por la policía, que se quejan del mal trato que recibieron, de la irracionalidad de la policía, las constantes vejaciones y faltas de respeto, la cerrazón de mente de la que hacían gala, el miedo que les provoca un encontronazo con un policía. Y yo digo, ¿acaso se selecciona como antidisturbios a aquellos que demuestran ser gente razonable, prudente, con gusto por el pensamiento y la tolerancia? ¿Es esa la característica principal de un policía? No. Los policías son las FUERZAS del orden. Su cualidad es la fuerza, la capacidad de dar hostias, de obligar al díscolo a volver a la fila. Los únicos requisitos para ser policía es pasar un examen de chiste y hacer dominadas y flexiones. No esperéis que respeten vuestra forma de pensar o vuestra libertad. A veces (y seguro que más de uno conocéis casos) se trata incluso de gente que, no pudiendo aspirar a nada mejor en la vida, por falta de capacidad de esfuerzo o de materia prima, consigue un trabajo (que es más de lo que pueden decir muchos), en el que se le da autoridad sobre TODOS los ciudadanos, además de una pistola y una porra. Es el sueño de cualquier matón de instituto: licencia para importunar y agredir, y encima avalado por el Estado. Un tipo que de otra forma sería el último mono, de repente se vuelve tremendamente poderoso, y entonces pasa lo que pasa: detenciones durante más de 7 horas a ciudadanos que no saben cuál es su delito, tratos que podrían considerarse tortura… incluso cosas menos obvias, como parar en un control de alcoholemia a una chica guapa que va sola en el coche y ponerse a intentar ligar con ella, sabiendo que el halo de autoridad que da la placa va a impedir que los mande a la mierda directamente, que se va a estar calladita. Hay gente que realmente se mete a policía por vocación de servicio público, de ayudar y proteger al ciudadano, pero hay que reconocer que es también un coladero de matones. ¿Solución? Hacer limpieza, aumentar los requisitos para entrar y replantearse qué más cosas son convenientes en un agente de la autoridad aparte de los bíceps.

martes, 14 de mayo de 2013

La indignación en Portugal 2

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Pues sí. Volvemos a la carga con más carteles y grafittis de temática "indignada" que he estado recopilando estas últimas semanas. Aquí os los dejo, sin más preámbulos.

La austeridad no salva, hunde. Elige elegir.


Vi a este pueblo luchando.

Este grafitti hace referencia a la pasividad portuguesa a la hora de salir a la calle y protestar, algo de lo que varios portugueses ya me han hablado. La impresión que tengo yo es que tal vez los portugueses sean más calmosos y les cueste más manifestarse, pero cuando finalmente lo hacen, es una auténtica gozada. La unidad del pueblo portugués (excepto en temas de fútbol) siempre me fascina. En España, en prácticamente cualquier cuestión, hay dos opiniones contrarias, enfrentadas, que se odian mutuamente y cuyo número de seguidores es prácticamente igual. Por tanto, es imposible avanzar.

Aquí podría vivir gente

Esta otra pintada hace referencia al tema de los desahucios y de las casas habitables y no vendidas.

Tener o no ser

Esta pintada, frente al centro cultural ContagiARTE, nos habla del capitalismo, un sistema en el que una persona vale tanto como sus posesiones y ganancias.

Los "perros grandes" sólo parecen grandes porque estamos a gatas... ¡¡¡Levantémonos!!!

Animando a las masas a despertar y ver la realidad.


Sonría, está siendo observado

Y eso es todo de momento, os dejo con la versión portuguesa de Nel Pozu María Luisa. Seguiremos informando, ¡saludos!

lunes, 13 de mayo de 2013

Esquela

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Esta semana pasada, se celebró un festival descomunal aquí en Oporto, con motivo de las graduaciones universitarias. Como ya os conté, aquí las tradiciones universitarias son muy particulares, y prácticamente todo el mundo las sigue. Aparte del uniforme típico, los estudiantes de último curso tienen un traje de gala con una chistera y un bastón con un color u otro dependiendo de los estudios cursados, y es costumbre que en estos días, los amigos y conocidos recompensen al estudiante con tres bastonazos en el sombrero (que está convenientemente protegido) hasta que al final termina hecho pedazos.

El caso es que esta fiesta, la Queima das Fitas, consiste en principio en quemar unas cintas que se colocan en la carpeta del estudiante, simbolizando el fin de curso. Hoy en día, sin embargo, la Queima das Fitas es un macrofestival de una semana, con conciertos de los mejores artistas, venta de alcohol barato y gente borracha por todas partes. Se celebra en el Queimódromo, un recinto cerrado donde cada facultad coloca su barraca de bebidas. Realmente, se parece mucho a unas fiestas patronales españolas, pero con facultades en lugar de peñas. La Queima das Fitas recauda mucho, mucho dinero, y el sábado pasado, día 4 de mayo de 2013, a la 1 de la madrugada, mientras yo estaba escribiendo cualquier chorrada en mi cuaderno de viajes, un estudiante de último curso de Deporte llamado Marlon Correia se disponía a entregar la recaudación de la venta de entradas, unos 260.000 euros. Llegaron entonces al Queimódromo cuatro encapuchados armados, con intención de robar el dinero. Marlon Correia consiguió que sus compañeros cruzaran la puerta con el dinero y se pusieran a salvo, pero él recibió un tiro en la espalda. Todavía logró cruzar y cerrar la puerta, pero un segundo disparo a través de la puerta terminó con su vida. Tenía 24 años.


Yo tenía comprada mi entrada para aquella misma noche. En la pausa de la clase de alemán, me enteré de la noticia. No obstante, todo indicaba que la fiesta continuaría. Menos de un día después de que un chaval fuera asesinado, se iba a celebrar una fiesta en el mismo lugar, donde cientos de estudiantes se emborracharían y bailarían. Qué puta falta de respeto. Los asistentes no tienen la culpa, allá cada uno con su conciencia, pero la dirección de la Queima tendría que haber tenido la sensatez de cancelar la fiesta, de forma fulminante. Al no hacerlo, al permitir semejante banalización y silenciamiento de la violencia y la tragedia, dejaron claro su catadura moral y el poder del dinero y las influencias.

Yo fui a la Queima ese sábado, animado por mis amigos, pese a haber estado toda la tarde jodido pensando en todo aquello. Me fui imposible no sentir desprecio por todos aquellos borrachuzos que sabían (porque sin duda sabían) lo que había ocurrido a pocos metros. El suelo sembrado de vasos rotos y basura, con charcos de vómito cada pocos metros; los servicios médicos llevando en volandas a chavales completamente destruidos; música ensordecedora; alcohol corriendo como el agua y risas despreocupadas. Me ponía enfermo todo aquello. No tengo muy claro si el muchacho, de haber sabido lo que le esperaba, hubiera preferido que se cancelara el festival o que todo el mundo se lo pasara bien como si nada hubiera ocurrido. No puedo saberlo, claro está, pero creo que una mínima muestra de respeto y de duelo por la muerte de un chaval que ha muerto en la flor de la vida, y además por nada, para salvar un dinero que no era suyo, no habría estado mal.

No me volví a acercar por allí hasta el martes, cuando actuaba Quim Barreiros, un famoso músico portugués de “música ligera”, digámoslo así. Justo antes del concierto, tuvo lugar un minuto de silencio a la 1 de la madrugada, la misma hora a la que murió, y que no obstante fue interrumpido por los gritos estúpidos de un borracho. Comenzó la actuación, disfruté al máximo y me marché inmediatamente después. No quería estar perdiendo el tiempo y sintiendo odio por todo el mundo hasta las 6 de la mañana. Y eso es todo lo que sé. Menos mal que no todo el mundo se ha vuelto loco, y que se han celebrado distintos homenajes a Marlon Correia aquí en Oporto. Pero manda narices que la Federación Académica de Porto se haya limitado a organizar un minuto de silencio, y a hacer como si no pasara nada, como si lo que ha ocurrido no fuera importante, horroroso e intolerable. Una vergüenza. Y no puedo dejar de pensar en la influencia que puede haber tenido la crisis económica en este intento de robo, y si esta muerte no será una más que cargar en la cuenta de los que dirigen el cotarro.

Y bueno, desde aquí quería hacer lo poco que puedo hacer para honrar al muchacho. Espero que atrapen a esos cuatro hijos de puta.


Y una última mención a Santos García Verdes, joven seguntino de 27 años, cocinero de profesión y dueño del restaurante “La Granja de Alcuneza”, que había ganado ya varios premios y tenía una carrera muy prometedora, que murió el día 8 de mayo de 2013 en un accidente de moto, a menos de 1 km de Sigüenza. Mi pésame a la familia García Verdes.



Con tantas muertes de personas tan jóvenes y con tanto futuro cabe pensar en nuestras propias vidas, dónde las estamos conduciendo, o si acaso nos estamos dejando conducir. Saludos.

domingo, 12 de mayo de 2013

Momento épico del día

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Hoy os traigo los cuatro mejores trailers de videojuegos que he visto, con su música épica correspondiente:









viernes, 10 de mayo de 2013

Sherlock Holmes y el rey de los ladrones

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Entonces, Holmes, ¿qué hacemos?


Casi no lo cuento, amigos míos. Yo me considero un jugador bastante completista, me gusta exprimir los juegos al máximo, sacar todos los trofeos, asegurarme de que he visto o hecho todo lo que se puede ver y hacer. He abandonado pocos juegos, pero Sherlock Holmes y el rey de los ladrones (también conocido como Sherlock Holmes vs Arsène Lupin o Sherlock Holmes: Nemesis) casi puede con mi paciencia. ¿Por qué? Ahora lo descubriréis.



El juego nos pone en la piel del famoso detective Sherlock Holmes (aunque en un par de ocasiones también manejaremos al doctor Watson y al inspector Lestrade), en una no demasiado frenética partida de ajedrez con el famoso ladrón francés Arsène Lupin, que se ha propuesto dejar en ridículo al detective y a Gran Bretaña, robando varios de sus tesoros más emblemáticos. Los escenarios que recorreremos durante el juego son, por tanto, lugares tan característicos como la National Gallery, la Torre de Londres, el Museo Británico o el Palacio de Buckingham. ¿Conseguirá Sherlock Holmes desbaratar los planes de Lupin y salvar el honor de su país?

La mecánica del juego no difiere demasiado de cualquier otra aventura: también en este juego tendremos que resolver puzles (estoy ya harto de puzles de medición de cantidades) y combinar objetos. Uno de los elementos distintivos es la investigación de pistas mediante la lupa, que nos permitirá identificar huellas, rastros y detalles. En ciertas ocasiones, se nos pedirá escribir la respuesta a un enigma, lo cual puede convertirse en una odisea cuando la respuesta contiene varias palabras, debido a las distintas posibilidades. El juego es en 3D y primera persona, pudiéndonos mover a nuestro antojo por todo el mapa. La ventana de inventario, muy detallada y similar a la de Dracula:Origin, contiene toda la información referente a los diálogos que hemos mantenido (y que pueden resultar vitales para continuar con la aventura), los documentos recogidos y las deducciones más importantes de Holmes, además de un práctico mapa que nos permite desplazarnos instantáneamente a cualquier punto de interés del escenario. No obstante, carecemos de información sobre nuestro siguiente objetivo concreto, o pistas para avanzar, lo cual puede provocar confusión en muchas ocasiones. El juego, eso sí, ofrece toneladas de información anecdótica sobre cuadros y esculturas de la National Gallery y el Museo Británico, además de varias referencias a Lovecraft (no en vano el anterior juego de la serie une a Sherlock Holmes con los mitos de Cthulhu) y a los Beetles (The Scarabs, en el juego).

Si observáis con atención, veréis que la localización del juego es formalmente un asco


Hasta ahora, todo bastante bien, ¿verdad? ¿Dónde está la caca? En primer lugar, los entornos que visitaremos son de dos tipos: o bien son ridículamente pequeños (como el Palacio de Buckingham, que se reduce a tres habitaciones y un sótano), o monstruosamente grandes (como la Torre de Londres), pero vacíos. Resulta muy complicado encontrar pistas en entornos tan grandes, homogéneos y vacíos (metros y metros cuadrados de césped, en un centímetro del cual hay una pista diminuta). Los gráficos dan bastante pena, ya que, aunque los personajes están bastante bien hechos, los escenarios presentan una definición muy baja y plana, con algunas texturas que pueden dañar la vista.. Las escenas entre robo y robo, que se desarrollan en la calle Baker donde vive nuestro detective, están metidas con calzador, para alargar el tiempo de juego, con unas tareas absurdas como ayudar a un librero a que pague el dinero que ha perdido en una carrera de tortugas para que nos pueda abrir la librería para buscar un libro que le hace falta a Holmes. Alambicando demasiado tareas sencillas, obligándonos a ir y volver infinidad de veces a los mismos sitios, a la espera de que ese objeto (que obviamente tenemos que usar en algún momento, porque es lo único interesante de toda una habitación) ya esté activo y Holmes haga algún comentario pedante.

Los objetos que tenemos que combinar son, a menudo, un poco absurdos, y las combinaciones, bastante aleatorias, ya que Holmes se niega a hacer observaciones o comentarios sobre los objetos del inventario (un gran fallo, no incluir un botón de “observar objeto” para proporcionar información y pistas indirectas al jugador). A lo largo del juego, queda muy claro cuáles son las partes más interesantes: aquellas en las que no nos obligan a perder el tiempo en escenarios vacíos, en las que los desafíos de Lupin nos llevan rápidamente de una pista a la siguiente. El escenario del sótano del Palacio de Buckingham es un claro ejemplo de las aventuras de “salir de la habitación”, mientras que el Museo Británico (el nivel que más disfruté de todo el juego) nos plantea un emocionante juego en el que tenemos que buscar un libro en la biblioteca, que nos remite a un objeto del museo, que oculta otro enigma o puzle cuya solución es un número de referencia de otro libro. Nada que ver con la horrible Torre de Londres, desierta y monótona, la cual visitaremos en dos ocasiones, nada menos.

La falta de pistas para avanzar, a la que ya he hecho mención antes, se ve agravada por el hecho de que el Dr. Watson, que nos acompaña durante la mayor parte de la aventura, es completamente inútil cuando intentamos hablar con él. “Entonces, Holmes, ¿qué hacemos?” o “Tenemos que darnos prisa, Holmes” es todo lo que nos dirá nuestra sombra. Habría estado muy bien utilizar a este eterno compañero como una forma de indicar al jugador el siguiente paso. Además, durante el juego, Watson jugará al escondite inglés con nosotros. Dejaré que estos  simpáticos y breves vídeos hablen por mí:



Por último, una rápida mención al sonido del juego, que combina unas voces bastante logradas (aunque repetidas para los personajes secundarios) con unos efectos de sonido algo cutres y una música de fondo muy sugestiva (obras muy conocidas de música clásica) pero que se repite una y mil veces (sólo hay un tema en cada escenario). La traducción de voces y textos es bastante buena, aunque es obvio que no se ha implementado dentro del juego todo lo bien que podría, ya que los textos a veces parecen pegados con pegamento de barra sobre los menús, con una fuente completamente distinta y fuera de lugar. Una errata ortográfica en uno de los puzles puede llevarnos por el camino de la amargura un buen rato.

Entiendo


En definitiva, un juego agridulce, pero en su mayor parte agrio, amargo como suspiro de chino, seco como pastel de polaco y ajustado como calzoncillo de torero. Tiene algunos momentos de inspiración, pero son sólo picos de tensión en un juego en su mayoría monótono, aburrido y exasperante.

lunes, 6 de mayo de 2013

Boudicca, Warrior Queen

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"All men die. All women, too. Our lives are over in a moment. Like a bird that flies out of the darkness into a bright hall, full of light and noise and merriment. Then out again into the darkness of eternity. But, in that moment, we can do great things."



Me gusta mucho Boudicca. Fue Atalanta quien me habló por primera vez de la reina guerrera de Britania, que fue humillada por los romanos, azotada, y cuyas hijas fueron violadas, lo que la llevó a luchar hasta la muerte contra los romanos. Más tarde, pude investigar por mí mismo, leer algunas historias, y por supuesto, el cómic Demon Killer de Sláine MacRoth, que nos cuenta una versión alternativa de la historia de Boudicca. Así que, cuando me enteré de que había una película del año 2003 basada en Boudicca, me faltó tiempo para verla. Y me produce sentimientos encontrados.





Básicamente, la peli es un desfile constante de errores históricos: vestimenta, peinados, cultura, armas, diálogos… todo está mal. Los celtas visten como desharrapados (con distintas tonalidades de marrón y gris sucio), se cubren con pieles de animales sin curtir y llevan la cara muy sucia (cuando en realidad fueron los inventores del jabón). Muchos tienen el pelo muy corto, y apenas tres o cuatro llevan bigote. El druida (que viste como un hippy) es calvo. Los celtas cantan como los indios americanos, queman a sus muertos, no llevan escudos, cascos ni ningún tipo de armadura, sus reyes visten ropa pobre y sucia… Una lástima, han querido aprovechar la fama y simbolismo de Boudicca, dejando a un lado cualquier seriedad a la hora de representar la cultura celta.


En realidad, lo único que hace esta película es tomar un par de escenas muy icónicas (la humillación de Boudicca y sus hijas, básicamente) y construir en torno a eso una película de hora y media que no tiene ni pies ni cabeza. Las batallas se liquidan con unos cuantos planos de “melé”, y la batalla final ni siquiera se muestra (Juego de Tronos, 1ª temporada, último capítulo: odio eterno). Hay cosas verdaderamente vergonzosas, como que la clave de la estrategia de Boudicca en una de las batallas sea que un montón de niños se escurran entre las piernas de los legionarios que forman un muro, para desjarretarlos y debilitar su formación. Un ejército profesional y letal como el romano daría de patadas a los mocosos, y de ningún modo se dejaría engañar con semejante truco. En varias ocasiones vemos a los romanos ser víctima de ataques de niños, que les roban armas y caballos sin que ellos hagan nada por impedirlo. La película convierte a los celtas en unos “bárbaros cinematográficos genéricos”, muy nobles y valientes, y a los romanos en tipos malos, crueles, avariciosos y degenerados (y con un curioso acento de aristócratas ingleses). Básicamente, esta peli es “Druidas 2ª parte” (¡Ah, Druidas, qué recuerdos, con sus inversiones de los mismos planos para que parezca que hay más soldados!), pero por lo menos en Druidas los galos tenían bigote.

Aunque tampoco es que quiera ver a Alex Kingston con bigote.

Entonces, ¿de dónde vienen los sentimientos encontrados a los que hacía referencia? Bueno, en primer lugar, el simple hecho de que hagan una película sobre Boudicca ya me alegra. Además, creo que los actores no lo hacen nada mal (especialmente Boudicca y sus hijas). Además, algunos de los guerreros celtas llevan el cabello encrespado en la batalla (debe de ser el único detalle histórico de la peli). 

Bueno, básicamente es eso: la peli es un puto desastre, pero siempre mola ver cómo se rebelan los oprimidos y se cargan a unos romanos. Anima a las masas, no sé si me entendéis. ¡Saludos!


jueves, 2 de mayo de 2013

Incursed - Fimbulwinter

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Would you like to hear my song?
Would you believe my words?



Hoy vamos a hablar de un grupo español de Metal. Y digo Metal, en general, porque tiene un poco de todo: Folk Metal, Viking Metal, Pagan Metal… Fimbulwinter, un álbum de 2012, es un disco cojonudo y redondo, y aquí vamos a hablar un poco de él (y después, de cómo llegó a mis manos).


Literalmente


La primera canción, Endless, Restless, Relentless, es típica introducción orquestal, muy similar a las de Epica (con sus inevitables coros), que empieza un poco floja (con unos parones que se me antojan algo bruscos y fuera de sitio), pero que en seguida cobra intensidad y nos prepara para el abordaje vikingo que se nos viene encima.



Y es que el segundo corte del disco, Svolder’s Battle, es quizá una de las mejores canciones del género que he escuchado. La música ya empieza con un riff muy enérgico, y las guitarras y la batería nos llevan poco a poco hacia el Folk Metal (no tan agresivo como el Viking). La adición de un acordeón acentúa esta tendencia. Entonces, llegan las voces. Guturales. Extraña mezcla, sin duda, música tipo Folk y voces guturales, pero en seguida me dejo convencer y quedo atrapado. La letra de la canción está tomada del Ormurin Langi, un poema danés de 1830 que narra la batalla de Svolder, una encarnizada batalla marítima entre suecos, daneses y noruegos en el año 1000. Os podéis imaginar: abordajes, poderosos barcos, reyes animando a sus hombres y presumiendo de valentía y fortaleza, nombres muy vikingos como Eric, Wolf the Red, Olaf o Herning, espadas en la mano, grandes batallas y grandes derrotas. La estructura de la canción es igual a la de una canción tradicional (como mi querida Herr Mannelig o Vänner Och Fränder): después de cada estrofa, el estribillo corto, fácil y sonoro:

Dance resounds in the halls,
Dance! - Form a ring.
Brave Norwegians ride
to Hildur’s thing

Estrofa y estribillo, estrofa y estribillo, estrofa y estribillo, hasta sus últimas consecuencias (con algún añadido de solo de guitarra o teclado y de voces no guturales, quizá menos inspiradas que las principales). La canción me encanta, es muy enérgica y animosa, una auténtica declaración de intenciones de todo el álbum.


Continuamos con otros dos platos fuertes, esta vez de temática mitológica: primero, Ginnungagap, el vacío primigenio, anterior al mundo que conocemos, nos cuenta la historia de la creación del mundo: el frío infinito de Niflheim y el calor infinito de Muspelheim se encuentran en el centro de Ginnungagap y así son creados Ymir el gigante, la vaca Auðumbla y Bor, cuyos hijos Odín, Vili y Ve matan a Ymir y crean, con su carne, la tierra; con su sangre, los mares y los lagos; con sus huesos, la roca, y con su cráneo, la bóveda celeste. Un macabro pero bello mito que explica la creación de nuestro mundo. Musicalmente, el tema es más machacón al principio, pero luego tiene un par de cambios de ritmo y de estructura muy interesantes. Una canción de “descanso” antes del siguiente plato fuerte; es buena sin destacar especialmente por nada. Sólo me chirrían (de nuevo) las voces no guturales, a las que quizá les falta un poco de personalidad y de gracia.

Jörmungandr (la serpiente que terminará con la vida del dios Thor) llega pisando fuerte (si tuviera patas), con un pedazo de riff que derrocha calidad. En el estribillo, canta la voz limpia mientras la gutural, de fondo, repite el nombre de la serpiente. Solos de teclado y guitarra al más puro estilo Sonata Arctica. Momento acústico de descanso antes de la traca final de la canción. Un tema cojonudo. A estas alturas, ya queda claro que el estilo de Incursed está en el límite entre el Folk y el Viking, jugando a ser a veces un poco más agresivo (como en esta canción), y otras veces más tranquilo, con lo que consigue un espectro muy amplio de registros.


Llega Feisty Blood, tema instrumental muy rápido, que no perdona, con dominio de acordeón y acompañamiento de guitarra. Es como una canción tradicional acelerada y a la que le hubieran metido caña con la batería y la guitarra. Muy buena.

Frenamos un poco para escuchar Homeland, dominada por la voz limpia y los coros, con alguna aparición de la voz gutural. La letra habla de la nostalgia por el país natal, de volver al terruño al final de la vida. Una canción más reposada y lenta, pero con el ritmo muy marcado y constante. Varios parones acústicos y un buen solo de guitarra, lento y claro. Buena canción.

Nordwaldtaler, una de las canciones más extrañas del álbum, tiene una extraña atmósfera country, casi de western (musicalmente y en las letras), aunque no tan marcado como en grupos como, por ejemplo, Dezperadoz. No sé qué pasa últimamente, que a todo el mundo le da por hacer una canción de country metal (véase Cinderblox de Sonata Arctica, que casi puede ser bluegrass metal incluye banjo) Me resulta francamente raro que esta sea la canción más larga del disco. El tema está bien, tiene fuerza y agresividad, pero no pega mucho con el resto del disco, con los relinchos de caballos y los instrumentos country. Es un poco parida, me parece a mí. Pero yo se lo perdono todo a estos muchachos.

Northern Winds, que empieza instrumental y muy épica (el violín es cojonudo), incluye letras del poema Völuspá, una de las fuentes principales de la mitología nórdica. Este tema captura perfectamente el espíritu épico de la mitología nórdica, casi como si los Incursed quisieran compensar por el ramalazo country que les ha dado antes. Es otro de los trallazos que trae este disco.



Volvemos a las canciones exclusivamente instrumentales con Finnish Polka, que es precisamente eso, una polka en versión metal. Muy similar a Feisty Blood en cuanto a rapidez, pero más alegre y desenfadada.

Después del descanso de Finnish Polka, volvemos con cosas serias: Guardians. Otro temazo a la altura de los mejores de este disco, muy potente, que derrocha personalidad, completamente dominado por las voces guturales. Una forma genial de cerrar el disco.


Y digo cerrar el disco porque Erik the Deaf ("the viking with no ears") tiene que ser una coña. Una canción humorística, acústica, con voces limpias rollo Shane MacGowan, con un obvio guiño a Johnny I Hardly Knew Ye, eructos, coros de orcos y, al final, música en 8 bits y frases cantadas al revés. Un final simpático para un disco bastante redondo. Las únicas canciones que no me han gustado tanto son las que se alejan del tema nórdico, pero Incursed deja claro que esa parte la domina, tanto que se puede permitir hacer un poco el loco.

¿Y cómo llegué yo a conocer a este grupo? Pues veréis, uno de mis Youtubers favoritos, Outconsumer, realizó un sorteo en su canal. Entre otras cosas, sorteaba varios discos de Incursed, que por lo visto son amigos suyos. Y yo, ni corto ni perezoso, entré en el sorteo. La suerte me sonrió (ya hacía mucho que no ganaba nada, desde la PSP que me llevé a base de comer Risketos), y resulté ser el flamante ganador de un CD. Y doy gracias, la verdad es que me ha devuelto bastante la fe en el metal español de hoy en día. ¡Viva Outconsumer, viva Incursed!