viernes, 29 de marzo de 2013

Momento épico del día

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¡Epiquísimo!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Safecracker

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Promete, ¿verdad?


Siguiendo con mi tonelada de aventuras gráficas de saldo, he jugado a Safecracker. Aquí os presento mi opinión:

Si tuviera que comparar Safecracker con otro juego que haya jugado, sería con Keepsake. Si os acordáis, Keepsake ponía un gran énfasis en los puzles, quedando en segundo o tercer plano el uso de objetos y los desafíos de conversación. Para eso, era necesario pulir muchísimo el funcionamiento de los puzles y su dinamismo, para no convertir el juego en un atasco continuo. Safecracker lleva esto aún más lejos: la historia es una anécdota, no hay cinemáticas, no hay personajes. Sólo hay puzles y más puzles. Eso sí, algunos son más confusos que los de Keepsake, y tampoco tenemos el sistema de pistas y ayuda. Pero no adelantemos acontecimientos.

Primeros pasos en la mansión

El juego nos presenta a Duncan W. Adams, millonario y magnate petrolero que se retira a su mansión para dedicarse a su verdadero hobby: las cajas fuertes. El viejo Adams muere, y su familia no consigue encontrar el testamento. Para ello, contratan a un experto en cajas fuertes (sin nombre) que llega a la mansión, listo para enfrentarse a los más de 30 puzles que le separan del gran premio. Recorreremos la mansión, desbloqueando nuevas habitaciones y accediendo a nuevos desafíos con cada puzle completado. Estaremos totalmente solos, encontrando de vez en cuando notas y cartas de Adams y su familia, con lo que nos formaremos una idea de cada uno de los parientes de Adams, y quién es merecedor de la fortuna del millonario. Eso es todo. Es una aventura tranquila y solitaria, perfecta para desactivar la música ambiental y escuchar uno de nuestros discos favoritos, y rompernos la cabeza con un par de puzles en un día lluvioso al lado de una copiosa merienda. Es un juego breve, en dos o tres días como mucho, jugando con calma, lo podemos completar.

El juego es en primera persona, y se basa en posiciones predeterminadas (ciertas posiciones en las que podemos situarnos: frente a una puerta, en el centro de una habitación, etc.), muy similar a AGON o PostMortem, por referirme a aventuras que hemos reseñado en este blog. Apenas hay movimiento en los escenarios, exceptuando el agua de una fuente y la apertura de los cofres desbloqueados. Estos escenarios estáticos son, por otro lado, bastante bonitos: la mansión es digna de verse, llena de mármol, maderas nobles, grandes estancias y adornos (todo ello, como he dicho, perfectamente inútil e “ininteractuable”).

Inspeccionando la casa con ganas de puzles

La gestión de la pantalla, el inventario y los botones me gusta mucho, corrige muchos de los defectos de otras aventuras en las que los botones tapan elementos clave del escenario, o en las que la gestión de objetos es muy farragosa: aquí tenemos la pantalla principal totalmente limpia; con el botón izquierdo del ratón interactuamos con todo (puzles, desplazamiento…) y con el botón derecho abrimos la ventana de inventario, que contiene una lista con todos nuestros objetos y notas recogidos (con una pestaña con nombre y descripción del objeto), además de un botón de mapa y otro para volver al menú de guardado. El mapa está dividido en plantas (planta baja, primera planta, sótano, ático…) y nos señala todos los puzles descubiertos, en rojo si todavía no están completados, y en verde si ya hemos dado con la clave correspondiente. Así sabemos qué zonas ya podemos pasar por alto, y adónde tenemos que dirigirnos a continuación (una forma indirecta de darnos pistas).

Los puzles de las cajas fuertes son de muchas clases, algunos muy fáciles, otros complicados y otros no muy lógicos: códigos que tenemos que introducir (y que a menudo están ocultos dentro de otra caja fuerte, salvo una o dos excepciones muy interesantes en las que conocemos de antemano el código y debemos averiguar cómo introducirlo con un teclado estropeado), típicos rompecabezas de deslizar piezas, sudokus, minijuegos de conectar líneas y laberintos, puzles de recipientes y capacidades, puzles de adivinar diferencias, etc. La recompensa por completar un puzle suele ser un código para otro puzle, una llave para una puerta, un objeto… Dentro de los puzles, no hay pistas ni forma de evitar un puzle que no conseguimos resolver. Lo único que hay son unos breves y, por qué no decirlo, banales comentarios de nuestro protagonista, que nos proporcionan una ayuda muy dudosa. Pocas veces tendremos una única tarea inevitable, sino que muy a menudo hay dos o tres puzles entre los que podemos ir cambiando: si uno se resiste, podemos probar con otro para no desesperar.

Con este puzle encenderemos la luz del sótano

Es decir: la transición entre puzle y puzle es muy natural e intuitiva, y la mayoría de los puzles son fáciles de entender (aunque sean, en ciertos casos, lentos de resolver). Eso sí, como alguno de ellos no lo entiendas, no cuentes con que el juego te lo explique. Por suerte, siempre se puede recurrir cobardemente a las guías por Internet.

El sonido es algo que apenas merece mención: música de fondo tranquila y poco memorable, que reduje al mínimo a los pocos minutos para dar paso a Dead Can Dance o a un programa de La Venganza Será Terrible. En cuanto a las voces, sólo hay una: la de nuestro protagonista, que lee documentos y hace comentarios. Los efectos de sonido también son contados: llaves girando en puertas, un agradable sonido de victoria al completar un puzle, etc. Poca cosa.

Como conclusión: Safecracker es un buen juego que se centra en lo que mejor se le da: los puzles, abandonando casi totalmente el argumento, que acaba por ser una excusa para ponernos a resolver puzles a diestro y siniestro. Si os gusta el tema, en este juego no se andan con rodeos.

jueves, 21 de marzo de 2013

Momento épico del día

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martes, 19 de marzo de 2013

Eels - Shootenanny!

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Bueno, ya os he dado un tiempo de descanso de tanto disco de Eels, así que vuelvo a la carga con Shootenanny!, un álbum con una historia muy simple: E tenía ganas de escribir y tocar con la banda sin mucho ensayo previo, sólo llegar al estudio y empezar a tocar, a ver lo que sale. 

Lo que se dice una portada colorida


La colaboración con el batería Butch, que le ha acompañado (a él y a nosotros) gran parte del camino, parece que toca a su fin. El resultado de todo esto es un álbum garajero, con influencias de Souljacker en su sonido sucio y muchos de sus riffs, y con momentos también muy introspectivos y delicados, mezclado todo ello con las letras crudas y llenas de humor negro y amargura, que ya son un clásico en Eels. Hay quien dice que se trata de un álbum vacío, que no dice nada. Yo mismo recelé de este disco durante bastante tiempo, pero cuando lo escuchas, canción por canción, no soy capaz de encontrarle una pega a ninguna. Es quizá el conjunto, el hecho de que no haya un concepto detrás, un hilo conductor. Como disco, es quizás el más flojo, pero si separas las canciones, probablemente muchas de ellas se encuentren entre las mejores. 


La canción inicial del disco, All in a day’s work ya nos pone en situación: una guitarra muy rítmica, pero pesada, que avanza casi a trompicones, como un tren que empieza a arrancar, convirtiéndose en un ritmo francamente sexy y un estribillo algo menos inspirado. Ya queda claro lo que vamos a tener aquí: mucha guitarra, batería y bajo, y apenas nada de teclado. Varias canciones del disco son muy enérgicas: Saturday Morning, que fue single, y mi tono de alarma durante bastante tiempo, es una canción cojonuda. Y Lone Wolf, un poco más acústica, pero igualmente potente y rockera, una de mis favoritas. Wrong About Bobby y Dirty Girl (especialmente esta última) pertenecen también a este grupo de canciones de “venirse arriba”.  
A medio camino entre el grupo cañero y el tranquilo, tendríamos Rock Hard Times (ingenioso juego de palabras), que es alegre de una forma reposada, sin aspavientos.


En cuanto a los momentos de bajón, cabe destacar The Good Old Days, que parece casi una nana para bebés, preciosa y tranquila; también Agony, rítmica pero melancólica, y sin duda Restraining Order Blues, quizá la más triste de todas. Numbered Days, no sé por qué, pero le da un punto de esperanza al disco, tiene un aire positivo en cuanto a la música, aunque la letra hable de una relación con fecha de caducidad. En Fashion Awards, E recupera el falsete que mostró en Daisies of the Galaxy, concretamente en las canciones Selected Memory y Jeannie’s Diary, con un tema también tranquilo.


Y el álbum tenía que cerrarse, cómo no, con un tema memorable, una moraleja: Somebody Loves You. Y es que, como dice E, tienes que aprenderte a quererte a ti mismo y a cuidarte porque es posible que tengas que ser tú mismo ese “alguien que te quiere”. Está muy bien que otros nos quieran, y querer a otros, pero tenemos que empezar con nosotros mismos.


De modo que nada malo tengo que decir de Shootenanny! (por cierto, una palabra inventada que hace referencia a los asesinatos en masa que suceden en Estados Unidos, y que últimamente están aumentando, como ya sabréis), sólo que quizá no destaque debido a la importancia y personalidad de los álbumes que le preceden (Souljacker, Daisies of the Galaxy, etc.) y de los que vendrían después (Blinking Lights and Other Revelations, un grandioso disco doble del que hablaremos en otra ocasión). Pero es un álbum perfectamente representativo de Eels, y además fue un regalo de una persona muy querida, lo que le añade un extra de valor personal. Nos vemos en otra reseña anguileña. ¡Saludos!


Tú sí que sabes


PS. Habrá un concierto de Eels en Madrid el día 28 de abril en La Riviera, y es mi intención asistir. Si alguien se apuntase, me haría muy feliz.

lunes, 18 de marzo de 2013

Murder on the Orient Express

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Juegos de saldo portugueses: Fuck yeah!


Me encantan las historias de detectives. Los asesinatos sin resolver, con varios sospechosos posibles, que el detective interroga hasta sacar a la luz la verdad gracias a su perspicacia. Es por eso por lo que me gusta mucho CSI, o Detective Conan, o tantas otras series que siguen el mismo esquema: mantenerte enganchado y darte la información con cuentagotas, para que puedas ir resolviendo el caso junto con el investigador.

La historia de Asesinato en el Orient Express, en particular, me parece un ejemplo perfecto. En un ambiente tan acotado como un tren detenido por la nieve, el detective Hercule Poirot debe resolver el misterio de la muerte violenta de uno de los pasajeros, interrogando a los demás, buscando pistas y, sobre todo, pensando. Y resulta que hay un juego basado en el libro, y de eso es de lo que vamos a hablar hoy. Señoras y señores, ¡hoy analizamos Murder on the Orient Express!


Lo primero que tengo que decir es que el juego se basa en el libro, y no en las películas. Confieso que leí el libro hace muchísimo tiempo, y lo que tengo más reciente es la película en la que actúa David Suchet como el orondo detective belga. En la película se hacen ciertos cambios, se modifican algunos personajes y se oscurece el tono general del libro (en cuanto a los problemas morales, religiosos, etc.). El juego también añade elementos, esta vez con más descaro, pero con la intención de añadir un interesante giro argumental del que hablaremos más adelante, sin caer en el vil spoiler.

El juego nos pone en la piel, no del famoso Hercule Poirot, sino de Antoinette Marceau, trabajadora de la línea de ferrocarril del Orient Express, que se encuentra en el tren en el momento del asesinato. Poirot, debido a un accidente, se ve obligado a permanecer tumbado en la cama de su compartimento, y es tarea de Antoinette recoger las pistas, interrogar a los sospechosos y presentar sus conclusiones a Poirot. Antoinette es, en mi opinión, un claro homenaje a la propia Agatha Christie (sus facciones, su peinado…), y me parece una idea muy interesante ese cambio de protagonista. Si llevamos a cabo nuestras tareas a la perfección, aumentaremos nuestra puntuación de detective, que disminuirá si pedimos ayuda a Poirot. Al final de la partida, Poirot nos dirá qué tal lo hemos hecho.


El juego tiene, no obstante, varios problemas en todos sus apartados. En primer lugar, el hecho de que el argumento sea una historia tan conocida es un problema, porque si ya la conoces, como es mi caso, los añadidos que incluye el juego te resultan forzados y, sinceramente, tontos. La primera tarea que nos encomiendan es encontrar una caja de bacon para Klaus, el cocinero del tren. La segunda, arreglar una tubería de calefacción. La tercera, traerle a Klaus vinagre y aceite. ¿Están de coña? Cuando estaba jugando, no me lo creía. Me parece lamentable que lo único que se les ocurra para hacer “jugable” la historia de Asesinato en el Orient Express sea inventar tareas tan convencionales, aburridas y sosas. Nada que ver con el misterio ni la investigación. Cuando conoces ya la historia, te das cuenta de que lo que aporta el juego es escaso y poco inspirado.

También la forma de interactuar con los otros personajes, que es, quizá, lo más importante del juego, es algo deficiente: las conversaciones tienen lugar “de una sola vez”: si tenemos que interrogar a los pasajeros, debemos buscarlos a todos y hablar con ellos. Soltarán todo lo que tienen que soltar, y ya no podremos hablar con ellos de nuevo hasta el siguiente capítulo. Además, las “declaraciones” están divididas en dos partes: “qué hicieron en el momento del asesinato” y “cuál es el secreto de su pasado”, así, sin más. Confiesan todo alegremente. Una ronda de confesiones en el capítulo 2 y otra en el capítulo 3. La forma de interactuar podría haber sido mucho mejor, si se hubiera basado en interacciones más cortas y frecuentes, que nos permitieran familiarizarnos más con los personajes y darles así más profundidad, y no convirtiéndolos en fuentes estáticas de información invariable. Por supuesto, el orden de las preguntas es indiferente: te van a contar siempre lo mismo.

En cuanto a los gráficos, son muy flojos. El elegante Orient Express está bien recreado, pero las escenas de exteriores están vacías y son muy planas. Los personajes tienen bastantes animaciones y rostros expresivos, pero estas animaciones tienen que ver con el habla, no con la acción (mover los brazos, poner cara de enfado o de sorpresa…). A la hora de presentar cualquier acción medianamente compleja (como abrir una puerta con una llave o salir por una ventana) se recurre a la cinemática. Cinemáticas largas, lentorras y muchas veces estáticas, sin apenas acción. La pereza se deja ver, por ejemplo, en la forma de mostrar que se ha tomado una huella dactilar: el dibujo de la huella es siempre el mismo, incluso aunque después cada huella sea distinta en nuestro registro. ¿Qué les costaba poner cada huella ampliada y mostrarla en el momento de tomarla, en vez de repetir una huella genérica?

Poirot nos da la opción de dejarnos investigar por nuestra cuenta, y recurrir a él sólo cuando sea preciso, o bien dejar que el detective nos preste su ayuda. Yo lo jugué de la primera forma, pero me pareció demasiado confuso (no sólo difícil, que es lo que esperaba). El sistema de pistas es muy malo: nuestras tareas se resumen en una frase genérica (interroga a los sospechosos, descubre las pistas…), y cuando llegamos a un objeto interesante, oímos la voz de Poirot diciendo “Ah, interesting” o algo así. Ni idea de lo que tenemos que hacer la mayoría de las veces.

El inventario también es bastante incómodo, aunque es muy completo. Tenemos la lista de objetos, el archivo de documentos, la lista de pasaportes, huellas dactilares, una ventana especial para observar objetos y otra para mezclarlos. El problema es que resulta muy lento e incómodo, especialmente para observar un objeto o combinar varios. Entrar a la lista de objetos, seleccionar uno, llevarlo a la ventana de combinar, etc., etc. Me resultó especialmente difícil desentrañar el funcionamiento de la técnica de “separar objetos” (tan simple como colocar el objeto en la parte derecha de la ventana de combinación). Todo ello se debe a la falta de información (que no se debe al nivel de dificultad escogido, ya que probé a jugar también en la dificultad baja, y los problemas permanecían).

Inventario del demonio

Una de las partes más importantes del juego llega cuando debemos recoger huellas dactilares. Dejando aparte el hecho de que recoger huellas es distinto si se trata de objetos externos u objetos del inventario (y, por supuesto, no explicados), no hay pistas sobre qué objetos conviene investigar. Realmente, podría haber huellas en todos los putos recovecos del tren. Deambulas sin rumbo buscando lugares donde poder aplicar el complicado proceso de toma de huellas, y la única ayuda que te ofrece Poirot es decirte si tu tarea ya está completada o si te falta algo. Buena suerte si es así. Una vez más, falta de información.

Compare...

Es un juego breve, que sólo se hace largo cuando te atascas y tienes que recorrer lentamente el tren en busca de algo que se te ha pasado. Por suerte, incluye un pequeño esquema de los vagones que nos permite pasar de uno a otro. Eso se agradece, sobre todo cuando te acuerdas de que te has dejado algo en la otra punta del tren.

La música pasa desapercibida, y los efectos de sonido se pueden contar con los dedos de una mano: viento, sonidos ferroviarios (chu, chu) y poco más. Lo que sí destacan son las voces, cada una con su acento (francés, ruso, alemán…). A Poirot le pone voz el propio David Suchet, lo cual es de agradecer.

En lo único que el juego acierta, en mi opinión, es en la inclusión de una tercera solución para el misterio. Por si no lo sabéis, Asesinato en el Orient Express incluye dos soluciones distintas para el crimen. En el juego, se han currado una más, bastante bien traída y creíble. No obstante, se basa en los elementos que ellos mismos han añadido (hacen algo de trampa). Además, el momento culmen de la historia, la explicación de Poirot, que debería ser diáfana y perfecta, no lo es. Poirot no explica bien las soluciones, que acaban pareciendo más confusas de lo que son en realidad. Además, no se recrea la escena del crimen para que lo entendamos mejor: lo único que vemos es a Poirot hablando y a los personajes poniendo cara de póker.



... and contrast.

En resumidas cuentas, Murder on the Orient Express vale, sin duda, más que los dos euros que pagué por él, pero está lleno de problemas y tiene una calidad bastante discutible. Lo siento, no me ha gustado y jugarlo ha sido a menudo más una molestia que un placer. La historia de Asesinato en el Orient Express es muy buena, pero no han sabido hacer un buen juego con ella. Una lástima. Ya veremos qué tal el otro juego de Poirot que me compré, Evil Under the Sun. ¡Saludos!

domingo, 17 de marzo de 2013

El padrino

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Lo confieso: no he visto muchas películas míticas. No he visto la saga de Alien, ni El club de la lucha, ni La lista de Schindler, ni Salvar al soldado Ryan, ni muchas otras. Estoy en ello, tranquilos. Hace muy poco pude expiar parte de este imperdonable crimen, ya que vi, en tres días sucesivos, las tres partes de El padrino. Y la verdad es que entiendo perfectamente que haya quien se vuelva loco por la saga, por el mundillo de mafiosos, violencia, traiciones y amistad, dirigida por Coppola, entonces desconocido, y basada en novelas de Mario Puzo. A pesar de ser películas de 3 horas cada una, te mantienen pegado a la silla y siempre están ocurriendo cosas. Son películas llenas de acción y conversación, pero siempre relevante para la historia. Tengo que decir, no obstante, que la primera para mí es la mejor, la más original y llena de acción. El resto imitan, de una forma u otra, la estructura de la primera. Sólo haré una breve mención al argumento y a mi impresión general, pues ya se ha hablado mucho sobre El padrino.

¡Escupa el algodón, señor Brando!


La película nos sitúa en los últimos años de vida de Vito Corleone, que ha creado un imperio mafioso, que presta y cobra favores a gente importante, formando una red de influencias capaz de conseguir cualquier cosa, y que también utiliza la fuerza, la extorsión y la intimidación cuando no consigue lo que quiere por las buenas. La historia nos presenta favorablemente al hijo menor, Michael Corleone, ex-soldado, que no quiere tener nada que ver con la violencia que rodea al negocio familiar. Sus dos hermanos, Sonnie y Fredo, participan activamente. Las luchas de poder internas y externas provocarán toda clase de tragedias y la transformación de Michael en un hombre muy distinto. Es un cambio verdaderamente sorprendente, que nos muestra la verdadera cara de Michael, algo que yo pocas veces había visto (quizá en Breaking Bad: un protagonista inicialmente bueno que poco a poco se transforma en un ser detestable). La siguiente película continúa justo donde lo deja la primera, y también nos presenta una historia paralela en flashback, la historia de Vito Corleone, su llegada a Estados Unidos como inmigrante huérfano y su lento ascenso en su carrera mafiosa. La tercera película supone un gran salto temporal: la vejez del heredero de Vito y su intención de limpiar por completo los negocios de los Corleone, hacerlo “todo legal”. En ambas surgirán poderosos rivales que provocarán la vuelta a la violencia y las desgracias.

Se trata de películas duras, violentas, con personajes con una cultura muy tradicional y patriarcal, pero al mismo tiempo son películas bonitas, con imágenes memorables, ambientes lujosos, ropa elegante, música soberbia y un elenco de actorazos: Marlon Brando, Al Pacino, Robert de Niro, John Cazale, Diane Keaton… No puedo decir más que una cosa: que son cojonudas; más allá de la fama y el mito de “El padrino”, son películas de mucha calidad, una mezcla perfecta de acción brutal, sentimiento y pensamiento. Me han encantado. Os dejo con el tema principal de la película, "Parla Piu Piano", una frase cuyas tres palabras empiezan por la letra P, la misma que encabeza el nombre y el apellido del cantante, Paul Potts, que desgraciadamente lleva un nombre que suena igual que el de un famoso genocida camboyano. ¡Saludos!


viernes, 15 de marzo de 2013

Momento épico del día

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martes, 12 de marzo de 2013

¿Qué coño hago en Oporto?

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¡Hola a todos! Como sabréis (o no, según he ido comprobando), me encuentro en Portugal, el país hermano, concretamente en la bonita ciudad de Oporto. ¿Y qué narices haces en Oporto, Carlos? Pues eso vengo a contaros:


Lo principal es un curso de portugués para extranjeros de la Universidade do Porto, bastante extensivo y no intensivo (4 horas semanales hasta junio). Me han puesto en el nivel C, de modo que confío en conseguir hacer un examen oficial de portugués y conseguir así un certificado. Los alumnos son cada uno de un rincón del mundo: Italia, Irán, Inglaterra, Japón, Polonia, Colombia o España, por ejemplo. La mayor parte tienen ya una edad y por tanto las clases tienen un cariz serio y respetable. En la universidad también he conseguido una serie de documentos que me permiten obtener jugosos descuentos en el transporte y en varios servicios de alimentación (incluso fuera del campus).

Por cierto, una nota para los amantes de la saga de Harry Potter: la inspiración de J. K. Rowling tiene su origen en Oporto, pues la escritora pasó un tiempo en la ciudad Aquí los estudiantes universitarios suelen llevar a diario el uniforme oficial, traje negro con corbata, y una especie de capa. Además, en Oporto se encuentra una de las librerías más bonitas del mundo, que parece sacada tal cual del mundo de Harry Potter.

Universitarios portugueses

La librería Lello & Irmão



En cuanto a mi alojamiento, estoy en una residencia de estudiantes bastante bien situada en cuanto a transportes públicos. Mi habitación es bastante amplia, con baño y cocina propios, y un precio bastante menor que lo que pagaba en Madrid. Me estoy convirtiendo en un cocinillas, y la pasta y la verdura apenas tienen secretos ya para mí. También me permito un capricho de vez en cuando: una francesinha, una pizza o cosas así. He encontrado una tienda de productos de importación estadounidenses: barritas hipercalóricas, Pringles de sabores extraños, refrescos de té que me recuerdan a mi viaje a Canadá, galletas Oreo con crema de cacahuete, cecina, cereales Quaker... En la residencia también hay gente de todas partes, y por desgracia tendemos a hablar en inglés y no en portugués (aunque practicar cualquier idioma es bueno). Por suerte, también tengo varias actividades que me permiten hablar con nativos e intentar hacerme pasar por uno de ellos (con desastrosos resultados).


En primer lugar, continúo con mi lento y farragoso aprendizaje del alemán en el Instituto Goethe de Oporto, en un curso de tres horas semanales que también dura hasta junio. Imaginad el lío que llevo en la cabeza, aprendiendo alemán mientras hablo con los portugueses en portugués, y en inglés con la profesora que no sabe demasiado portugués. Es un auténtico reto a veces.


Además, el gimnasio. Intento ir todos los días, y hacer al menos mi programa de ejercicios (se tarda más o menos una hora), pero muy a menudo voy a spinning o hago una clase express de abdominales. Hay muchas más clases de grupo, pero algunas me dan mucho respeto. Me gustaría probar el pilates para mejorar mi espalda encorvada de erudito de opereta. En cualquier caso, es agradable volver a hacer ejercicio después de más de siete meses mano sobre mano. Estoy descubriendo, gracias a mi MP3, lo mucho que mejora mi rendimiento cuando la música que escucho me motiva. Hoy, por ejemplo, han puesto Smack my Bitch Up de The Prodigy y he pedaleado como si me fuera la vida en ello, casi sin sentirlo. Os he ido dejando por aquí algunas de las canciones que me hacen reactivarme en el gimnasio, por si acaso os sirven o interesan. Casi todas pertenecen a la banda sonora del MDK2 (¿quién dijo que los videojuegos promueven el sedentarismo?), música electrónica de la buena. Give them a try y luego me contáis.


Por último, y quizá lo más interesante, tengo clases de esgrima medieval dos días por semana. Sí, habéis oído bien. Seguimos el manual Fior de Battaglia del italiano Fiore dei Liberi, siglo XIV, de forma que la esgrima que aprendemos corresponde a los siglos XII, XIII y XIV. La diferencia fundamental que encuentro con la esgrima olímpica es el movimiento lateral y el dinamismo (en la olímpica sólo te puedes mover hacia adelante y hacia atrás) y el objetivo, que es matar al adversario y no solamente pincharle en el pie. Digamos que es más realista o práctica que el deporte olímpico. Y me lo paso en grande y aprendo mucho. Los compañeros son todos muy simpáticos (y todos tan frikis como yo, estudiantes de Historia o Arqueología, jugadores de Warhammer y metaleros) y como muchos ya llevan bastante tiempo en las clases, me aconsejan y me ayudan. De momento practicamos los golpes básicos, combinamos los ataques con el juego de pies, nos atacamos y defendemos por parejas y finalmente, el “juego”, que consiste en una especie de duelo a cámara lenta en el que uno ataca, otro se deja atacar y después ejecuta el bloqueo correspondiente y ataca a su vez. Los demás, alrededor, vamos entrando por turnos, sustituyendo a uno de los contendientes. Todo muy épico. Llevo incluso un pequeño cuaderno en el que apunto los términos italianos, las guardias y todo lo que nos va contando Ricardo, el profesor. Pronto tendré mi propia espada para hacer el payaso yo solo incluso fuera de las clases. Muy, muy contento.


Y eso es todo, amigos, quedo a vuestra disposición si queréis hacerme una visita. El alojamiento en la residencia es económico, y se puede llegar en avión en poco más de una hora.

domingo, 10 de marzo de 2013

Las mocedades de don Guasca de Monò - 6ª parte

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Y luego desto el conde don Delinardo se llegó de nuevo hasta mí y me pidió que cabalgara a su lado hasta el castillo de Vincurdo, y que dejara a mis hombres departiendo con los suyos. Y durante el camino el conde habló mucho, mas yo permanecí casi en silencio, respondiendo quedamente a las preguntas que me hizo, por que no viera que mis modales y mis conocimientos eran los de un villano. Mas de todo lo que decía yo procuraba acordarme para poder fingir finura y gentileza más adelante, cual si fuera caballero de noble cuna. Y el conde me habló de las guerras de Suadia, en las que había obtenido grandes victorias, y el castillo de Vincurdo que le había otorgado el buen rey Harlaús en pago por sus gestas. Y me habló también de las afrentas que le habían hecho otros condes de Suadia, y cómo quería bien a éste pero odiaba a muerte a aquel, de lo que supe que el mundo de la política requería de mucha astucia y poca gentileza. Y yo le conté la historia que me había inventado, cómo mis orígenes eran nobles y mi patria, lejana; que había arribado en las costas de Calradia para buscar fortuna ya que mi noble padre no había tenido a bien dejarme nada en herencia, y que deseaba que se me tratara conforme a mis méritos, no a mi cuna. Y parecióme que el conde don Delinardo quedaba muy satisfecho y asombrado de mi historia, con lo que quedé yo bien contento de mi buena fortuna, si bien decidí no abrir la boca sino cuando fuese menester, por que no se descubriese el engaño. Y no me inquietó ver a mis hombres hablando animadamente con los caballeros de don Delinardo, pues había dejado dicho a Firentés cuál era la historia que tenía que contar si le preguntaban por su señor don Guasca. Y al caer la noche acampamos junto a un bosquecillo, y mis hombres recogieron leña para hacer fuego, y repartimos carne de jabalí y de ciervo que habíamos ballesteado el día anterior. Y sentí rubor al ver que la tropa de don Delinardo montaba una rica tienda de tela blanca, sujeta con picas, y que en la entrada quedaban dos caballeros bien armados, y verme yo al descubierto cual soldado raso, mas nada podía hacer. Y después de que don Delinardo me invitara a su tienda para hablar, pues el conde gustaba harto de la plática, me retiré y me eché a dormir con mi tropa, comido por los nervios y la incertidumbre de lo que ocurriría cuando llegaran al castillo de Vincurdo.

Y al día siguiente llegamos muy de madrugada al dicho castillo, y quedé yo muy asombrado de lo poderoso que era, pues no había visto yo, allá en Tasameso, el castillo de Tilbote más que una o dos veces. Y era el castillo de Vincurdo alto y de gruesos muros, y en las almenas se veían siluetas de mucha gente armada, y al ver al conde su señor, la guarnición del castillo abrió las puertas y entramos todos, yo muy ufano y tieso junto a don Delinardo, y allá en el patio nos esperaban nobles y damas, con lo que levanté aún más las narices por mostrar mi gallardo porte, y observé que las damas y sus doncellas hablaban unas con otras como entre risas quedas, y bajamos de nuestros caballos y don Delinardo me presentó como don Guasca de Monó a sus consejeros, a su esposa doña Ana y a su hija doña Vera. Y yo hinqué la rodilla en el suelo y besé las manos de tan nobles señoras. Y al besar la mano de doña Vera noté que temblaba, y muy discretamente la miré a los ojos, y pude ver que me devolvían la mirada con admiración. Y yo no pude sino ruborizarme, soltar su mano y volver junto al conde, mirando al suelo, pues no estaba yo hecho a las costumbres cortesanas, ni había requebrado jamás a una mujer más allá de una o dos vecinas de Tasameso, que por serranas de pocos requiebros precisaban. Y el conde don Delinardo me invitó a pasar al salón del castillo de Vincurdo con cuantos hombres quisiese, y yo hice llamar a Firentés y Desabio, y otros tres de entre los más fieles y capaces, y les di instrucción de mostrar costumbres cortesanas lo mejor que pudiesen. 

Y ya nos aguardaban en el salón varias mesas tan largas como el salón mesmo, y el gran hogar del castillo estaba encendido, y la sala iluminada por grandes cirios colocados en lámparas como ruedas de carro colgadas de cadenas. Gentilhombres y muy principales señores estaban ya sentados, y los criados traían y llevaban grandes bandejas con carne asada y otras viandas. El conde me hizo sentar a su lado, presidiendo la mesa y todos brindaron a mi salud y a la de mis compañeros. Yo mostraba los dientes en amplia sonrisa a quien me hablara, y ya me sentía más caballo que hombre. Cuando por fin pude catar la carne, me sentí elevarme hacia los cielos. Allí había jabalí, ciervo, vaca, cerdo, pollos, perdices y otras carnes que yo desconocía. Muchos perros hacían fiestas a los comensales, y ellos les daban huesos y sobras, que me pareció que los perros comían mucho más de lo que yo comí nunca en Tasameso. El conde me llenaba la copa con vino, algo que yo apenas había probado antes, y pronto sentí cómo se me subía el rojo a la cara y empezaba a reír y a hablar con gran desparpajo. Doña Vera, sentada ante mí, no despegaba los ojos de mi figura, y yo trataba de mirar a mi plato y mi copa. Y vive Dios que la dama tenía interés en mí, pues sin que yo me lo esperar empecé a notar un pie descalzo que rozaba mi muslo. Yo hacía por tensar la pierna, más por miedo a ser descubierto por el conde que por parecer membrudo y de recia figura. Y aunque hubiera sabido qué decir a tan alta señora, le habría parecido descortés a mi anfitrión, así que me contenté con no apartar la pierna y dirigir alguna que otra mirada discreta a doña Vera. 



lunes, 4 de marzo de 2013

Momento épico del día

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viernes, 1 de marzo de 2013

La indignación en Portugal

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Como sabéis, tanto España como Portugal pertenecen al grupo de los PIGS, los parias de Europa, los que están más en la mierda. Así que en cuanto llegué, empecé a buscar rastros de indignación, de manifestaciones, de queja e general. Y no sólo los he encontrado, sino que puedo decir que son tan imaginativos y creativos como los españoles. Aquí os dejo un muestrario de los mejores carteles y pintadas que he encontrado:





"Te quiero, FMI". Esta pintada me robó completamente el corazón.





"El pueblo pagando y los bancos hinchándose". Fijaos en los globos que transportan a los banqueros.





"Que se joda la Troika, el pueblo es el que manda más". Estos carteles anuncian la manifestación del próximo 2 de marzo. O povo é quem mais ordena es una frase muy representativa de la revolución portuguesa, como veremos en la siguiente imagen.





"Grândola, villa corrupta", Grândola vila morena es la canción de la revolución que supuso el fin de la dictadura de Salazar en Portugal, y es llamativo que le hayan dado la vuelta, expresando así que la democracia por la que lucharon los capitanes de abril está hecha trizas. Aquí os la pongo para más información:






"Ni tasas ni Bolonia, la lucha es el camino"





"No a las tasas, la enseñanza es de todos"





"Pueden cortar flores, pero no pueden cortar la primavera". Esta es una manifestación antigua, pero me llama  mucho la atención el diseño del cartel.




"No aguantamos más el robo ni la agresión. ¡Nos indignamos! Rehusamos colaborar con la troika, con el FMI, con un gobierno que sólo sirve a los intereses de los que han pasado a pagar menos por trabajar, de los bancos y los banqueros, de la dictadura financiera de los mercados internacionales. Y nos resistimos.

Nos resistimos porque ésa es la única forma de mantener nuestra dignidad y nuestra vida. Nos resistimos porque sabemos que hay alternativas y porque sabemos que aquello que nos presentan como inevitable es en realidad inviable y, por tanto, inaceptable.

Nos resistimos porque creemos en la construcción de una sociedad más justa.

El día 2 de marzo llenaremos de nuevo las calles. Exigimos la dimisión del gobierno y que el pueblo decida sobre su vida. Unidos como nunca, diremos basta. Hacemos un llamamiento a todos los ciudadanos y ciudadanas, con y sin partido, con y sin empleo, con y sin esperanza, para que se unan a nosotros. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones políticas y militares, movimientos civiles, sindicatos, partidos, colectivos y grupos informales para que se unan a nosotros. Del norte al sur del país, en las islas, en el extranjero, ¡tomemos las calles! QUE SE JODA LA TROIKA EL PUEBLO ES EL QUE MANDA MÁS".

Como veis, no estamos solos.