jueves, 24 de abril de 2008

Reflexiones mediante escritura automática, ganadora de medio Oscar.

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REFLEXIONES MEDIANTE ESCRITURA AUTOMÁTICA


Terminamos segundo de Bachillerato. Selectividad. ¡Qué lejano parece todo! Como si todo lo anterior, todo lo que nos ha llevado hasta este punto, Educación Secundaria, Primaria, e incluso nuestra más tierna infancia, no hubiese sido más que un sueño, un sueño que todavía no ha terminado, que hasta ahora ha sido más agradable que doloroso. Intentaré expresar todo lo que, en estos momentos, sentado frente al ordenador y con una película de fondo, me viene a la mente al pensar en todo lo que me ha ocurrido a mí, y con toda seguridad, a todos vosotros. Escuchad, por tanto, todo lo que os ha ocurrido, lo que os ocurre y lo que puede que os ocurra.

En un principio no había ningún sufrimiento, sólo diversión y cuidados. Cuando éramos pequeños, no había responsabilidades, los demás se preocupaban por nosotros. Jugar, comer y dormir, eso era todo. Pero, ¿en qué momento cambió la situación? ¿Cuándo abandonamos este mundo de almohadas y calor, cuándo fuimos expulsados de él y nos arrojaron, como si del Génesis se tratara, a otro mundo completamente distinto, frío, hostil, lleno de responsabilidades, sufrimiento, posibilidades, y demasiado rápido para algunos de nosotros?

Todo parece haber cambiado. De un día para otro, sin apenas darte cuenta, ya no tienes tiempo para jugar, tienes que ocuparte de otras cosas. Los libros, tus libros de toda la vida, con los que más has disfrutado, los héroes y los villanos con los que has reído y has llorado, tu Tintín, tu Astérix, tu Bastian y tu Atreyu, tu Robinson Crusoe, tu Peter Pan y tu Garfio, los particulares de cada uno, han quedado en un segundo plano, sólo ocupan un pequeño espacio en tu memoria, un recuerdo de tiempos mejores, de tiempos ya disfrutados, que tal vez no disfrutaste lo bastante pero que ya no podrás volver a disfrutar porque tienes otras cosas en qué pensar.

Pero no todo es negativo. Ahora tienes ante ti un mundo infinitamente más grande, con muchas posibilidades, tantas que te abruman. Un mundo lleno de injusticias, las cuales tú, joven, idealista e ingenuo por naturaleza o por hábito, te ves ansioso por resolver, como si fueras don Quijote. ¡Qué ignorante, no sabes que la gente no cambia porque un mozalbete ñoño quiere que así sea! Aprenderás que nadie se preocupa por nadie más que por sí mismo, que no es productivo defender al máximo otros intereses al margen de los tuyos. Sentirás que tu libertad está atada, que tienes capacidad y ánimos para hacer muchas cosas, pero que no tienes los medios, que eres demasiado joven, que nadie te tomará en serio, que estás sujeto a las decisiones que otros tomen por ti, que todavía no eres realmente libre. Tal vez no quieras afrontar tus responsabilidades, y prefieras hacer como si no estuvieran allí, seguir comportándote como un niño, como aquello que nunca quisiste dejar de ser y que nunca debiste haber dejado de ser.

En este mundo, en el que lo que importa es lo que vende, y lo que vende es lo banal, el consumo rápido, lo espectacular, no hay sitio para ti tal y como eres. Tú, que apuestas por lo que realmente consideras bueno, que no te importa esforzarte un poco para conseguir lo que quieres, que no quieres que te lo den todo hecho, que no te conformas con el pan y el circo, no eres bien recibido. Es verdad, no hay ninguna conspiración masónica para dominar el mundo y tenernos a todos controlados y mansos como ovejas. Somos nosotros mismos los que nos estamos esclavizando, hay una especie de complicidad de todos nosotros, una pasividad ante los abusos y atropellos, somos una masa que se autorreprime. Cuando vemos un programa de televisión porque todos lo hacen, cuando nos reímos frente a algo que no tiene ninguna gracia porque los demás lo hacen, estamos contribuyendo a ello. Apagarán toda llama de originalidad e ingenuidad en tu interior, te convertirán en uno de ellos como si fueran zombis. Eres ingenuo por naturaleza, crees que todo puede resolverse, que todos son como tú y que, unidos, no habrá quien os detenga. Pero te equivocas, no hay nadie como tú, o si lo hay, nadie lo demuestra ni lo demostrará. Lo único que puedes hacer es expresar tu opinión mientras te dejen.

¡Pero hay tanto sobre lo que opinar, tantas posibilidades! Un blog, un concurso literario...quieres escribir sobre todo. Sobre las injusticias, sobre tus experiencias, sobre tus conocimientos, sobre tus aspiraciones... Aunque a nadie le importe, aunque nadie te lea, sólo para demostrar a los demás y a ti mismo que tienes una opinión y que la expresas.

Hagamos un pequeño descanso para que no os durmáis con toda esta parrafada. Pondremos un ejemplo práctico de lo que quiero decir. Ves a un compañero del que se están burlando otros tantos. Crees que no es gracioso. Que no deberían meterse con él porque está solo frente a un montón de gente que pretende pasárselo bien a toda costa. Que se apoyan unos a otros frente a cualquier ataque externo, y en vez de ponerte de su lado, como sabes que debes hacer, que es lo que realmente quieres, te unes a las risas, aunque no intervengas. Haces lo fácil, aunque eso te haga sentir asco y lástima por ti mismo, que es lo peor que te puede pasar. Porque si tú no te aprecias, ¿quién va a hacerlo? Esto nos ha pasado a todos o a casi todos, porque pocos son los afortunados que tienen la fuerza de voluntad necesaria para hacer siempre lo que quieren, y no lo que se les ofrece en bandeja. Yo, al menos, admiro a estas personas por su tenacidad y consideración de sí mismos.

Otro ejemplo: Cuando decides unirte con otros, otros que tú crees que se te parecen, que buscáis lo mismo, y la cosa no sale como esperábais. Digamos, que te unes a tus compañeros de clase para luchar contra una injusticia o para mejorar las condiciones en las que te encuentras. Al principio todo parece estupendo, os mantenéis unidos y todo os sale a pedir de boca. Lo malo viene a la hora de los compromisos. Estáis de acuerdo en pedir, pedir y pedir, incluso en conceder, conceder y conceder para llegar a un acuerdo, pero cuando toca demostrarlo, cuando toca llevar esas concesiones a efecto, todo son excusas, olvidos y escaqueos. ¡Cómo cambia entonces tu visión de los demás! Te das cuenta de lo ingenuo que has sido, y tu concepción de la humanidad se resiente un poquito más.

Tras este pequeño descanso que probablemente no hayáis notado, proseguimos con la pseudo-filosofía y las preguntas trascendentales:

¡Hay tantas posibles elecciones! ¿Te convertirás en un macarra, un heavy, un gótico, un rapero o un indeciso? ¿Oirás pop, grunge, punk, rap, underground, heavy metal, gothic metal, power metal, black metal, death metal, folk metal, celtic metal, viking metal? ¿Leerás cómics, tocarás un instrumento, jugarás al rol, escribirás, vaguearás, robarás, bailarás, cantarás? ¿Serás comunista, fascista, anarquista, centrista, chavista, castrista, papista, católico, musulmán, ateo, agnóstico? A nadie más que a ti parece importarle, y eso es lo que más indeciso te tiene. ¿Estudiarás un módulo, una carrera, nada? ¿Te convertirás en político, agricultor, filósofo, fontanero, cirujano, profesor, asesino a sueldo, picapedrero, recogepelotas, prostituto? Asuntos vitales que te tienen en ascuas.

También habrás conocido a alguien, alguien que te aprecia tal y como eres y por el cual, en tu joven ingenuidad e ilusión, darías cualquier cosa. Sentirás que si no estás a su lado nada vale la pena, cuando os alejéis te sentirás miserable y desgraciado. Intentarás abrir tu corazón y revelar tus sentimientos, esos sentimientos que son desconocidos hasta para ti, pero tal vez todos no sean como tú y cubran su verdadera personalidad con una capa de falsa indiferencia y falta de pasión, un exagerado racionalismo, o tal vez la vida les haya castigado más que a ti y hayan aprendido una lección que a ti todavía te falta. Os tendréis que separar, y nada te habrá preparado para ese momento. Aunque lo sabías desde un principio, nunca lo habías querido afrontar, y entonces será mucho más doloroso. Porque no tienes la capacidad de hacer lo que realmente sientes, de decir ilusamente: “Iré contigo a donde sea, no me separaré de ti nunca, porque eres lo que le da sentido a mi vida.”, porque sabes que es inútil, que no puede ser, que en este mundo egoísta no hay lugar para un amor tan anticuado. Pero tranquilo, seguramente te hayas excedido en la idea que te has formado, siempre pasa. Descubrirás que no es tan increíble ni tan inteligente, y acabarás olvidando y dejando pasar el tiempo. Tu concepción de tus sentidos se resentirá, porque habrás descubierto que son engañosos y poco fiables, y lentamente te consumirá el mismo racionalismo exacerbado que tanta repulsa te causa en los demás, perdiendo tu parte dionisíaca, aquella parte sentimental y caótica, irracional y fantástica de ti mismo, sin la cual tu vida será insulsa, aburrida, horrorosa e infumable.

Dejémonos de pesimismos. ¡Cuántas cosas te quedan aún por vivir! Algunas de ellas serán increíblemente buenas, otras no tanto. Sigamos viviendo, sólo por averiguar hasta que punto somos capaces de crearnos la mejor de las vidas.

Lo he pasado bien en el instituto. Especialmente en este último curso, con la clase, cuando sientes que tienes más libertad, que se te toma en serio, que puedes defender tus ideas. Aunque no se te haga demasiado caso, por lo menos tuvimos el placer de enfrentarnos a la autoridad establecida, de no quedarnos quietos ante situaciones injustas, de criticar como perros, de poner a caldo a todo y a todos (llegué a creernos discípulos de Nietzsche). Y del instituto me llevo no sólo compañeros, sino también algunos muy buenos amigos y sin duda muchos y muy buenos recuerdos. No añado más porque habría que pensarlo bien, y por algo esto es escritura automática (al menos, he intentado que lo sea)

martes, 1 de abril de 2008

Contra Rafa Méndez, profesor de Fama

3 comentarios
Sólo unas pocas palabras sobre este sujeto al que veo todos los días por culpa de mi hermana y su enfermiza obsesión por Fama. Fijaos si me cae mal que voy a hacer una entrada en mi exclusivo blog sólo para él. Debería sentirse afortunado. Bueno, al lío. Este payaso snob se cree moderno por utilizar palabras inglesas continuamente, como Cool, Hot, Energy o su odioso Amazing, cuando en realidad no sabe utilizar ni siquiera la lengua española ("entrasteS"). Además de que llegó, en el culmen de su carrera, a bailar el Baile de los gorilas, haciendo de bailarín secundario de una niña estúpida, es un reprimido sexual que sólo sabe hacer coreografías picantes, para aprovechar en los ensayos y refocilarse con todas las que puede, concursantes o ayudantes. Para terminar, me gustaría saber si alguien está de acuerdo conmigo en que este sujeto:






se parece muchísimo a este otro:



El parecido es clarísimo: La barbilla a lo austria y la expresión ausente lo dicen todo. Me gustaría ver al Pequeño Khali y al Gran Khali echándose un bailecito. Eso es todo por hoy. Hasta otra.