miércoles, 9 de marzo de 2016

Vanquish

Hace mucho, jugué una demo en la PS3. Y me quedé flipando. Era un juego evidentemente japonés, lleno de robots, velocidad, tiroteos, armas estrafalarias y… cigarrillos. Me pareció muy curioso. Pero claro, al precio que van los juegos, lo dejé pasar. Y hace unos meses lo encontré de saldo en el GAME y lo compré. Y en mi opinión es uno de los mejores juegos de disparos y acción de la PS3. Se llama Vanquish, y de él vamos a hablar hoy.


Vanquish salió en 2010, de manos del estudio japonés Platinum Games (los responsables de Mad World y Bayonetta, entre otros). Nos presenta un futuro en el que la Tierra está superpoblada y la lucha por los recursos es feroz. Los Estados Unidos construyen una estación espacial con un generador de energía solar, pero unos ultranacionalistas que han derrocado al gobierno ruso asaltan la estación espacial y utilizan su energía en forma de microondas para destruir San Francisco. Amenazan con destruir Nueva York si EEUU no se rinde. La presidenta de EEUU, Hillary Clinton (es coña, se llama Elizabeth Winters) decide enviar al veterano coronel Robert Burns y a su compañía Bravo para reconquistar la estación espacial y acabar con el líder de los rusos Victor Zaitsev. Junto con los soldados viaja nuestro protagonista, Sam Gideon. Sam pertenece a la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (DARPA), y su misión es doble: por un lado, rescatar al profesor Candide, creador de los sistemas de energía de la estación; por el otro, probar en combate real el nuevo juguete que ha inventado la agencia, un supertraje de combate llamado ARS, dotado de propulsores en brazos y piernas, además de la capacidad de escanear y replicar cualquier arma.


Si juntamos ese argumento delirante con un montón de robots gigantescos, modificaciones cibernéticas, alta velocidad, explosiones y cinemáticas dignas de los mejores juegos japoneses… el resultado es un juegazo. Recorreremos la estación junto con la compañía Bravo, cumpliendo objetivos. La gran mayoría de las veces, las grandes zonas en las que se desarrollan los combates son un campo de juegos para que Sam pruebe las capacidades del traje, aprovechando la supervelocidad para flanquear a los robots enemigos o colarse entre las patas de los enormes jefes finales, utilizando la concentración (una especie de tiempo bala) para ser muy preciso a la hora de acertar en sus puntos débiles. Visitaremos los diferentes lugares de la estación, una estructura gigantesca (con sus propios transportes y “ciudades”, zonas verdes, fábricas...) y disfrutaremos de los rifirrafes entre Sam y el coronel, un marine de la vieja escuela. El juego no pretende tener un argumento profundo: apuesta todo lo que tiene a la jugabilidad, el diseño de personajes, armas, enemigos y localizaciones, con un buen puñado de cinemáticas y una banda sonora que acompaña pero no destaca. El argumento exagerado y los clichés forman parte de su encanto, y no puedes evitar pasar por alto eso que en cualquier otro caso sería imperdonable, porque la jugabilidad es a prueba de bombas. Porque todo lo demás mola un huevo. Salvando las diferencias, lo compararía con Machinarium: el argumento de esa aventura gráfica no es nada. Un robot que tiene que entrar en una ciudad, derrotar a los malos, salvar a sus amigos y largarse. Pero todo lo demás es de 10. Pues aquí pasa igual: Sam es socarrón y maleducado, Burns es el típico soldado, Zaitsev es un malo de opereta.

Veamos la jugabilidad: el juego se basa en avanzar y despejar la zona de las oleadas y oleadas de robots que intentan rechazar nuestro ataque, con la ocasional aparición de algún enemigo mastodóntico que requerirá nuestra atención. Hay momentos en los que la acción cambia: una zona que se derrumba y por la que tendremos que avanzar rápidamente, al mismo tiempo que combatimos (el rendimiento del juego nunca baja, por muchos enemigos y muchos objetos en movimiento que haya); algún momento de sigilo en el que tendremos que neutralizar cámaras o torretas con un fusil de francotirador; un par de secciones de disparos desde un tren en movimiento… Todo, absolutamente todo gira en torno a los disparos y al movimiento. Hay coberturas, claro que sí, pero el juego siempre te invita a arriesgarte, a aprovechar las ventajas de tu traje; a menudo los robots más pesados cargarán contra tu cobertura o la destruirán, obligándote a salir a “bailar” (algo similar a lo que pasaba en Max Payne 3). Es la marca inconfundible de un juego que confía en que sus mecánicas son sólidas y no van a resultar torpes ni ridículas; otros juegos te obligan a disparar desde la cobertura sin más, porque no tienen otra cosa. Aquí podremos salir de un salto, activar el tiempo bala y acabar con el enemigo más cercano, poner el turbo y deslizarnos por el suelo a toda pastilla mientras cambiamos de arma, seguir disparando a diestro y siniestro contra un Romanov (un robot pesado), y acabar con un devastador ataque cuerpo a cuerpo que termine con él. El traje tiene un tiempo limitado de uso antes de que se recaliente, momento en el cual tendremos que esperar unos segundos antes de volver a utilizarlo (y nos puede dejar vendidos), así que habrá que administrarse bien su uso.

Nuestro traje nos permite también escanear cualquier arma que encontremos, de manera que podremos llevar tres a la vez, y cambiará de forma a voluntad. Es una forma ingeniosa de explicar esa mecánica tan habitual de “llevar dos armas” de los shooters. Las armas son fácilmente identificables por el color con el que las marca el traje, de modo que podremos saber de qué arma se trata incluso a cierta distancia, para saber si nos merece la pena dar un acelerón hasta allí para recogerla. También tenemos un sistema de mejoras muy curioso: si recogemos un arma que ya llevamos seleccionada, repondremos la munición. Si recogemos un arma que ya tenemos al máximo de munición, subirá de nivel, y podremos conseguir mejoras de munición, velocidad de disparo (francotiradores y lanzamisiles) y daño. Si morimos, perderemos algunas de esas mejoras. No nos será posible subir todas las armas al máximo durante una partida, así que el jugador va creando su estilo de juego y dando preferencia a unas armas sobre otras. En cuanto a las armas en sí, tenemos el típico rifle de asalto, la ametralladora ligera, el francotirador, la escopeta y el lanzamisiles, pero también tenemos un lanzadiscos (capaz de arrancar extremidades de robots, y rebotar de uno a otro), el láser (que marca a varios enemigos y hace llover un rayo sobre ellos, negándoles la cobertura) y el arma LFE (una especie de escopeta de energía que atraviesa superficies sólidas y puede golpear a varios enemigos seguidos).


El diseño del juego es otro de sus puntos fuertes. Los escenarios de por sí ya quitan el hipo por lo espaciosos que son, las magníficas vistas que ofrecen, y la destrucción que ocasionalmente tiene lugar (cambios de gravedad, estructuras que se te vienen encima, puentes que se caen…); pese a que predomina el gris metalizado, el juego es tremendamente colorido y variado. Los soldados de la compañía Bravo son los típicos soldaditos americanos, con algunos añadidos tecnológicos; el personaje de Robert Burns está muy bien hecho, con su armadura, un brazo robótico y una ametralladora pesada con escudo incorporado; Sam Gideon y su traje se llevan la palma gracias a las múltiples partes móviles del traje y las mil formas diferentes que tiene de moverse. El diseño de enemigos es muy variado:


Por un lado tenemos los Gorgies, robots de infantería de aspecto humanoide pero con un ligero toque entre felino e insectil. Podremos distinguir los diferentes tipos por sus colores: los rojos son los soldados rasos, con armas corrientes; los dorados son más duros, llevan armas pesadas y granadas; los verdes son francotiradores, y los azules llevan propulsores que les permiten volar y atacar desde el aire. En el juego tendremos Gorgies para dar y tomar. Si los debilitamos mucho sin llegar a matarlos a veces se lanzarán contra nosotros para autodestruirse

Después tenemos a las esferas, que son, como su nombre indica, esferas metálicas que ruedan rápidamente hasta una posición ventajosa, para después sacar las armas y freírnos a disparos. Sólo son vulnerables en el momento en que sacan el arma. Muy extravagante.

Y si hablamos de extravagancias, no podemos dejar fuera a los Chicane. Es un robot pequeño y con cuatro patas, que suele acompañar a los Gorgies. Cuando empiezan los tiroteos, el Chicane se planta en el suelo y despliega un muro ante sus aliados; es una cobertura móvil. Por si fuera poco, también nos dispara. Para eliminarlo, tendremos que hacerlo desde atrás, o bien cuando se asome para dispararnos desde su propia cobertura. Ya veis a qué clase de bichos raros nos vamos a enfrentar.

El Romanov es un robot pesado (el doble de alto que un hombre), mucho más complicado de destruir. Podremos destruir distintas partes de su cuerpo para debilitarlo, de forma que, por ejemplo, si le volamos la cabeza, continuará disparando o atacando al azar, completamente descontrolado. Existen varios tipos de Romanov. El tipo D es especialmente duro y va equipado con dos taladros en lugar de manos. Puede lanzarnos el taladro a distancia, además de lanzarse contra nosotros a la carga, y también excavar bajo tierra y reaparecer bajo nuestros pies por sorpresa. El tipo F lleva una maza y un lanzallamas, y dos tanques de combustible en la espalda. De cerca son letales, pero si conseguimos buscarles la espalda, unos cuantos disparos en los tanques de combustible acabarán con ellos. El tipo N lleva una garra y un lanzamisiles, y el tipo G, el que tiene mayor potencia de fuego, lleva dos ametralladoras pesadas y dos lanzamisiles sobre los hombros, y también son capaces de lanzar un gigantesco misil buscador desde la espalda.

El Bia es un robot del tamaño de un Romanov, que puede combatir tanto de manera bípeda como de manera cuadrúpeda. En su versión bípeda, blande una especie de hacha, nos dispara y nos ataca desde cerca. Cuando cambia a su forma cuadrúpeda, el hacha pasa a funcionar como la cola de un animal, una especie de felino robótico que se mueve muy rápido, nos dispara y nos ataca con la cola y las garras.

El Unknown es sin duda mi enemigo favorito de Vanquish. En un momento dado, veremos cómo una esfera roja cae desde algún lugar, seguida de un montón de piezas sueltas de metal. La esfera se pone en pie con sus dos patas, y empieza a atraer el metal de manera magnética, hasta construir una masa de forma cambiante, que rodea y protege el núcleo. Empieza el baile. El Unknown escalará techos y paredes, nos disparará láseres desde el núcleo, creará armas con las que nos dispara, y si se acerca a nosotros y nos agarra, nos destruirá de un golpe. Si conseguimos separarlo de sus piezas de metal, el núcleo desprotegido echará a correr de manera cómica, seguido de toda su chatarra, e intentará reconstruirse. Es un enemigo impredecible, letal, pero a la vez cómico y simpático.

Después tenemos a los minjefes finales y a los jefes finales, que también son muy variopintos: el gigantesco robot Argus, los Bogey, los Buzzard… parece que no acaban nunca. El abanico de enemigos es tremendo, y a menudo aparecen mezclados unos con otros, lo que supone un reto todavía mayor.

La música es de estilo futurista, frenética en los momentos de acción, y más relajada en las partes tranquilas. No le quita protagonismo al juego, sabe acompañar y abrazar a la jugabilidad y el diseño, protagonistas indiscutibles de Vanquish. Me recuerda ligeramente a la banda sonora de MDK2, pero con algo menos de personalidad. Buenas voces en inglés y en japonés (he pasado del castellano en este caso), y excelente variedad de sonidos para los enemigos, las explosiones y disparos, las armas, etc.



Y eso es todo. En términos jugables, es de lo mejor que me he encontrado en shooters. Lo he jugado casi tres veces seguidas, porque no cansa, nunca para, superar los combates es siempre divertido, y puedes probar a cambiar tu estilo de juego con otra selección de armas, o probar verdaderamente lo que vales en los retos para un jugador (oleadas y oleadas de enemigos que te destrozarán sin dudarlo). Un juegazo, quizás el shooter más divertido que he jugado nunca. Se gana un hueco en mi corazón junto a Max Payne (1, 2 y 3) y MDK 2. Os dejo el primer nivel en dificultad alta:

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