miércoles, 28 de octubre de 2015

The Raven: Legacy of a Master Thief

Hace tiempo encontré un juego al que seguía la pista hacía bastante: The Raven: Legacy of a Master Thief, de los desarrolladores alemanes King Art Games. Se trata del mismo equipo que creó The Book of Unwritten Tales, del que ya hablamos anteriormente. Éste último juego era un homenaje-parodia del género de fantasía, repleto de chistes y referencias. En este caso también se trata de un homenaje, pero con menos elementos de parodia. El juego bebe claramente de Agatha Christie y sus dos detectives más famosos, Hercule Poirot y Miss Marple, con varias referencias obvias, y algunas que no lo son tanto. Es un buen juego, con mecánicas simples pero efectivas, excelentes gráficos y banda sonora, una historia muy atractiva y, por desgracia, algunos problemas. Hoy hablamos de The Raven: Legacy of a Master Thief.


El juego nos sitúa en los años 60. Un misterioso ladrón de guante blanco conocido como “el Cuervo” (the Raven), que llevaba años sin dar señales de vida, parece haber vuelto a las andadas. Una pareja de joyas llamadas Ojos de la Esfinge, que debían ir camino de un museo de El Cairo, son sus nuevos objetivos, y en Londres ya ha robado el primero de ellos, un rubí. El policía que supuestamente acabó con la vida del Cuervo, el inspector francés Legrand, quiere investigar a fondo el asunto y ocuparse personalmente de la protección de la segunda joya, una esmeralda; pretende descubrir si tal vez disparó al hombre equivocado. Mientras que el Cuervo que todos recuerdan nunca dañaba a nadie, esta vez ya ha habido algunos muertos y heridos, y muchas explosiones. Algo huele a podrido. La esmeralda viaja en el Orient Express, y después viajará en barco hasta Egipto. En el tren se reúne un pintoresco grupo de personajes: el inspector Legrand y su ayudante, el policía inglés Oliver; el profesor Lucien, del Museo Británico; el violinista Kreutzer, que dará un concierto en la inauguración de la exhibición; la baronesa von Trebitz y su mayordomo; la famosa escritora de novelas de misterio lady Clarissa Westmacott y su acompañante, la señorita Mary Miller y su hijo Matt; el médico alemán Gebhardt, y por supuesto, el policía suizo Anton Jakob Zellner, un cincuentón regordete amante de las novelas de misterio y ansioso por vivir una aventura en su monótona vida. Es precisamente a Zellner a quien manejaremos durante la mayor parte del juego.


Enseguida veis las primeras coincidencias: Orient Express, una escritora de novelas de misterio, Egipto, un detective gordo y tirando a viejo, un grupo variopinto de personas sospechosas… Con Zellner, investigaremos todo lo que podamos y hablaremos con todo el mundo, colaboraremos con el inspector Legrand, resolveremos varios misterios y, quizá, protegeremos las joyas y desenmascararemos finalmente al Cuervo. El argumento da bastantes vueltas muy interesantes, y quien conozca bien los libros de Agatha Christie, tal vez los vea venir. Los desarrolladores consiguen que todo o casi todo encaje, y aunque algo nos pueda chirriar un poco cuando se analiza lógicamente… ¡era la única forma de mantener el misterio! No tengo ninguna queja del argumento, me ha parecido encantador y muy bien narrado, una forma renovada y fresca de contar una típica historia de Agatha Christie. No puedo decir más sobre el argumento en sí porque lo desvelaría todo, pero sí que puedo hablar sobre lo bien caracterizados que están los personajes, con sus acentos europeos (italiano, alemán, francés, británico…), las múltiples referencias a Agatha Christie (la propia lady Westmacott es un claro ejemplo, y los títulos de sus novelas son evidentes homenajes, además de su detective “Partout”) y los escenarios. Los fans van a estar encantados. El juego está dividido en tres capítulos “independientes”, que estaban incluidos en la edición especial junto con algo de material extra.


Si hablamos de jugabilidad, es un sistema muy sencillo: utilizamos el ratón para indicar dónde queremos ir; click izquierdo para utilizar un objeto o hablar con un personaje; click derecho para observarlo; si colocamos el puntero en la parte inferior de la pantalla, aparece una barra con nuestro inventario, que podemos observar, mezclar o seleccionar. Por último, en la parte superior derecha podemos acceder al diario, que contiene todas las observaciones de Zellner sobre personajes y acontecimientos (que se van renovando a medida que ocurren cosas), y nuestras tareas pendientes. Tenemos la posibilidad de gastar nuestros “puntos de detective” para revelar los puntos de interés del escenario o para conseguir algunas pistas sobre las tareas pendientes.


Eso es todo. Tendremos que resolver problemas y puzles mediante la utilización de objetos. Estos puzles son en su mayor parte muy lógicos, no hay nada estrafalario ni ilógico que nos pueda hacer perder el ritmo (han hecho mucho hincapié en la lógica de sus puzles). Tampoco hay “desafíos conversacionales” en los que hay que escoger las palabras adecuadas; los diálogos son una serie de temas que se desarrollan por sí solos. Habría sido interesante ofrecer más variedad y control en la parte de los diálogos, dado que gran parte del trabajo de investigación de Poirot siempre se ha basado en el interrogatorio. En algún momento te obligarán a hablar con alguien o a coger un objeto antes de dejarte entrar en un sitio concreto, sin avisarte de ese requisito, y eso puede hacer que te pierdas un poco. Pero por lo general se trata de escenarios pequeños y es difícil atascarse. La jugabilidad, por lo tanto, es sencilla y efectiva, sin innovaciones pero también sin fallos.


Pero un fallo imperdonable y estúpido, que molesta continuamente durante el juego, son los problemas de movimiento de personajes, algo que tiene mucha relación con el inventario y con la cámara. La cámara tiene unos ángulos un poco extraños a veces (sobre todo en el tren, un espacio estrecho y largo; ellos también hacen hincapié en la versatilidad de los ángulos de cámara, pero en este caso es un arma de doble filo), y a la hora de mover a nuestro personaje, éste no nos obedece, se queda en la esquina sin pasar a la siguiente sección, da rodeos antes de decidirse a atravesar un pasillo o bajar por unas escaleras… A veces querremos ir a un punto concreto pero la barra de inventario brotará de la nada y no nos dejará (algo que se habría solucionado con un espacio separado para el inventario). Estos problemas, que al principio pasé por alto, llegaron a ser verdaderamente insufribles, y me estropearon mucho la experiencia. Algo tan básico como el movimiento de los personajes debería haberse pulido muchísimo más. Es la única mancha en un expediente brillante.


Los gráficos del juego son buenos, para tratarse de una aventura gráfica. Los paisajes y lugares son muy luminosos y coloridos, aunque en mi opinión son un poco limitado (el Orient Express, el barco y el museo egipcio, aunque se les den varias vueltas de tuerca). Los personajes también estaban bastante detallados, aunque sus expresiones faciales y sus animaciones no eran todo lo dinámicas que podrían haber sido. Tal vez fue sólo cosa de mi ordenador, pero en ocasiones el juego daba bastantes tirones, sobre todo en los momentos más dinámicos (el tren en marcha, por ejemplo). Las cinemáticas, sin embargo, estaban muy bien hechas (y no eran muchas; prefirieron tirar de su motor gráfico para casi todo).


En cuanto al apartado sonoro, ya he hablado de las voces; el juego ha llegado a España en inglés y con subtítulos en inglés, y eso ha creado bastante rechazo. La edición especial del juego incluye un manual, un PDF para fabricar la máscara del Cuervo y la banda sonora. La banda sonora es muy buena, con un tema principal que se transforma a lo largo de 13 temas que se ajustan perfectamente a cada situación: suspense, acción, amenaza… Os he dejado unas muestras.



Y eso es todo lo que puedo decir. Se trata de un juego infinitamente mejor que los dos juegos sobre Hercule Poirot que tuve la oportunidad de jugar, como ya sabéis. Si queréis una aventura gráfica de misterio y de homenaje a Agatha Christie, no busquéis más.




No hay comentarios: