lunes, 13 de julio de 2015

The Longest Journey

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"You're about to take the first step on the longest journey of your life."

Después del último Broken Sword, me fui de cabeza a por una aventura gráfica que es para mí muy querida, porque la empecé a jugar hace mucho, mucho tiempo, pero nunca la pude terminar por problemas técnicos. Se trata de The Longest Journey, una aventura gráfica del estudio noruego Funcom, del año 1999. Un juego ya mítico, un clásico absoluto y una aventura maravillosa en (casi) todos los aspectos.


El juego arranca con una cabaña, en la que una anciana está contando historias a dos jóvenes. La historia que les va a contar es precisamente la que nosotros vamos a vivir: conocemos a April Ryan, una estudiante de dibujo de la ciudad de Newport, en un futuro cercano, el año 2209. April lleva un tiempo teniendo unas pesadillas muy extrañas en las que viaja a un mundo de fantasía, con dragones y árboles parlantes. Muy raro todo. Pero April sigue con su vida, hasta que conoce a un hombre un tanto peculiar llamado Cortez, que conoce perfectamente esas “pesadillas”. April, cada vez más intrigada, vuelve a reunirse con Cortez y este abre un portal que la transporta directamente a un mundo de fantasía, lleno de magia y de criaturas sobrenaturales. Paseando por la ciudad de Marcuria, el sacerdote Tobias Grensret le cuenta lo que está ocurriendo: hace mucho tiempo, el mundo contenía magia y ciencia, caos y lógica, pero los cuatro dragones decidieron que lo mejor era dividirlo en dos mitades: una de ellas sería un mundo desprovisto de magia, en el que sólo hubiera ciencia: Stark (nuestro mundo); el otro sería el mundo de la magia y sus criaturas: Arcadia. Ambos mundos se mantienen en equilibrio gracias al trabajo del Guardián, un ser que vigila desde la torre de los guardianes durante mil años. Pero el nuevo Guardián ha desaparecido, y el equilibrio está desatendido. Existen además dos facciones: el Centinela, que desea mantener los dos mundos separados, y la Vanguardia, que quiere reunirlos y volver a los tiempos en los que magia y ciencia convivían. April deberá proteger el equilibrio y encontrar al relevo del Guardián… ¿o acaso será ella misma la destinada para ese puesto? Su misión pasará por encontrar el disco que abre la entrada a la torre del guardián, y las cuatro joyas que lo forman y que fueron desperdigadas por Stark y Arcadia durante la división de los dos mundos.

April viajará de un mundo a otro, eludiendo los intentos de la Vanguardia por detenerla y adelantarse a ella, y conocerá a toda suerte de criaturas fantásticas: desde los subterráneos Banda, los Maerun acuáticos y los Alatien voladores, el pueblo oscuro, los Venar, para los que el tiempo no existe, los hombres palo… y tendrá que hacer frente a todo tipo de adversarios, magos, monstruos… y por supuesto a la poderosa Vanguardia. La historia es genial, emocionante y misteriosa: a medida que descubrimos más y más sobre Stark y Arcadia, mayor es nuestra curiosidad, y la imaginación se dispara pensando en las tierras y criaturas que nos faltan por conocer. A nivel de historia, es todo lo que se le puede pedir a una aventura gráfica.

Si hablamos de jugabilidad, nos encontramos ante una aventura gráfica de la vieja escuela: manejamos a April con el ratón, y señalamos a dónde queremos que se dirija o qué queremos que haga: observar, hablar o recoger son las tres acciones principales, y contamos con un inventario que nos permite examinar objetos, mezclarlos u observarlos con más detenimiento. Eso es lo básico, pero los añadidos le dan un toque de detalle muy simpático: por un lado, tenemos un registro de todas las conversaciones que hemos tenido desde el principio de la aventura, por si queremos consultar un dato que se nos ha olvidado, y además April cuenta con un diario en el que irá anotando, periódicamente, sus impresiones sobre los hechos recientes, además de recordarnos sus próximos objetivos.


Los puzles y problemas son de una dificultad media, por lo general son bastante accesibles, y sólo habrá uno o dos puntos en los que corremos el peligro de atascarnos: a veces porque la solución es algo estrafalaria y poco lógica, y otras veces porque no se nos da una información o un objeto vitales para avanzar en un problema concreto hasta que no hemos resuelto otra tarea distinta (por ejemplo, la caja de pizza que necesitamos para hacernos pasar por repartidor y entrar en un edificio no aparece hasta que le hemos dado un objeto importante a un personaje, ya que una vez dentro del edificio no hay vuelta atrás).

Hay que hacer mención, por supuesto, a las conversaciones, porque son extensas, muy extensas, y a más de uno le pondrá nervioso tanta cháchara y tanto trasfondo. Pero incluso para los impacientes, hijos de la sociedad del consumo instantáneo, ofrece The Longest Journey una solución: con un simple click del botón secundario podremos saltar una línea de diálogo y pasar a la siguiente (y no olvidemos que quedarán todas almacenadas en el registro de diálogos). Pero, personalmente, las conversaciones son de lo mejor que hay, pues ayudan a construir el mundo y a dar complejidad a sus personajes.

Los gráficos del juego son considerablemente buenos, para tratarse de 1999. Los fondos están muy detallados y derrochan imaginación y maestría, tanto los que reflejan la industrializada Stark como los de la bucólica Arcadia. El diseño del juego, una delicia, y sus fondos pre-renderizados, salvan sin duda la parte gráfica, algo lastrada por unas animaciones un poco toscas y lentas. El juego ofrece aquí y allá unas cinemáticas muy bien hechas que nos muestran los momentos más espectaculares de la acción: nunca podré olvidar el encuentro con el Gribbler, pues la primera vez que lo jugué estaba sólo en casa y no me esperaba semejante susto. Gráficamente también se lleva un notable.


Por último, el apartado sonoro nos trae, por un lado, una banda sonora preciosa y variada, muy cuidada y que se adapta perfectamente a cada situación y cada ambiente, con algunos temas y melodías memorables. Los efectos de sonido también están cuidados y caracterizan perfectamente cada acción y cada botón. Las voces… he jugado la versión doblada al castellano, y los actores de doblaje a veces se repiten, pero casi nunca de forma perceptible, y a menudo usan diferentes tonos de voz para disimularlo. Los actores hacen un trabajo bastante competente, dentro de las opciones que les dan. De eso hablaremos ahora:

The Longest Journey es un claro ejemplo de lo que sucedía en el campo de localización de videojuegos en España hasta hace bien poco (hoy en día aún ocurre, pero se suele pulir más): resulta muy evidente que el traductor ha traducido las líneas de diálogo por separado, y sin tener acceso al juego; lo que es aún peor, también es obvio que los actores han grabado las frases por separado y sin saber en qué contexto aparecerían, ya que a veces el tono de sus voces no se ajusta a la situación: April parece regañar cuando debería estar amenazando, o mínimamente molesta en vez de asustada. El doblaje de The Longest Journey tiene un gran mérito, y no pretendo restarle valor, pero las “costuras” son ocasionalmente visibles. Además, un pequeño detalle anecdótico: bien sabido es el problema que surge al traducir al español una obra en otro idioma que contiene un personaje o un texto en español, sobre todo si el resto de personajes hacen mención expresa de esa característica. En la serie Dexter lo solucionaron de una forma muy curiosa en una ocasión (aquí hablo un poco sobre ello), pero el recurso habitual es cambiar el idioma por otro (algunos ejemplos aquí). En Los Goonies, el español se convierte en italiano, y aquí, Cortez, un personaje latino y con acento latinoamericano (“You see, señorita, mystery is important), se convierte en Corthès, que ostenta un exasperante acento francés (“Verá, mademoiselle, el misterio es importante”). En mi humilde opinión, se les va un poco de las manos, ya que resulta algo cargante escuchar todos los diálogos de Corthès, un personaje principal, teñidos de esas eges gangosas.

Y hasta aquí la reseña. The Longest Journey es un juego inolvidable, y no  veo el momento de buscar la segunda parte, Dreamfall, para continuar con las aventuras en Stark y Arcadia. Es un clásico que se ha ganado su trono con todo el derecho, y no defraudará a los amantes de las aventuras gráficas.


Saludos.