miércoles, 14 de enero de 2015

Eels - The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett


What was so important then? I haven't a clue. How could I have been so blind and cruel?



En nuestra últiima entrada sobre Eels, que hacía referencia al disco Wonderful, Glorious, ya dijimos que Mark había grabado dicho álbum para dejar respirar otro disco más personal. Y tras la publicación de Wonderful, Glorious y su correspondiente gira, Mark se puso manos a la obra con este nuevo disco, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett. Mark ha dicho en repetidas ocasiones que este disco es el más personal de todos, que le resulta doloroso y vergonzoso grabar y cantar estas canciones, pero que es lo que tiene que hacer. Y yo al principio no lo entendía, porque todos los discos de Eels, del primero al último, han hablado sobre los sentimientos de Mark hacia todas las cosas horribles que le han pasado en la vida (y también las buenas, claro), y no sabía qué podía tener este disco para ser más personal aún. Y la clave no está en el contenido, está en las formas. En colocar su nombre completo y una foto suya en la portada, sin tapujos. En hablar directamente sobre él, sus errores y algún que otro acierto (pero sobre todo sus errores). Puede que a nosotros nos parezca más de lo mismo, pero estoy seguro de que para él no es igual hablar de Mistakes of my Youth en un disco en el que aparece su nombre sin más, que hablar de su madre en la canción Hospital Food, en el disco Electro-Shock Blues del grupo Eels. No es igual de directo, de evidente. No es lo mismo ponerte un nombre artístico y meter referencias personales en tus canciones que poner tu nombre y apellidos y hablar de ti y que todos lo sepan.

Este disco lo compararía con End Times, no sólo por su carácter tremendamente melancólico (al fin y al cabo, son los "Cuentos Admonitorios de Mark Oliver Everett", no esperéis muchas historias alegres) sino por su sonido acústico con algunos toques electrónicos. Nada que ver con Hombre Lobo o Souljacker, mucho más rockeros y cañeros. Este disco es para escucharlo tranquilamente, con el oído y el corazón abiertos. Por primera vez en este blog, podréis escuchar el disco entero, ya que Eels han decidido poner el disco entero en su canal de YouTube.

El disco arranca con Where I’m At, que es la primera parte de una especie de mini trilogía completada con Where I’m From y Where I’m Going. Me recuerda también al Blinking Lights, donde Eels nos proponía una canción y después la incluía de nuevo en el disco, pero sin voces. De hecho, los títulos eran Blinking Lights (for Me) y Blinking Lights (for You), invitándonos a cantar nosotros mismos. Where I’m At es tranquila y apaciguadora, no se sabe si melancólica o esperanzadora, una melodía de piano acompañado de instrumentos de viento.


Coge el relevo una guitarra acústica y la voz de Mark cantando Parallels, una referencia inmediata hacia su padre, Hugh Everett III, el creador de la teoría de los mundos paralelos. La canción, que empezaba también sin saber muy bien si iba a ser alegre o triste, es definitivamente alegre, y esa referencia a su padre fallecido y esos “paralelos” que encuentra entre él mismo y su padre me hacen ver que Mark por fin parece que se reconcilia con el hecho de haber crecido con un padre científico que no le prestaba atención, y que por si fuera poco falleció prematuramente. De las mejores canciones del álbum, a mi parecer.


Continuamos con Lockdown Hurricane, que no es de mis favoritas. Piano y voz con efectos de distorsión, acompañados más tarde por el resto de la banda, que nos habla de una pareja atrapada en un huracán, real o ficticio, y que se lamentan porque ya les advirtieron donde se estaban metiendo. Definitivamente hay algo más que un huracán ahí. A mí personalmente no me entusiasma la canción, pero es uno de los dos singles del álbum.


Volvemos a la guitarra acústica con Agatha Chang, y un Mark con voz cansada, como arrastrada, lamentándose por no haberse quedado con Agatha Chang, una chica guapa, simpática, sincera, conciliadora, y preguntándose desgarradoramente por qué lo hizo todo mal y cómo estuvo tan ciego y fue tan cruel, qué era tan importante en aquel momento como para tratarla mal. Y a quién no le ha pasado, Mark, y a quién no. Muy buena canción, pero definitivamente melancólica.


Swallow in the Sun llega con dos guitarras que interpretan una melodía difícil de describir, porque tiene toques tristes pero otros no tanto; un hecho que empieza a revelarse como un patrón en este disco. No es ni alegre, ni triste, ni bueno ni malo, es completamente ambiguo y abierto a la interpretación. ¿Quizá sea eso lo que nos intenta decir Mark? En este caso, se trata de una canción de amor, tal vez mi favorita del disco. La letra, la melodía, el espíritu de la canción (lleno de paz y armonía)… todo de 10. Si hay alguna pega, es que acaba demasiado pronto.


Subimos el ritmo con Where I’m From, la segunda parte de esa trilogía interna, guitarras acústicas y unos toques de batería. Esta vez, con alegría y optimismo, Mark se reencuentra con three ghosts, sin duda los de su padre, su madre y su hermana. Mark reconoce que tras aquellas trágicas experiencias, huyó y trató de alejarse lo más posible de aquello y olvidarlo, pero que ahora tiene que admitir que los echa de menos. Otra de mis favoritas, no sólo por la canción en sí sino por lo que implica. Muchas veces, aquí en Oporto, me he encontrado a mí mismo cantando ese ran far away, but I have to admit sometimes I miss where I’m from.


Y llega Series of Misunderstandings, extraña canción sobre una relación que se acaba, como en aquella Numbered Days del disco Shootenanny! Musicalmente muy extraña (piano… ¿y eso es un xilófono?, con reminiscencias claras de Electro-Shock Blues, Mark se sincera y dice que la relación no tiene esperanza, que negarlo es como decirle a un moribundo que todo saldrá bien. Canción inquietante también por su revelación final.


Kindred Spirit ya es una canción más alegre, con guitarras eléctricas y acústicas y con un tono similar a Swallow in the Sun ya que consiste en una descripción muy agradable del carácter de una chica. Sin embargo, hay una frase que nos devuelve a la realidad, Everyday I live in regret and pain, you just don’t let that get away. Aquí tampoco hubo suerte, por lo visto.


La siguiente canción es Gentlemen’s Choice. Cuando leí el título de esta canción, antes de escucharla, supuse que sería una canción estupenda, alegre, del estilo The Man de Tomorrow Morning. Pero no. Es la canción más deprimente de todo el disco, que nos habla de un tipo desastrado y sucio que soñaba con ser algún día un tipo respetado y distinguido, y culpa de no haberlo conseguido a su cabezonería y cerrazón. La última frase es devastadora: I’m better off dead, the world has no room for my kind. Buf. Me quedé a cuadros cuando la escuché.


La siguiente canción continúa con el descenso a los infiernos de la anterior. Dead Reckoning es una canción dominada por los instrumentos de viento, amenazadores, que crean un ambiente casi apocalíptico, con la voz de Mark, con efectos de eco, hablando de un avión que viaja recto en la oscuridad sin ver absolutamente nada. No sabe dónde está, a dónde va, si lleva buen rumbo, y que llegará el momento en que amanezca y descubra dónde ha terminado, él solo en un avión (“because you got off”). La canción acaba con I can’t change you. I can’t change anyone. Buf y doble buf.


Gracias a Dios, el siguiente tema, Answers, nos devuelve un poco de alegría, al menos musicalmente, porque si prestamos atención a la letra, comienza con living lost has been the way since the day I came along. Como vemos, la idea de estar perdido, sin rumbo, no saber si la dirección tomada es la correcta, la ambigüedad e indiferencia del universo son los temas principales del disco, y la moraleja central de estos cuentos admonitorios. En este caso, arropado por unos instrumentos algo más esperanzadores, Mark nos dice que, aunque él pensaba que ya tendría algunas respuestas a estas alturas, lo que tiene claro es que living lost is not the way to go from here on out. Declaración de intenciones para cambiar su actitud a partir de ahora, lo cual siempre está bien.


Y enlazamos esta canción con una de las mejores de álbum, Mistakes of my Youth. Musicalmente me encanta, y la letra también es una maravilla, con Mark mirando atrás a todo lo que ha vivido, reconociendo all the stupid things I said, the people I hurt and let down y con la firme voluntad de construir un camino mejor a partir de ahora. También reconoce que ha dejado de ser un hombre joven (y tengo la impresión de que eso debe ser difícil porque, en palabras de Alejandro Dolina, “un dios es un hombre joven”, y reconocer que ya no se es joven es dejar de ser inmortal. Finalmente, Mark reflexiona sobre la muerte y nos dice que in the final moments I hope that I know that I tried to do the best I could. ¿Qué otro consuelo nos quedará en la hora de la muerte que tener la convicción de haberlo hecho lo mejor posible en la vida? Es un temazo, y con un videoclip de 10.


El disco acaba con Where I’m Going, la misma canción que abría el álbum, pero esta vez cantada. Mark nos confirma una vez más que no sabe lo que ocurrirá, que desconoce a dónde lo llevará el rumbo escogido, pero que tiene una buena sensación.


Es un disco muy bueno, que gana mucho cuando comprendes las circunstancias que rodean su grabación y lo que significa para su autor. Tiene momentos de lo más depresivos, al mismo nivel que Electro-Shock Blues y End Times, pero por suerte algunas alegrías también, y algunos momentos de profunda paz.


El disco está acompañado de un segundo disco de canciones extra, presentado por el bajista Koool G. Murder. Y hay pequeñas joyitas aquí, como Lonesome Lockdown Hurricane (que elimina todos los acompañamientos del piano y la voz), Good Morning Bright Eyes (un bombazo alegre y positivo), Millicent Don’t Blame Yourself (preciosa), una versión muy cañera de I'm Your Brave Little Soldier y algunas versiones en directo, de las que destaco Fresh Feeling, completamente distinta a la versión del álbum. En este caso, tengo que decir que el Bonus Disc merece completamente la pena, no como en otras ocasiones.



En resumen, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett, el último trabajo de Eels, es un disco que toma un poco de aquí y de allí; a veces recuerda a los momentos más depresivos de Eels, y a veces a las canciones de enamorado embobado de Tomorrow Morning. Espero ansiosamente un nuevo álbum de Eels, porque, tal y como dice Mark en las canciones de este último álbum, no sé por dónde puede salir Eels la próxima vez, pero tengo una buena sensación. Siempre tengo una buena sensación con Eels, sé que será música sincera y cargada de sentimiento. Saludos.



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