viernes, 19 de diciembre de 2014

Ewart Oakeshott - A Knight and His Weapons




"It was sheer hard slogging with lance and sword, axe and mace, and war-hammer."



Cuando te pones a investigar un poco sobre espadas, enseguida empiezas a leer un nombre: "Oakeshott". Oakeshott XVI, Oakeshott XIIa… la clasificación de las espadas medievales se realiza, unánimemente, según los criterios de Oakeshott. ¿Pero quién era Ewart Oakeshott?

Ilustrador, coleccionista e historiador amateur británico, fallecido en 2002, Oakeshott era sobre todo un apasionado de las armas y armaduras medievales. Perteneció a la Society of Antiquaries, fue miembro fundador de la Arms and Armour Society y fue fundador del Oakeshott Institute. Basándose en las clasificaciones de Peterson y Wheeler de la espada vikinga, Oakeshott amplió las nueve categorías existentes con otras trece, uniendo así la espada vikinga con la espada medieval. Su enfoque particular, una novedad para la época, fue considerar la forma y la función de la hoja de la espada, en vez de centrarse en la guarda y la empuñadura como estudiosos anteriores.



Además, Oakeshott escribió e ilustró personalmente varios libros, como The Archaeology of Weapons, The Sword in the Age of Chivalry, Records of the Meieval Sword, etc. A esos, los más importantes, todavía no les he podido echar mano, pero sí que he conseguido acceder a su colección de libros juveniles sobre la vida de los caballeros medievales, compuesta por A Knight and His Weapons, A Knight and His Armor, A Knight and His Horse, A Knight in Battle y A Knight and His Castle. Son libros breves, muy didácticos y con ilustraciones muy precisas y bonitas. Hoy os hablo de uno de ellos, A Knight and His Weapons:

El libro nos propone un repaso a las armas más típicas de los caballeros. La introducción es una narración que nos sitúa en medio de la batalla de Poitiers, en 1356, desde el punto de vista de Eduardo de Woodstock, el Príncipe Negro. La historia está narrada con maestría, y resulta evidente la pasión y el entusiasmo de Oakeshott por lo que está contando. Después entramos directamente en el primer grupo de armas: lanzas y lanzas de caballería. Se habla de la evolución de la lanza desde tiempos de los griegos, el pilum romano, las lanzas vikingas y más tarde se pasa a la lanza medieval, la lanza con aletas, la partesana, la pica, diversos tipos de alabardas y gujas, y después las lanzas de caballería, con sus formas, protecciones y uso. También se habla de las lanzas especializadas para cazar. Todos estos ejemplos y evolución de las armas están acompañados tanto de ilustraciones como de anécdotas y ejemplos de uso y de popularidad de estas armas.


El capítulo de hachas, mazas y martillos es fascinante, y muy variado. Se hace un repaso a la evolución del hacha desde las hachas de piedra y bronce, la francisca arrojadiza, las hachas vikingas, las hachas danesas a dos manos, las hachas de caballería, las hachas largas (poleaxe)… Los martillos de guerra y martillos largos terminan por ser parecidos a estas últimas hachas, de forma que un caballero podía tener un pico de cuervo que tuviera en la parte frontal una hoja de hacha o una cabeza de martillo, o, a pie y con armadura, usar un hacha o martillo largo con un punta de lanza y gancho de en la parte trasera. Las mazas también sufren llamativas evoluciones en su diseño, y se hicieron tremendamente populares en la época de las armaduras sofisticadas, cuando sólo con un arma de percusión podías aplastar la armadura y al hombre que estaba en su interior.


El capítulo estrella es el de espadas y dagas. Es muy completo y nos cuenta qué partes tiene la espada y las funciones de cada una, cómo se fabrica y se ensambla una espada, el tamaño de la espada y su contexto de uso, su poder cortante (aquí sinceramente creo que se exagera) y la forma de usarla. Hay un par de frases en el libro que me chocan bastante, pero que no le restan mérito al resto del libro. Al fin y al cabo, Oakeshott no era un experto en artes marciales históricas (pese a que en el libro aparezcan algunas imágenes del manual de Talhoffer, sino que se centraba en describir las armas y situarlas en el tiempo. La frase es la siguiente: A favorite blow was a sweeping slash at the knees, and the only way to avoid this blow was to jump over it; there would be no time to parry with your shield. ¿Saltar por encima de la espada contraria? ¿No da tiempo a parar el golpe con el escudo o con tu espada y quieres que dé un brinco por encima de la espada contraria? Si el texto dijera jump back o algo así, ya me cuadraría, pero saltar por encima de la espada à la Errol Flynn no es serio, y mucho menos cargado con armadura y escudo. Y si in medieval times, arms and legs and heads were chopped off even though they were armored in mail, dudo mucho que los guerreros se hubiesen cargado voluntariamente con kilos y kilos de metal, y con un gambesón de lana, si todo ello no podía impedir los cortes. Son detalles que me chocan, pero que achaco al entusiasmo del autor y al hecho de que se trata de un libro juvenil.


Una de las partes más interesantes del capítulo está dedicada a las inscripciones que se hacían en las espadas, y también a las marcas del herrero. Además se habla de las espadas curvas, los bracamartes, cuytelos y messer. Antes de pasar a las dagas, se habla de empuñaduras, vainas, cintos y tahalíes. La parte de dagas es mucho más breve, pero se habla tanto de para qué servían, dónde y cuándo se llevaban, como de su forma (algunas más parecidas a cuchillos, otras como espadas en miniatura y a juego con la espada del guerrero, y sobre todo la daga testicular o de riñones, la baselard y la daga de rondel, mis favoritas).


El último capítulo, dedicado a las primeras armas de fuego, es muy apropiado para cerrar el libro, ya que con la evolución de pistolas, arcabuces y cañones terminó la era de la caballería. Es un capítulo interesante e informativo, pero al mismo tiempo con un carácter melancólico. Oakeshott, después de transcribir una última anécdota militar de las muchas que hay en el libro, en la que un caballero llamado Götz, en 1504, perdió una mano por culpa de un disparo de artillería, y no obstante salió con vida de la batalla, se hizo fabricar una mano de hierro y continuó luchando hasta morir a los 82 años, termina el libro con el siguiente párrafo, con el que yo también voy a cerrar esta entrada, tras recomendar el libro a todos los apasionados por la historia militar. Saludos.


That’s how it was with knights. And such bravery still may be. For even if the body is frailer than it once was, the human spirit is still as strong and fearless as ever, if given a chance.

No hay comentarios: