lunes, 1 de diciembre de 2014

Bar del infierno - Alejandro Dolina

Cuando Alejandro Dolina y su troupe radiofónica se desplazaron de nuevo a Madrid en septiembre de 2014, trajeron con ellos un pequeño cargamento de libros: El ángel gris, Bar del infierno, Cartas marcadas… Y yo aproveché para llevarme un recuerdo: El bar del infierno, libro que Dolina me firmó a la salida de la sala Galileo. No tardé mucho en empezar a leerlo, y aquí está mi impresión general:


Descubrí con agrado que, al igual que ocurría en El ángel gris, el libro está estructurado en breves capítulos, historias cortas y a menudo independientes. El hilo conductor que los une es el bar del infierno, un lugar mágico del que no se puede escapar. Diré mejor: no existe el afuera. El bar puede ser interpretado como metáfora de la vida, del destino o del desamor, o incluso, tal como dice el propio Dolina, como metáfora del idioma en que estamos presos, que condiciona nuestros actos y nuestro pensamiento, que confina a nuestra mente en una cárcel.


El personaje central del bar del infierno es el Narrador de Historias, que cuenta un cuento cada noche, a las doce, de uno de sus libros: el Libro Rojo, el Libro Blanco, el Libro Amarillo… El libro está dividido en once secciones, cada una de ellas iniciada por un pasaje que explica aspectos sobre el bar del infierno, y después un número variable de relatos extraídos de los libros del Narrador de Historias. Muchas de estas historias guardan cierto parecido con las historias del Ángel gris, por su lirismo y melancolía, pero en esta ocasión no están ubicadas (exclusivamente) en el barrio de Flores, sino que cruzan fronteras y se sitúan en lugares remotos, especialmente la China. Dice Dolina que algunos hechos “son más literarios si suceden en la China”, y que la psicología fantástica funciona mucho mejor cuando se asocia a lugares remotos. Se suceden “cuentos chinos”, bíblicos, episodios fantásticos ambientados en la Argentina, y algunas apariciones estelares de personajes de Flores, como los Refutadores de leyendas, y la creación de otros grupos, como los Justicieros (que asisten a obras de teatro y saltan al escenario para impedir que se produzcan traiciones y bajezas). La fantasía, las cifras imposibles, los personajes que llevan sus valores, sus convicciones o sus obsesiones hasta el absurdo y la desgracia… se dan cita en estos relatos. Aparecen aquí algunas de historias y cuentos que ya conocía gracias al programa de radio.


El libro se escribió en 2006, y hereda el nombre del programa de televisión que escribió y dirigió Dolina en 2003 (en otra ocasión ya hablamos también de su más reciente programa Recordando el show de Alejandro Molina). Este programa televisivo también nos presentaba a un narrador que contaba cada día una historia, rodeado de extraños personajes en un lugar que no es otro que el bar del infierno. De modo que tal vez la mejor forma de mostrar gráficamente algo sobre el libro (si es que tal trasvase intersemiótico es posible) sea mostrar algunas escenas del programa. El libro es bueno, muy en la línea de El ángel gris (los unen el estilo y la sensibilidad del autor), pero al mismo tiempo consigue separarse y llegar a tener carácter propio por la naturaleza de sus historias.

Mis relatos favoritos de este libro, o al menos aquellos que hoy, meses después, aún reverberan en mi cabeza, son, primero, la historia de sustituciones del licenciado Rubén Carrasco, que se enamora de una vecina a la que nunca ha visto, y que tiene un final terriblemente melancólico y descorazonador, y por otro, los informes de El juego de pelota de Ramtapur, una crítica a la cultura del fútbol y sus excesos, hecha desde el punto de vista de un profesor que visita una tierra remota del Nepal, cerca de Katmandú, y nos cuenta cómo su cultura gira en torno a un juego de pelota que se juega en un recinto llamado Shanga. Los deportistas son admirados por todos, del resultado de los partidos depende el estado de ánimo de los habitantes de Ramtapur, tomar en vano el nombre de un deportista puede significar el asesinato por parte de sus partidarios… Poco a poco, el profesor se ve arrastrado hacia el juego de pelota y termina por ser partidario del equipo azul, y asesinando a un mercader que se atrevió a denigrar al equipo con gritos obscenos. Termino esta entrada con algunos de los cantos rítmicos que se entonan en Ramtapur para amenazar e intimidar a los partidarios del equipo contrario:

 “Un deseo hallará su tumba
en estas piedras.
Es el deseo verde:
el viento llevará noticias
de su menoscabada virilidad
hasta las chozas indignas
en las que moran.”

“Observen, observen, observen
esa muchedumbre de hombres ineptos.
Muy pronto, al egresar de este recinto
invadiremos sus cuerpos
del modo más humillante.”

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