viernes, 7 de noviembre de 2014

Camillo Agrippa - Trattato di Scientia d'Arme




Pese a que nuestra referencia principal en esgrima medieval es Fiore dei Liberi, un maestro italiano de finales del siglo XIV, decidí comprarme un libro de un maestro más tardío, Camillo Agrippa.

Aproveché mi monumental pedido de libros en Bookdepository para colar dos libros de Ewart Oakeshott y el manual de esgrima de Agrippa, traducido y editado por Ken Mondschein. Como no soy un experto en manuales de esgrima, ni tampoco he hecho esgrima con espada ropera, esta reseña será sólo una colección de impresiones muy generales, aquello con lo que me he quedado al leer a Agrippa.

Lo primero que hay que entender es que el sistema desarrollado por Agrippa se aplica a los duelos de honor con espada ropera (y a veces con daga en la mano izquierda). No es un sistema como el de Fiore, que te enseña a luchar sin armas, desarmado contra un adversario con daga, espada contra espada, usando armadura, con lanzas, a caballo… Agrippa se centra en la espada ropera y la daga. Tiene algunas páginas dedicada a la lucha con espada y escudo, otras pocas a la lucha con dos espadas, y dos capítulos meramente simbólicos dedicados a la espada a dos manos y al combate a caballo, en los que básicamente dice que la espada a dos manos no tiene nada que ver con la ropera, y que él no sabe lo bastante de combate a caballo como para enseñar a nadie.

Agrippa rompe completamente con la tradición medieval, seguida por todos los maestros, (incluido Achille Marozzo, contemporáneo de Agrippa, pero que seguía teniendo un enfoque más medieval), de las guardias múltiples y con nombres exóticos como “puerta de hierro”, “diente de jabalí”, etc. Agrippa tuvo la ventaja de haber sido arquitecto, matemático e ingeniero antes que maestro de esgrima. De hecho, publicó varios trabajos de ingeniería y arquitectura. El caso es que Agrippa creó un sistema basado en la geometría y las matemáticas, y reduciendo el número de guardias a sólo cuatro, con la punta siempre en dirección al adversario, y con nombres tan sencillos como “Prima”, “Seconda”, “Terza” y “Quarta”. Estas guardias recrean el proceso de desenvainar la espada y ponerse en posición: “Prima” mantiene la espada por encima del nivel del hombro, con el brazo estirado y la palma de la mano hacia el lado externo del luchador. “Seconda” baja la espada hasta la altura del hombro y gira la mano 90 grados hacia la derecha, con la palma mirando hacia abajo. “Terza” baja el brazo hasta una posición más clásica, a la altura del pecho o de la cintura, y la palma de la mano mirando hacia el lado interno del luchador. Finalmente, “Quarta” lleva el brazo cruzado frente al cuerpo, hasta más o menos la rodilla izquierda, con la palma de la mano mirando hacia arriba. Como veis, consiste en un giro simultáneo de la mano y el brazo, muy fácil de interiorizar. Agrippa dedica el grueso del tratado a explicar las variantes de estas guardias (con los pies más o menos separados, con el brazo más o menos estirado, etc.) y cómo responder ante los ataques desde cada una.

Los elementos más característicos de este sistema, además de las guardias que ya son clásicas en esgrima, son la idea de que cuanto más cerca esté la punta de la espada del adversario, más rápida será la estocada (y de ahí deriva la posición lateral, el brazo casi siempre estirado, la punta de la espada siempre orientada hacia el adversario y el “fondo”, ese paso largo doblando la rodilla, que Agrippa ilustra perfectamente en la primera página, demostrando cómo conseguir el máximo alcance), y también la idea de hurtar la vita (el centro de masa) en vez de bloquear. Agrippa se opone totalmente al bloqueo, y siempre opta por esquivar, retirar la espada para dejar pasar el golpe contrario. De hecho, Agrippa es famoso por sus posiciones poco naturales de esquiva, con el tronco extrañamente inclinado, en posturas expuestas, dignas de Matrix. Pero yo, desde mi ignorancia, entiendo que estos golpes son para acabar el combate, no están pensadas para utilizarlas en un golpe corriente, sino cuando le ves las intenciones al adversario. Un ejemplo está en la posición que Agrippa (siempre tan sistemático) llama “K”. Cuando ves muy claramente que el adversario va a poner toda su fuerza en un fondo y una estocada, Agrippa recomienda dejar la espada en Prima o Seconda, y simplemente cruzar la pierna derecha por delante de la izquierda. De esta forma, “hurtamos el cuerpo”, y el adversario se empala él solito en nuestra espada. Lo probé en la sala, y funciona: la geometría del movimiento está perfectamente diseñada, ya que además de que el movimiento de piernas y caderas imprime fuerza a la estocada sin tener que hacer nada con el brazo, ese mismo movimiento nos aparta del peligro y nos obliga a bajar el cuerpo.

La acción K; fijaos en las letras que señalan las posiciones de pies.

El tratado está organizado de la siguiente forma: primero, Agrippa nos hace una pequeña introducción sobre las guardias, y una explicación geométrica de cómo conseguir el mejor fondo. Después, pasa a explicar muy minuciosamente las guardias: cómo hacerlas, para qué sirven, cómo responder a diferentes ataques desde ellas, y por qué son más ventajosas que otras guardias parecidas pero que cambian la posición de los pies o algún otro pormenor. Después de haber hecho esto con las cuatro guardias principales, pasa a analizar algunas variantes, como ya he dicho: variación de la posición de pies o de brazos. Lo intercala con algunas posiciones de ataque, como la K de la que hemos hablado, o la G. Cada una de las guardias y posiciones no sólo está descrita, sino que incluye dibujos muy precisos de un esgrimista en cueros. Con esto termina el libro 1.

El libro 2 proporciona dibujos de dos esgrimistas, para que podamos ver cómo funcionan las técnicas. Incluyen indicaciones sobre la guardia en la que los esgrimistas empiezan y acaban, e incluso algunos dibujos parecen “stop-motion”, con un dibujo de inicio y otro de final para cada esgrimista.

Después de haber explicado montones de situaciones posibles, Agrippa a otro tipo de situaciones, ya de forma mucho más sucinta. Primero, el uso de la capa en el combate: cómo llevarla, cómo quitártela y cómo colocarla alrededor del brazo, y algunos ataques, aunque rápidamente dice que gran parte de lo aprendido en la sección de espada se puede aplicar aquí también. Después, las dos espadas, con algunas indicaciones. Después pasamos al cuerpo a cuerpo, y aquí podemos ver que las cosas apenas han cambiado desde Fiore dei Liberi, porque las tres técnicas ilustradas ya aparecían en Fiore: la defensa del primer maestro de daga (agarrar la mano de la espada con la mano izquierda y torcerla), una proyección usando nuestra pierna por detrás de la rodilla del adversario y la mano en su cuello, y la ligadura mezana (enrollar nuestro brazo izquierdo alrededor de su brazo derecho.

Ligadura Mezana

El combate con escudo tiene dos o tres imágenes y técnicas: bloquear por su lado externo con el escudo y estocar desde abajo, usar el escudo y la espada a la vez para bloquear la espada contraria y acercarnos, y un tercer dibujo muy raro en el que el escudo queda levantado por encima de la cabeza; entiendo que a Agrippa no le guste bloquear y prefiera esquivar, pero en ese caso, de nada sirve un escudo, en mi humilde opinión. Después hay algunas indicaciones para el combate con armas de asta, y con eso termina la parte “práctica” del tratado (después vienen las secciones simbólicas de espada a dos manos y combate a caballo, y un largo diálogo entre Camillo Agrippa y Annibale Caro sobre cuestiones puramente geométricas).

En resumen, el tratado de Agrippa no sólo es muy interesante desde el punto de vista del practicante de esgrima histórica, sino que también tiene un valor enorme como documento renacentista, que representa un cambio total de mentalidad en la forma de entender las cosas.

Saludos.

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