lunes, 1 de septiembre de 2014

Heavenly Sword


Siempre me ha intrigado Heavenly Sword. Fue uno de los primeros juegos de PS3, un juego de acción estilo God of War con una explosiva protagonista que blandía una espada extraña y desproporcionada. Sabía que Andy Serkis (el actor que ha encarnado a Gollum, el capitán Haddock o King Kong) tenía un papel importante en el juego, y que era un juego que llevaba mucho tiempo en desarrollo, una auténtica superproducción de las de bombo y platillo. La demo que jugué hace años me mostró un juego muy colorido, con escenarios espectaculares y un sistema de combate muy original. Sabía también que Ninja Theory, el estudio responsable, había sacado más recientemente Enslaved, un juego al que aún le sigo la pista, con Andy Serkis esta vez como protagonista, y que tenía muy buena pinta. Pues bien, poco antes de volver de Oporto me encontré el Heavenly Sword por cinco cochinos euros, y me lo traje para casa. Y en una semanita más o menos, jugando a mi ritmo, me lo terminé. He aquí el resultado:

Heavenly Sword se sitúa en un mundo fantástico con grandes reminiscencias orientales, y nos cuenta la historia de Nariko, la hija del jefe de un clan de guerreros que ha jurado proteger la Espada Celestial (la famosa Heavenly Sword) de aquellos que desean hacerse con ella para tomar el poder. Es una espada que da un inmenso poder a quien la blande, pero también lo corrompe inevitablemente y termina por matarlo. La historia de la espada se remonta al origen de los tiempos, cuando un dios se enfrentó a un señor de la guerra demoníaco llamado el Señor Cuervo (un nombre muy gracioso en realidad) y, ganada la batalla, abandonó la espada en el mundo mortal, provocando guerras y conflictos sin número. Ahora, el malvado y depravado rey Bohan (Andy Serkis) está decidido a unificar a todas las tribus bajo su mandato, pero para ello necesita la espada. El conflicto estalla y los hombres del clan de Nariko, liderados por el Maestro Shen (el padre de la chica) se encuentran asediados por las incontables tropas y máquinas de guerra de Bohan. Algunos personajes secundarios son: Kai, la amiga de Nariko, una chica medio trastornada perteneciente a un clan destruido por Bohan y los tres lugartenientes de Bohan (Flying Fox, Whiptail y Roach). Nariko, la elegida por la profecía pero rechazada por su pueblo (que no considera que una mujer pueda ser la elegida) será la única que pueda detener al rey Bohan, aunque para ello deba desatar el poder de la espada y así condenarse. Durante el juego, manejaremos a Nariko y a Kai, que intentan liberar a su clan y eliminar para siempre al rey Bohan. La caracterización de los enemigos principales me gustó mucho: destilan depravación y decadencia.


El juego en sí se basa casi por completo en el combate. Alguna que otra vez tendremos que completar sencillos puzles de telequinesia, como manejar un objeto para que alcance un botón lejano para abrir una puerta, o dirigir balas de cañón contra los puntos débiles de unas catapultas. El resto consiste en darnos leches de forma acrobática contra muchos enemigos. El sistema de combate tiene su gracia, porque no disponemos más que de un arma: la espada celestial. Sin embargo, podemos usarla de tres formas distintas. En el modo normal, la espada está dividida en dos partes, y Nariko usa una con cada mano. Esos son los ataques normales. Si dejamos pulsado el botón L1, Nariko usa la espada al estilo de las cadenas de Kratos: las hojas de la espada quedan unidas a dos cadenas que Nariko puede hacer girar rápidamente, causando así ataques ligeros pero muy rápidos y de larga distancia. Por último, si dejamos pulsado el R1, Nariko junta las dos partes de la espada y forma con ellas un arma enorme y pesada, con la que ataca de forma lenta pero devastadora. La gracia está en que ciertos ataques enemigos sólo pueden ser detenidos estando en una de estas “posturas”: los ataques pesados requieren que Nariko coja la espada con ambas manos, y las flechas obligan a Nariko a usar la “postura de alcance”. 

El sistema de combate se complementa con algunas cosas extra: si te tiran al suelo y agitas el mando, Nariko se levantará y atacará automáticamente al enemigo que la tumbó; si consigues encadenar un combo largo, el medidor de furia (qué harto estoy ya de los medidores de furia) se llenará y podrás desatar un ataque devastador contra uno o varios enemigos (depende de lo lleno que esté el medidor). También aparecen los QTE (aquello de apretar un botón en el momento justo en que te lo piden) durante los duelos, algo bastante engorroso porque puede tirar por tierra todo el combate contra el jefe si no lo haces bien. En las secciones en las que manejamos a Kai, el combate deja paso a las secciones de disparos. Utilizaremos una ballesta para abatir a las hordas de enemigos que se nos echan encima, utilizando la telequinesia para manejar las flechas a cámara lenta y poder así librarnos de varios enemigos en un periquete. Un sistema gracioso, pero sin ninguna variación. Heavenly Sword confía en una historia breve pero bien construida y absorbente, en unos personajes muy carismáticos (en especial el antagonista) y un sistema de juego sencillo pero divertido. Es cierto que hacia el final empieza a cansar, pero la posibilidad de desbloquear nuevos combos a medida que conseguimos experiencia le añade algo de novedad al combate. El juego es bastante corto para tratarse de un juego de estas características, pero de ese modo la historia no pierde garra ni tensión.

En cuanto a los gráficos, qué puedo decir. A pesar de tratarse de un juego muy temprano (2007), de un momento en que la PS3 (comercializada a partir de noviembre de 2006) no tenía todavía todo su potencial desarrollado, los gráficos son una maravilla. Presenta una paleta de colores muy vivos, en contraposición con la mayoría de los juegos, que confían demasiado en los grises y los marrones. Aquí veremos verdes, rojos y azules muy intensos, el blanco de la nieve, el brillo del sol. Es comparable a Uncharted en su uso de los colores. Además, la captura de movimientos faciales es asombrosa para tratarse del 2007. No he visto nada igual más que en Heavy Rain y, más recientemente, L.A. Noire (reseña próximamente). Las expresiones del rey Bohan están cuidadas al detalle, y las del resto de personajes le siguen bastante de cerca. La melena de Nariko flota al viento y se mueve con cada giro, con cada golpe. En las batallas multitudinarias, en las que Nariko se encuentra rodeada por oleadas de enemigos, la calidad y la velocidad del juego no se resienten, como ocurre por ejemplo en el malhadado Viking: Battle for Asgard, que era prácticamente injugable en esas escenas.


Para terminar, hablemos del audio. He jugado este juego en tres idiomas: inglés, español y portugués, ya que me habían dicho que la versión portuguesa estaba doblada por actores de cine, y es muy infrecuente que un juego esté doblado al portugués. El doblaje no me impresionó, pero me pareció correcto. Eso sí, no acabo de entender que la espada se llame en portugués “Heavenly Sword”. En español, lo mismo de siempre: doblaje correcto pero sin destacar. La versión original gana por goleada gracias a la voz de Andy Serkis, expresiva y que se ajusta a la perfección a las expresiones del modelo de su personaje. La banda sonora es de lo más épica, con toques orientales y temas tranquilos en los momentos de calma del juego. Ahí el juego destaca por su calidad y el cuidado que se le ha puesto. Para muestra, un botón.



Y eso es todo. Heavenly Sword es un juego muy bueno, que no consiguió las ventas ni la fama que merecía. Tiene sus problemas, como su brevedad o un sistema de juego que se sale poco del esquema habitual, pero es un juego de acción muy cinematográfico, una auténtica aventura épica acompañada de un grandísimo trabajo tanto en el aspecto gráfico como en el sonoro. Merece la pena probarlo. Saludos.


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