lunes, 8 de septiembre de 2014

Casebook:Trilogy


There is no such thing as too much evidence.


Si yo os contara la confianza que tenía en que este Casebook Trilogy tuviera algo de calidad… Digamos que no era mucha. Un juego dividido en tres episodios, que consistía, según el resumen, en investigar “escenarios criminales fotorrealistas” y resolver “minijuegos forenses”. La historia se contaría a través de cinemáticas con actores de carne y hueso, y los escenarios en los que se desarrolla el juego serían reales. Tenía pinta de ser muy cutre. Pero hace unas semanas, decidí darle una oportunidad por fin, porque llevaba una eternidad cogiendo polvo en la estantería.
Y… ¡sorpresa! ¡El juego me ha molado bastante! Voy a explicaros de qué va todo esto de Casebook:


En Casebook, eres un investigador forense. Sin más. No tienes nombre, no sabemos nada del personaje, porque tú eres el personaje. Tu compañero es el detective James Burton, un poli duro de los de las películas, interpretado por el actor Julian Temple. También contamos con la ayuda de otro investigador forense que te ayuda desde el laboratorio. Burton y tú os dirigís a la escena del crimen en una furgoneta equipada con un pequeño laboratorio. El detective se encarga de las preguntas, y tú tienes que registrar a fondo la escena, hacer fotos de todo lo que pueda ser importante, y después devanarte los sesos analizando todas las pruebas y uniendo los cabos sueltos. El sistema de juego es muy metódico, nunca se sale de ahí: entras con la cámara en el escenario del crimen, haces todas las fotos que puedas, las llevas al laboratorio, analizas las pruebas y después lo unes todo en el dossier del caso. Así escenario tras escenario, caso tras caso. Es en las cinemáticas donde la historia avanza. Hay algunos momentos puntuales que añaden variedad al juego, como los interrogatorios, en los que tendremos que aconsejar a Burton sobre si debería ser brusco y directo o tratar de engañar al sospechoso, o ciertos puzles para saber hacia dónde dirigirnos a continuación.

Respecto a la historia en sí, son tres casos independientes: en el primero, dos niños han sido secuestrados, y nos toca averiguar dónde están y quién es el culpable; el segundo caso es un supuesto suicidio de un joven solitario que se ha arrojado por la ventana de su apartamento; el tercero se conecta con el segundo y acompañaremos a Burton, en una de sus corazonadas, hasta un pequeño pueblo, donde un muchacho enloquecido ha matado a una persona. Las escenas de vídeo, pese a que no son espectaculares ni profesionales, cumplen con su papel y te mantienen interesado en la historia. Burton en particular es un tipo que enseguida cae simpático, y el villano principal del juego también es carismático, inteligente y escurridizo. Para tratarse de un juego independiente, publicado en 2010, tiene una calidad innegable.

Hablemos ahora de la jugabilidad. Más o menos ya he hecho un resumen: llegamos a la escena del crimen, que es un escenario fotorrealista que podemos recorrer por completo, y usamos nuestra cámara para hacer zoom y fotografiar todo lo que parezca sospechoso: manchas de sangre, ropa, drogas, notas… el juego nos ayuda a enmarcar todo lo que es fotografiable (aunque tendremos que acercarnos bastante al objeto para recibir esta ayuda; así no nos lo ponen tan fácil), incluido todo tipo de objetos irrelevantes cuyas fotografías serán descartadas más tarde. Con la cámara llena, salimos de la habitación y volvemos a la parte trasera de la furgoneta, conectamos la cámara al ordenador y extraemos las fotos relevantes. En ese momento, nos tocará completar algunos minijuegos para identificar las pruebas: colocar polvo en un picaporte, en busca de huellas; centrifugar un líquido para separar sus componentes, separar un pelo o una fibra con unas pinzas; rastrear una zona con luz ultravioleta; separar los cromosomas para identificar una muestra de ADN; identificar zonas características de una huella dactilar (este era uno de mis favoritos), etc. Son chorraditas que te llevan menos de medio minuto, pero que contribuyen muchísimo a meterte en el papel del investigador forense, y a valorar las pruebas que consigues. Tu ayudante en el laboratorio de la comisaría te ayudará en lo que pueda, dándote información útil. Una vez identificado todo, vamos al dossier del caso. Tenemos allí una foto de cada uno de los implicados, y sus muestras de ADN y de ropa. En otra página, todas las fotos de las pruebas. Ahora nos toca el trabajo duro: conectar unas cosas con otras. Tendremos que probar a unir la huella que hemos encontrado en el escenario del crimen con los zapatos de los sospechosos, o esa fibra con el abrigo de la víctima, o ese producto químico con el veneno. Un cuaderno nos ayuda a llevar cuenta de nuestros objetivos actuales, y disponemos de un botón de intuición que, en los escenarios del crimen, guía nuestra cámara hasta el siguiente objeto importante, y en el dossier, nos sugiere dos objetos que podríamos conectar. De esa forma, nunca nos frustraremos por atascarnos durante demasiado tiempo, y el juego sigue fluyendo. No es un juego hardcore, no es una aventura gráfica con puzles imposibles y combinaciones locas, así que aquí tiene sentido ofrecer esta ayuda opcional al jugador. En resumen, la jugabilidad es metódica, repetitiva por fuerza, pero considero que en este juego eso no es un error, sino un acierto.


En cuanto a los gráficos, ahí encuentro algunas pegas. No tengo problema alguno con las escenas de vídeo: son como son, y tienen una calidad que es más que suficiente. El problema lo tengo con los escenarios del crimen. Al hacer zoom sobre una zona del escenario, éste se difumina y no podemos ver con claridad el objeto que vamos a fotografiar; sólo al ver la fotografía en la furgoneta el objeto aparece bien definido, como por arte de magia. Eso no me gusta: si el escenario es fotorrealista, debería haber tenido en cuenta eso de alguna forma. No es un fallo imperdonable, pero si el “gancho” del juego es esa reproducción fotorrealista de los escenarios… podría ser mejor. Otra cosa en la que me fijé es que los escenarios están construidos en un mismo sitio, una especie de nave o de cubículo, porque basta con mirar hacia el techo para ver que todos tienen el mismo techo: una superficie color crema hecha de placas. Ahí se les ve un poco el plumero. En el episodio tres, intentaron subsanar esto colocando encima un techo diseñado por ordenador, pero el contraste es, en mi opinión, demasiado acusado. ¡Aunque es un comienzo!

El audio no es que destaque. Tenemos el sonido que hace la cámara al hacer fotos, el sonido de arrugar un papel para las fotos descartadas, el sonido de impresión cuando sacas las fotos en papel, etc. Estos sonidos se repiten siempre: el papel siempre se arruga igual, la probeta hirviendo siempre suena igual, etc. Las escenas de vídeo tienen música discreta pero que cumple con su papel de ambientación.

En resumen, Casebook Trilogy es un juego humilde pero digno, que me ha sorprendido gratamente. Antes de darme cuenta, me encontraba enfrascado en la investigación, sacando fotos como un loco y completando tontos minijuegos para calentar un tubo de ensayo con un mechero Bunsen. Tiene algo que te engancha y te hace sentirte, de alguna forma, como un auténtico investigador forense. Le sigo la pista al episodio número 4, que aún está en preparación. Os lo recomiendo, si os mola CSI o las historias de detectives en general. Saludos.

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