jueves, 24 de julio de 2014

RUNE


From birth, the children of the North hear tales of the End of the World. Ragnarok. When wolves will swallow the sun and the moon, when the stars will be snuffed and the earth will tremble. When the gods will face the tribes of giants in a fine battle that will ravage all the nine worlds.

Después de jugar a la última entrega de AGON, con su ritmo pausado y sus páginas y páginas de texto que leer, era hora de jugar a algo más básico, más directo. Era hora de probar RUNE.


En el año 1997, algunos desarrolladores de Raven Software, descontentos por la compra del estudio por parte del gigante Activision, fundan su propia compañía, Human Head Studios. En tres años, su primer juego está listo, y es publicado a finales del 2000: RUNE, un juego de acción en tercera persona basado en los mitos nórdicos. 

En él manejamos a Ragnar, un joven vikingo que acaba de ser aceptado como guerrero del Odinsblade por su clan. El Odinsblade es una orden de guerreros que protegen las piedras rúnicas, objetos mágicos que mantienen preso (como una loncha de queso en un sándwich) a Loki, evitando así el cominezo del Ragnarok. Comenzaremos en la aldea vikinga, pero en cuestión de minutos las cosas se saldrán de madre. Conrack, un jarl vikingo, está atacando una aldea aliada, con la ayuda de un traidor, Sigard. Los guerreros del clan, comandados por el padre de Ragnar, van a su encuentro. Pero todo sale mal, y Conrack, adorador y sirviente de Loki, invoca un rayo mágico y destruye el barco de sus enemigos. Todos los compañeros de Ragnar perecen bajo el agua, pero Odín protege a Ragnar y le prohíbe rendirse, pues ahora es su campeón, y el único que puede detener a Conrack, que pretende desatar el Ragnarok.

Empezaremos desde lo más bajo, en una cueva subterránea, matando duendecillos y moluscos carnívoros, utilizando espadas y hachas oxidadas, visitaremos la tierra de los muertos, Hel, la fortaleza de Conrack, Thorstadt, e incluso la tierra de los enanos, en un largo viaje circular que terminará justo donde comenzó. Hay dos finales posibles, según decidamos apoyar a Odín o a Loki, un pequeño toque de libertad que desentona un poco en un juego completamente lineal. Si quieres dar libertad al jugador hazlo bien, no en los últimos 30 segundos de juego. Durante los primeros minutos de juego, con Ragnar buceando y tratando de encontrar una cueva con un poco de oxígeno, y viendo restos de naufragios y cadáveres de vikingos, albergué cierta esperanza de que fuera un juego especial, me sentí bastante intrigado por la belleza de aquellas imágenes (limitadas, por supuesto, por un motor gráfico del año catapum), pero al final me llevé una decepción.


No nos engañemos, el juego hace un uso bastante libre de la mitología nórdica, modificando cosas a voluntad (queda claro enseguida que no se trata de un juego realista, sino de una fantasía disfrazada de vikingo con cuernos), pero tiene muchos elementos interesantes. La representación de Loki atrapado y con el veneno de la serpiente cayéndole encima, los enanos como seres malvados y violentos, ignorando así la tendencia actual de representarlos como viejecitos con barba, aliados de los humanos, pero manteniendo su habilidad para la forja de armas y armaduras y sus fortalezas subterráneas. Tiene puntos muy buenos y originales, y otros no tanto. 

Los enemigos son muy repetitivos, especialmente en las primeras zonas (los cangrejos y los muertos vivientes son especialmente aburridos), pero más adelante veremos diferentes tipos (duendes más grandes y mejor equipados, vikingos y enanos con distintas armas…). Hablando del armamento, Ragnar irá recogiendo armas cada vez mejores, divididas en tres categorías: espadas, hachas y mazas o martillos. Cada tipo de arma tiene ventajas y desventajas contra determinados enemigos, son más o menos lentas y permiten combos más largos o potentes. Pero en general son diferencias nimias, que a la hora del combate quedan casi olvidadas por lo excesivamente frenético que es. Lo único realmente importante, y que puede usarse con algo de estrategia, es el tipo de ataque especial de cada arma (congelar al enemigo, lanzamiento ilimitado del arma, conseguir que el enemigo se pase a nuestro bando, recuperar salud con cada ataque…). El combate es muy violento y sangriento, con decenas de cortes que irán apareciendo en los cuerpos de los contendientes, brazos y cabezas que salen volando, y chorros de sangre aquí y allí.

Y es que este juego se basa mayoritariamente en el combate. En alguna ocasión tendremos que tirar de una palanca o resolver algún puzle para seguir avanzando, pero a menudo son muy evidentes. Una parte considerable del juego son las plataformas, a menudo excesivamente complicadas y exasperantes, pero está claro que la clave aquí es darse de leches. Ragnar dispone de un sistema de combate bastante similar al de Blade the Edge of Darkness (uno de mis juegos favoritos): ataques y combos basados en el movimiento, y desmembramiento del enemigo. Incluso se pueden recoger las extremidades cercenadas y arrojarlas al enemigo (como en Blade). Pero carece de la profundidad de este último, del sistema de resistencia, de la estrategia y la sangre fría necesarias para sobrevivir a los combates.

Aquí la inteligencia artificial es lamentable, y los enemigos a menudo se atascan o vienen hacia nosotros como robots, poniéndonos las cosas muy fáciles para derrotarlos, hacer que se ataquen entre ellos o que caigan en trampas y precipicios. Es muy sencillo caminar lateralmente mientras soltamos golpe tras golpe hasta matar al enemigo, ir dando saltos y caer sobre los enemigos con un golpe que no pueden bloquear, y un montón de trucos sucios más. La dificultad del combate se limita al número de enemigos o a la potencia de sus armas. En eso RUNE se cae con todo el equipo y se convierte en un juego sinceramente tedioso.


Eso me revienta, porque la presentación del juego está muy cuidada, tal vez la más cuidada que he visto nunca. Tenemos un manual con al menos doce páginas de trasfondo, un relato de los hechos que ocurren justo antes del juego, y dos páginas enteras de consejos para avanzar en el juego. Pero después el núcleo del juego, el combate, es aburrido. ¡Eso no se puede permitir! Mi motivación principal para continuar jugando era ver nuevos escenarios, porque eso sí que lo han mimado mucho: son variados e impresionantes, a gran escala. Las forjas y hornos de los enanos, los abismos de lava de Hel, la gigantesca fortaleza de Thorstadt… Pero el argumento es tan esquemático, y los combates eran tan coñazo…

Respecto a los objetos que encontraremos en el juego, sobre todo hay alimentos que nos recuperarán la salud (hidromiel, carne, fruta y lagartijas, muchas lagartijas; prácticamente el 80% de la dieta sólida de Ragnar durante el juego se compone de lagartijas), y runas que cargarán nuestra energía para desatar los poderes de nuestras armas en los momentos complicados, y otras que nos aumentan el nivel máximo de salud o nos proporcionan Furia (cuando lleguemos al máximo de furia, los enemigos no nos harán daño durante un corto espacio de tiempo, tiempo que se reduce con cada golpe recibido). Ragnar vestirá diferentes atuendos y armaduras en los distintos niveles, que sólo tienen un efecto visual, no práctico.

El apartado sonoro destaca, especialmente gracias a la banda sonora, de mucha calidad y muy épica. Los efectos de sonido no son tan buenos. Cumplen, sin duda, pero son repetitivos y bastante limitados. Buenos, pero pocos.


El juego está bien localizado al castellano en cuanto a traducciones, manual, etc. Muy bien localizado, diría yo. Pero las voces… yo no sé quién demonios ha doblado el juego, porque hablan español con un acento que no sé identificar. Es como si de vez en cuando les diera un calambre en la boca y se trabaran al hablar. No sé, es un misterio para mí. Es posible que esté  hecho adrede.



Resumiendo, RUNE tiene muchos elementos positivos: el aspecto visual, la ambientación, ciertos elementos del sistema de combate, y la música. Es un juego bastante cuidado en todo lo que rodea a la jugabilidad, que por desgracia deja algo de que desear. Los combates son excesivamente simples y la inteligencia de los rivales nunca supone un reto. Es inevitable pensar que es un juego desaprovechado, un gran esfuerzo de desarrollo empañado por un sistema de combate insatisfactorio. La próxima vez, hablaremos de otro juego de acción (esta vez de PS3) con aciertos y errores parecidos a este RUNE. Saludos.


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