lunes, 30 de junio de 2014

Museu Militar do Porto - día de los museos 2014

Una semana después del taller decota de malla en la Escuela Profesional de Arqueología, nos dispusimos a instalar nuestro campamento en el Museu Militar do Porto, aprovechando que se celebraba el día de los museos, y se podían visitar todos gratuitamente. Además, aprovechamos para iniciar una asociación con el museo (recientemente hemos tenido otra exposición allí), porque puede ser muy ventajoso organizar entrenamientos o exposiciones periódicas, por no hablar de tener material allí expuesto o guardado. Nuestra tarea en este evento concreto consistía en complementar la colección de armas del museo, que están expuestas tras vitrinas, con las nuestras propias, que se pueden tocar y blandir, y explicar y mostrar su uso a los visitantes.

En el patio del museo montamos la tienda de campaña y las armas, cota de malla, escudos y yelmos. Los militares del museo nos recibieron muy amigablemente e incluso nos invitaron a comer y cenar los dos días. El ambiente fue muy relajado, pues las visitas no eran constantes como suele ocurrir en las ferias, sino que de cuando en cuando aparecía un grupo que se acercaba a nuestro puesto. Hicimos pequeñas demostraciones de combate con espada y escudo, espada a dos manos, lanza o daga, y recibimos la agradable visita de un grupo de amigos míos de la residencia. Una vez más, el interés y la emoción de los visitantes resultaron muy gratificantes. Los chavales, inspirados por nuestra demostración, corrían a pelearse con nuestras espadas de madera, o se hacían fotos cubiertos de cota de malla o con un yelmo.

También, el mismo día, era la presentación de un juego de mesa llamado Trench, recientemente creado por el portugués Rui Alípio Monteiro. Es una especie de ajedrez inspirado en la Primera Guerra Mundial, con una línea que atraviesa horizontalmente el tablero y que representa la trinchera que separa los dos campos. Esta trinchera da protección a las piezas que entren en ella, y más poder a la hora de atacar, pero también las hace muy vulnerables a un ataque desde la retaguardia. Es un juego rápido, más simple de lo que parece y bastante divertido de jugar. En fin, se sorteaba un Trench entre los visitantes (buena idea, ya que el juego cuesta la friolera de 50 euros), y fue nuestro grupo el que se lo llevó.

En los momentos de descanso, aproveché para dar una vuelta por el museo: aparte de los tanques y cañones expuestos en el patio, hay una sala con armas de diferentes épocas (espadas, alabardas exóticas, armaduras, pistolas, rifles, ametralladoras…) y, sobre todo, una colección de miniaturas de ejércitos de diferentes naciones y épocas, desde la Edad Media hasta los ejércitos actuales, pasando por un Conan el bárbaro portugués con bigote y todo.

Muy, muy buena experiencia, justo antes del viaje a Tomar, del que hablaré en otra ocasión. Saludos.

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