miércoles, 21 de mayo de 2014

Concierto de Guadalupe Plata – 17 mayo 2014


Ya sabéis que me encanta Guadalupe Plata. Ya os expliqué que llegaron a mis oídos hace años gracias a Carne Cruda, y que después los retomé más en serio. Fui a verlos al PrimaveraSound, una actuación dolorosamente breve, y me compré el último disco, del cualhice una breve reseña.

Y de buenas a primeras, me entero de que vuelven a Oporto. Iban a dar un concierto en el Maus Hábitos a las once de la noche, por apenas 6 euros. Había que ir. Por fin, un concierto que prometía ser largo y satisfactorio. Dediqué los días siguientes a avisar a todos aquellos que sospechaba que pudieran tener interés en verlos, y el sábado 17 me puse mis mejores galas y me fui al Maus Hábitos, una especie de café/bar/centro cultural que disponía de una pequeña sala de conciertos. Entramos pronto para pillar un buen sitio y nos dispusimos a esperar. Estaba francamente nervioso y emocionado, porque esta vez iba a tener a los Plata a tres metros de mí, no en un escenario altísimo, detrás de una valla y de diez seguratas con cara de pocos amigos. El concierto empezó algo más tarde de lo planeado, lo suficiente para que todos estuviéramos reunidos y expectantes frente al escenario. Finalmente, luces rojas infernales en el escenario y aparecen Paco, Carlos y Pedro. Paco se coloca junto a su estrambótico contrabajo-barreño, Carlos se sienta a la batería y enarbola baquetas, maracas y una ristra de campanillas, y Pedro termina de afinar su guitarra.

A partir de ahí, magia absoluta. Un temazo detrás de otro, un ambiente hechizante, cabalístico, un montón de gente moviéndose al ritmo endiablado, acelerado y pantanoso de estos tres, que ejecutan todas las canciones sin un gesto hacia el público, sin una sonrisa. Qué diferentes son sobre el escenario, imperturbables, y fuera de él, simpáticos y hasta tímidos. Pedro nos regala uno tras otro los estupendos solos, con esa postura corporal retorcida, agachándose para acoplar la guitarra con el ampli.

Yo me lo pasé en grande, cantando y pegando botes y celebrando los temazos que llegaban sin parar. Es que estaban todos: I’d rather be a devil, Cementerio, Baby me vuelves loco, 500 mujeres y Jesús está llorando, del primer álbum, Serpiente Negra (con la que abrieron el concierto), Lorena, Estoy roto, Pollo podrío, Gatito, Veneno, El boogie de la muerte y Habichuelas del Oeste del segundo, y Rezando, Rata, Oh my Bey, Demasiado, Esclavo, El blues es mi amigo y Milana del tercero. Es decir, prácticamente todo su repertorio (aunque eché de menos algunas como Como una serpiente o la instrumental Satánica), enlazado cada tema con el siguiente, un viaje frenético y sucio. Genial. Genial, genial, genial. ¡Y me pillé una camiseta!

Como en este caso no tengo fotos ni vídeos del concierto, os dejo otros materiales: dos versiones  (una de ellas, de Atahualpa Yupanqui) que han sacado como celebración del final de su tour de presentación del tercer álbum, y el álbum de 2011 al completo (descarga gratuita en bandcamp).


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