domingo, 20 de abril de 2014

Eels - Tomorrow Morning


It felt like a story you don't care where it leads. A change of venue, will it mend you? If the grass is not greener, you know what it needs. I knew that I had to throw down some seeds. Oh, so lovely! Lord above me! I feel my heart changing in mysterious new ways.



Por una feliz o infeliz casualidad, la crítica de End Times, el octavo álbum de Eels, me pilló en un momento de bajón muy acorde con el espíritu de pérdida, ruptura y depresión del disco. Y me prometí que sólo cuando pasara de largo ese momento os hablaría del siguiente disco, Tomorrow Morning. Y aquí estamos, saliendo del pozo con una sonrisa y la voz lista para cantar, como diría Dolina.

Lo primero que destaca de Tomorrow Morning es su portada: coronado por un minúsculo sello discográfico (E Works), un dibujo de un árbol frondoso y exuberante, con la copa llena de tonos de morado y verde, sobre un fondo rosado muy pálido, casi más color carne que otra cosa. Si abrimos el libreto, podremos ver crecer ese árbol desde que no era más que un tronco con unas pocas ramas con hojas incipientes.

Y es que Tomorrow Morning es un álbum de renacimiento, de redención; habla de alzarte de nuevo desde el barro, de resurgir con más fuerza de tus cenizas, de volver a sentir ilusión, ser valorado por los demás y, más importante, por uno mismo. Este álbum cierra una trilogía, una especie de ciclo vital que todos hemos vivido: con Hombre Lobo, el deseo y la pulsión, tanto sexual como de otros tipos; con End Times descendimos al pozo de la vejez, la finitud tanto de la vida como de los sentimientos, la separación y la ruptura. Y en este Tomorrow Morning, lamidas nuestras heridas, nos levantamos de nuevo, con la lección aprendida, más fuertes y prudentes, y con suerte un poco más sabios.

Musicalmente, se trata de un disco que recurre bastante a lo electrónico, con muchos sintetizadores y efectos. Es un poco Daisies of theGalaxy. La voz de E nos llega a menudo levemente distorsionada y con efectos.

Comenzamos el disco con una introducción de minuto y medio, In gratitude for this magnificent day, que no nos da muchas pistas sobre el álbum. Para mí, evoca el momento en que las cosas empiezan a moverse de madrugada. El sol sale, los pájaros empiezan a cantar, corre esa brisa helada que te hace estremecer. Todo es posible.

I’m a Hummingbird nos cuenta en forma de parábola la idea del disco: tras una gran caída, terrible y de la cual parece que jamás podremos recuperarnos, al final lo hacemos; llegan cosas buenas, y sabemos que los malos tragos pasados eran necesarios, y merecieron la pena, a cambio de estar donde estamos ahora. La voz de Eels nos recita y canta esta idea con un fondo de cuerda que sube y te emociona en el estribillo.

Llega The Morning, otro tema recitado, con un levísimo fondo musical, que retoma la idea de la madrugada que se extiende ante nosotros, un día virgen, en el que cualquier cosa puede pasar. El disco va presentando su premisa, sin prisa, sin grandes aspiraciones de grandeza, muy humildemente.

Arrancamos con Baby Loves Me: qué importa que todo nos vaya mal, que el médico nos diga que estamos fatal de salud, que los profesores nos suspendan, que la gente se muestre irritada, que los vecinos sean insoportables o el camarero nos mire mal. Todo eso se queda en nada si tenemos quien nos quiera. Un tema movidito, lleno de sintetizadores y una base de batería.


Spectacular Girl, uno de los temazos del disco. A E se le da genial hacer canciones para alabar la personalidad de alguna chica. Introduce aquí una idea que volverá a surgir en el siguiente álbum: la idea de aceptar, aceptar con sinceridad y de corazón, que ella ha tomado un rumbo que ya no nos incluye, que hace falta soltar su mano y dejar que busque la felicidad. Algo que a veces puede resultar muy duro. Una vez más, muchos efectos, batería y pandereta (que desde hace unos años es parte vital de Eels, junto con las maracas).


Llega un tema acústico y que nos recuerda a End Times: What I Have to Offer. Eels le cuenta a una chica sus cualidades, desde los buenos modales y lo complicado que es entrar en su corazón hasta su indiferencia por el fútbol y la pesca. Sólo guitarra acústica y un fondo de cuerda.

Un tema con ciertas reminiscencias de Hombre Lobo: This is Where it Gets Good. Un tema algo más atrevido y sexy, con una segunda parte exclusivamente instrumental. Igualmente, sólo batería, una base de bajo muy pegadiza, y efectos y sintetizadores por un tubo.


Una pequeña pausa con After the Earthquake, un breve tema instrumental de guitarra, rodeado, como siempre, por los efectos de sonido que reinan en este disco.

Oh So Lovely, un canto al optimismo tras haberse librado de una situación indeseable y volver a ver la luz, dando gracias por el cambio y la sensación de misterio por lo que nos puede deparar el futuro.

The Man, uno de mis temas favoritos, un extraño paseo por la ciudad en el que todo el mundo (desde el hippie hasta el skin, el redneck, el rapero o el hipster) saluda a E porque es “The Man”; uno de esos días en los que te sientes el rey del mundo, en los que podrías bailar en vez de caminar por la calle.


Y llega una rareza, un auténtico temazo inspirado en el góspel: Looking Up. Con un fondo de piano, coro, pandereta y palmas (perfecto para los conciertos), Mr. E empieza a cantar/recitar y a contarnos cómo después de la tormenta, de haberlo visto todo negro y de no saber qué iba a ser de él y de su vida, todo ha ido a mejor y se encuentra bien, curado y con energía. Se añaden la batería y algo de guitarra y bajo en un tema totalmente eufórico.

Bajamos la intensidad, ya acercándonos al final del álbum, con un tema reposado llamado That’s Not Her Way, de alabanza a la bondad y el carácter de esa chica misteriosa, que podría hacer y decir cosas malas o recordarte todo lo bueno que ha hecho por ti, pero que no lo hace porque “that’s not her way”. Una oda a las cosas que pasan desapercibidas o que no hace falta explicitar.


Acto seguido, arranca la guitarra acústica de uno de mis temas favoritos, I Like the Way This Is Going. Sencillo, optimista, sólo guitarra y voz, lleno de esperanzas de futuro y de franca ternura y alegría. Una maravilla.

Cerramos el disco, como de costumbre, con un tema largo a modo de moraleja, Mystery of Life, que nos pone una serie de ejemplos de cosas maravillosas que ocurren en la vida sin ninguna explicación, y las compara con ese cambio que ha sufrido, ese “salir del pozo” del que hablaba al principio, que también es algo que no tiene una explicación demasiado racional. Musicalmente es bastante rara, con unos toques de sintetizador y coros pero muy pocos instrumentos.

Pero cuidado, ¡que aún falta el disco de Bonus Tracks! La primera es Swimming Lesson, canción tranquilita y acústica con guitarra, maracas y un banjo muy majo, muy pegadiza y bonita. Un tema que quizá no pega mucho (en cuanto a la letra) con el espíritu general del disco (y por eso la han relegado al disco extra) pero que es una canción magnífica en sí misma y musicalmente muy animada. St. Elizabeth’s Story es otra canción acústica, sin mucho que destacar. Es bonita sin más. Sin embargo, Let’s Ruin Julie’s Birthday es mucho más interesante: un llamamiento (en plan humorístico) a esos niños que no pertenecen al grupo de los “guays”, sino más bien al de los parias, para rebelarse y no dejar que eso les deprima ni les afecte. Muy divertida. Acabamos con For You, más tristona por lo general, pero con un estribillo que tiene un pequeño detalle optimista en su entonación. Con algo de distorsión en la guitarra pero voces limpias (en un álbum plagado de voces distorsionadas), le da al disco un final muy natural, tranquilo y que se funde con el silencio.

Para acabar, diré que este álbum consigue capturar perfectamente las diferentes facetas del mismo espíritu de renacimiento, nuevas ilusiones y proyectos, nuevas personas en tu vida y, en general, alegría de vivir y agradecimiento por las experiencias pasadas, sean buenas o malas. Musicalmente, oscila entre lo acústico y crudo de los dos discos anteriores y los sintetizadores y ruidillos raros propios de la primera etapa del grupo.

Nuestro próximo objetivo será hablar de Wonderful, Glorious, el décimo álbum de estudio de Eels, un disco comparable a Shootenanny! en cuanto al motivo de su creación. Y dentro de dos días, el 22 de abril, sale a la venta lo último de Eels, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett, que promete ser, de nuevo, un disco personal, desgarrador y crítico consigo mismo. ¡Estoy impaciente!


Saludos.

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