sábado, 22 de febrero de 2014

Gárgolas

Hace mil años, el mundo se regía por la superstición y la espada.

Era una época de oscurantismo, un mundo de terror. La era de las gárgolas.Estatuas de piedra de día, guerreros de noche, fuimos traicionados por los humanos a los que juramos proteger, y transformados en fría piedra durante un milenio por culpa de un hechizo.


Ahora, aquí en Manhattan, el hechizo se ha roto, ¡y hemos vuelto a la vida! ¡Somos los defensores de la noches! ¡Somos gárgolas!



Algunos recordaréis una serie de vuestra infancia que se llamaba Gárgolas: Héroes mitológicos. Yo también la recordaba, pero no demasiado bien. Tenía vagos recuerdos de unos seres voladores y de colores, de su líder, Goliat, de un villano llamado Xanatos y poco más. Así que la conseguí, y estos meses la he ido viendo. Y aquí os traigo el resultado:

Gárgolas es una serie MUY buena. Sinceramente, no me esperaba tanto: esperaba una serie normal de “pandilla con poderes”, tipo Tortugas Ninja o Street Sharks (o Momias, o incluso Power Rangers). Esperaba personajes planos, enemigos absurdos que aparecieran en un único capítulo, para después hundirse en el olvido para siempre. Esperaba a un malo malísimo, y la isla de Manhattan como único y repetitivo escenario. Y me llevé una sorpresa. No sólo el argumento presenta un enredo considerable para tratarse de una serie infantil, sino que además los personajes cambian muchísimo a lo largo de la serie. Los enemigos son pocos pero muy bien caracterizados (y también evolucionan), y las gárgolas recorren multitud de lugares distintos, conociendo a personajes de todo tipo, y mostrándonos elementos de la mitología y las leyendas de diferentes pueblos. Por los episodios de Gárgolas he visto desfilar al rey Arturo, a Odín, a Anubis, a Cú Chulainn, a Proteo, a Puck, Oberon y Titania.


Gárgolas nos cuenta en una miniserie de 5 episodios lo que les sucedió al grupo de gárgolas protagonistas: defensoras del castillo Wyvern, pero despreciadas por sus habitantes, las gárgolas terminan por ser engañadas y traicionadas, y el castillo es destruido por un ejército de vikingos comandado por Hakon. Los únicos supervivientes son Goliat y cinco de sus compañeros (sólo Goliat tiene nombre, otorgado por los humanos; las gárgolas nunca han tenido necesidad de usar nombres entre ellas). Por si fuera poco, el hechicero del castillo, Magus, creyendo que las gárgolas eran responsables de la tragedia, las convierte en piedra indefinidamente, hasta que el castillo se alce por encima de las nubes. 1000 años después, el multimillonario y empresario David Xanatos ha comprado el castillo Wyvern, y lo ha hecho reconstruir, piedra por piedra, en lo alto de un rascacielos de su propiedad. El hechizo se rompe y las gárgolas vuelven a la vida. No saben dónde están, todo es extraño para ellas, y Xanatos las utiliza en su beneficio para conseguir vencer a ciertos enemigos. Por suerte, gracias a la ayuda de la agente de policía Elisa Maza, Goliat y los suyos consiguen deshacerse de la influencia de Xanatos y encontrar un objetivo, el único objetivo que tiene una gárgola: proteger. Sus compañeros consiguen nombres: Hudson, Brooklyn, Broadway, Lexington y Bronx, y se dedican a patrullar las calles por la noche, manteniendo sus valores y su honor de clan de la Edad Media en el mundo absurdo y acelerado en el que vivimos hoy. Durante sus aventuras, se encontrarán con diferentes adversarios; los más notorios son: La banda, un grupo de acróbatas y artistas reconvertidos en criminales; Macbeth, un hombre misterioso que parece saberlo todo acerca de las gárgolas; Démona, una gárgola hembra, antigua compañera sentimental de Goliat; los Canteros, un grupo extremista anti-gárgolas; el Cazador, el último descendiente de un clan que lleva siglos buscando y matando a las gárgolas… Es una historia muy oscura y dramática a veces, no es el típico argumento plano y de cachondeo.

Las gárgolas son protagonistas especialmente molones: se convierten en piedra durante el día (y son completamente vulnerables), y por la noche vuelven a la vida y ven curada cualquier herida que pudieran haber sufrido. Pueden planear, tienen fuerza sobrehumana y pueden usar las poderosas garras de sus manos y pies para escalar cualquier superficie. Cuando no llevan las alas desplegadas, las pliegan y forman una especie de capa sobre los hombros. Si lo piensas bien, son una especie de vampiros light, sin todo el tema de chupar sangre y estar muertos. Goliat es el líder, fuerte y valiente, una figura trágica por todos los seres queridos que ha perdido o le han traicionado, pero al mismo tiempo es siempre muy positivo y está dispuesto a conceder nuevas oportunidades y a confiar en los demás; Hudson es el veterano, el más sabio de todos; Brooklyn es más joven e idealista, pero también más solitario; Broadway es bonachón y forzudo, y Lexington es el más inteligente y experto en tecnología; el último, Bronx, es una especie de perro gárgola muy simpático, que muchas veces salvará a todo el grupo de la muerte con una intervención repentina. El doblaje de Goliat es especialmente bueno, con la misma voz profunda y poderosa del original, y el mismo lenguaje cuidado y culto, bastante raro en una serie de dibujos animados (en un momento dado, cuando sus compañeros le acusan de haberles asustado, Goliat replica “Sabes que no tengo por costumbre gastar bromas pueriles, ni reírme como un loco en la oscuridad”; es sólo un ejemplo de la exquisitez de su lenguaje, que para mí es importante). Visualmente también es memorable, tanto por sus fondos y paisajes estáticos, llenos de color y matices, como por el diseño de sus personajes, a cuál más impresionante. La música es inolvidable, sin más.




Cuando digo que Gárgolas me sorprendió gratamente, es porque yo esperaba que las tramas que ya se habían tratado en la serie no volvieran a aparecer. Todo lo contrario: volveremos a la Edad Media tres o cuatro veces más, para contar cosas que no vimos al principio. ¿Qué fue del mago y la princesa, encargados de proteger los huevos de gárgola? ¿Quién es Macbeth y qué relación tiene con Démona? ¿Cómo consiguió Xanatos su fortuna y su poder? Lo más normal del mundo habría sido que La banda, un grupo de criminales sin mucho carisma, tras haber sido derrotados, no hubieran vuelto a salir en la serie. No sólo eso, sino que aparecen y reaparecen, cada vez más chungos. Odian más y más a las gárgolas, y para enfrentarse a ellas con éxito recurren a todo tipo de jugarretas. Crea mucha más tensión que una legión de enemigos que desfilan una única vez por la serie y vuelven a las sombras. Y cuando digo que los personajes evolucionan, no lo digo en vano, son personajes tremendamente complejos: Lexington odia especialmente a La banda desde el episodio 1, Brooklyn le tiene ojeriza a Démona, Broadway quiere ser detective, Hudson siente que se hace viejo, Xanatos va a lo suyo, manipulando a todo el mundo y aliándose o enfrentándose con las gárgolas según su interés (no es un villano absoluto que sólo quiere destruir a las gárgolas, como Gargamel, que quería cargarse a los pitufos y esa era su única meta en la vida), Démona y los motivos de su odio hacia los humanos. Hay muchos episodios dedicados a esas subtramas y a muchas otras (el detective Bluestone y los Iluminati; el mafioso Tony Dracon; Thailog, el clon de Goliat malvado y chulesco; Derek, el hermano de Elisa…). Personalmente, mi favorita es la relación entre Goliat y Elisa, que empieza con cariño y confianza, y termina con un amor bastante sui generis. Hay muchas relaciones amorosas en la serie, y unas cuantas muertes también. Elisa es un personaje femenino muy activo y guerrero, que muchas veces les saca las castañas del fuego a sus amigos. Los niños que vean la serie estarán contentos con las peleas constantes entre las gárgolas y sus enemigos, pero aquellos que esperen una trama con un mínimo de complejidad e interés, también la encontrarán. Sin duda alguna, es para niños y adultos.


La serie se estructura en tres temporadas: la primera es de presentación y tiene 13 capítulos. Conocemos a las gárgolas, a sus enemigos, y finalmente Goliat decidirá que la misión de su clan es proteger a los humanos de su nuevo hogar. La segunda, de 52 capítulos, entra más en materia, desarrolla todas las subtramas habidas y por haber. Tiene varios mega-episodios de tres o cuatro partes, que cuentan una historia más larga y emocionante. En cierto momento, varios de los personajes se embarcan en un viaje mágico que los llevará por diferentes tierras, donde entraremos en contacto con mitologías y personajes de leyenda de todas las naciones, desde África a Asia o Australia, pasando por mitología judía, azteca, celta, nórdica... Y es que, en realidad, la serie destila amor por la literatura, la mitología y la historia. Como dice un personaje en el episodio 4 de la segunda temporada, “Los libros son faros levantados ante el oscuro océano del tiempo”. La tercera temporada, apócrifa (el creador original no participó en ella) introduce varios cambios: todos los capítulos tienen una introducción narrada por Goliat, que nos presenta el tema del episodio (vejez, confianza, traición…), y el argumento principal es el racismo hacia las gárgolas, que ya se han dado a conocer al público, con nefastos resultados. Todo el mundo quiere matarlas y cazarlas, surgen organizaciones paramilitares que quieren destruirlas… y lo peor de todo, Xanatos se convierte en el aliado y protector incondicional de las gárgolas (el mundo se acaba, ciertamente). El hecho de que llevemos ya más de 60 episodios conociendo a las gárgolas, sin que nos importe en absoluto su aspecto amenazador, y aprendiendo cómo son por dentro, hace que nos parezca absurdo el miedo y el odio que les tienen los humanos simplemente por su aspecto. Es otra de las moralejas de Gárgolas: lo que importa es cómo eres y lo que haces, no cómo te vean los demás. Goliat se planteará muy seriamente si vale la pena intentar salvar a esa pandilla de fanáticos desagradecidos, y si no será mejor dejarlos a su suerte. Por lo general, a mí me gusta esa tercera temporada apócrifa, si bien la narración inicial desentona un poco, y el cambio radical de Xanatos me cuesta mucho aceptarlo.

Como episodio favorito, "Tiempo futuro", que nos presenta un futuro alternativo en el que la humanidad ha sido esclavizada por Xanatos y sus gárgolas robóticas, y los pocos rebeldes que quedan se han agrupado bajo el liderazgo de Brooklyn, que ahora tiene una relación con su antigua archienemiga, Démona. Broadway se quedó ciego durante una batalla, Lexington ahora es una gárgola con implantes cibernéticos (iguales a los de La banda, a la que tanto despreciaba), etc. El hijo de Xanatos se enfrenta a su padre y muere, todo se va al carajo… es muy apocalíptico; en ese episodio hay muchas ideas que podrían haberse desarrollado como miniserie, para profundizar en ese futuro alternativo. De hecho, la serie en general tiene ese defecto: al limitarse a 20 minutos por episodio, todo está muy acelerado. Las conversaciones, las transiciones entre escenas, las peleas, las conclusiones, las introducciones, las moralejas… si se pudieran tomar su tiempo para contarlo todo como se merece y desarrollarlo más, sería una serie perfecta.

Es una serie de culto que está en la memoria de mucha gente, incluso aunque no recuerden casi ningún detalle. No conozco a nadie que la haya visto y no le gustase. Tiene personajes complejos, mucha acción, bastante humor y multitud de tramas entrelazadas. Para terminar, os dejo un vídeo sobre la herencia de Gárgolas. Saludos.




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