domingo, 26 de enero de 2014

A invasão - Rui Camarinha

Espanha tem uma estratégia para Portugal e um objectivo: conquistar o retângulo que lhes falta. É uma questão por resolver desde 1143.

Daniel Bessa, ex-ministro de Economía portugués.

El tema de la relación entre Portugal y España es arduo y complejo. Se han vertido ríos de tinta y de sangre al respecto, e incluso yo he podido experimentar en mis propias carnes la actitud de algunos portugueses hacia los españoles. Siempre intento encontrar en todo una oportunidad para aprender y saber más, así que hace un tiempo me hice con un libro llamado A invasão, del periodista Rui Camarinha. Trata el tema de la relación entre ambos países, especialmente a nivel económico. Peca en muchas ocasiones de ser un libro bastante sensacionalista y amarillista, y muy subjetivo a pesar de sus ínfulas de objetividad. La portada lo dice todo: un amenazador y enorme toro se yergue sobre un ejecutivo flacucho que luce en la corbata los colores de la bandera portuguesa. El libro se publicó en 2003, antes de la crisis económica, de modo que también es un reflejo interesante de la Europa pre-crisis y la impresión que tenían los portugueses sobre España como un gigante económico y todopoderoso, visión que aumentaba el recelo y el miedo del país vecino. Hay que vernos ahora. Haré un resumen del contenido del libro antes de exponer mis objeciones.

La primera parte del libro se llama O equilíbrio instável, y es una crónica histórica desde la independencia de Portugal hasta el siglo XX, con los diferentes rifirrafes militares, crisis y problemas. Con el ingreso de ambos países en la Unión Europea, los dos vecinos incómodos que se daban la espalda se ven obligados a mirarse y a trabajar juntos.

La segunda parte del libro, A Espanha não existe, se aborda el tema de la realidad española en cuanto a comunidades autónomas, independencia, poder central… pero también la forma en que nos vemos unos a otros, haciendo especial hincapié en el mundo económico y empresarial, que tal vez está un poco lejos del común de los mortales.

El tercer capítulo, Se não os podes vencer…, habla un poco más de Europa y del papel de Portugal y España dentro de la Unión Europa.

El cuarto capítulo, Aí estão eles, entra directamente en materia económica, y es poco más que un compendio de cifras y nombres de empresas que ilustran la abundancia de empresas españolas en Portugal y la dificultad de las empresas portuguesas para entrar en nuestro país. En todos los ámbitos: energía, telecomunicaciones, textil, pesca, aerolíneas, bancos, alimentación…

El quinto capítulo, O contra-ataque, se centra en los casos contrarios: empresas portuguesas que han tenido éxito en España, como Galp o Parfois. También habla de la estrategia portuguesa para la internacionalización y para abordar el problema, básicamente.

El sexto y último capítulo, E agora? Consiste en unas conclusiones y reflexiones finales animando a la acción y a no tirar la toalla, una bofetada a la pasividad y el pesimismo portugueses.

Hasta aquí todo correcto: el fin último del libro no es tanto denostar a los españoles y echarles la culpa de todo, sino alertar a los portugueses de la necesidad de tomar medidas y espabilar. Eso me gusta. Pero no puedo dejar de notar muchos datos inexactos, y muchas afirmaciones que se dan por objetivas sin serlo.

Un ejemplo claro es que en la contraportada aparece la siguiente cita: De cada vez que gastam 100 euros no supermercado, os portugueses gastam 37 euros em produtos espanhois. Si buscamos esa cita dentro del libro, la cifra ya no es 37, sino 27, sensiblemente menor. Si comprobamos la cita por Internet, podemos ver que la cifra auténtica es 27. A menos que haya sido una errata involuntaria, alterar la cifra y ponerla en contraportada para escandalizar es un recurso muy sucio.

En el capítulo destinado a la realidad política española, se hace una adulación descarada de algunas comunidades autónomas, al mismo tiempo que se demoniza Madrid y se ningunean otras comunidades como Castilla La Mancha, Castilla y León o Aragón, por ejemplo. En especial con el caso de Cataluña, el fragmento es sensacionalista e inexacto; el dinamismo y la potencia económica de la región están bien descritos, pero cuando se dice que em Barcelona não há touradas, sevilhanas, tapas ou outra especialidade de inspiração mais castelhana, es que no se podría ser más mentiroso. Si no hubiera corridas de toros en Cataluña, no se habrían prohibido recientemente, ni existiría quizá la Monumental de Barcelona. ¿Que no hay tapas? No me hagas reír. ¿Que las sevillanas son de inspiración castellana? Como su propio nombre indica, son de Sevilla. Pero tranquilos, que el fragmento continúa: “Em Barcelona não se fala em voz alta, nem em ritmo acelerado como em Castilla La Vieja. […] O catalão é uma língua completa, de origem latina, mais próxima do francês que do castelhano, com semelhanças ao italiano e que contém muitas palavras idênticas ao português. Lo que más me exaspera no son las generalizaciones exageradas, el desconocimiento del funcionamiento de las lenguas (claro que el catalán tiene semejanzas con el italiano, al igual que las tiene el castellano, el francés o el portugués; ¡todas tienen influencias unas de otras!) ni la dudosa objetividad de algunas afirmaciones (¿el catalán se parece más al francés que al castellano?), sino la equiparación constante de Madrid con Castilla. Aquí sólo interesan comunidades guays, como Cataluña, Galicia, el País Vasco y, si me apuras, Andalucía. El resto son Madrid, el enemigo. ¿Qué clase de seriedad y de rigor son esos?

Es constante el uso de términos bélicos para referirse a la relación entre Portugal y España, y sobre todo para Madrid: conquistar, guerra, matador, atacar, contraatacar… y el uso de ese léxico condiciona al lector y le da una interpretación concreta de un texto que pretende ser objetivo y estadístico. El absurdo complejo de inferioridad y la asimetría de la relación entre los dos países queda bien reflejada en la siguiente frase sobre la marca portuguesa Renova: Demorou anos a consolidar esta marca portuguesa e o investimento necessário, principalmente em publicidade e logística, foi gigantesco. Ficou bem conhecido um enorme outdoor da Renova colocado estrategicamente na avenida Castelhana, em pleno coração de Madrid, e que foi considerado na altura um sinal de atrevimento da presença lusa em solo castelhano.  El hecho de que los portugueses consideren que la publicidad de una marca portuguesa en una calle de Madrid sea un atrevimiento y una mini invasión… creo que habla por sí solo de la raíz del problema.

Richelieu, Bismarck e Filipe II ainda vagueiam por aí. São sonhos que hoje não são explicitados mas que acabam por condicionar e enformar comportamentos e atitudes. Esta frase también es, para mí, un buen reflejo de la actitud hacia la historia que tienen algunos portugueses, obsesionados por su glorioso pasado pero incapaces de intentar siquiera superarlo, y acusando al vecino, como en este caso, del mal que padecen ellos mismos.

Lingüísticamente (lo siento, el oficio me tira) hay muy poca coherencia cuando se utilizan palabras españolas: a veces se traducen las citas, a veces se dejan en castellano; los nombres propios a veces se pasan al portugués (añadiendo o quitando tildes en Luis, Antonio o María, por ejemplo, y también los nombres de calles como Castellana). Los portugueses son muy dados a meter extranjerismos del inglés, y en algún caso se cometen errores, como en la expresión below the line, que aquí aparece como bellow the line (bellow quiere decir “mugir” o “bramar”). Da una sensación de descuido y aleatoriedad. 

En resumen, A invasão es un libro que, a pesar de ser sensacionalista e inexacto muchas veces, sí que proporciona una visión amplia en el plano económico y político del problema entre Portugal y España. A través de las afirmaciones e impresiones del autor, que a menudo son reflejo de la mentalidad portuguesa general, he sacado también mis propias conclusiones sobre este tema. Puede ser una lectura interesante para aquellos que quieran aprender algo más sobre nuestro desconocido vecino, y entender su punto de vista. Saber más, siempre saber más, sacar tus propias conclusiones de lo que aprendas y no quedarte con lo primero que te digan. Saludos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

fino análisis