miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ryse: Son of Rome

Ryse: Son of Rome es uno de los primeros juegos de la nueva generación de consolas. Es un juego de acción de ambientación romana, en el que encarnas a un legionario llamado Marius Titus y te enfrentas a los britones en una terrible cruzada de venganza. He tenido la oportunidad de ver el juego en su totalidad, y muchas cosas de las que he visto me han dejado horrorizado. El juego se anunció ya en 2011 como juego en primera persona para Kinect, pero se transformó en un juego en tercera persona más convencional. Como no he jugado el juego personalmente, ésta será una mini crítica:

El juego es impresionante visualmente, hace gala del poderío de la nueva generación de consolas. El movimiento de los personajes, las expresiones faciales, los escenarios, la dimensión de los mismos, el número de personajes en pantalla… es un espectáculo, lo mejor que he visto nunca en un videojuego. Lo que antes sólo era posible en las cinemáticas, ahora lo tenemos in-game. La representación de Roma, de los bosques de Britania, de un campo de batalla lleno de combatientes… es genial.

¿Impresionante o no?
El juego basa su jugabilidad en el combate cuerpo a cuerpo. Disponemos de ataques sencillos y pesados, de un botón para bloquear y otro para rodar por el suelo evasivamente. Cuando hayamos debilitado a un enemigo lo suficiente, aparecerá un icono que nos indica que podemos llevar a cabo una ejecución: esta consiste en una animación aleatoria a cámara lenta en la que Marius hará trizas al enemigo con los golpes más impactantes; nosotros “participaremos” en esta animación pulsando un botón u otro en el momento preciso. El problema del combate es que es demasiado simple y fácil: si fallamos el combo de ejecución, la animación no se interrumpe, sino que continúa, pero perdemos los puntos que podríamos haber ganado con ella. No disponemos de una barra de energía, de manera que podemos rodar por el suelo sin parar durante todo el combate, y atacar y bloquear sin descanso; de este modo, nuestra superioridad es aplastante. Por si fuera poco, los enemigos rara vez nos atacarán al mismo tiempo: es especialmente ridículo ver cómo Marius se ensaña en la ejecución de un enemigo, mientras está rodeado por otros tres que asisten al descuartizamiento de su compañero sin hacer nada. Los enemigos son repetitivos: sencillos, con escudo, con armas dobles y enemigos pesados (con la aparición estelar de pretorianos y gladiadores). El juego, completamente lineal, apenas dura 5 horas. La jugabilidad es, por lo tanto, escasa y repetitiva.

Pulsa "triángulo" para cortar lo que sea pertinente cortar.
O no, porque Marius lo cortará de todas formas.

En cuanto a la fidelidad histórica del juego, se la pasan por el arco del triunfo (nótese la referencia histórica): los britones, una tribu celta, se convierten en Ryse en los bárbaros genéricos de cualquier película o juego; greñudos, semidesnudos, vestidos con pieles de animales sin curtir y blandiendo hachas gigantes y cimitarras, cubiertas las cabezas con horribles yelmos con cuernos. No hay capas, no hay torques, no hay espadas celtas ni bigotones ni cabello encrespado con cal. Ni rastro del esplendor celta. Un auténtico horror vergonzoso. 

Sencillamente increíble


También tienen elefantes de guerra, cuya única función es morir cuando les disparas tres virotes gigantes, y una absurda secuencia en la que tienes que esquivarlos durante una estampida. Cómodo, emperador romano, se convierte aquí en el hijo de Nerón. No hace falta decir que el juego es una exaltación absoluta del poder y la dominación romana, en la que el asno del protagonista en ningún momento se plantea qué se les ha perdido a los romanos en tierras extranjeras, y si no es algo natural que los bárbaros traten a hachazos a quienes intentan someterlos. Nada, eso no interesa: los bárbaros son una amenaza y Roma prevalecerá. Ponte las anteojeras equinas y tira p'alante. Yo considero este juego la fantasía erótica de un antidisturbios en una manifestación.


Que no falten los colmillos y las hachas imposibles de blandir


Boudica, legendaria reina guerrera que tuvo en jaque a los romanos, ejemplo de mujer liberada y gobernante de las tribus celtas, aquí se convierte en la hija adolescente del rey de los britones, que apenas tiene tres o cuatro frases durante el juego, y nos la muestran como una amazona histérica, hombruna, llorica, impulsiva y poco agraciada.



En resumen: un juego tremendamente simple y poco innovador para abrir la nueva generación de consolas. Visualmente impecable y sobrecogedor, pero completamente vacío y cojitranco para los que busquen algo más que un poco de “¡Ajú, ajú!”.





1 comentario:

Kahuna Nui dijo...

En Eurogamer ya lo llamaron Quickus Timus Eventus