jueves, 26 de diciembre de 2013

L’Inferno – Giuseppe de Liguoro (1911)


Para terminar de daros el coñazo sobre la Divina Comedia de Dante Alighieri, hace unos días vi una adaptación cinematográfica de Inferno. Lo más interesante es que se rodó en 1911, y se trata del primer largometraje italiano. Nos permite no sólo ver una magnífica adaptación de la obra, sino ver la forma de actuar y de imaginar de la gente del siglo pasado.

La luz, por fin

Se trata de una película muda de una hora escasa de duración, en la que cada círculo infernal está representado por una única escena. Unos textos en fondo negro nos explican lo que vamos a ver en la próxima escena, y en mi caso, he visto la película con música de Tangerine Dream de fondo. Los actores principales son Salvatore Papa en el papel de Dante y Arturo Pirovano en el papel de Virgilio. 


Resulta muy interesante ver la forma de actuar que tienen los actores, muy expresiva y exagerada (se llevan las manos a la cabeza, se arrojan al suelo y dan golpes, gesticulan muchísimo), la única forma que había en la época de comunicar algo cinematográficamente. Además, hay ciertos efectos especiales rudimentarios pero sorprendentemente efectivos: en el círculo de la Lujuria, el remolino que arrastra a los condenados está hecho con unas “líneas” de personajes tumbados que van deslizándose a lo largo de la pantalla, dando sensación de movimiento.

El viento de la Lujuria

 Lucifer masticando a Judas se representa mediante un actor disfrazado del Diablo (con cuernos, seis pares de alas, dos rostros adicionales a ambos lados, cejas espesas y barba cerrada), que mueve la boca ostentosamente, y otro actor del que sólo vemos las piernas, que se agitan desesperadamente en el aire; ambos planos están superpuestos y con el tamaño correcto. Esos trucos de planos y tamaños se llevan a cabo varias veces cuando aparecen gigantes como Efialtes. 

Los pies de uno de los gigantes de Caína,
y los condenados a su alrededor

Un condenado al que se le ha cortado la cabeza (y ambos siguen vivos) componen uno de los trucos más sorprendentes: sobre un fondo negro, un actor lleva un traje negro que sólo le deja al descubierto la cabeza, y otro lleva una capucha negra; el segundo sujeta en alto la cabeza del primero por el pelo. Los demonios vuelan de un lado a otro de la pantalla mediante cables y están muy bien caracterizados.

Es una tontería, pero impresiona.
Se emplearon muchísimos extras para representar a los condenados en las diferentes torturas: en un lago, vemos a un montón de almas en la orilla esperando a Caronte: hombres greñudos y vestidos con lo imprescindible, auténticos subhumanos más parecidos a cavernícolas. Los veremos hundidos en el hielo hasta el mentón, huyendo de perros, vistiendo pesadísimos trajes de plomo parecidos a sarcófagos, desnudos y revolcándose en el suelo bajo una fría lluvia, metidos cabeza abajo en agujeros o abandonados en fosas ardientes. Todos ellos dan una tremenda sensación de angustia y desesperación, y puedes ver la profunda lástima que se apodera de Dante al ver la suerte de aquella gente.

Ciacco en el círculo de la Gula

Pero sin duda las escenas que más captaron mi atención son tres “flashbacks” que nos muestran momentos de la vida de cuatro condenados: Francesca da Rimini y Paolo Malatesta, Pietro della Vigne y el conde Ugolino. En esas escenas, salimos por un momento del Infierno para subir a la superficie, y darnos cuenta quizás de que la forma en que nos tratamos los unos a los otros se diferencia bienn poco de la forma en que nos tratarán los demonios después de la muerte. En el caso de Pietro della Vigne, un suicida que fue encarcelado por el emperador Federico II, vemos a un hombre ricamente vestido encerrado en una celda con el suelo cubierto de paja, que ve la luz del sol desde una estrecha ventana y lamenta su suerte con aspavientos. Entran varios hombres en el cuarto, que llevan un brasero y una barra de hierro. Uno de ellos le anuncia que su castigo es perder la vista, y que se hará efectivo inmediatamente. Lo agarran entre dos y, mientras Pietro se sacude y se agita con desesperación, le acercan la barra de hierro ardiente y lo dejan ciego (esto último no lo vemos). Después, lo vemos con una venda cubriéndole los ojos, tanteando patéticamente el suelo e intentando contemplar la luz del sol una vez más. Se arranca torpemente la venda, temblando de dolor y poniéndose de pie, y al darse cuenta de que no puede ver nada, se tambalea, agita los brazos con rabia e impotencia, le flaquean las rodillas y cae al suelo. La escena es increíble.

Pietro, segundos después de su castigo

El segundo caso es aún peor: el conde Ugolino se encuentra en el círculo de la Traición, hundido en el hielo, y mordisqueando la cabeza de otro hombre. Están los dos desnudos, sucios y con el pelo y la barba hechos un mazacote asqueroso. Vemos entonces otra celda, y a un hombre elegante y bien peinado que se lamenta sentado en un poyo, rodeado de un montón de jóvenes tumbados sobre la paja. Son sus hijos. Llega entonces un caballero que ordena que la celda se cierre a cal y canto. Vemos a los jóvenes arrastrarse cada vez con menos energía, hasta quedar inertes en el suelo. El conde, también debilitado, se acerca a los cadáveres de sus hijos y los agarra, tratando de devolverlos a la vida. Completamente enloquecido, se descubre el corazón, que le quema de dolor. En ese momento, volvemos al Infierno y vemos a la triste sombra del conde Ugolino, que se estremece y se enfurece al recordar los hechos que ha narrado, y agarra con fuerza la cabeza del hombre que los condenó a morir de hambre y vuelve a morderle el cráneo con saña. Virgilio se lleva a Dante a rastras.

El conde Ugolino lleva a cabo su venganza

Lo cierto es que no había llegado a congeniar con los personajes reales que aparecen en el Infierno de Dante, y poder ver su historia de esta forma me ha ayudado a entender lo que representan y cómo se interpretan estos personajes. No son simples anécdotas para que la gente dijera: “anda, mira a quién ha metido en el Infierno el cabrón de Dante”.

Y eso es todo. Os dejo aquí la película completa, por si tenéis un rato (una hora la perdéis en cualquier chorrada, no me seáis…). Además, aquí podréis encontrar unos simpáticos dibujos de "El Infierno de Dante para niños". ¡Saludos!

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