sábado, 9 de noviembre de 2013

Espugal

En la entrada anterior, hice una crítica a ciertos elementos del carácter portugués, una crítica comedida y meditada. Hoy, a las 3:33 de la madrugada, algo afectado todavía por los efluvios de la cerveza, tengo que decir que me han tocado los cojones. Seriamente. Así que esta crítica va a ser la gemela malvada de la anterior. Al que no le guste, que se vaya a tomar viento.

Soy consciente de que, debido a la esgrima medieval, me estoy rodeando de una clase de personas especialmente interesadas por la Historia, y que tal vez la tengan demasiado presente en sus pensamientos y en sus palabras. No soy estúpido, sé perfectamente que no todo el mundo es así. Pues bien, esto va para los que sí lo son, en mayor o menor grado.

El hecho de que recibáis a un español en un grupo (no hablo del de esgrima), alguien que se ha preocupado por aprender vuestra lengua, comprender y abrazar vuestras costumbres, visitar vuestro país y vivir en él, y que lo único que se os ocurra sea hacer bromas sobre España con la absurda intención de picarme y ofenderme, dice poco en vuestro favor. Dice que sois pequeños y mezquinos. Que nada más llegar, dos listos me pregunten si soy carlista y si he visitado el Valle de los Caídos, son ganas de montar bronca. Si sois unos fascistas, si la adoración por el pasado colonial portugués os ha llevado a adorar también cualquier forma de autoritarismo y fascismo, por mí perfecto, pero no me metáis en eso.

No ser capaces de tener a un español en el grupo sin empezar a hablar sobre España y Portugal, de dónde está la frontera, ya da lástima. Que el eterno tema de la batalla de Aljubarrota no tarde ni cinco minutos en salir me preocupa sinceramente. Me quisisteis tocar los cojones, y yo contraataqué para seguiros en ese juego inútil: ¿cuál es el estereotipo de los portugueses? “Ninguno, a nadie le interesa Portugal”. Se quedaron de piedra. “Carlos, se están metiendo con tu lengua, con tu tierra”. Por dónde quieres que empiece, amigo mío. Es tan absurdo meterse con un país al completo, ¡con una lengua! ¡Y más absurdo es pretender que yo me ofenda por ello y defienda a capa y espada mi país! Si tuviera que ir peleándome con la gente por defender las cosas que se supone que son mías, iría de pelea en pelea. Si por cada chiste estúpido o cada chascarrillo tuviera que enfadarme, me pasaría el día de morros. Ellos mismos han admitido que cada vez que tienen a un español en el grupo, le tienden una pequeña emboscada. El maltrato de la lengua castellana me avergüenza: la traducción literal me hace sonrojar y reír a carcajadas, mientras os esforzáis por marcar bien la letra z, sacando la lengua entre los dientes y soplando.

Para vosotros, por lo visto, yo soy España. Es más, yo soy la España de hace siete siglos. Y eso es muy triste. No sois capaces de ver más allá, de tratarme como a alguien más, que simplemente proviene de otro lugar. Tenéis que volcar sobre mí vuestro rencor acumulado. Y yo me niego a dejarme envolver en ese juego. Si es así como queréis tratarme, adelante, estáis pidiendo a gritos que os dejemos solos. Solos, en este país que habéis dejado que se caiga a cachos. “Vivís en el pasado, ¿qué pasa con el presente y el futuro?”, le he dicho al más facha de todos. No sabía qué decir. El presente es tan mierda que tienen que refugiarse en batallas del siglo XIV, en una paja mental continua para rememorar la gloria que ha desaparecido. Pensar y hablar, nunca actuar.


El pasado sirve para extraer moralejas y no cometer los mismos errores EN EL PRESENTE. El mero hecho de conocerlo y adorarlo no sirve para nada, sois como los renacentistas, que quisieron imitar la época grecorromana al pie de la letra, y trajeron la esclavitud y el absolutismo. El pasado es una herramienta para actuar. Y vosotros la estáis usando como fin (la autocomplacencia onanista) y no como medio. Y siento lástima por vosotros, o la sentiría si no me tocarais los huevos cada diez minutos. Imaginad cómo debo de estar para haberme visto obligado a escribir esto.

Hala, con Dios.

1 comentario:

Loscercarlos dijo...

La respuesta era "borracho".