jueves, 19 de septiembre de 2013

Los Soprano


Pues sí, amigos, he terminado de ver Los Soprano hace muy poco. Empecé con muy poca convicción, vi la primera temporada en Oporto y no me gustó. Me pareció que no ocurría nada a fin de cuentas, y todos los personajes me cayeron fatal. Pero, ¡qué equivocado estaba! Del mismo modo que lo hace Breaking Bad, Los Soprano cogen carrerilla y van acelerando hasta unas últimas dos temporadas grandiosas e inolvidables. Hoy hablamos de Los Soprano.



Los Soprano nos cuenta la historia de Tony Soprano, uno de los capos de Nueva Jersey, y su ascenso al poder. Sobre todo, se centra en contarnos cómo Tony trata de compaginar la vida familiar, como marido y padre, con la vida de mafioso, llena de violencia, dinero, fiestas y putas. A través de las sesiones con su psiquiatra, la doctora Melfi, comprenderemos poco a poco la evolución de Tony, sus problemas y sus mayores temores, de dónde viene y cómo eso condiciona su vida y lo que hace. La serie tiene montones de personajes, que van y vienen, mueren y son sustituidos sin parar. Mafiosos que ascienden, mafiosos que se vuelven informadores del FBI, mafiosos que quieren abandonar. Se podría decir que hay dos historias distintas pero estrechamente relacionada: por un lado, la Mafia, las luchas de poder dentro de la familia de Nueva Jersey y también con la familia de Nueva York; por otro lado, los problemas domésticos de los personajes. Y es que, les guste o no, esa vida deja huella y tiene consecuencias. Drogadicción, malos ejemplos, violencia, entierro tras entierro, mentiras y más mentiras, complicidad y mirar para otro lado. Es desolador ver la evolución de los hijos de algunos personajes, que se ven abocados a seguir los pasos de sus padres, ya que los ven como una vida fácil y divertida, ven el desprecio de sus padres por el trabajo duro y honrado, cómo los tipos buenos son extorsionados y zarandeados por sus propios padres. O ver a Carmela Soprano indiferente ante las infidelidades de su marido, sólo por mantener la vida de lujo que lleva junto a él. Ver al viejo Junior hundiéndose irremisiblemente en la vejez y la enfermedad, un respetado jefe mafioso en bata y zapatillas. Porque esa es otra, olvidaos de los mafiosos de El padrino: esta gente va en chándal y zapatillas, llevan cadenas de oro y tupé. Personalmente, me dan mucho asco, a pesar de que los quiero mucho a todos. Como digo, la historia no sólo tiene muchas acción, muchas sorpresas y vaivenes, sino que además es profunda y te hace pensar muchísimo.

Los siete magníficos: Pussy, Tony, Chrissy, Paulie, Hesh, Silvio y Furio

Además, esta historia tan buena está envuelta en papel de regalo: las imágenes son contundentes e inolvidables, las escenas de violencia son increíbles, el montaje está perfectamente estudiado y la banda sonora es la mejor que he escuchado en una serie. Canciones cojonudas y muy bien colocadas dentro de los episodios, llenas de significado. La sexta temporada en particular me parece buenísima, por encima incluso de grandes como la cuarta de Dexter o las dos últimas de Breaking Bad. Es que es otro nivel, mucho más profundo, con muchas capas (como las cebollas, las tartas o los ogros), la forma de anticipar el final desde la primera escena, cómo va avanzando todo inevitablemente, el tremendo simbolismo del final, en el que juegan con lo que se ve y lo que no se ve. El final está construido con tanto mimo y rigor que no puedo evitar pensar que el resto de la serie también estaba lleno de simbolismo y elementos que pasé por alto.


La familia feliz: Tony y Carmela con sus retoños Meadow y Anthony Jr.


En resumen, Los Soprano es una serie de obligado visionado para los amantes de las buenas series que se toman su tiempo para demostrarte que no te has equivocado al elegirlas: al final la recompensa es tan grande que ya ni te acuerdas de que al principio le cogiste manía. Atentos a Breaking Bad y Dexter que están a punto de acabar, aquí tendréis sendas críticas.

Para terminar, la canción que os pongo aquí no pertenece a la serie, pero creo que ilustra perfectamente la serie, además de ser un excelente anticipo del concierto al que voy a ir en diciembre.


¡Saludos!


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