lunes, 23 de septiembre de 2013

George Carlin

En España, los monólogos casi nunca se mojan. Me explico: tal y como nos dijo Ignatius Farray, la comedia aquí se basa en contar de forma divertida y analítica cosas que todos sabemos, pero que pasamos por alto. “Me gusta porque dice cosas que nos pasan a todos” sería una buena frase para resumirlo. Y eso está muy bien, es muy necesario hacer una pausa y ver las cosas absurdas que hacemos todos, recibir una dosis de humildad al ver que no somos tan diferentes a los demás, que también nos rascamos el culo o tenemos que mirar el reloj tres veces antes de saber qué hora es. Pero hay una cosa que nunca he visto hacer en un monólogo en español: hablar de política y del sistema. A veces, tangencialmente, se hacen referencias ligeras a tal o cual personaje o ideología. Creo que en España estamos tan divididos que un monologuista que se atreviera a criticar abiertamente a unos u otros, en seguida sería denostado y tachado de fascista/rojo. Véase el caso del Gran Wyoming, por ejemplo. Pero ni si quiera él se ajusta a lo que intento explicar: el Wyoming, al menos en su programa, a menudo se limita a hacer chistes, comparaciones y cosas más bien sencillas. En Estados Unidos existe otra clase de monologuista, uno que hace reír al público al mismo tiempo que razona, demuestra y critica. Bill Maher es un buen ejemplo, pero es demasiado anti-republicano, anti-creacionista, etc. Demasiado virado hacia un extremo, no se suele meter con el otro lado.



Pero hubo un hombre grandioso, un tipo llamado George Carlin, que nos dio cera a todos. Se metió con todo el mundo, puso patas arriba la religión, la política, la civilización, a la humanidad en general, se rió de nuestro antropocentrismo, de que pensemos que es responsabilidad nuestra “salvar el planeta”, como si tuviéramos la capacidad de destruirlo y no fuésemos una parte insignificante de él. No faltaron los chistes de pedos, pero el tío logró llegar mucho más lejos, nos hizo pensar. Además, era uno de los mejores oradores que he escuchado, tremendamente elocuente, mordaz, certero y agudo. Conocía el lenguaje a la perfección, jugaba con él y criticaba a quienes lo manipulan con eufemismos y palabras tabú.



Cómico, filósofo, actor y escritor, George Carlin estuvo en activo desde los años 60 hasta su muerte en 2008, a los 71 años (su último programa, It’s Bad for Ya, lo hizo pocos meses antes de morir). Podéis imaginaros lo que eso significa: un cómico profesional, sin miedo a nada (lo detuvieron después de hacer un largo monólogo sobre las 7 palabras que nunca se pueden decir en televisión: shit, piss, fuck, cunt, motherfucker, cocksucker, tits), que nos disparaba verdades como puños que nos hacían reír aunque bien nos podrían haber hecho llorar. Su dominio del lenguaje queda claro en pequeñas pinceladas poéticas en sus monólogos, en rimas inesperadas y aliteraciones. Empezar a ver un vídeo de Carlin implica no saber cuándo vas a tener la determinación para pararlo. Para mí es el mejor cómico que existió, el más ácido y el más divertido. Cuando era joven y llevaba coleta, hablaba de aquellos que lo juzgaban por la longitud de su pelo; de viejo, hacía bromas sobre las ventajas de ser viejo y poder largarte de las reuniones familiares diciendo que estás cansado, del placer de tachar a los muertos de tu agenda telefónica. Ver diferentes actuaciones de distintas épocas también es una buena forma de ver la evolución humana: el cuerpo, la voz, el carácter... no son los mismos.

De modo que aquí os dejo algunos vídeos, que no son más que un pequeño trampolín para quienes quieran lanzarse a la piscina, divertirse y pensar. Algunos duran un minuto, otros una hora. Todos son una buena forma de emplear el tiempo, en mi humilde opinión. Otro día hablaremos de más cómicos de calidad. Saludos.












1 comentario:

Gueliing dijo...

Yo hace poco antes de leer tu entrada, que también descubrí hace poco tu blog, descubrí a este monologuista (gracias al grupo de Facebook de Stop Making Babies, o puede que fuera el grupo Efilism) y lo que me hacía mucha gracia es que se metía en política y religión, cosa que en España no veía de normal... y mira tu por donde y es que tienes mucha razón: los (monologuistas) de aquí son unos cagaos!
En todo caso, yo he encontrado un monologuista más de mis ideas éticas que es Doug Stanhope. Ha sido pasión a primera risa xDDD
Fuck breeders! Que les jodan a los procreadores!