martes, 13 de agosto de 2013

Hitman: Contracts


Siempre había oído hablar de Hitman como un juego de sigilo e infiltración, un juego complicado y traicionero, protagonizado por un asesino trajeado calvo con un código de barras en la nuca. ¡Eso había que probarlo! Finalmente, hace unos meses, conseguí dos juegos de la saga: hoy os traigo el primero, Hitman Contracts.

1,99 por un juego pistonudo

Lo primero que salta a la vista en este juego es que el argumento es prácticamente inexistente: el agente 47, en medio de una misión en París que se le está resistiendo, termina herido de un balazo, y se refugia en un hotel barato. Allí, mientras trata de recomponerse, recuerda una serie de misiones que llevó a cabo anteriormente. Y así, sin más, nos trasladan a diferentes partes del mundo, para cumplir 12 misiones sin relación entre sí en su mayor parte. Y tengo que decir que, en realidad, no se echa de menos un hilo conductor, una historia que te deje boquiabierto. Somos un asesino profesional y tenemos que cumplir nuestra misión. Punto pelota. Y las misiones son tan buenas y están tan bien diseñadas, que cualquier otra cosa se desvanece.

Contamos con un modo de entrenamiento que no es sino un tutorial para aprender lo básico sobre infiltración y combate, además de coleccionar armas que podremos utilizar posteriormente al repetir las misiones que completemos.


Al principio de cada misión, nuestro contacto Diana nos informa de los detalles: quién es el objetivo u objetivos, cuáles son los requisitos específicos de la misión (recuperar objetos, liberar rehenes) y alguna ayuda para movernos por el escenario. Después, sólo nos falta echar una ojeada a nuestro inventario: por supuesto, tenemos nuestro magnífico cable de acero, una jeringuilla con una dosis de anestesia y nuestros prismáticos y gafas de visión nocturna. No pueden faltar las pistolas con silenciador, y en algunas ocasiones llevaremos un maletín con un rifle de francotirador. Ese es el equipo básico. Echamos un vistazo al mapa, en el que, según el nivel de dificultad escogido, veremos la situación y los desplazamientos de todos los individuos de la zona, además de saber si son guardias, civiles, policías u objetivos (en dificultades más altas, no podremos distinguirlos desde el mapa), y también puntos de interés, que contienen disfraces u objetos. Y ya sólo falta empezar a explorar: habrá misiones en las que tendremos que pasar obligatoriamente por un cacheo, y por lo tanto no habrá más remedio que deshacernos de todas nuestras armas y entrar “desnudos” en la zona. Habrá misiones en las que hará falta un traje específico (de trabajador, de policía…) y tendremos que conseguir noquear (o matar) a alguien para robarle la ropa, y encerrarlo para que al despertar no avise a todos los guardias de que hay alguien disfrazado en el edificio.

Lo más importante en Hitman, por supuesto, es el funcionamiento del sistema de sigilo. Cuando nos acerquemos a un guardia o un objetivo, una barra comenzará a agitarse. Si se pone roja, el guardia sospecha algo. Más nos vale alejarnos. Si corremos, si llevamos un arma a la vista o si nuestro atuendo no es el apropiado, hay más posibilidades de que nos detecten. Unos mensajes también nos informan de datos importantes: los guardias buscan a un hombre calvo, los guardias buscan a un camarero, los guardias han encontrado un cadáver… Lo cual nos obligará a buscar nuevos disfraces, a esconder a nuestras víctimas, etc. Se puede interactuar bastante en el juego, no nos limitamos a matar cosas: podemos activar botones, manipular termostatos o cajas de fusibles, forzar cerraduras, mirar a través de mirillas de puertas, arrastrar cuerpos, despojarlos de su ropa, manipular alimentos, esconder un arma dentro de un objeto, etc. Podemos movernos con diferentes grados de sigilo: corriendo, caminando, arrastrándonos detrás de un muro para no ser vistos. Bien manejado, 47 es indetectable, perfecto.

See how it glistens...

Al final de la misión, muerto el objetivo y alcanzado el punto de escape, nos darán una calificación, según el nivel de sigilo alcanzado. Si la hemos emprendido a escopetazos con todos los guardias del mapa, nos darán el rango de “Mass murderer”. Si, por el contrario, no hemos causado ni una sola alerta de los guardias, y hemos matado exclusivamente a nuestros objetivos, seremos “Silent Assassin”. Completar una misión en “Silent Assassin” es un reto de los de verdad, que requerirá precisión, rapidez e inteligencia: saber aprovechar todos los elementos del escenario. Y es que las misiones nunca son lo que parecen, y se pueden completar de muchas formas. Podemos ejecutar a nuestro objetivo de un tiro en la cabeza, o podemos hacer que parezca un accidente, envenenando su comida o su bebida, atrapándolo en una sauna, etc. Podemos usar laxante para llevarlo hacia el servicio, donde le esperamos con el cable de acero preparado, podemos disfrazarnos de camarero para que nos encarguen llevar algo a nuestra víctima… Las posibilidades son muy variadas, pero las soluciones más ingeniosas son también las más difíciles. Liarnos a tiros es gratificante, pero será complicado llegar así hasta nuestro objetivo: la salud de 47 no es infinita, y los enemigos son abundantes y tienen buena puntería. A menudo, será necesario usar este método para explorar el escenario y conocer todos sus secretos, antes de repetir la misión de forma sigilosa.


Los escenarios serán de lo más variopinto: una mansión inglesa, un matadero reconvertido en fiesta sadomaso, un club de moteros, un hotel lleno de vigilancia, una base de submarinos nucleares, un barrio de Hong-Kong gobernado por las Tríadas… Los enemigos también son muy variados, en consonancia con los escenarios: mafiosos chinos, moteros tatuados, soldados, guardias de seguridad, policías, fuerzas especiales… El juego nunca aburre, es un reto constante averiguar la solución para esa misión aparentemente imposible.

El rey de la carne es nuestro primer objetivo

Los gráficos no impresionan. Se trata de un juego de otra generación, eso está claro, y yo he jugado a tantas mierdas que te hacían doler los ojos que un juego gráficamente pasable como este me parece que cumple sobradamente. Los escenarios están bien recreados, los enemigos se mueven bien, las animaciones convencen… ¿qué más se puede pedir?

La música es genial. Jesper Kyd, ¿hace falta decir más? Seguramente sí: MDK 2, Assassin’s Creed, Borderlands, State of Decay, Kane & Lynch… Un máquina de las bandas sonoras de videojuegos. Había veces en que yo estaba concentrado en la misión, en no ser descubierto, en seguir a mi objetivo sin que nadie se diera cuenta, y de pronto me paraba y me daba cuenta de que la música de la misión era la hostia. En la fiesta sadomaso y el club de moteros, especialmente, la música destila calidad. Además, la banda sonora se adapta a la misión. Ejemplo: matamos a un objetivo, que tenía que reunirse con otro. Nos ponemos su ropa y entramos en la base. Un guardia nos escolta, y desfilamos ante decenas de guardias confiando en que nuestro disfraz los engañe. En ese momento, empieza la música épica. Un toque genial.



En resumen: a pesar de no ser (supuestamente) el mejor juego de la saga, a pesar de carecer de argumento propiamente dicho y a ser una mera colección de niveles, mi primer contacto con la saga Hitman no ha podido ser mejor. No veo el momento de empezar el siguiente, pero también quiero dosificarme la experiencia, así que el próximo juego será una aventura gráfica de las muchas que tengo esperando.

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