sábado, 13 de julio de 2013

Recordando el Show de Alejandro Molina

El amor es así: sale Juan y entra Pedro.

En 2011, se emitió en la televisión argentina un programa de 13 episodios llamado Recordando el Show de Alejandro Molina. Se trataba de un falso documental que hablaba sobre un supuesto programa que en realidad jamás existió, un programa televisivo con muchas similitudes al programa radiofónico de Alejandro Dolina, La venganza será terrible. De hecho, es el propio Dolina el que interpreta al ficticio Molina, y del mismo modo muchos de sus compañeros de programa participan, bajo nombre falso, en Recordando el Show.

Desde mi punto de vista, es probable que el programa tuviera la intención de acercar al gran público televisivo el contenido y la forma del programa dolinesco, explorando además otros caminos: muchas de las bromas que por radio se perciben de una forma, por televisión se perciben de otra muy distinta. El humor absurdo, que en la radio tenía que ser totalmente narrado y sonoro, ahora podía ser visual. Hablaremos hoy un poco sobre Recordando el Show de Alejandro Molina:




El programa está presentado por Charles Ulanovsky, que no es otro que Gillespi, uno de los colaboradores actuales de La venganza. El programa se estructura de forma un poco caótica: Ulanovsky nos presenta un capítulo de la vida de Molina o de su programa, se suceden intervenciones de otros personajes entrevistados, intercaladas con escenas “sacadas” del programa, en las que Dolina da breves charlas históricas o mitológicas, o bien interpreta temas en solitario o acompañado. Poco a poco, a través de los episodios, empezamos a habituarnos a la estructura, y a las características de los personajes: Helen Curtis (la maquilladora) es en realidad un hombre recio y calvo, que se refiere a sí mismo como una mujer; Irineo Funes nunca es capaz de recordar el evento sobre el que se le pregunta; Maica Iglesias siempre estaba de vacaciones o de baja cuando ocurría todo… Después hay intervenciones absurdas y pythonianas, como los hermanos Hansel y Gretel Müller, el profesor Stan Frías, Sigmund Freud (que no es otro que Gabriel Rolón, psicólogo y antiguo colaborador del programa), Tim Burton (Patricio Barton, como no podía ser de otra manera), el rey Melchor, los apósotles, etc. La parte “documentalista” es muy divertida, con muchos juegos visuales y mucho humor absurdo.


Si hablamos de la historia que se cuenta, también es muy interesante: Alejandro Molina consigue un programa de televisión en Suárez TV, cuando la mujer del presidente de la cadena, Beatriz Sarli (nueva referencia cultural a la ensayista Beatriz Sarlo) se enamora perdidamente de él (y él de ella). El programa se graba en la gran mansión de Molina, que no la quiere abandonar por miedo a las represalias de la mafia china, o japonesa. Sabremos cómo conoció a El Representante (que no es otro que Coco Sily, otro antiguo colaborador), cómo se las ingeniaban para grabar el programa, cómo fue su relación con Beatriz Sarli, cómo se fue deteriorando el programa, el intento de asesinato, etc.

Por supuesto, un programa de Dolina no puede ser sólo humor; hay también una profunda melancolía, porque la historia cuenta la caída de un programa que ya no está, de un hombre desaparecido. Molina ya nos lo adelanta al hablar de la mutabilidad en uno de los episodios, y cuando llegué al decimotercero, en el que se cuenta la desaparición de Molina y su sustitución, puedo decir sin vergüenza que sentí una profunda tristeza por aquella historia que en realidad nunca se produjo. Ver a Alejandro Molina y Beatriz Sarli interpretando la misma canción que interpretaran al principio del programa, completamente enamorados y antes de fundirse en un beso, cantándola ahora con ella distante y ajena a las miradas suplicantes de él, me pareció un toque magistral. El programa no es sólo comedia, tiene también un gran componente trágico y poético.



Recordando el Show de Alejandro Dolina es una maravilla, cada episodio no dura ni media hora y siempre te deja con ganas de oír más música, más historias, de reírte más y de saber más sobre la historia de Molina. Muy recomendable, tanto para aquellos que ya conozcan a Dolina como para los que un programa de radio de dos horas se les hace demasiado cuesta arriba. Os dejo un episodio completo y un par de canciones como muestra. Saludos.

1 comentario:

Tano Pasman dijo...

Debió de ser la mafia china... O japonesa.