lunes, 24 de junio de 2013

Radio 3





La radio ha estado presente en mi vida desde que tengo uso de razón. No cualquier emisora, gracias a Dios. Nunca llegué a escuchar los 40 principales, ni la COPE, ni la SER. Alguna vez pequé con Cadena Dial o cosas así, pero fundamentalmente en mi casa, o debería decir en el coche, se escuchaba Radio 3. Viviendo en Sigüenza, cuando se acercaba el momento de ir a visitar a los abuelos de Cuenca o de Huesca, teníamos ante nosotros un viaje de, en el mejor de los casos, hora y media, y en el peor, tres horas y media. Especialmente en los viajes a Huesca, se forjó gran parte de mi infancia musical. Recuerdo gratamente las cintas grabadas de Sefarad, Itoiz, Asfalto, Duncan Duncan Dhu, El último de la fila, Gabinete Caligari, Moris, Franco Battiato, las ponencias de Rafael Lapesa… Pero, sobre todo, los programas de Radio 3. No sólo los programas exclusivamente musicales, como la música brasileña de Cuando los elefantes sueñan con la música, con Carlos Galilea, el country de Toma Uno, de Manolo Fernández, o Disco Grande de Julio Ruiz, sino también programas como La ciudad invisible, presentado por la voz de Juan Suárez y Alfredo Laín, que para mí siempre serán las voces de Aquiles y Diomedes. El primero pasó después a presentar La libélula, y más tarde, En la nube. Siempre programas sobre cultura, literatura, cine, teatro y cualquier tipo de arte o creación, a menudo salpicados de fragmentos de libros o poemas. Sin duda, Juan Suárez es mi presentador favorito desde siempre, y un gran actor a la hora de prestar su voz en las ficciones sonoras de Radio 3, que guardo como un tesoro. Mundo Babel y su sugestiva y hechizante presentación a cargo de Juan Pablo Silvestre, que escuchábamos siempre, en todos y cada uno de nuestros viajes. El séptimo vicio, grandísimo programa sobre cine de Javier Tolentino. Incluso El rimadero, programa de rap y hip-hop, me permitió acceder a algunos artistas nacionales e internacionales que de otra forma nunca habría descubierto. Más actualmente, Carne Cruda, en el que Javier Gallego nos presentó, durante su escaso tiempo de emisión debido a su marcada orientación política, temas tabú, grupos de música políticamente incorrectos. También participó activamente en Ficción sonora, dando vida a Jonathan Harker, entre otros personajes, de una forma notable. Muchísimos programas, algunos ya extintos, otros que continúan, pero que siempre supieron dejar a un lado la música con la que nos machacan el resto de emisoras, y mostrarnos auténticas joyas, rarezas y grupos emergentes. Gracias a ellos conocí a Them Crooked Vultures, The Tiger Lillies, Guadalupe Plata y muchísimos grupos más, por no hablar de películas y libros (como Tengo una pistola, del gran Enrique Rubio, que se convirtió en uno de mis libros españoles y actuales favoritos).

El equipo de La libélula


Siempre que he necesitado despejar un poco la cabeza, siempre que me he sentido solo, Radio 3 ha sido la solución perfecta. En Madrid, levantarme para escuchar Hoy empieza todo, 180 Grados, Siglo XXI, Carne Cruda...  y no apagar la radio hasta que empezara Cuando los elefantes sueñan con la música (momento de irse a clase) era una rutina diaria y una terapia contra la monotonía. Muchas de sus voces son ya para mí como de la familia, y lo digo sinceramente. Una radio independiente, que se aleja con orgullo del resto de cadenas, que mantiene su programación libre de publicidad, que se resiste a ser manipulada hacia un lado o hacia otro. Un auténtico milagro de transmisión de cultura, arte e ideas en este mundo de medios de comunicación banales y mentirosos. Tal y como leí en un comentario: "De lo poco potable que se puede escuchar o ver en este país de gilipollas". La única radio que no se oye, se escucha.

Saludos.


No hay comentarios: