sábado, 15 de junio de 2013

Evil Under the Sun


An interesting idea that, but I fear doomed to failure.


Después del evidente fiasco de Murder on the Orient Express, un intento fallido de convertir una novela de Agatha Christie en aventura gráfica, decidí darle otra oportunidad a los juegos de Hercule Poirot. Decidí jugar a Evil Under the Sun, y descubrir así si los desarrolladores habían recapacitado de un juego para otro, si habían logrado arreglar los fallos y darle más consistencia al juego. El veredicto está dividido: varios de los problemas se han abordado; algunos incluso se han resuelto, pero el juego continúa sin convencer. Vamos a verlo:

Evil Under the Lamp

El argumento del juego no es ni más ni menos que el de la novela: Poirot se encuentra en un pequeño hotel en Seadrift Island, compartiendo sus vacaciones con una serie de pintorescos personajes: los matrimonios Gardener, Redfern y Marshall, el mayor Barry, militar retirado; la señorita Brewster, profesora de ballet; la señorita Darnley, diseñadora de moda; el antiguo sacerdote Lane y el señor Blatt (un navegante), entre otros. Pronto empieza a ser evidente que las tensiones entre los personajes, hasta que, una mañana, la señora Marshall, una joven y guapa actriz conocida por sus descarados flirteos con numerosos hombres, aparece estrangulada en la playa. Será nuestra tarea averiguar lo que le ocurrió.

Sin embargo, el juego no se queda ahí, y hace sus propios añadidos, esta vez con algo más de acierto que en Murder on the Orient Express. Para empezar, la historia comienza cuando el crimen ya ha sido cometido y resuelto por Poirot. El detective, reunido en Londres con su amigo el capitán Hastings, le invita a intentar resolver él mismo el caso; Poirot le irá contando todo lo que ocurrió, y Hastings tendrá que interpretar su papel. De ese modo, el jugador maneja a Hastings, que a su vez maneja a Poirot. A nuestro antojo, podremos abandonar nuestro papel como Poirot para volver al despacho del detective y pedirle ayuda. Es una presentación muy interesante, y permite que los dos investigadores comenten de forma humorística ciertos detalles de la historia. Además, sirve también como excusa para que “las habitaciones que no son importantes para la historia estén cerradas”, o que haya menos gente en los escenarios de lo que sería habitual. Efectivamente, los únicos trabajadores del hotel son la directora, una mujer de la limpieza y un camarero, un personal claramente insuficiente.

Although I'm sure the sight would amuse you,
Poirot will not engage in such activities for the duration of this tale.

El argumento se ve salpicado por otras historias: el romance entre la limpiadora Gladys y el mecánico Will Jenks, el doble juego de la directora del hotel como espía de los nazis (que conocemos desde el principio), el asesinato, meses atrás, de la estudiante Milly Parsons, conocida de algunos personajes de la historia, el fantasma de Tom Cutter, el Dedo de la Sospecha… Estas historias, en general, están bien mezcladas con la historia principal y le añaden profundidad y tareas extra al juego. Las tareas menores, que inevitablemente tienen que incluir para que tengamos algo que hacer además de deducir y buscar pistas, siguen siendo muy absurdas y sin nada que ver con nada: arreglar un motor, limpiar a un pájaro manchado de aceite, encontrar regalos para el aniversario del matrimonio Gardener… aun así, por lo menos son tareas relacionadas con los personajes de la historia (no como en Murder on the Orient Express, en el cual todas estas tareas tenían que ver con personajes inventados y metidos con calzador, como el cocinero Klaus y sus infames cajas de bacon). A grandes rasgos, el argumento del juego es muy bueno, y la solución del crimen en cuestión es muy ingeniosa, pero me temo que, una vez más, el mérito es de Agatha Christie, y no del juego.

Los gráficos del juego han mejorado perceptiblemente con respecto al juego anterior, especialmente los exteriores, el movimiento del agua y de las nubes, y el modelado de Poirot, muy detallado. El resto de personajes son mucho más simplones, y sus físicas de movimiento son realmente torpes y feas, parece que tengan piedras en los zapatos al caminar. La presentación del juego es muy agradable, con diferentes fondos dinámicos y músicas en cada ventana (nada que ver con, por ejemplo, el espantoso Sherlock Holmes y el rey delos ladrones). Las cinemáticas, no demasiado abundantes (una mejora con respecto al anterior), siguen siendo poco agradables. Resulta interesante que muchos de los personajes (sobre todo Poirot, Hastings y Weston, los tres investigadores) sean exactamente iguales que los actores que los interpretan en la reciente adaptación cinematográfica de las novelas de Christie.

En cuanto a la jugabilidad, tengo que hacer mención a una mejora evidente: el inventario. En el anterior juego, el inventario era muy farragoso, la mecánica de combinación de objetos era incómoda, y no había ninguna explicación de su funcionamiento. En este juego, el inventario se simplifica enormemente (especialmente la combinación y la observación de objetos, que se reducen a un par de clicks). El inventario incluye un pequeño botón que despliega un texto de ayuda para torpes. Lo que sigue sin cuadrarme es que el inventario almacene en el mismo lugar los objetos útiles (que tendremos que utilizar) y las pistas (que sólo tenemos que acumular), de forma que los objetos estén mezclados y tengamos que navegar entre tres ventanas de objetos para encontrar el que queremos. Dividir el inventario en “Objetos” y “Pistas” lo solucionaría. Pero en fin, es un inconveniente menor. Reconozco que con el inventario han hecho los deberes.

El problema es todo lo demás. Todo. Empezamos con Poirot en su habitación, y no tenemos ningún tipo de objetivo o meta, sólo explorar el hotel y la isla, hablando con los personajes. Y seguirá así durante gran parte del juego. No tenemos objetivos claros, ni un objeto que conseguir, ni un lugar al que llegar. El juego se divide en capítulos que se concluyen cuando hacemos todo lo que el juego quiere que hagamos. Al no saber cuáles son esas tareas ni qué nos falta por hacer, el desastre está garantizado: nos patearemos una y otra vez la isla y el hotel, hablando con todo el mundo y buscando cualquier objeto que consiga que el juego decida que ya nos ha torturado bastante. Cuando nos encomiendan una tarea (como encontrar una máquina de escribir), no tiene porqué resolverse en ese mismo capítulo, de modo que la única indicación que nos dan sobre nuestros objetivos tampoco nos sirve para nada. Los personajes están donde les apetece, muchos de ellos en los sitios más remotos e insólitos. Como los personajes siguen siendo fuentes de información estáticas, que sueltan su rollo y no vuelven a hablarte hasta que el juego se lo permite, no existe la posibilidad de que, por ejemplo, la señora Redfern te diga dónde está su marido, al que estás buscando y no consigues encontrar. Un mapa tan grande y tan vacío garantiza el aburrimiento inmediato y el desinterés por la trama y el misterio. El hotel también tiene sus trampas, ya que a algunas habitaciones podremos acceder sólo a través del balcón exterior, pero no desde la puerta principal, y viceversa. Una habitación que parece cerrada quizá no lo esté, y eso nos obliga a ir y venir mil veces. Básicamente, el juego consiste en ir de un lado para otro. La confusión es la palabra que mejor lo define.

Hasta Weston se ha marchado para no seguir en este juego lamentable.

En cuanto al sonido, la música es acertada y discreta, sin más. Las voces están bastante bien, especialmente las de Poirot y Hastings, con los actores originales (el resto de voces son un poco más monótonas). Algunos personajes tienen acentos del norte de Gran Bretaña, lo cual está bien, pero sin pasarse. La señora Gardener, por ejemplo, tiene un acento completamente exagerado. Ya sé que está de moda, sobre todo por Juego de Tronos o Misfits, pero lo bueno, si breve, dos veces bueno. El apartado sonoro, por tanto, es correcto sin destacar.

En conclusión, podríamos decir que el juego consigue pulir su cara externa, su presentación, si lo comparamos con Murder on the Orient Express. Los gráficos, el inventario, las diferentes subtramas… todo ello nos promete un juego de calidad, una buena aventura gráfica. La triste realidad es que continúan sin conseguir convertir un argumento inteligente y muy bueno en un juego, y toda la fachada se cae a pedazos cuando nos sitúan tras el bigote de Poirot para empezar a investigar. Nos dejan abandonados, con un montón de escenarios vacíos que patearnos, monigotes estáticos que nos dicen cosas cuando quieren y basura que recoger y almacenar. Si en vez de un bonito hotel inglés, hablando con elegantes caballeros y damas, estuviéramos en un callejón, vestidos con harapos, hablando con yonquis y prostitutas y rebuscando entre los contenedores, el juego no cambiaría demasiado. Es más, sería más original. Saludos.

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