miércoles, 26 de junio de 2013

Eels - Blinking Lights and Other Revelations


Mucho, mucho tiempo después de la última reseña de un disco deEels, volvemos a la carga. Hoy presentamos Blinking Lights and other revelations:




Lo primero que hay que decir es que este es un disco que recopila sensaciones, algunas malas y otras buenas, pero todas importantes y relevantes en la vida de una persona. Cada  canción hace referencia a un sentimiento, en ocasiones muy concreto. Inicialmente, E tenía pensado estructurar el disco de forma lineal, desde el nacimiento hasta la muerte, pero al final decidió darle un carácter más abierto, meter pasajes instrumentales y, lo que es más importante, dividirlo en dos discos diferentes para no tener que desechar nada. E pone todo su esfuerzo y empeño en crear un gran disco, pero la compañía discográfica aún quiere darle un último disgusto antes de dejarlo definitivamente en paz. No tienen ningún interés en escuchar el disco, mucho menos sacarlo a la venta. E se ha roto los cascos para hacer un disco de 33 canciones. Abandonado, el propio E se busca la vida para el proceso de edición del disco, bastante complejo por la diversidad de los temas. Pasará un año antes de que el disco finalmente vea la luz en 2005, cuando la discográfica DreamWorks fue vendida y E fichó por Vagrant. Al final el disco sale y es un éxito inmediato. Durante la interminable espera, a E se le ocurre la idea de una gira diferente: elegantemente vestido, acompañado por músicos de orquesta… como un señor, vamos. Es ahí donde nace la idea de Eels with strings. Pero hablemos del álbum:

Nos encontramos en portada con una foto personal de E, en la que aparecen una niña y un dálmata en un campo, en colores morado y naranja. El naranja es el color del primer CD, y el morado, el del segundo. La mayoría de las canciones no pasan de los dos minutos y medio. No las mencionaré todas, sólo las más relevantes.

Bobby Jr.!!

En el primer CD, comenzamos con Theme for Blinking Lights, una breve introducción tarareada, con teclado y una leve guitarra. From Which I Came/A Magic World es una canción de nacimiento, que rebosa inocencia e ilusión, pero no exenta de ritmo y energía. Son of a Bitch ya empieza a mostrarnos la dualidad de la música de Eels, la música agradable y la letra impactante, que nos habla de una infancia con un padre borracho y violento. Blinking Lights (For Me) nos presenta la canción principal del álbum, cantada por E. Al final del disco, nuestro barbas favorito nos brinda la oportunidad de cantar la canción nosotros mismos, en Blinking Ligths (For You). Todo un detalle.


Empieza la marcha con Trouble With Dreams, uno de los temazos del disco, que recuerda mucho al sonido de Electro-shock Blues. Un tic-tac incesante subraya una canción con un gran ritmo y buena dosis de locura e ida de olla. Caemos en picado con Marie Floating Over the Backyard, un pasaje instrumental con voces ululantes. Es todo paz espiritual en esta canción. Y menos mal, porque llega Suicide Life, una breve canción que sin embargo basta para dejarnos por los suelos. Es notable cómo E maneja nuestras sensaciones y reacciones con la precisión de un titiritero. In the Yard, Behind the Church, una agradable canción sobre la paz que se siente en un cementerio; parece que nos eleva unos centímetros hacia el cielo alejándonos del barro que cubre la tierra. Llega acto seguido Railroad Man, una metáfora sobre un tipo chapado a la antigua en estos tan acelerados. Muy similar en cuanto a contenido a Analog Man de Joe Walsh. Gran canción, nostálgica como corresponde.

Y de pronto aparece, casi sin que te des cuenta, The Other Shoe, el que yo considero uno de los mejores temas de Eels, absolutamente cañero, con guitarra que empieza en solitario, tranquilita y de repente pega una subida tremenda, empiezan a sumarse instrumentos, E canta cada vez con más intensidad, se vuelve loco y aúlla como un perro. La canción sube tantísimo que parece que va a estallar, y de repente se acaba tal y como empezó, de golpe. Lo mejor de todo es que esta canción es totalmente desconocida.


Después del subidón de The Other Shoe, nueva caída en picado con Last Time We Spoke, completamente deprimente, sobre el dolor de una ruptura anunciada, acompañada monótonamente con el piano y una distorsión de fondo. Volvemos a cambiar de tonto con Mother Mary, que tiene un extraño acompañamiento de columpios de metal chirriantes y es bastante rara en general, con unas estrofas tranquilas y monótonas, y una subida tremenda en el estribillo. Lo mismo podría decirse de Going Fetal, con unas grabaciones de aplausos y ovaciones por debajo, y que nos habla de un supuesto baile popular que consiste simplemente en tirarse al suelo y hacerse un ovillo. Theme for a Pretty Girl That Makes You Believe That God Exists, un tema instrumental breve pero muy sugestivo. El disco termina con la ya mencionada Blinking Lights (For You), tema instrumental en el que podremos sustituir la voz de E con la nuestra propia.

El segundo disco empieza con Dust of Ages, un lento tema que nos habla de librarnos del peso y la influencia del pasado y continuar avanzando. Y volvemos con una canción mucho más animada, Old Shit/New Shit: lo que nos depara el futuro seguramente siga siendo una mierda, pero por lo menos será una mierda distinta. Grandísimo tema, sí señor. Vuelve el tema inicial del disco con Bride of Theme for Blinking Ligths, una versión ligeramente distinta pero que sirve para darle unidad al disco y recordarnos de dónde venimos. Y de pronto llega, sin comerlo ni beberlo, la grandísima Hey Man (Now You’re Really Living), sin duda alguna una de las mejores canciones de Eels, y que en realidad resume el espíritu de todo el álbum: ahora que has experimentado sensaciones maravillosas y terribles, se puede decir que estás viviendo de verdad.


Y después del subidón musical, E nos hunde en la mierda con una de sus canciones más tristes I’m Gonna Stop Pretending That I Didn’t Break Your Heart, con una guitarra acústica demoledora e inclemente. If You See Natalie, una bonita canción para animar y reconfortar a una persona desesperada y desilusionada con el mundo. Llega después Sweet Li’l Thing, una canción de enamorado, que empieza ya a sonar como los futuros discos de Eels. Esto suena a Tomorrow Morning, sin duda alguna. Otra de mis favoritas, pero por desgracia también muy poco conocida. Después de un par de descansos instrumentales y varias canciones, llega Losing Streak, una animada canción que nos habla sobre luchar y no esperar a que nuestra suerte cambie por sí misma. Una canción instrumental más antes de las dos últimas: Stars Shine in the Sky Tonight, una canción de piano y voz, melancólica y muy bonita, para variar. Y llega el colofón del disco: Things the Grandchildren Should Know, un repaso de E a su propia vida, acompañado por su guitarra. Parece que charla con nosotros en vez de cantar, mientras nos descubre los sentimientos más personales que puede ocultar, las conclusiones y moralejas que saca a toda una vida de desgracias y triunfos, habla sobre sus escasas habilidades sociales, sobre su padre y cómo se ha convertido en él lentamente… Una canción muy emotiva y a la vez positiva y vital.



Y así termina un disco increíble, lleno de temas buenísimos y muy variados, muchos de los cuales se convirtieron en imprescindibles en los conciertos. Y así termina también una etapa en la carrera de Eels, que no volverá a publicar hasta pasados cuatro años. Hasta aquí llegan las canciones “clásicas” de Eels. Pero tranquilos, que después vuelve a la carga con más energía que nunca, con el disco más cañero y ruidoso que ha hecho nunca, el genial Hombre Lobo. Pero esa es otra historia. Saludos.

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