lunes, 20 de mayo de 2013

Trine

Fear had found a comfortable place in our heroes' hearts. Deeply troubled, their minds began to fill with woe.





Trine es un juego muy simpático del año 2009, de la compañía finlandesa Frozenbite. En general, se trata de un juego inteligente, de puzles, acción y plataformas de scroll en 2D muy similar al famoso Little Big Planet en cuanto a las físicas: tenemos balancines, palancas, etc. La diferencia es que el juego se ambienta en un mundo de fantasía medieval, con bosques encantados, castillos,  muertos vivientes… Y, como no podía ser menos, los protagonistas son tres arquetipos de personaje de fantasía: el caballero, la ladrona y el mago. Pero vamos paso a paso. Bienvenidos a Trine:


Un mundo idílico empieza a ser poseído por el mal en forma de ejército de muertos vivientes. Tres personajes, ajenos a todo, ven unidos sus destinos al encontrarse en la academia de magia: Amadeus el Magnífico, un mago torpe que se empeña en intentar aprender el conjuro de bola de fuego, para impresionar a las damas; Zoya, una ladrona que llega buscando un gran tesoro; y Pontius el Bravo, un orondo caballero. Todos ellos llegan hasta un misterioso cofre que contiene un refulgente objeto, el Trine. Los tres se lanzan sobre él al mismo tiempo, y sus almas quedan unidas. Los tres recelosos compañeros tendrán que encontrar el modo de liberarse, y por el camino se cruzarán con el ejército de muertos vivientes. Amadeus, Zoya y Pontius recorrerán la academia de magia, además de bosques, desiertos, minas abandonadas, castillos… evitando mil y un peligros durante su viaje.



Hasta aquí el argumento. Si hablamos de la jugabilidad pura y dura, el juego se compone de una serie de niveles que tenemos que recorrer de izquierda a derecha (y en ocasiones de abajo arriba), utilizando las habilidades de los personajes para sortear los obstáculos. Sólo controlamos a un personaje, que podemos intercambiar instantáneamente por otro (el personaje se “convierte” en otro). Amadeus, el mago, tiene varias habilidades. Por un lado, puede mover objetos a distancia, por pesados que sean (rocas, bolas de pinchos, balancines…); por otro, puede crear de la nada una serie de objetos, como cubos, pasarelas o plataformas flotantes, que se pueden usar para crear contrapesos, puentes… Zoya, el personaje más ágil de los tres, puede usar su arco para atacar a los enemigos, sus flechas de fuego para quemar cuerdas y encender antorchas y, sobre todo, su cuerda con gancho para aferrarse a superficies de madera. En cuanto a Pontius, su fuerza bruta, su espada y su martillo lo convierten en la mejor baza contra las docenas de esqueletos que nos cortarán el paso, y también para apartar del camino objetos pesados; su escudo también resulta útil para bloquear flechas o desprendimientos.

Esas son las herramientas que nos proporciona Trine, pero no nos da ninguna restricción ni consejo para usarlas. Podemos hacerlo como nosotros queramos. La mayor parte de los obstáculos y plataformas se pueden resolver con cualquier personaje, pero con algunos será más fácil que con otros. Me gustan mucho los juegos que te dan una serie de herramientas, te enseñan a usarlas y luego te plantean un reto, te dan una palmada en la espalda y te dejan hacer lo que quieras. Fomentan mucho la creatividad y la sensación de logro personal. Un buen ejemplo de esto sería un juego como Portal (en realidad, cualquier juego que no tenga siempre una voz que te diga “bien hecho, ahora ve al punto tal y mata a todo lo que se mueva”). El caso es que, a menudo, nos encontraremos con una situación como esta: imaginad una serie de estrechas plataformas que cruzan un abismo. Las plataformas ascienden poco a poco hasta alcanzar una gran pasarela que nos permite seguir avanzando. Si utilizamos al caballero, tendremos que saltar de plataforma en plataforma, con gran riesgo de caer al vacío. El mago lo tendría más fácil, al poder crear varios puentes que se apoyen en las plataformas. Pero nada más fácil que usar a la ladrona, lanzar el gancho a la pasarela superior y reírnos de las plataformas que se quedan abajo mientras nosotros subimos cómodamente. Esto ocurre mucho: te obcecas en una solución concreta, y después de mucho intentarlo te das cuenta de que ese reto es una estupidez para otro personaje. En cuanto a los enemigos, además de atacarles directamente con el caballero o la ladrona, existen métodos alternativos para destruirlos: por ejemplo, si caemos sobre ellos con el pesado caballero, los aplastaremos instantáneamente; también podemos empujarlos contra las distintas trampas del escenario, o utilizar objetos con telekinesia para aplastarlos.

Entre nivel y nivel, el narrador nos cuenta las peripecias de los héroes y lo que van descubriendo en su camino.


El juego también puede jugarse cooperativamente (aunque en el ordenador hará falta conectar dos mandos), manejando a dos o a tres personajes que se podrán ayudar en tiempo real (esta vez, habrá que conseguir que todos los personajes sorteen los obstáculos, no sólo uno de ellos, lo cual plantea un reto completamente diferente: usar al mago para hacer levitar una plataforma sobre la que se encuentra el caballero y cruzar un abismo que luego la ladrona puede atravesar con el gancho, por ejemplo). La diversión está asegurada con el modo cooperativo, de un modo similar (de nuevo) a Little Big Planet.

Tendremos también algunos extras: en cada nivel podremos recoger pociones de salud, de energía (para las habilidades especiales) y de experiencia. Estas últimas, cuando consigamos 50, nos permitirán subir de nivel y conseguir puntos de habilidad para mejorar a nuestros personajes (armas nuevas y otras ventajas). Además, en todos los niveles hay lugares ocultos, fuera del camino más obvio y bastante difíciles de alcanzar, que esconden cofres con objetos mágicos que podremos dar a nuestros tres protagonistas, y que mejoran sus características (resurrección, cantidad de salud, de daño…). Encontrar todos estos objetos y mejorar al máximo a los personajes son buenas razones para volver a jugar a Trine después de haber completado la historia (al menos, mi intención es esa).


Visualmente, Trine es una joya. A pesar de que el juego es en dos dimensiones, los escenarios presentan profundidad, y a lo lejos veremos impresionantes bosques, cavernas, valles… Todos los niveles se desarrollan durante la noche, y la paleta de colores está plagada de azules y morados, pero también de verdes y rojos. La iluminación de la luz lunar, la lava y las antorchas, quita el hipo. Se trata de un mundo de fantasía muy “a lo élfico”, todo muy armonioso y agradable a la vista, nada de aldeas en llamas y cuerpos empalados. Los enemigos, en su mayoría esqueletos con diferentes armas y armaduras, además de murciélagos y arañas, están bien animados y con una física coherente. Gráficamente, para la clase de juego que es (indie y en 2D) es una maravilla.

El sonido también es de calidad: la banda sonora, aunque acaba por ser un poco repetitiva, se ajusta perfectamente al juego, y los efectos de sonido (los gritos de los enemigos, los sonidos al crear objetos con el mago, las flechas impactando en distintos tipos de superficie, los esqueletos al quebrarse…) son muy variados y están muy logrados. Las voces del narrador y los personajes, que aparecen en breves diálogos cargados de humor, también tienen mucha calidad.


Trine es una pequeña joya, un juego encantador que te hará esbozar más de una sonrisa. Los momentos amargos, de frustración por no poder resolver un problema concreto, desaparecen de un plumazo al darte cuenta de que el problema no lo tenía el juego, sino tú, por no saber aprovechar convenientemente las herramientas que te ofrece, por empeñarte en hacerlo de la forma más difícil, por no saber seguir el espíritu del juego: la unión hace la fuerza. Lo que a mí me cuesta, a otro le resulta más fácil, y viceversa. Aprovechémoslo.

2 comentarios:

Babaji Barbinder dijo...

En un primer momento leí "URINE", y me pareció fabuloso que por fin la industria le pretase a la orina la atención que se merece.
Pero no... Mejor no hablar de ciertas cosas

Loscercarlos dijo...

Hay varios juegos (o minijuegos) sobre mear, meaderos y cosas así. Cherchez, cherchez la vache!