viernes, 10 de mayo de 2013

Sherlock Holmes y el rey de los ladrones


Entonces, Holmes, ¿qué hacemos?


Casi no lo cuento, amigos míos. Yo me considero un jugador bastante completista, me gusta exprimir los juegos al máximo, sacar todos los trofeos, asegurarme de que he visto o hecho todo lo que se puede ver y hacer. He abandonado pocos juegos, pero Sherlock Holmes y el rey de los ladrones (también conocido como Sherlock Holmes vs Arsène Lupin o Sherlock Holmes: Nemesis) casi puede con mi paciencia. ¿Por qué? Ahora lo descubriréis.



El juego nos pone en la piel del famoso detective Sherlock Holmes (aunque en un par de ocasiones también manejaremos al doctor Watson y al inspector Lestrade), en una no demasiado frenética partida de ajedrez con el famoso ladrón francés Arsène Lupin, que se ha propuesto dejar en ridículo al detective y a Gran Bretaña, robando varios de sus tesoros más emblemáticos. Los escenarios que recorreremos durante el juego son, por tanto, lugares tan característicos como la National Gallery, la Torre de Londres, el Museo Británico o el Palacio de Buckingham. ¿Conseguirá Sherlock Holmes desbaratar los planes de Lupin y salvar el honor de su país?

La mecánica del juego no difiere demasiado de cualquier otra aventura: también en este juego tendremos que resolver puzles (estoy ya harto de puzles de medición de cantidades) y combinar objetos. Uno de los elementos distintivos es la investigación de pistas mediante la lupa, que nos permitirá identificar huellas, rastros y detalles. En ciertas ocasiones, se nos pedirá escribir la respuesta a un enigma, lo cual puede convertirse en una odisea cuando la respuesta contiene varias palabras, debido a las distintas posibilidades. El juego es en 3D y primera persona, pudiéndonos mover a nuestro antojo por todo el mapa. La ventana de inventario, muy detallada y similar a la de Dracula:Origin, contiene toda la información referente a los diálogos que hemos mantenido (y que pueden resultar vitales para continuar con la aventura), los documentos recogidos y las deducciones más importantes de Holmes, además de un práctico mapa que nos permite desplazarnos instantáneamente a cualquier punto de interés del escenario. No obstante, carecemos de información sobre nuestro siguiente objetivo concreto, o pistas para avanzar, lo cual puede provocar confusión en muchas ocasiones. El juego, eso sí, ofrece toneladas de información anecdótica sobre cuadros y esculturas de la National Gallery y el Museo Británico, además de varias referencias a Lovecraft (no en vano el anterior juego de la serie une a Sherlock Holmes con los mitos de Cthulhu) y a los Beetles (The Scarabs, en el juego).

Si observáis con atención, veréis que la localización del juego es formalmente un asco


Hasta ahora, todo bastante bien, ¿verdad? ¿Dónde está la caca? En primer lugar, los entornos que visitaremos son de dos tipos: o bien son ridículamente pequeños (como el Palacio de Buckingham, que se reduce a tres habitaciones y un sótano), o monstruosamente grandes (como la Torre de Londres), pero vacíos. Resulta muy complicado encontrar pistas en entornos tan grandes, homogéneos y vacíos (metros y metros cuadrados de césped, en un centímetro del cual hay una pista diminuta). Los gráficos dan bastante pena, ya que, aunque los personajes están bastante bien hechos, los escenarios presentan una definición muy baja y plana, con algunas texturas que pueden dañar la vista.. Las escenas entre robo y robo, que se desarrollan en la calle Baker donde vive nuestro detective, están metidas con calzador, para alargar el tiempo de juego, con unas tareas absurdas como ayudar a un librero a que pague el dinero que ha perdido en una carrera de tortugas para que nos pueda abrir la librería para buscar un libro que le hace falta a Holmes. Alambicando demasiado tareas sencillas, obligándonos a ir y volver infinidad de veces a los mismos sitios, a la espera de que ese objeto (que obviamente tenemos que usar en algún momento, porque es lo único interesante de toda una habitación) ya esté activo y Holmes haga algún comentario pedante.

Los objetos que tenemos que combinar son, a menudo, un poco absurdos, y las combinaciones, bastante aleatorias, ya que Holmes se niega a hacer observaciones o comentarios sobre los objetos del inventario (un gran fallo, no incluir un botón de “observar objeto” para proporcionar información y pistas indirectas al jugador). A lo largo del juego, queda muy claro cuáles son las partes más interesantes: aquellas en las que no nos obligan a perder el tiempo en escenarios vacíos, en las que los desafíos de Lupin nos llevan rápidamente de una pista a la siguiente. El escenario del sótano del Palacio de Buckingham es un claro ejemplo de las aventuras de “salir de la habitación”, mientras que el Museo Británico (el nivel que más disfruté de todo el juego) nos plantea un emocionante juego en el que tenemos que buscar un libro en la biblioteca, que nos remite a un objeto del museo, que oculta otro enigma o puzle cuya solución es un número de referencia de otro libro. Nada que ver con la horrible Torre de Londres, desierta y monótona, la cual visitaremos en dos ocasiones, nada menos.

La falta de pistas para avanzar, a la que ya he hecho mención antes, se ve agravada por el hecho de que el Dr. Watson, que nos acompaña durante la mayor parte de la aventura, es completamente inútil cuando intentamos hablar con él. “Entonces, Holmes, ¿qué hacemos?” o “Tenemos que darnos prisa, Holmes” es todo lo que nos dirá nuestra sombra. Habría estado muy bien utilizar a este eterno compañero como una forma de indicar al jugador el siguiente paso. Además, durante el juego, Watson jugará al escondite inglés con nosotros. Dejaré que estos  simpáticos y breves vídeos hablen por mí:



Por último, una rápida mención al sonido del juego, que combina unas voces bastante logradas (aunque repetidas para los personajes secundarios) con unos efectos de sonido algo cutres y una música de fondo muy sugestiva (obras muy conocidas de música clásica) pero que se repite una y mil veces (sólo hay un tema en cada escenario). La traducción de voces y textos es bastante buena, aunque es obvio que no se ha implementado dentro del juego todo lo bien que podría, ya que los textos a veces parecen pegados con pegamento de barra sobre los menús, con una fuente completamente distinta y fuera de lugar. Una errata ortográfica en uno de los puzles puede llevarnos por el camino de la amargura un buen rato.

Entiendo


En definitiva, un juego agridulce, pero en su mayor parte agrio, amargo como suspiro de chino, seco como pastel de polaco y ajustado como calzoncillo de torero. Tiene algunos momentos de inspiración, pero son sólo picos de tensión en un juego en su mayoría monótono, aburrido y exasperante.

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