jueves, 2 de mayo de 2013

Incursed - Fimbulwinter


Would you like to hear my song?
Would you believe my words?



Hoy vamos a hablar de un grupo español de Metal. Y digo Metal, en general, porque tiene un poco de todo: Folk Metal, Viking Metal, Pagan Metal… Fimbulwinter, un álbum de 2012, es un disco cojonudo y redondo, y aquí vamos a hablar un poco de él (y después, de cómo llegó a mis manos).


Literalmente


La primera canción, Endless, Restless, Relentless, es típica introducción orquestal, muy similar a las de Epica (con sus inevitables coros), que empieza un poco floja (con unos parones que se me antojan algo bruscos y fuera de sitio), pero que en seguida cobra intensidad y nos prepara para el abordaje vikingo que se nos viene encima.



Y es que el segundo corte del disco, Svolder’s Battle, es quizá una de las mejores canciones del género que he escuchado. La música ya empieza con un riff muy enérgico, y las guitarras y la batería nos llevan poco a poco hacia el Folk Metal (no tan agresivo como el Viking). La adición de un acordeón acentúa esta tendencia. Entonces, llegan las voces. Guturales. Extraña mezcla, sin duda, música tipo Folk y voces guturales, pero en seguida me dejo convencer y quedo atrapado. La letra de la canción está tomada del Ormurin Langi, un poema danés de 1830 que narra la batalla de Svolder, una encarnizada batalla marítima entre suecos, daneses y noruegos en el año 1000. Os podéis imaginar: abordajes, poderosos barcos, reyes animando a sus hombres y presumiendo de valentía y fortaleza, nombres muy vikingos como Eric, Wolf the Red, Olaf o Herning, espadas en la mano, grandes batallas y grandes derrotas. La estructura de la canción es igual a la de una canción tradicional (como mi querida Herr Mannelig o Vänner Och Fränder): después de cada estrofa, el estribillo corto, fácil y sonoro:

Dance resounds in the halls,
Dance! - Form a ring.
Brave Norwegians ride
to Hildur’s thing

Estrofa y estribillo, estrofa y estribillo, estrofa y estribillo, hasta sus últimas consecuencias (con algún añadido de solo de guitarra o teclado y de voces no guturales, quizá menos inspiradas que las principales). La canción me encanta, es muy enérgica y animosa, una auténtica declaración de intenciones de todo el álbum.


Continuamos con otros dos platos fuertes, esta vez de temática mitológica: primero, Ginnungagap, el vacío primigenio, anterior al mundo que conocemos, nos cuenta la historia de la creación del mundo: el frío infinito de Niflheim y el calor infinito de Muspelheim se encuentran en el centro de Ginnungagap y así son creados Ymir el gigante, la vaca Auðumbla y Bor, cuyos hijos Odín, Vili y Ve matan a Ymir y crean, con su carne, la tierra; con su sangre, los mares y los lagos; con sus huesos, la roca, y con su cráneo, la bóveda celeste. Un macabro pero bello mito que explica la creación de nuestro mundo. Musicalmente, el tema es más machacón al principio, pero luego tiene un par de cambios de ritmo y de estructura muy interesantes. Una canción de “descanso” antes del siguiente plato fuerte; es buena sin destacar especialmente por nada. Sólo me chirrían (de nuevo) las voces no guturales, a las que quizá les falta un poco de personalidad y de gracia.

Jörmungandr (la serpiente que terminará con la vida del dios Thor) llega pisando fuerte (si tuviera patas), con un pedazo de riff que derrocha calidad. En el estribillo, canta la voz limpia mientras la gutural, de fondo, repite el nombre de la serpiente. Solos de teclado y guitarra al más puro estilo Sonata Arctica. Momento acústico de descanso antes de la traca final de la canción. Un tema cojonudo. A estas alturas, ya queda claro que el estilo de Incursed está en el límite entre el Folk y el Viking, jugando a ser a veces un poco más agresivo (como en esta canción), y otras veces más tranquilo, con lo que consigue un espectro muy amplio de registros.


Llega Feisty Blood, tema instrumental muy rápido, que no perdona, con dominio de acordeón y acompañamiento de guitarra. Es como una canción tradicional acelerada y a la que le hubieran metido caña con la batería y la guitarra. Muy buena.

Frenamos un poco para escuchar Homeland, dominada por la voz limpia y los coros, con alguna aparición de la voz gutural. La letra habla de la nostalgia por el país natal, de volver al terruño al final de la vida. Una canción más reposada y lenta, pero con el ritmo muy marcado y constante. Varios parones acústicos y un buen solo de guitarra, lento y claro. Buena canción.

Nordwaldtaler, una de las canciones más extrañas del álbum, tiene una extraña atmósfera country, casi de western (musicalmente y en las letras), aunque no tan marcado como en grupos como, por ejemplo, Dezperadoz. No sé qué pasa últimamente, que a todo el mundo le da por hacer una canción de country metal (véase Cinderblox de Sonata Arctica, que casi puede ser bluegrass metal incluye banjo) Me resulta francamente raro que esta sea la canción más larga del disco. El tema está bien, tiene fuerza y agresividad, pero no pega mucho con el resto del disco, con los relinchos de caballos y los instrumentos country. Es un poco parida, me parece a mí. Pero yo se lo perdono todo a estos muchachos.

Northern Winds, que empieza instrumental y muy épica (el violín es cojonudo), incluye letras del poema Völuspá, una de las fuentes principales de la mitología nórdica. Este tema captura perfectamente el espíritu épico de la mitología nórdica, casi como si los Incursed quisieran compensar por el ramalazo country que les ha dado antes. Es otro de los trallazos que trae este disco.



Volvemos a las canciones exclusivamente instrumentales con Finnish Polka, que es precisamente eso, una polka en versión metal. Muy similar a Feisty Blood en cuanto a rapidez, pero más alegre y desenfadada.

Después del descanso de Finnish Polka, volvemos con cosas serias: Guardians. Otro temazo a la altura de los mejores de este disco, muy potente, que derrocha personalidad, completamente dominado por las voces guturales. Una forma genial de cerrar el disco.


Y digo cerrar el disco porque Erik the Deaf ("the viking with no ears") tiene que ser una coña. Una canción humorística, acústica, con voces limpias rollo Shane MacGowan, con un obvio guiño a Johnny I Hardly Knew Ye, eructos, coros de orcos y, al final, música en 8 bits y frases cantadas al revés. Un final simpático para un disco bastante redondo. Las únicas canciones que no me han gustado tanto son las que se alejan del tema nórdico, pero Incursed deja claro que esa parte la domina, tanto que se puede permitir hacer un poco el loco.

¿Y cómo llegué yo a conocer a este grupo? Pues veréis, uno de mis Youtubers favoritos, Outconsumer, realizó un sorteo en su canal. Entre otras cosas, sorteaba varios discos de Incursed, que por lo visto son amigos suyos. Y yo, ni corto ni perezoso, entré en el sorteo. La suerte me sonrió (ya hacía mucho que no ganaba nada, desde la PSP que me llevé a base de comer Risketos), y resulté ser el flamante ganador de un CD. Y doy gracias, la verdad es que me ha devuelto bastante la fe en el metal español de hoy en día. ¡Viva Outconsumer, viva Incursed!


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