martes, 12 de marzo de 2013

¿Qué coño hago en Oporto?





¡Hola a todos! Como sabréis (o no, según he ido comprobando), me encuentro en Portugal, el país hermano, concretamente en la bonita ciudad de Oporto. ¿Y qué narices haces en Oporto, Carlos? Pues eso vengo a contaros:


Lo principal es un curso de portugués para extranjeros de la Universidade do Porto, bastante extensivo y no intensivo (4 horas semanales hasta junio). Me han puesto en el nivel C, de modo que confío en conseguir hacer un examen oficial de portugués y conseguir así un certificado. Los alumnos son cada uno de un rincón del mundo: Italia, Irán, Inglaterra, Japón, Polonia, Colombia o España, por ejemplo. La mayor parte tienen ya una edad y por tanto las clases tienen un cariz serio y respetable. En la universidad también he conseguido una serie de documentos que me permiten obtener jugosos descuentos en el transporte y en varios servicios de alimentación (incluso fuera del campus).

Por cierto, una nota para los amantes de la saga de Harry Potter: la inspiración de J. K. Rowling tiene su origen en Oporto, pues la escritora pasó un tiempo en la ciudad Aquí los estudiantes universitarios suelen llevar a diario el uniforme oficial, traje negro con corbata, y una especie de capa. Además, en Oporto se encuentra una de las librerías más bonitas del mundo, que parece sacada tal cual del mundo de Harry Potter.

Universitarios portugueses

La librería Lello & Irmão



En cuanto a mi alojamiento, estoy en una residencia de estudiantes bastante bien situada en cuanto a transportes públicos. Mi habitación es bastante amplia, con baño y cocina propios, y un precio bastante menor que lo que pagaba en Madrid. Me estoy convirtiendo en un cocinillas, y la pasta y la verdura apenas tienen secretos ya para mí. También me permito un capricho de vez en cuando: una francesinha, una pizza o cosas así. He encontrado una tienda de productos de importación estadounidenses: barritas hipercalóricas, Pringles de sabores extraños, refrescos de té que me recuerdan a mi viaje a Canadá, galletas Oreo con crema de cacahuete, cecina, cereales Quaker... En la residencia también hay gente de todas partes, y por desgracia tendemos a hablar en inglés y no en portugués (aunque practicar cualquier idioma es bueno). Por suerte, también tengo varias actividades que me permiten hablar con nativos e intentar hacerme pasar por uno de ellos (con desastrosos resultados).


En primer lugar, continúo con mi lento y farragoso aprendizaje del alemán en el Instituto Goethe de Oporto, en un curso de tres horas semanales que también dura hasta junio. Imaginad el lío que llevo en la cabeza, aprendiendo alemán mientras hablo con los portugueses en portugués, y en inglés con la profesora que no sabe demasiado portugués. Es un auténtico reto a veces.


Además, el gimnasio. Intento ir todos los días, y hacer al menos mi programa de ejercicios (se tarda más o menos una hora), pero muy a menudo voy a spinning o hago una clase express de abdominales. Hay muchas más clases de grupo, pero algunas me dan mucho respeto. Me gustaría probar el pilates para mejorar mi espalda encorvada de erudito de opereta. En cualquier caso, es agradable volver a hacer ejercicio después de más de siete meses mano sobre mano. Estoy descubriendo, gracias a mi MP3, lo mucho que mejora mi rendimiento cuando la música que escucho me motiva. Hoy, por ejemplo, han puesto Smack my Bitch Up de The Prodigy y he pedaleado como si me fuera la vida en ello, casi sin sentirlo. Os he ido dejando por aquí algunas de las canciones que me hacen reactivarme en el gimnasio, por si acaso os sirven o interesan. Casi todas pertenecen a la banda sonora del MDK2 (¿quién dijo que los videojuegos promueven el sedentarismo?), música electrónica de la buena. Give them a try y luego me contáis.


Por último, y quizá lo más interesante, tengo clases de esgrima medieval dos días por semana. Sí, habéis oído bien. Seguimos el manual Fior de Battaglia del italiano Fiore dei Liberi, siglo XIV, de forma que la esgrima que aprendemos corresponde a los siglos XII, XIII y XIV. La diferencia fundamental que encuentro con la esgrima olímpica es el movimiento lateral y el dinamismo (en la olímpica sólo te puedes mover hacia adelante y hacia atrás) y el objetivo, que es matar al adversario y no solamente pincharle en el pie. Digamos que es más realista o práctica que el deporte olímpico. Y me lo paso en grande y aprendo mucho. Los compañeros son todos muy simpáticos (y todos tan frikis como yo, estudiantes de Historia o Arqueología, jugadores de Warhammer y metaleros) y como muchos ya llevan bastante tiempo en las clases, me aconsejan y me ayudan. De momento practicamos los golpes básicos, combinamos los ataques con el juego de pies, nos atacamos y defendemos por parejas y finalmente, el “juego”, que consiste en una especie de duelo a cámara lenta en el que uno ataca, otro se deja atacar y después ejecuta el bloqueo correspondiente y ataca a su vez. Los demás, alrededor, vamos entrando por turnos, sustituyendo a uno de los contendientes. Todo muy épico. Llevo incluso un pequeño cuaderno en el que apunto los términos italianos, las guardias y todo lo que nos va contando Ricardo, el profesor. Pronto tendré mi propia espada para hacer el payaso yo solo incluso fuera de las clases. Muy, muy contento.


Y eso es todo, amigos, quedo a vuestra disposición si queréis hacerme una visita. El alojamiento en la residencia es económico, y se puede llegar en avión en poco más de una hora.

3 comentarios:

Kahuna Nui dijo...

Querrás decir que JKR sacó de Oporto esa librería. Literalmente.

Loscercarlos dijo...

No pasas una, eh? Pareces uno de los comentaristas de Venganzas del Pasado. Sí, la referencia no es muy acertada, no tenía que haber usado el verbo "sacar", sino más bien decir que se parecen como dos gotas de agua. My bad. :)

Anónimo dijo...

¿Cuál es tu residencia?