lunes, 18 de marzo de 2013

Murder on the Orient Express


Juegos de saldo portugueses: Fuck yeah!


Me encantan las historias de detectives. Los asesinatos sin resolver, con varios sospechosos posibles, que el detective interroga hasta sacar a la luz la verdad gracias a su perspicacia. Es por eso por lo que me gusta mucho CSI, o Detective Conan, o tantas otras series que siguen el mismo esquema: mantenerte enganchado y darte la información con cuentagotas, para que puedas ir resolviendo el caso junto con el investigador.

La historia de Asesinato en el Orient Express, en particular, me parece un ejemplo perfecto. En un ambiente tan acotado como un tren detenido por la nieve, el detective Hercule Poirot debe resolver el misterio de la muerte violenta de uno de los pasajeros, interrogando a los demás, buscando pistas y, sobre todo, pensando. Y resulta que hay un juego basado en el libro, y de eso es de lo que vamos a hablar hoy. Señoras y señores, ¡hoy analizamos Murder on the Orient Express!


Lo primero que tengo que decir es que el juego se basa en el libro, y no en las películas. Confieso que leí el libro hace muchísimo tiempo, y lo que tengo más reciente es la película en la que actúa David Suchet como el orondo detective belga. En la película se hacen ciertos cambios, se modifican algunos personajes y se oscurece el tono general del libro (en cuanto a los problemas morales, religiosos, etc.). El juego también añade elementos, esta vez con más descaro, pero con la intención de añadir un interesante giro argumental del que hablaremos más adelante, sin caer en el vil spoiler.

El juego nos pone en la piel, no del famoso Hercule Poirot, sino de Antoinette Marceau, trabajadora de la línea de ferrocarril del Orient Express, que se encuentra en el tren en el momento del asesinato. Poirot, debido a un accidente, se ve obligado a permanecer tumbado en la cama de su compartimento, y es tarea de Antoinette recoger las pistas, interrogar a los sospechosos y presentar sus conclusiones a Poirot. Antoinette es, en mi opinión, un claro homenaje a la propia Agatha Christie (sus facciones, su peinado…), y me parece una idea muy interesante ese cambio de protagonista. Si llevamos a cabo nuestras tareas a la perfección, aumentaremos nuestra puntuación de detective, que disminuirá si pedimos ayuda a Poirot. Al final de la partida, Poirot nos dirá qué tal lo hemos hecho.


El juego tiene, no obstante, varios problemas en todos sus apartados. En primer lugar, el hecho de que el argumento sea una historia tan conocida es un problema, porque si ya la conoces, como es mi caso, los añadidos que incluye el juego te resultan forzados y, sinceramente, tontos. La primera tarea que nos encomiendan es encontrar una caja de bacon para Klaus, el cocinero del tren. La segunda, arreglar una tubería de calefacción. La tercera, traerle a Klaus vinagre y aceite. ¿Están de coña? Cuando estaba jugando, no me lo creía. Me parece lamentable que lo único que se les ocurra para hacer “jugable” la historia de Asesinato en el Orient Express sea inventar tareas tan convencionales, aburridas y sosas. Nada que ver con el misterio ni la investigación. Cuando conoces ya la historia, te das cuenta de que lo que aporta el juego es escaso y poco inspirado.

También la forma de interactuar con los otros personajes, que es, quizá, lo más importante del juego, es algo deficiente: las conversaciones tienen lugar “de una sola vez”: si tenemos que interrogar a los pasajeros, debemos buscarlos a todos y hablar con ellos. Soltarán todo lo que tienen que soltar, y ya no podremos hablar con ellos de nuevo hasta el siguiente capítulo. Además, las “declaraciones” están divididas en dos partes: “qué hicieron en el momento del asesinato” y “cuál es el secreto de su pasado”, así, sin más. Confiesan todo alegremente. Una ronda de confesiones en el capítulo 2 y otra en el capítulo 3. La forma de interactuar podría haber sido mucho mejor, si se hubiera basado en interacciones más cortas y frecuentes, que nos permitieran familiarizarnos más con los personajes y darles así más profundidad, y no convirtiéndolos en fuentes estáticas de información invariable. Por supuesto, el orden de las preguntas es indiferente: te van a contar siempre lo mismo.

En cuanto a los gráficos, son muy flojos. El elegante Orient Express está bien recreado, pero las escenas de exteriores están vacías y son muy planas. Los personajes tienen bastantes animaciones y rostros expresivos, pero estas animaciones tienen que ver con el habla, no con la acción (mover los brazos, poner cara de enfado o de sorpresa…). A la hora de presentar cualquier acción medianamente compleja (como abrir una puerta con una llave o salir por una ventana) se recurre a la cinemática. Cinemáticas largas, lentorras y muchas veces estáticas, sin apenas acción. La pereza se deja ver, por ejemplo, en la forma de mostrar que se ha tomado una huella dactilar: el dibujo de la huella es siempre el mismo, incluso aunque después cada huella sea distinta en nuestro registro. ¿Qué les costaba poner cada huella ampliada y mostrarla en el momento de tomarla, en vez de repetir una huella genérica?

Poirot nos da la opción de dejarnos investigar por nuestra cuenta, y recurrir a él sólo cuando sea preciso, o bien dejar que el detective nos preste su ayuda. Yo lo jugué de la primera forma, pero me pareció demasiado confuso (no sólo difícil, que es lo que esperaba). El sistema de pistas es muy malo: nuestras tareas se resumen en una frase genérica (interroga a los sospechosos, descubre las pistas…), y cuando llegamos a un objeto interesante, oímos la voz de Poirot diciendo “Ah, interesting” o algo así. Ni idea de lo que tenemos que hacer la mayoría de las veces.

El inventario también es bastante incómodo, aunque es muy completo. Tenemos la lista de objetos, el archivo de documentos, la lista de pasaportes, huellas dactilares, una ventana especial para observar objetos y otra para mezclarlos. El problema es que resulta muy lento e incómodo, especialmente para observar un objeto o combinar varios. Entrar a la lista de objetos, seleccionar uno, llevarlo a la ventana de combinar, etc., etc. Me resultó especialmente difícil desentrañar el funcionamiento de la técnica de “separar objetos” (tan simple como colocar el objeto en la parte derecha de la ventana de combinación). Todo ello se debe a la falta de información (que no se debe al nivel de dificultad escogido, ya que probé a jugar también en la dificultad baja, y los problemas permanecían).

Inventario del demonio

Una de las partes más importantes del juego llega cuando debemos recoger huellas dactilares. Dejando aparte el hecho de que recoger huellas es distinto si se trata de objetos externos u objetos del inventario (y, por supuesto, no explicados), no hay pistas sobre qué objetos conviene investigar. Realmente, podría haber huellas en todos los putos recovecos del tren. Deambulas sin rumbo buscando lugares donde poder aplicar el complicado proceso de toma de huellas, y la única ayuda que te ofrece Poirot es decirte si tu tarea ya está completada o si te falta algo. Buena suerte si es así. Una vez más, falta de información.

Compare...

Es un juego breve, que sólo se hace largo cuando te atascas y tienes que recorrer lentamente el tren en busca de algo que se te ha pasado. Por suerte, incluye un pequeño esquema de los vagones que nos permite pasar de uno a otro. Eso se agradece, sobre todo cuando te acuerdas de que te has dejado algo en la otra punta del tren.

La música pasa desapercibida, y los efectos de sonido se pueden contar con los dedos de una mano: viento, sonidos ferroviarios (chu, chu) y poco más. Lo que sí destacan son las voces, cada una con su acento (francés, ruso, alemán…). A Poirot le pone voz el propio David Suchet, lo cual es de agradecer.

En lo único que el juego acierta, en mi opinión, es en la inclusión de una tercera solución para el misterio. Por si no lo sabéis, Asesinato en el Orient Express incluye dos soluciones distintas para el crimen. En el juego, se han currado una más, bastante bien traída y creíble. No obstante, se basa en los elementos que ellos mismos han añadido (hacen algo de trampa). Además, el momento culmen de la historia, la explicación de Poirot, que debería ser diáfana y perfecta, no lo es. Poirot no explica bien las soluciones, que acaban pareciendo más confusas de lo que son en realidad. Además, no se recrea la escena del crimen para que lo entendamos mejor: lo único que vemos es a Poirot hablando y a los personajes poniendo cara de póker.



... and contrast.

En resumidas cuentas, Murder on the Orient Express vale, sin duda, más que los dos euros que pagué por él, pero está lleno de problemas y tiene una calidad bastante discutible. Lo siento, no me ha gustado y jugarlo ha sido a menudo más una molestia que un placer. La historia de Asesinato en el Orient Express es muy buena, pero no han sabido hacer un buen juego con ella. Una lástima. Ya veremos qué tal el otro juego de Poirot que me compré, Evil Under the Sun. ¡Saludos!

No hay comentarios: