martes, 19 de marzo de 2013

Eels - Shootenanny!




Bueno, ya os he dado un tiempo de descanso de tanto disco de Eels, así que vuelvo a la carga con Shootenanny!, un álbum con una historia muy simple: E tenía ganas de escribir y tocar con la banda sin mucho ensayo previo, sólo llegar al estudio y empezar a tocar, a ver lo que sale. 

Lo que se dice una portada colorida


La colaboración con el batería Butch, que le ha acompañado (a él y a nosotros) gran parte del camino, parece que toca a su fin. El resultado de todo esto es un álbum garajero, con influencias de Souljacker en su sonido sucio y muchos de sus riffs, y con momentos también muy introspectivos y delicados, mezclado todo ello con las letras crudas y llenas de humor negro y amargura, que ya son un clásico en Eels. Hay quien dice que se trata de un álbum vacío, que no dice nada. Yo mismo recelé de este disco durante bastante tiempo, pero cuando lo escuchas, canción por canción, no soy capaz de encontrarle una pega a ninguna. Es quizá el conjunto, el hecho de que no haya un concepto detrás, un hilo conductor. Como disco, es quizás el más flojo, pero si separas las canciones, probablemente muchas de ellas se encuentren entre las mejores. 


La canción inicial del disco, All in a day’s work ya nos pone en situación: una guitarra muy rítmica, pero pesada, que avanza casi a trompicones, como un tren que empieza a arrancar, convirtiéndose en un ritmo francamente sexy y un estribillo algo menos inspirado. Ya queda claro lo que vamos a tener aquí: mucha guitarra, batería y bajo, y apenas nada de teclado. Varias canciones del disco son muy enérgicas: Saturday Morning, que fue single, y mi tono de alarma durante bastante tiempo, es una canción cojonuda. Y Lone Wolf, un poco más acústica, pero igualmente potente y rockera, una de mis favoritas. Wrong About Bobby y Dirty Girl (especialmente esta última) pertenecen también a este grupo de canciones de “venirse arriba”.  
A medio camino entre el grupo cañero y el tranquilo, tendríamos Rock Hard Times (ingenioso juego de palabras), que es alegre de una forma reposada, sin aspavientos.


En cuanto a los momentos de bajón, cabe destacar The Good Old Days, que parece casi una nana para bebés, preciosa y tranquila; también Agony, rítmica pero melancólica, y sin duda Restraining Order Blues, quizá la más triste de todas. Numbered Days, no sé por qué, pero le da un punto de esperanza al disco, tiene un aire positivo en cuanto a la música, aunque la letra hable de una relación con fecha de caducidad. En Fashion Awards, E recupera el falsete que mostró en Daisies of the Galaxy, concretamente en las canciones Selected Memory y Jeannie’s Diary, con un tema también tranquilo.


Y el álbum tenía que cerrarse, cómo no, con un tema memorable, una moraleja: Somebody Loves You. Y es que, como dice E, tienes que aprenderte a quererte a ti mismo y a cuidarte porque es posible que tengas que ser tú mismo ese “alguien que te quiere”. Está muy bien que otros nos quieran, y querer a otros, pero tenemos que empezar con nosotros mismos.


De modo que nada malo tengo que decir de Shootenanny! (por cierto, una palabra inventada que hace referencia a los asesinatos en masa que suceden en Estados Unidos, y que últimamente están aumentando, como ya sabréis), sólo que quizá no destaque debido a la importancia y personalidad de los álbumes que le preceden (Souljacker, Daisies of the Galaxy, etc.) y de los que vendrían después (Blinking Lights and Other Revelations, un grandioso disco doble del que hablaremos en otra ocasión). Pero es un álbum perfectamente representativo de Eels, y además fue un regalo de una persona muy querida, lo que le añade un extra de valor personal. Nos vemos en otra reseña anguileña. ¡Saludos!


Tú sí que sabes


PS. Habrá un concierto de Eels en Madrid el día 28 de abril en La Riviera, y es mi intención asistir. Si alguien se apuntase, me haría muy feliz.

1 comentario:

slash_95 dijo...

Lo que voy a decir es inusual pero me parece el mejor disco de Eels, del que mas me he empapado y mas emociones me ha levantado. En mi humilde opinión, tiene los tres elementos sonoros característicos de "E": la fuerza, la locura y la delicadeza.