martes, 12 de febrero de 2013

¿Qué es la Edad Media? - Régine Pernoud





Todo el mundo sabe qué es la Edad Media. Es un período muy largo de la Historia, que comienza cuando el gran imperio romano se hunde y el mundo occidental cae en la barbarie más absoluta. Es una época de ignorancia, guerra y brutalidad, en el que la quema de brujas y el abuso de poder eran el pan de cada día. Una mancha en la historia del hombre. Por suerte, llega el Renacimiento y por fin se recupera el saber de la Edad Antigua, y comienza una época de adelantos, inventos y conocimiento. Desde entonces, la humanidad no ha hecho más que progresar, tal y como podemos comprobar todos los días en cualquier telediario.

Régine Pernoud, historiadora y medievalista francesa, conservadora del museo de Reims y del Archivo Nacional francés, desgraciadamente fallecida en 1998, escribió un libro, del que vamos a hablar hoy, para desmentir toda la mierda y el olvido que se ha acumulado sobre la Edad Media. Y tengo que decir que lo hace magistralmente. A través de nueve capítulos, cuyo título describe el estereotipo que se dispone a desmentir (“Toscos y desmañados”, “Zafios e ignorantes”, “Torpeza y barbarie”…). La señora Pernoud tiene tal amor por la Edad Media que uno se emociona al leer sus descripciones sobre los estereotipos generales sobre la Edad Media: “Ya no estamos en la Edad Media”, “No tengas mentalidad medieval”, “¿Qué tenían los siervos? Nada, sólo enfermedades”, “Los señores feudales pasaban todo el tiempo haciendo la guerra y entraban con sus caballos en las tierras de los campesinos aplastándolo todo”. Otros ejemplos incluyen una serie de conferencias tituladas “¿Existió civilización en la Edad Media?”, “Después de la Edad Media, la gente empezó a pensar”… Todo tipo de sandeces que decimos constantemente, y que son consecuencia del nefasto tratamiento que la Historia ha dado a la Edad Media.

La Edad Media es para muchos un sinónimo de ignorancia, de embrutecimiento, de subdesarrollo, pero la gente parece pasar por alto, por poner sólo un ejemplo, que se trata de la época de construcción de las más bellas catedrales. Pernoud, con un lenguaje accesible para todos y desde la posición que le confieren años de estudio e investigación sobre el tema, nos lo demuestra, dando docenas de ejemplos muy claros y significativos que ilustran su punto de vista.

Hablaremos, entonces, del primer capítulo, “Toscos y desmañados”, que es tal vez el que mejor resume la idea general del libro:

“Las Artes y las Letras, que parecían haber sucumbido en el mismo naufragio que la sociedad romana, florecieron de nuevo, y, tras diez siglos de tinieblas, brillaron con nuevo resplandor”.

¿A nadie le parece notable que se coloque en un bloque indivisible un período de nada menos que diez siglos? ¿Pretender que no ocurrió nada durante ese tiempo?

En efecto, durante el Renacimiento se experimentó un movimiento de redescubrimiento del mundo antiguo, pero se trataba de una admiración absoluta: el objetivo en el arte era imitar, al pie de la letra, a los clásicos de la Grecia de Pericles y la Roma imperial. Pero en la Edad Media, los autores griegos y romanos ya eran bien conocidos, y su aportación a la cultura y el arte siempre se tuvo en cuenta, como elemento esencial (no como meta) del saber, para poder avanzar, llegar más allá. Hoy en día, no sería muy inteligente decir que la admiración debe llevar a imitar formalmente lo que se admira. Sin embargo, eso es exactamente lo que pasó en el siglo XVI. En la Edad Media no. Había un espíritu de aprovechamiento del saber que nos había sido legado, para progresar. Citando a Bernardo de Chartres, “somos enanos encaramados sobre los hombros de gigantes, pero así podemos ver más lejos que ellos”. Esta idea general se repite en todos los aspectos de la civilización:

Lo mismo se aplica a las leyes: si bien en la Edad Media resurgieron las leyes y las costumbres de origen pagano, la autonomía de las regiones, los censos, y un sistema político basado en acuerdos entre hombres libres … en el Renacimiento se recupera el derecho romano patriarcal y la idea del poder centralizado y despótico. El hombre, como señor de la casa y como rey, tiene poder absoluto. De ese pie cojeamos desde entonces, y todos lo sabemos.

Las grandes quemas de brujas y los mayores procesos de la Inquisición tuvieron lugar durante el Renacimiento y el siglo XVII (el siglo de la razón y la luz), mientras que, por ejemplo, Juan de Salisbury, en el siglo XII, decía al respecto de la brujería que “El mejor remedio contra esta enfermedad está en mantenerse firmemente en la fe, en no dar oídos a esas necedades y en no prestar atención a tan lamentables locuras”, una respuesta perfectamente prudente e inteligente para tratarse de un “fanático medieval”.

La esclavitud, que desapareció en la Edad Media para dar paso a la servidumbre, un acuerdo voluntario entre dos hombres libres, resurge precisamente en el Renacimiento, tal vez como consecuencia de esa admiración desmedida por la Edad Antigua. ¿Cuál es, entonces, la época verdaderamente bárbara?

Y así nos lleva Pernoud a través de todos los aspectos de la civilización (arte, política, costumbres…), descubriendo la red de mentiras y desconocimiento que envuelve a una época tan hermosa e inspiradora como la Edad media. Una lectura absolutamente recomendable para todos aquellos que gusten de la Edad Media pero carezcan de argumentos para defender las bondades de esa época. Este libro te abre la mente y te hace ver las cosas de otra forma. Eso es muy raro de encontrar hoy en día, y sin duda merece la pena.

Saludos desde Oporto.

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