martes, 5 de febrero de 2013

Eels - Daisies of the Galaxy


Hoy sale a la venta oficialmente el nuevo álbum de Eels, Wonderful, Glorious, y qué mejor ocasión puede haber para hablar del álbum con el que yo me inicié en la música del gafirulis de Mr. E. Recuerdo perfectamente que mi padre me puso un buen día el corte 4 del disco (que llevaba ya mucho tiempo en su colección):


La música hizo su efecto y se formó un extraño vínculo que me tiene atado hasta ahora. No puedo explicarlo de otra forma. Este disco fue el que me enseñó a pronunciar en inglés, el que me indujo a cantar en falsete. Es, probablemente, mi disco favorito.

Mark está dejando atrás la muerte de su familia. Sigue con su grupo de música y prepara el siguiente disco. De las docenas de canciones que compone, escoge catorce y las ordena de modo que formen un viaje musical en toda regla. Todas tienen algo en común: la música es en su mayor parte acústica, con presencia también de sintetizadores, y muchas de ellas tienen un gran ritmo a pesar de la suavidad y delicadeza de la música; las letras son melancólicas, como viene siendo costumbre, e incluyen cierta cantidad de palabras malsonantes que contrastan fuertemente con la música. Véase un ejemplo:


Y es que eso es una constante en la música de Eels: la combinación de lo hermoso y lo feo, de lo triste y lo alegre, de cosas que normalmente se llevan mal pero que él consigue que funcionen.

El disco ya está al gusto de Mark, está listo para ser lanzado. Pero a la discográfica no le gusta: le faltan singles, canciones pegadizas para la radio. ¡Mentira!


Mr. E compone una nueva canción (fuera del álbum) que es justo lo que la discográfica busca: un tema pegadizo y enérgico. Pero a Mark le gusta el tema de forma aislada, no dentro de su disco. Su disco está tal y como debe estar. La discográfica insiste: la canción debe aparecer en el disco, y además se utilizará en una película americana de adolescentes. Mark tiene que aparecer en un vídeo. Sin estas condiciones, el disco no se publicará. Mark termina por ceder, pero separa el tema adicional del resto del disco por veinte segundos de silencio, y lo coloca en forma de Bonus Track.


Pero aún no está todo ganado: Bush está en campaña electoral, y el Daisies of the Galaxy, cuya portada es un dibujo infantil, se convierte en el objeto de las críticas republicanas, que lo ponen como ejemplo de vete a saber qué. Tergiversan el mensaje de las letras y ponen el grito en el cielo con las palabras malsonantes.  Por suerte, todo eso sólo sirve para darle una publicidad enorme al disco.

En definitiva, un disco que le costó sudor y lágrimas a Mark, pero que al final obtuvo sus frutos. El espíritu del disco es el de salir del hoyo, poco a poco y sin olvidar todo lo que ha ocurrido, pero mirando hacia delante. Un disco inolvidable, para mí al menos, y que te hace tanto bailar como llorar (y a veces ambas cosas a la vez):

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