lunes, 10 de diciembre de 2012

The Wise Man's Fear




No nos engañemos: empecé a leer The Name of the Wind con recelo. Me lo acabé también con recelo, y con recelo comencé la segunda parte, The Wise Man’s Fear. No era para menos, con sus 1.300 páginas y su plúmbeo aspecto. Ahora, todo ese recelo ha desaparecido y ha dado paso a un total y absoluto enganche, devoción incluso. He devorado sus páginas casi sin darme cuenta, casi me parece imposible que me haya metido entre pecho y espalda más de mil páginas en un tiempo récord.



En esta segunda parte, el joven Kvothe continúa con su educación en la Universidad, pero una serie de circunstancias le obligan a tomarse unas vacaciones, y viaja a otro reino. Allí vivirá las aventuras más increíbles que ha vivido hasta ahora, muy alejadas del ambiente cultureta de la Universidad. Los problemas de Kvothe, que antes tenían más que ver con aprobar exámenes, ahora estarán relacionados con la persecución de bandidos, las intrigas palaciegas, la sangre y el acero. Aprenderá a luchar y a matar, tendrá sus primeras relaciones con el sexo opuesto, ganará riquezas y fama, y todo ello con apenas diecisiete años. Cada vez queda más claro que todo en esta saga gira en torno al protagonista, él es la clave de toda la historia, y por supuesto de su éxito. Y es que un buen personaje casi siempre garantiza un buen libro. Kvothe es un máquina absoluto: el mejor mago, el mejor músico, aprende lucha de los mejores guerreros de su mundo, pierde la virginidad con Felurian, una legendaria diosa folladora… a pesar de eso, sabemos que es también vulnerable, que todos esos logros los consigue a base de esfuerzo y algo de suerte.

Te cae encima y te descalabra
Gran idea, en mi opinión, la de alejar a Kvothe de la Universidad y sumergirlo en un ambiente totalmente distinto: en busca de un patrón que le ayude con su música, Kvothe toma un barco hacia el reino de Vintas. Lleva todo su equipaje y sus más preciosos tesoros. En la página siguiente, Kvothe ya ha llegado a Vintas, pero lo hace cubierto de harapos, con una mano delante y la otra detrás. Me gustó esa forma de hacer que el personaje “empiece desde cero”, como uno de esos videojuegos “segundas partes” en las que el protagonista pierde todo su poder entre uno y otro juego. Rothfuss nos presentará exóticos lugares como Vintas, donde se utilizan los anillos como carta de presentación, con un complejo código de materiales y significados, o Ademre, una severa sociedad matriarcal cuyos habitantes expresan sentimientos mediante gestos de manos, dejando los rostros completamente impasibles. Elementos muy originales y bien desarrollados, que aportan algo de variedad al mundo de “fantasía genérica” que habíamos visto hasta ahora. Y no hablemos de lo bien escrito que está, su perfecto manejo de la transcripción de dialectos y lenguajes, las mil historias y canciones que, al estilo de Tolkien, se incluyen dentro de esta gran historia principal y que van formando, poco a poco, una mitología y una civilización de gran profundidad.

En conclusión, las aventuras de Kvothe me están gustando MUCHO, yo ya me considero fan de la saga. No puedo esperar a ver si Kvothe logra finalmente vengarse de los Chandrian que mataron a su familia, y de qué astuta forma logra ganarse el resto de su fama (asesino de reyes, por ejemplo). Esta saga está causando sensación y auténtico frikismo, como todo tipo de dibujos inspirados en los libros o incluso las canciones que toca Kvothe (maricón el que no bote). Os dejo con Tinker Tanner ("Calderero Curtidor"):



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