lunes, 24 de diciembre de 2012

La escupidera - Renfe Sigüenza


Estoy harto de los trenes de Sigüenza. Estoy más que harto. Se han ganado un puesto preferente en La escupidera. Y os voy a explicar por qué en cinco sencillos puntos:


1: Nos están dejando abandonados, porque cada vez hay menos trenes y los que hay están muy separados en el tiempo (si no pillas el de la mañana, te toca esperar hasta las cuatro de la tarde, o incluso hasta las siete). Hay menos interventores y menos conductores. Algunos de los trenes son viejos Cercanías que ahora se utilizan como Media Distancia, cuando los asientos y los servicios (cuartos de baño, venta de alimentos) no son los indicados. No es lo mismo un asiento mullidito que un incómodo asiento de plástico duro para un viaje de hora y media.

2: Imaginemos que –oh, milagro– el tren llega a su hora, y no veinte minutos más tarde, como suele hacer. Los pasajeros suben, pero el tren no arranca hasta que llega el otro tren que va en dirección contraria. Los revisores y conductores de ambos trenes se cambian de tren y se marchan. Es decir, los trenes salen a la hora del tren que llegue más tarde.

3: Tuvo que morir una persona hace muy poco para que se empezaran a respetar las normas de seguridad, como por ejemplo que venga un tren por cada lado del andén, y no los dos en el mismo lado, entorpeciendo la visibilidad de los que intentan cruzar. Y esto tiene mucho que ver con el punto anterior: si el tren tarda una eternidad en salir, y tú estás esperando a que salga para marcharte de la estación, al final cruzas con el tren parado, y si casualmente viene otro en ese mismo momento, te convierte en puré.

4: No siempre hay revisor en el tren. Esto parece una ventaja evidente, ¿verdad? Viajas gratis, porque no hay taquillas ni posibilidad de adquirir un billete antes de subir. Pero claro, con eso tenemos un tren en el que, oficialmente, no ha viajado nadie, con lo que ese tren tiene todas las papeletas para desaparecer en el futuro, y más con la política actual de recortes salvajes.

5: El día de la huelga, no hubo ni un solo tren en servicios mínimos. Ni para ir, ni para volver. Ni por la mañana ni por la tarde. Totalmente incomunicados.

Volveremos a vernos en La escupidera con alguien muy especial: Pablo Álvarez Meana. Saludos.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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