sábado, 10 de noviembre de 2012

Nosferatu: la cólera de Malaquías




Compré el Nosferatu de segunda mano hace cinco o seis años, y desde el principio tuve problemas. Mis ordenadores siempre han sido muy cacas, e incluso un juego tan básico como este me daba problemas. Al empezar una partida, la luna ejercía un efecto muy curioso sobre el personaje: si mirabas al cielo (o incluso de frente), la pantalla se volvía completamente blanca. Tras intentar, en varias ocasiones, jugar mirando constantemente al suelo, y comprender que aquello no tenía sentido, trasteé con la configuración y conseguí, finalmente, jugar sin más molestias que unos gráficos más pobres. Pero el juego me daba tales taquicardias, y lo comprendía tan poco, que terminé por dejarlo. Se lo presté a un amigo, que me lo devolvió pronto, diciendo que le daba demasiados sustos, y Nosferatu terminó en la estantería, acechante, esperando una oportunidad para despertar de nuevo y acabar con mi cordura.

Y hoy, con mi flamante ordenador nuevo, he conseguido completar Nosferatu. Es para mí un orgullo, por lo tanto, traeros esta reseña. He jugado con el ordenador conectado a la televisión mediante HDMI, con un audio envidiable y los gráficos al tope. Es toda una experiencia. Empezamos:

¡Preparaos para el terraaaar!

Transilvania, 1912. James Patterson, el hijo pequeño de una familia noble venida a menos, llega tarde a la boda de su hermana mayor Rebecca. La joven ha accedido a un matrimonio de conveniencia con un rico conde rumano. Toda la familia ya está en el castillo (padres, hermanos, abuelos y tíos, además del cura, el abogado y el médico de la familia, e incluso el perro, Buster), y sólo falta James, que llega de noche en un carruaje. James baja del vehículo, que se aleja rápidamente del castillo, y el joven, maleta en mano, entra en el terrorífico edificio. Algo va mal: nadie viene a recibirlo, y el castillo está sumido en el silencio más absoluto y en la más completa oscuridad. James saca de la maleta un bastón-espada y se dirige al ala este del castillo. De pronto, el silencio queda cortado por un grito, una ventana se rompe en mil pedazos y el bueno del padre Aville cae al suelo desde varios metros de altura. Gravemente herido, a duras penas puede advertir a James de la situación: el conde es un vampiro, que ha apresado a toda la familia y la ha escondido en diferentes puntos del castillo. El padre Aville te pide que busques al doctor Amersfield y lo lleves hasta él para poder sobrevivir, y te da su crucifijo como protección. Así, armado sólo con una espada y un crucifijo, James se adentra en el viejo y oscuro castillo, cuyas puertas se cierran tras él con un chirrido. Tendrá que enfrentarse a hordas de demonios, zombis, vampiros, perros infernales, esbirros humanos y seres aún más terribles, además de a los cuatro lugartenientes del conde, salvando en el proceso a todos los miembros de su familia que pueda, con el objetivo de llegar finalmente hasta el conde y evitar que sacrifique a su hermana Rebecca. El plan del conde es despertar mediante el sacrificio de los Patterson al poderoso demonio Malaquías, que se alimenta de almas humanas. Cada vez que James no consiga salvar a uno de sus familiares, y estos sean sacrificados, estará fortaleciendo al terrible demonio al que, inevitablemente, tendrá que enfrentarse.

La premisa es muy interesante y prometedora, pero el juego sólo nos muestra retazos del argumento mediante cinemáticas, libros y otros textos. El argumento y la jugabilidad corren paralelos, pero no se cruzan.

La familia feliz... ¿los encontraremos a todos?

Los gráficos del juego son muy, muy básicos. Salas y más salas enormes y bastante vacías (excepto por algunos cuadros y muebles), texturas planas, enemigos con animaciones muy escasas y, en general, muy pocos recursos. Pero Nosferatu sabe apañárselas con pocos recursos. El juego no resulta ridículo, no pierde su elemento de terror debido a lo básico de los gráficos. Se ha buscado un efecto como de película de terror antigua (debe mucho visualmente a la película Nosferatu de 1922, incluido el aspecto del conde), con las típicas imperfecciones de la imagen (rayas y puntos) apareciendo de manera intermitente en la pantalla. Los textos mediante los que "hablan" los personajes son muy parecidos a los de las películas mudas (pantalla negra con adornos en las esquinas), los ataques enemigos dejan rasguños rojos en la pantalla y en general el juego tiene un aspecto que te pone los pelos de punta (y, cuando trabaja conjuntamente con el sonido, los sustos están garantizados). La forma en que se abren los ataúdes, revelando al vampiro que se esconde en su interior, y que flota de forma inquietante hasta ponerse de pie, despertar y atacarnos, los sobresaltos de los ghoules al aparecer desde lo alto de una viga o rompiendo el techo, los cadáveres junto a los que hemos pasado infinidad de veces, y que por sorpresa se levantan y nos atacan... pequeñas cosas que le dan un sabor especial al juego. La interfaz está limpia, exceptuando las indicaciones de salud, munición y el reloj que nos marca la hora (y con ella, el tiempo que tenemos hasta que nuestros familiares sean sacrificados), de modo que se deja mucho espacio para observar bien los escenarios y a los enemigos. El extraño punto de mira añade un toque extra de rareza. Nuestra única ayuda será un pequeño cuaderno con fotos de familia, que nos indicarán quién ha sido salvado y quién ha sido sacrificado, además de las llaves que hemos recogido en nuestro camino. No hay modo de salir de la acción, no hay un inventario que manejar ni documentos que revisar. Sin duda, la ambientación es el punto más fuerte del juego, junto con...

¿Parece o no parece de película muda?

La jugabilidad: Nosferatu es un shooter en primera persona un tanto atípico, debido a que las armas que utilizamos son, en primer lugar, las propias del año 1912 y, en segundo lugar, especializadas para la lucha contra vampiros. Encontraremos una espada, una pistola y un mosquete de sílex, un revólver y una ametralladora como armas convencionales, y un crucifijo, un cáliz de agua bendita y una estaca de madera como armas antivampiros. El mecanismo de recarga es muy realista; demasiado realista: cuando pulsamos el botón de recarga, James tira todo lo que haya en el cargador, aunque aún quede munición en el arma, con lo que perderemos las balas que no hayamos usado. Si volvemos a pulsar el botón de recarga con el arma ya cargada, James tirará de nuevo la munición y la volverá a cargar. Si no nos damos cuenta de esto, podríamos pulsar el botón de recarga hasta quedarnos sin munición, sin haber disparado ni una sola bala. Las armas de sílex son de un único disparo y tardan mucho en recargar, pero un disparo basta para terminar con la mayoría de los enemigos. En cuanto a las armas más raras, el crucifijo se usa como un arma de fuego, "cargándolo" y soltando una descarga de energía divina. El cáliz es el arma más potente, capaz de eliminar incluso a los jefes finales con uno o dos disparos, y podemos reponer nuestra provisión de agua bendita bendiciendo nosotros mismos una fuente con el crucifijo. Las estacas de madera son especialmente efectivas contra los vampiros, y también se pueden utilizar como antorchas. Cuando encontremos un ataúd, tendremos que darnos prisa en acabar con la vida del vampiro con una estaca, antes de que se levante y nos ataque. El elenco de armas es variado y original, dándole personalidad al juego.

Literalmente, hack and slash

El mecanismo del juego es simple: empezando en el patio del castillo, tendremos que entrar en cada una de las zonas (ala este, ala oeste y edificio central), derrotando a todo lo que se nos cruce por el camino, encontrando a nuestros familiares y escoltándolos de vuelta al patio, donde el padre Aville ha bendecido una zona donde nuestros familiares estarán a salvo. Cada aliado al que salvemos nos recompensará con un objeto de su maleta: armas nuevas como el revólver o la ametralladora, pociones de rapidez o regeneración, llaves y otros objetos como chalecos protectores o ajo que repelerá al enemigo durante un tiempo. Para acceder a nuevas zonas tendremos que obtener las llaves especiales que custodian los jefes finales, lugartenientes del conde. Nuestro día a día será ir y venir a todo correr por los pasillos del castillo, y digo a todo correr porque cuando hayan pasado dos horas desde que empezamos el juego, comenzará a morir gente. Y lo más característico de la jugabilidad son las habitaciones aleatorias. Cada vez que juguemos, cada vez que carguemos la partida, la localización de enemigos, familiares y objetos cambia. Una habitación vacía puede pasar a ser un nido de demonios, o el refugio del abuelo Patterson. Esto puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra, claro, ya que al cargar la partida podemos encontrarnos con un reto mayor o menor. Por desgracia, hay una pega evidente: como las salas no están "preparadas", no tienen demasiada personalidad, son intercambiables y no vas a encontrar, por ejemplo, un montón de zombis devorando un cadáver, o una zona exclusivamente poblada por enemigos humanos... es todo muy impersonal en ese sentido. Las batallas son cortas y contundentes, y casi siempre a corta distancia, con tres o cuatro disparos como mucho.

El crucifijo en acción contra una vampira

El sonido del juego es sin duda uno de los elementos que suben más su nota. No sólo la música (inquietante entre las peleas, con susurros y risas lejanas, y aterradora durante las mismas, rápida y que te ACOJONA, con todas las letras y en mayúscula, cortándose bruscamente con la muerte del último enemigo de la zona), sino los efectos de sonido (los aullidos de los distintos enemigos, el sonido de las armas, los chirridos de las puertas...) son sobresalientes. Pero para qué hablar sobre la música del juego: mejor os dejo unas muestras.





Terminaremos diciendo que el problema principal del juego es su tosquedad. Las animaciones de los enemigos son toscas y escasas, el diseño de las habitaciones es tosco, nuestro movimiento es tosco, la física de las plataformas es tosca. Es un gran juego, un juego con un argumento muy atractivo y una jugabilidad interesante, pero habría necesitado quizá un esfuerzo adicional, o una inyección monetaria, para terminar de pulirlo. Es un juego sin pulir, pero totalmente disfrutable.

3 comentarios:

Lavernne & Persephone dijo...

Yo no juego a nada, mi ordenador no me lo permite y mi bolsillo menos todavía, pero no sé por qué acabo leyéndome absolutamente todas las reseñas que haces de videojuegos... Y me da un pique... Aunque a la mayoría no me atrevería a jugar, este incluido. No sé cómo te lo montas, pero me encanta. >'3'<

Lavernne & Persephone dijo...

Esto... ¿también contribuimos con un insulto? ¬¬

Loscercarlos dijo...

Juegos de segunda mano y de tercera categoría, esa es la clave para pasárselo bien por poco dinero. Las aventuras gráficas y juegos como el Nosferatu van en cualquier ordenador de los de ahora.

El insulto es sólo si sale de tu interior.