jueves, 15 de noviembre de 2012

Los tele-videntes

Mi familia me tiene desterrado. Desde hace ya bastante, mi hora de videojuegos y televisión se ha visto desplazada hasta después de que todos se hayan ido a dormir, con la casa en silencio y a oscuras. Es entonces cuando yo enciendo la play o el ordenador para jugar a algo, o veo una serie en la televisión. Aun así, esto tiene varias ventajas: por ejemplo, es un ambiente ideal para los juegos de terror. Sin luces, con auriculares y la casa desierta. Por desgracia, las desventajas son más numerosas: pierdo horas de sueño, saqueo la nevera a altas horas de la madrugada, me entra sueño y, sobre todo, no ponen nada en la tele. ¿Nada? ¡No! ¡Hay tarot!

A eso de las dos de la madrugada empieza en la Sexta (al igual que en muchas otras cadenas) el programa "Astro TV", en el que una pandilla de videntes te invitan a llamar para contarte tu futuro y solucionar tus problemas. La estructura del programa es siempre la misma:

Una mesa (perdón, un "altar"), detrás de la cual se sienta el vidente principal, que suele ser Sandro Rey, Silvia Raposo o René Philippe. Un presentador que se dedica a elogiar los poderes místicos de su compañero y a invitar a la gente a llamar. Uno o dos músicos (guitarra y teclado, generalmente) que se sientan detrás del vidente y nos regalan maravillosas melodías. Una o dos pantallas que nos muestran a otros videntes a los que también podemos llamar, como la infame Montse Anglada, Katiuska Romero o Blanca San Antonio. 

En pantalla, en letra minúscula, podemos ver el coste de las llamadas, nada menos que 1,21 euros por minuto desde fijo, y 1,86 desde móvil. Hoy día, con tantas desgracias económicas, estos sinvergüenzas están haciendo su agosto, aprovechándose de gente desesperada y crédula. Utilizan trucos y deducciones burdas, y no dejan hablar al cliente para que corrobore si lo que dice el adivino es cierto o una sarta de sandeces. Si llama un hombre mayor y con la voz ronca, es seguro que es viudo, que llama para conocer su futuro en el amor y que tiene problemas de salud en las vías respiratorias. Si una señora mayor dice que es de Cádiz, el vidente ve a una señora fallecida a la que le gustaba mucho el flamenco. Le pasa algo a alguien de tu entorno cuyo nombre empieza por A (pensad por un momento en cuantísimos nombres de hombre y mujer empiezan por A, y cuál es la probabilidad de que conozcas a alguien con uno de esos nombres) Generalidades.

Lo mejor es lo que ocurre entre llamada y llamada: el presentador y el vidente alardean de lo precisas que son sus predicciones, y de cómo puede ser posible que el vidente sepa cosas tan concretas. Silvia Raposo es una de estas videntes, una aragonesa (por sus frecuentes sufijos en -ico: yo también puedo deducir cosas) de afilada barbilla, que tiene su propia página web y sólo cobra 150 euros por una consulta presencial y entre 30 y 70 por consultas telefónicas.

Silvia también interpreta sueños por 12 euros, organiza talleres, tiene un podcast de radio y un "programa de televisión" online: hay que reconocer que exprime todo lo que puede el chiringuito. Ella llama a lo suyo "mediumnidad", pero se equivoca, debería ser "mediocridad". Os dejo aquí un ejemplo del trabajo de esta estafadora:


El siguiente de nuestros videntes es el infame Sandro Rey, "el brujo de la nueva era", amante de la parafernalia, los incensarios y las velas, un tipo seco de carnes, enjuto de rostro, y con una melena negra maravillosa, la envidia de cualquier heavy. 

Siempre termina sus intervenciones con una mirada que rebosa  paz interior y la palabra "Bendiciones...". Voy a poneros un ejemplo del trabajo de "ente onvre", que presencié la otra noche: una señora llamaba para saber el futuro de su hijo. Siempre que se produce esta situación, obviamente, en los tiempos que corren, es porque el hijo no tiene trabajo. Sandro empieza a divagar sobre el trabajo y la economía del retoño, y termina declarando, solemnemente pero con una sonrisa, que el chaval encontrará trabajo en menos de dos meses. La señora responde con una frase genial: ¡Pero si mi hijo está en prisión! Sandro trata de salir del paso hablando vagamente sobre que en prisión también se puede trabajar, pero su prestigio está definitivamente a la altura del betún. Y mucho cuidado con reírse de él:


Sandro tuvo, en una ocasión, el descaro y la sinvergonzonería de traer a una mujer al programa, vestirla con un manto azul y proclamar que aquella noche había invocado a santa Inés, que a aquella señora que estaba sentada a su lado la había invocado él.

Además mira quién está con Sandro y Santa: ¡Silvia! ¡Cuántas eses juntas!

Estos magos de pacotilla confunden a la gente más crédula y desesperada, mostrando cirios, imágenes y rosarios, inventando rituales absurdos y prometiendo la resolución de todos los problemas. Tienen a la gente esperando minutos y minutos antes de pasar la llamada, si la pasan. Y cuando fallan, es algo sublime verlos justificarse y echar la culpa a los demás:


Hay otras videntes menos notorias, como Montse Anglada, que presume de haber sido iniciada en un ritual especial nada menos que en Egipto, que la faculta para "alejar el mal", el cachondo de René Philippe o, sobre todo, el maestro Joao, un papanatas numerero que, en este vídeo, promete la resolución de todos los problemas de esta señora. Me imagino a la pobre mujer levantándose por la mañana para descubrir que su vida sigue siendo espantosa:


Menos mal que no soy el único que está horrorizado por estos timos crueles, y en prensa y televisión se han denunciado los abusos de esta cuadrilla de estafadores:


Y hasta aquí nuestro pequeño repaso a los tele-videntes. A ustedes les preocupa cuándo volveremos a vernos, ¿sí?.  Tranquilos. Yo veo a una mujer mayor, fallecida, bajita y con el pelo blanco, que me dice que en menos de dos días usted volverá a encontrar una entrada nueva en este blog. Bendiciones...

2 comentarios:

Mr. Valls dijo...

No recordaba esta entrada jajaja

Anónimo dijo...

http://es.wikipedia.org/wiki/Lectura_en_frio