jueves, 8 de noviembre de 2012

Dracula: Origin


Hoy vamos a hablar de Dracula: Origin, una aventura gráfica de Frogware del año 2008. La he adquirido de segunda mano tirada de precio, y descubrí en su interior maravillas que nada tienen que ver con el juego en sí.

Unas buenas tetas venden hasta una aventura gráfica

El argumento de Dracula: Origin es pasable. Partiendo de una historia tan conocida como la del conde Drácula, Jonathan Harker, Mina y el profesor Van Helsing, el juego realiza algunos cambios (convirtiendo a Harker en discípulo de Van Helsing o introduciendo un plan de Drácula para revivir a su amada), pero sin llegar a explorar la historia todo lo que podría. Van Helsing sigue los pasos del conde Drácula tratando de encontrar la forma de derrotarlo y salvar la vida de Mina. La historia se hace sinceramente corta, o más bien, poco concienzuda, como si tocara tangencialmente a la historia original, como si no se tomara completamente en serio. La variedad de las localizaciones está bastante bien (Londres, El Cairo, Transilvania…), cada una con un ambiente muy distinto. Aun así, cada una de estas localizaciones está demasiado acotada (Londres se limita a la casa de Mina y la tenebrosa mansión Godalming, El Cairo son en realidad cuatro calles y una tumba perdida, y Transilvania es en realidad una posada y el castillo de Drácula. El final no termina de resultar satisfactorio, demasiado rápido y poco revelador (como digo, el juego desprende una sensación de prisa, de acabar cuanto antes).

De repente veo que sobresale algo de la caja del juego y... ¡sorpresa! Es lo que tiene comprar de segunda mano

En cuanto a los gráficos, desgraciadamente son algo pobres. Los personajes están poco definidos, y hay bastantes casos de “búsqueda de píxeles” (buscando un objeto que no podemos ver físicamente). Los escenarios, al ser prerrenderizados, son bastante buenos, pero no destacan. No obstante, la ambientación es tan tenebrosa y desagradable como debería esperarse de una aventura gráfica sobre vampiros: sangre, cadáveres y mal rollo. Las escasas escenas cinemáticas son cortas y sin mucho interés, da la impresión de que se han utilizado para no tener que programar animaciones complejas (Hunt for thePuppeteer, anyone?).

Una pantalla de carga con sangre siempre gusta

Hablemos ahora de la jugabilidad. Pese a la ocasional búsqueda de píxeles que tendremos que llevar a cabo, los puzles de Dracula: Origin están perfectamente diseñados y son muy variados: traducir jeroglíficos, fabricar una llave desde cero, resolver enigmas en estatuas… Siempre hay pistas para resolverlos (externas u ocultas dentro del mismo puzle), nunca te quedarás sin saber qué hacer gracias a las anotaciones automáticas de Van Helsing sobre sus hallazgos y los retos que se le presentan. Los documentos que encontremos durante el juego ayudan a profundizar un poco en la historia, y en algunos casos resultarán vitales para la resolución de los puzles. En Dracula: Origin nunca me he atascado en un puzle (y yo me suelo atascar en las aventuras gráficas), ya que todos tenían un objetivo evidente y un método de resolución que a veces era difícil, pero siempre claro.

En esta biblioteca añadiremos al inventario esa escalera de la izquierda. El bolsillo de Van Helsing es insondable
En cuanto al sonido del juego, la música ambiental es distinta para cada localización, y está bien escogida, ayudando mucho al ambiente tenebroso del juego, si bien todas ellas terminan por parecer breves y repetitivas. El doblaje es de calidad, sin apenas errores (y nunca entorpecen la experiencia de juego).

El dormitorio del castillo, donde Drácula se monta sus fiestas (véase el tipo empalado a la izquierda)

En resumen, Dracula: Origin es un juego correcto, que no fracasa estrepitosamente en ninguno de sus apartados, pero que tampoco destaca. Dejará poca o ninguna huella en ustedes.

El museo de El Cairo, lleno de tesoros que Van Helsing robará sin pudor

2 comentarios:

Kahuna Nui dijo...

Me he quedado loco con las fotos, queremoh de sabeh máh.

Loscercarlos dijo...

Pues eso: trasteando con la caja del juego, veo que detrás del papel de la carátula hay un par de folios; los saco y me encuentro con dos tías, una muy galáctica en una especie de cama de pieles y otra sacando la lengua. Me hizo tanta gracia que ahí siguen...