jueves, 25 de octubre de 2012

Sláine MacRoth - Demon Killer



Pasó el tiempo desde que leí un cómic de Sláine por primera vez. Quise saber cómo empezaba una historia tan épica como la que se me presentaba en ese "La reina de las brujas", con Boudicca y Sláine luchando contra los romanos. Quise saber cómo había llegado Sláine a esas tierras y, más importante, a esa época. En Warrior's Dawn dejamos a Sláine vagabundeando por las Tierras Jóvenes, metiéndose en líos y cometiendo actos no siempre moralmente buenos. Pero esta es una historia puramente celta, sus costumbres y su moral no son las nuestras (por desgracia, somos puramente romanos) y nos cuesta entenderlas. En Demon Killer, nos presentan a Sláine como High King. ¿Cómo ha llegado de pronto a ser el rey supremo? Lo iremos descubriendo en otros cómics de los que hablaremos más adelante. En lo que respecta a éste, durante un sacrificio ritual y voluntario de un noble, su espíritu (y su carne) vuelven para advertir a Sláine de que, cuando se reúna con la diosa (después de ser sacrificado tras sus siete años de reinado), no morirá, sino que será enviado por la diosa a otro tiempo, donde necesitan de sus capacidades. Voy a intentar explicar este aspecto de la cultura celta: el rey no era otro que el consorte de la diosa, y tras su reinado, era sacrificado y sustituido por otro. Todos, rey incluido, aceptaban esto como algo necesario, para evitar que el rey se volviera demasiado ambicioso. Aún así, todo este aspecto se trata mucho más profundamente en The Horned God (ya hablaremos de él). Aviso desde ya que en esta entrada destripo el argumento del cómic completamente. Beware.



El caso es que Sláine ya está advertido de que, cuando llegue el final de su reinado (how I yearn for the day), volverá a la vida en otra época. Después de unas pocas páginas viendo los problemas que tiene Sláine con su mujer, Niamh, celosa de su matrimonio ritual con la diosa, por fin llegamos al momento clave: Ukko, el enano, que escribe la saga de Sláine, nos cuenta que tras su sacrificio ritual, termina su historia para siempre. Ukko mira al lector y le dice que ya puede dejar de leer, que se acabó lo que se daba. Sin embargo, Ukko no se acuerda de que lleva en el cuello el torque de la verdad, que empieza a asfixiarlo por haber mentido. Ukko termina por admitir que la historia no termina ahí, y continúa escribiendo. Volvemos al pasado: Sláine va a ser sacrificado por el druida Cathbad delante de todo su pueblo. Mientras Sláine se debilita, se unen a él su mujer Niamh y sus otras tres esposas. Pero falta Ukko. Sláine indicó expresamente que quería que Ukko compartiera la pira con él. Por supuesto, Ukko estaba disfrazado, intentando huir con los tesoros de Sláine. Justo cuando el druida va a encender la pira, aparece la diosa, que trae la marmita del renacimiento. El cadáver de Sláine es introducido allí junto con su hacha Comesesos, y Ukko se lanza detrás, emocionado por la promesa de tesoros. 

Puto Ukko

La marmita es un portal que lleva a los dos dudosos compañeros hasta un lago, donde unos celtas están haciendo ofrendas a la diosa. Llegan entonces varios romanos que empiezan a amenazar y maltratar a los celtas. Oportunamente aparece Sláine, revivido y armado. Tras ser presentado (Announce me, dwarf), se empieza a dar de hostias con los romanos y no queda ninguno. La brutalidad y eficacia de Sláine impresionan a la sacerdotisa, que lleva a los dos compañeros hasta la reina Boudicca. Mientras, se nos cuenta lo que ha ocurrido. Los romanos cuentan con la ayuda de un viejo enemigo de Sláine, Elfric el demonio, favorito del emperador Nerón, que flageló a la reina y violó a sus hijas personalmente, además de matar a las brujas de la isla sagrada de Mona. Un sinfín de blasfemias y barbaridades que no pueden seguir soportando. Boudicca pide que entre todos los celtas llegue uno que sea su consorte durante un año, que la ayude a librar a los celtas del yugo romano, y que esté dispuesto a ser sacrificado después. Sláine se ofrece, por supuesto. 

Ver una página de Glenn Fabry es un regalo de Dios...

Sláine ataca y saquea una ciudad con ayuda de su nueva reina y sus tropas. Este capítulo es bastante polémico, ya que Sláine y los suyos acaban sin piedad con soldados y civiles por igual, así como mujeres y niños (It is said Sláine killed three hundred men, women and children that day. He didn't think it too many.). Y me parece una opción valiente hacer que Sláine participe activamente en esto. Después de todo, los romanos conquistaron sus tierras, realizaron una limpieza étnica y se mearon en sus costumbres y su cultura. Encaja en un personaje como Sláine el dejarse llevar por esa furia incontrolable por los odiados invasores: ya sabemos que no es un héroe, es un antihéroe de los pies a la cabeza.. No es políticamente correcto, ni es cómodo de leer, pero es preferible a una excusa poco creíble.

Durante esta batalla, Sláine es capturado por Elfric y ofrecido en sacrificio a los dioses de Cythrawl, pero consigue escapar. El resto ya está en "La reina de las brujas": se producen dos batallas más, y en la última, tras nuevos excesos y barbaridades del demonio Elfric y sus secuaces, los celtas se arriesgan demasiado y son finalmente derrotados (a Vercingétorix le ocurrió lo mismo). Boudicca se suicida junto con Sláine (que, por supuesto, no muere y abandona esa época).

... así que ver dos páginas de Glenn Fabry... no tiene precio

El argumento de Sláine siempre es interesante y novedoso, pero no sería nada sin el dibujo soberbio que tiene. En esta ocasión, los dibujantes son cuatro, entre ellos el increíble Glenn Fabry. El fastuoso colorido del cómic, la forma de dibujar los rostros, el dinamismo de las escenas de lucha, la imaginación al crear los monstruos... la historia de Sláine no sería nada si no estuviera acompañada por unos dibujantes de tantísima calidad. No puedo esperar a seguir leyendo a Sláine, pero mi bolsillo me obliga. Pronto volveremos para hablar de The Horned God, una auténtica obra maestra de la narración, la creatividad, el arte, la poesía y la didáctica (y no exagero ni un ápice).

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