domingo, 7 de octubre de 2012

Penumbra: Black Plague


Hace ya bastante tiempo, “adquirí” el juego de terror Penumbra: Black Plague, pero nunca llegué a probarlo. Ahora, con mi flamante ordenador nuevo, por fin me he decidido. Y tengo que decir que me ha gustado. Hablémoslo:


Aquí el producto en cuestión

Penumbra es el antecesor de Amnesia, un juego de terror muy de moda ahora mismo, y comparte muchas de sus características. ¿Qué mejor para conseguir que un juego dé miedo que meter enemigos pero no darte ninguna herramienta para derrotarlos? Efectivamente, tanto en Penumbra como en Amnesia, tendremos que evitar a los enemigos y, lisa y llanamente, huir de ellos y escondernos como ratas hasta que pasen de largo. Esta es la característica principal del juego, que resulta más que efectiva: cada vez que oigamos los pasos de un enemigo, cada vez que veamos el haz de luz de su linterna o sus gritos de rabia cuando salimos por piernas, se nos va a helar la sangre, olvidándonos que sólo se trata de un juego. Los enemigos dan bastante miedo desde lejos, y no digamos ya desde cerca, son letales y no podemos hacer nada contra ellos.

Penumbra: Black Plague es la segunda parte de Penumbra: Overture, que nos pone en la piel de Philip LaFresque (sí, el apellido es poesía pura), un joven que recibe una carta de su padre, a quien creía muerto. Philip seguirá las huellas de Howard, su padre, hasta un extraño complejo científico en Groenlandia. En Penumbra: Overture seguimos las andanzas de Philip en unas minas, y al final, alguien nos golpea por detrás y quedamos inconscientes. Al despertar en Penumbra: Black Plague, estamos encerrados en una habitación hecha polvo, con un colchón polvoriento y lleno de meados, una mesa y una silla, un glowstick y una rejilla de ventilación. Enseguida encontramos el modo de abrirla y nos adentramos en los conductos de ventilación. Recorreremos el complejo resolviendo distintos puzles para acceder a la siguiente zona, recogiendo notas de los antiguos residentes, que nos darán pistas y claves para avanzar, y evitando a los infectados y al resto de seres que pululan por el complejo. También tendremos la compañía de Clarence, una voz interna que nos ayuda y nos entorpece a partes iguales (y también mitiga un poco el efecto aterrador, de soledad y desamparo, del juego. ¿Dónde está Howard? ¿Quién es esa doctora Swanson que nos pide ayuda? ¿Estamos realmente infectados con el mismo virus que terminó con todo el personal del complejo y los convirtió en esos seres horrorosos? ¿Es real esa voz que escuchamos dentro de nuestra cabeza?

Aún no sé qué es eso que le cuelga de la entrepierna.. pero acojona un rato

El sistema para abrir cajones o girar manivelas, por ejemplo, implica el uso del ratón como si fuera nuestra mano, estirando hacia afuera o girando en círculos, algo bastante original e inmersivo (por ejemplo, si tenemos a un enemigo pisándonos los talones pero tenemos que girar una manivela, tardaremos un buen rato, igual que en la vida real). Encontraremos en cajones y taquillas suministros que consisten en pilas para la linterna, bengalas (bastante poco útiles) y analgésicos (para recuperar la salud durante un enfrentamiento). El complejo científico está muy a menudo en completa oscuridad, por lo que nuestra fuente de luz es vital, aunque tendremos que renunciar a ella para ocultarnos o para ahorrar energía. Al contrario que en Amnesia, en Penumbra no existe el medidor de cordura, de modo que nuestro personaje no se ve afectado por la oscuridad o por la visión de los enemigos (quizá sería ya demasiado). El sistema de juego es simple, pero efectivo, y el flujo de información que se nos da es constante y nos mantiene enganchados: encontramos notas, ordenadores, instrucciones que nos da Clarence o la doctora Swanson… El final del juego es algo flojo (demasiado esotérico y poco concreto), y la duración es corta, pero no desvirtúa el conjunto del juego. Los gráficos son bastante básicos para tratarse de un juego de 2008, pero el centro del juego, su espíritu, no se basa en la espectacularidad visual, sino en el dominio de las luces y las sombras, un sonido y una música soberbios y un argumento atractivo. Y todos esos puntos los clava.

Así que Penumbra: Black Plague es un muy buen juego, una gran experiencia de fin de semana que nos pone los dientes largos por probar Amnesia (que queda fuera de mis posibilidades por el momento). Os dejo con una muestra del acojone y mal rollo que puede llegar a dar el juego. ¡Saludos!


4 comentarios:

Slender dijo...

SOMETHING'S WRONG!!

Loscercarlos dijo...

Slender! Cómo tú por aquí? Te hacía en tu propio juego de terror, también muy recomendable!

Macarronazo dijo...

Yo jugué en su día a los 2 penunmbras y me parecieron unos juegazos. Unos survival horror más similares a aventuras gráficas que a mata-mata. De hecho, en el 2º creo que no disparabas ni una sola vez.

Si tuviera tiempo cogería con gusto el amnesia..

Loscercarlos dijo...

Efectivamente, en el 2 no tienes ningún tipo de arma. El Amnesia nos ha dado problemas a un amigo y a mí, al parecer no funciona con procesadores Intel (lo cual es bastante absurdo...).