domingo, 16 de septiembre de 2012

Un momento para el recuerdo



Hoy he estado hojeando unos cuadernos y libros de mi infancia, desechando algunas cosas y conservando otras. He podido ver así la agenda en la que ponía frases raras y dibujos malísimos, un par de cuadernos tuneados con letras de la White Dwarf, antiguos trabajos de Literatura y Filosofía y, sobre todo, mi cuaderno de Lengua de 2º de la ESO. Yo estoy leyendo tan tranquilo cuando me encuentro con el siguiente enunciado: “Escribe un breve cuento que tenga como protagonista a un lápiz”.

Frikismo infantil: ¡el mejor!


Estaba claro lo que iba a hacer. Recuerdo aquella tarde de deberes como una de las más satisfactorias de aquella época. Pergeñé una historia épica entre el reino de los lápices y el de los sacapuntas, con asedios y batallas, matanzas y duelos, arqueros que disparan minas de lápiz y ballesteros con cuchillas de sacapuntas, jinetes a lomos de gomas de borrar o tijeras… en fin, increíble. Recordemos que se trata del año 2003, cuando yo tenía 13 años recién cumplidos.
“El rey Destripalápices era un rufián que quería invadir el país de los lápices, y pasar a cuchilla a todos sus habitantes.”
Pocas páginas después encontramos una redacción llamada “Ensalada de personajes”, en la que Peter Pan se dedica a ayudar a los malos de las películas de Disney, acabando con Robin Hood y Simba, entre otros.
“Cuando estaba a punto de llegar a Londres, Peter vio a la Cenicienta, decidió quedarse con ella y olvidó por completo a Wendy.”
Reivindicando desde joven
Por último, tenemos una redacción sobre la Navidad:
“La Navidad es útil para los cristianos y para los vendedores de juguetes, turrones y adornos navideños. Para el resto de la gente, no es más que una época en la que te ves obligado a ir a casa de tus abuelos a cantar ridículos villancicos al estridente son de una pandereta, atragantarte con las uvas con Ramón García y comprar un arbolito de plástico que se rompe al colgarle las bolas y las cintas. Pero la cosa no acaba ahí, porque durante el periodo navideño, los vendedores de hasta el último establecimiento se dedican a sacarte los cuartos cuando compras el omnipresente turrón, los juguetes, la ropa de invierno, más turrones, el portal, Jesús, María, José, las ovejas, los pastores, las gallinas, el río, las lavanderas, los soldados, el rey Herodes, el molino, los patos, los patitos, las montañas, la estrella, etc. Y tras la Navidad, te ves pobre y arruinado, pero debes volver a la rutina diaria.”

Eso es todo, la verdad es que me he reído bastante viendo cómo me daba por escribir ya desde 2º de la ESO (y antes, pero mis primeros relatos patéticos están bajo llave en un cajón). Por ahí tengo también un relato estilo Warhammer en el que tuve que incluir las palabras “orco” e “impotente”, frente a las “mesa” y “silla” que prefirió hacer el resto de la clase (menos Algunenano, que escribió un relato estilo Tolkien con orcos y elfos).

"Días de escuela" es la canción que vamos a escuchar a continuación, del grupo Asfalto. Saludos:



 


1 comentario:

Algunenano dijo...

Uff, yo ya no me acuerdo de esas cosas. Y obviamente no tengo ni la más remota idea de dónde tendré los cuadernos, si es que se conservan en algún sitio.