sábado, 29 de septiembre de 2012

Épica de fin de semana - 1ª parte


Publico ahora la primera parte de algo que escribí hace unos días. Espero que os guste. Empezamos:


―¡Hola!

―¡Ey, Ulises! ¿Qué tal?

―Llevo una resaca encima que no veas. La que te perdiste ayer.

―¿Mucha fiesta, o qué?

―Si te lo cuento no te lo crees.

―¡Prueba!

―Pues mira: ayer como a las ocho de la tarde me avisaron unos colegas de que habían abierto un garito nuevo, el Ilión, y que estaba de puta madre: muchas tías buenas y alcohol barato. Y para allá que fuimos.

―¿Quiénes ibais?

―Pues todos: Agamenón, Menelao, Aquiles, los dos Áyax, Patroclo… toda la tropa.

―¿Y qué tal fue?

―Pues cojonudo, pero al final nos rayamos porque había una tía buenísima, Helena se llamaba, que andaban todos detrás de ella y al final se la llevó Menelao a su casa y los demás se cabrearon. Pero me dijeron que estaba tan borracho que se perdió y acabó peleando con un vagabundo como si fueran dos sumos.

―No jodas.

―Eso dicen. El caso es que al final me despedí de los chavales y ya me iba para casa, pero me encontré con otro grupo de colegas que también se iban de fiesta y al final me liaron. Pero resultó que no habían cenado y decidieron, no sé muy bien por qué, asaltar a un chino de esos que venden bocatas. El tío no quería bronca y salió corriendo en cuanto nos vio. En vez de irse con la comida, les dio por zampar allí mismo. De pronto vemos como veinte chinos enormes que vienen hacia nosotros. Salimos por patas y perdimos a un par de colegas que se separaron del grupo.

―Qué mal rollo.

―Ya te digo. Estaban todos tan alterados que decidieron ir a un sitio que conocía uno para comprar maría. El Loto, se llamaba. Tres o cuatro entraron y los demás nos quedamos fuera. Estuvimos esperándolos como una hora y ya pensábamos que les había pasado algo, estábamos hasta los huevos, así que entré yo y los vi emporrados, una nube de humo que no se veía tres en un burro. Los saqué a collejas de allí y al final se les pasó.

Después nos paró uno de esos que reparten flyers y nos dijo que nos podía hacer entrar a un sitio cojonudo y superbarato, con buena música y tal. El tío era tuerto y no me gustaba nada, porque nos hizo caminar un montón, alejándonos del centro. Nos llevó hasta un callejón y cuando nos quisimos dar cuenta nos sacó una navaja y nos dijo que le diéramos todo lo que llevábamos encima o nos rajaba. Le dimos las carteras, los móviles y hasta los bocatas que le habíamos mangado al chino, y el cabrón se los comió allí mismo. Ya estábamos acojonados porque no nos dejaba irnos, pero cuando se puso a mirar lo que había en las carteras, un colega le metió el cigarrillo encendido en el ojo. El tipo empezó a aullar y se tiró al suelo.  Uno se empezó a burlar de él, y el tío se arrastró a gatas con la navaja en la mano, así que nos piramos. Allí se quedó, llamando a no sé qué amigos suyos.

Nos veremos en la segunda parte, ¡saludos!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y la segunda parte?!

Jorge Ramiro dijo...

Esta bueno disfrutar de encontrar en internet contenidos diversos y a mi me gustan cosas relacionadas con el entretenimiento. Ultimamente yo busco disfrutar de juegos para wii y por eso trato de encontrar las nuevas opciones en el mercado