jueves, 30 de agosto de 2012

El príncipe de Tarsis


"Muy a su pesar, Héctor llevaba el nombre de un héroe perdedor"


Qué principio, ¡qué principio! Hoy voy a hablaros de un libro muy interesante, El príncipe de Tarsis. Estoy seguro de que si este libro hubiera caído en mis manos cuando yo era pequeño, se habría convertido en mi libro favorito y sería aún más friki de la mitología antigua. El libro tiene un valor especial como ejemplo de “El camino del héroe” de Joseph Campbell, del cual ya hemos hablado en el blog.


¡Libros de mochila!


El libro arranca con un niño de 13 años llamado Héctor que es un apasionado absoluto de la mitología y un soñador, cuyo anhelo es vivir alguna vez esas maravillosas aventuras que lee. Una noche, desde la ventana de su cuarto, se queda mirando la fachada del Museo Arqueológico y las esfinges de la puerta. Ante sus asombrados ojos, una de las esfinges gira la cabeza hacia él y se le queda mirando con ojos llameantes (LLAMADA DE LA AVENTURA). Héctor, aterrado, se aleja de la ventana (RECHAZO DE LA LLAMADA). A la mañana siguiente, y tras hacer un nuevo amigo, Álex, fanático de la geografía, Héctor vuelve al museo, y entabla conversación con el conserje, un anciano llamado Virgilio, que le dice que el museo está vivo, y le invita a volver al caer la noche (AYUDA SOBRENATURAL). Al llegar junto con Álex, las esfinges reviven de nuevo y le plantean el famoso acertijo de Edipo y un acertijo geográfico (PRIMER UMBRAL). Las esfinges se derriten y revelan su contenido: un arco y una flecha. Aparece en ese momento Virgilio. Recorren el museo, y por error, tocan una estatua y se inicia un viaje en el tiempo. Héctor aparece en un barco, el Tritón, en la Edad Antigua, y conoce a Kolaios, el capitán, a su hijo Paris, al viejo Quirón, a Femio el flautista, al piloto Alcides y a Filón el pintor. Los navegantes griegos se encuentran cerca del estrecho de Gibraltar.

A partir de ese momento, Héctor deberá encontrar a sus amigos Álex y Virgilio, correr un sinfín de aventuras en el reino perdido de Tartessos e incluso viajar al mismo infierno. Aprenderá a ser un héroe digno del nombre de Héctor. Si bien al final el libro se vuelve un poco loco y no deja de ser un libro para adolescentes con intención didáctica (a veces es muy evidente que nos intentan enseñar historia o mitología), me parece buenísimo y un gran regalo de Atalanta, y llevaba tiempo queriendo escribir esta breve reseña.

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