viernes, 8 de junio de 2012

Visita de Alejandro Dolina a Madrid - mayo 2012


El 16 de mayo llegó a España Alejandro Dolina con toda su troupe. Por si no sabéis quién es, o no os acordáis, u os apetece volver a leerlo, aquí presento un poco al señor en cuestión. El caso es que Dolina vino a España para hacer el programa de “La venganza será terrible” durante cinco días, y yo no me lo podía perder de ninguna de las maneras. Unos amigos y yo convinimos en la sala Galileo Galilei, donde se iba a celebrar el evento. Reservamos entradas para tres días con antelación, pues sabíamos que todos los profesores de guitarra, monitores de esquí, psicólogos y dentistas de España estarían allí. La verdad es que yo estaba muy emocionado. He escuchado decenas de programas de Dolina, entrevistas y charlas, me he leído el libro del Ángel Gris (del cual hablaremos en otra ocasión), etc. No sé, creo que he conseguido conectar bien con el pensamiento y el modo de ver la vida (o al menos, de expresarlo de cara al público) del Negro Dolina, aunque a veces sea un poco gruñón y tiránico. Y la mezcla de humor absurdo, mitología, historia, filosofía y música que contiene el programa, me parece de las mejores cosas que se pueden escuchar en la radio ahora mismo.


Dolina.
 

Pero bueno, a lo que íbamos. Para allá nos encaminamos, y cuál no sería nuestra sorpresa cuando descubrimos que la mesa que habíamos reservado estaba en primera fila. Íbamos a ver a Dolina, Barton y Dorio desde menos de tres metros. Y allí llegaron, con una nueva intro para el programa, preparada específicamente para España. Los tres días, estuvieron igual de bien que siempre: Barton presentó temas españoles: los autobuses españoles, las charcuterías, los souvenires… En cuanto a la charla histórica/mitológica, contaron la leyenda de Hércules y Ónfale, varias historias relacionadas con la luna y la curiosa vida del falsificador William Ireland. Pero el plato fuerte llegó cuando se presentó al invitado especial del segmento humorístico: Luis Piedrahita, que conocía bien el programa y supo integrarse perfectamente en las explicaciones absurdas sobre los cuartos de baño, los insectos y los viajes turísticos. En el segmento musical, hubo lo de siempre: Beatles, tangos… las canciones típicas del programa, pero en directo es otra cosa (la voz de Moreira, celestial), mucho más impresionante. Hablemos ahora de nuestra interacción con el programa, que fue abundante (y ha quedado registrada en los podcast):

Dolina en Guatemala.

El primer día, dejamos un mensaje colectivo celebrando la llegada de los argentinos, y otro enviado por uno de los nuestros, que manifestaba su total desconocimiento del programa. Los dos los leyeron, y también un pedido musical. El segundo día, volvimos a dejar mensajes (y volvieron a leerlos), les regalé un alfajor marca Mardel que Dolina se zampó durante un descanso, y a la salida nos hicimos una grandiosa foto con el Negro en persona. Y finalmente, el tercer día dejamos mensajes de nuevo (y otra vez los leyeron). Era el último día, y no podía irme de allí sin que Dolina me firmara el Ángel Gris. Nos hicimos una foto con el entrañabilísimo Barton, con el hijo y tocayo de Dolina, Ale, y finalmente conseguí que el Negro me firmara el libro. Eso es todo: fueron tres días intensos (porque los pasé enteros fuera de casa y porque nos comimos cantidades industriales de cruasanes rellenos) con sus respectivos espectáculos dolinescos. Os dejo con unos pocos vídeos en los que Dolina suelta interesantes perlas de sabiduría, a ratos hilarantes, a ratos descorazonadoras:


Un joven Alejandro reflexiona sobre los domingos por la tarde:





La reacción del hombre ante el rechazo de la mujer:





El ligoteo, el fracaso y nuestra visión cambiante de la pareja:





La maldad, la traición, la superficialidad y los falsos amores, mejor a los cinco minutos que a los veinte años:





Si para existir en el sistema hay que doblegarse a ciertos patrones, resignémonos a la inexistencia:





Excusas que ponemos para creer que quien nos abandona en realidad nos quiere a nosotros pero. Quien te quiere no se va, lo tienes que echar a patadas para que se vaya:






7 comentarios:

M. dijo...

Inconfesable secreto: (o[h] la mano que vino del cielo)

Ocurre con los argentinos algo muy curioso. Junto con los italianos son un pueblo de Hombres y muchachos verdaderamente listos, pero que superan a sus primos mediterráneos mediante una secreta estrategia, ya convertida en forma de ser, que los convierte en auténticos conseguidores.

El decadentismo, la morriña y el "todo tiempo pasado fue mejor" es una fuente de inspiración tremenda, muy acorde a nuestra actual herencia artística canónica (el romanticismo) y que es entendida por el interior de la mayoría de los mortales y que además, como un licor dulce, extrañamente impresiona a las mujeres y las suele dejar con ganas de más.

Ahora bien, hay que decir que el del Hombre argentino no es ni mucho menos un pueblo triste; son gente orgullosa, alegre, rápida, positivista y muy creativa...

Y entónces, ¿cómo así? ¿Cómo es posible que sean la fuente de todo moderno análisis del desengaño, desamor, desamparo, desconsuelo, desaparición y destrucción y tengan a la vez una forma de hacer que tanto mira al frente?

En la respuesta reside una genialidad: y es que para ellos la angustia es símplemente cultura, no vida. Así como en el Mediterráneo se toma vino para desenterrar y mostrar ciertas partes de nuestra personalidad en sociedad, en el Río de la Plata se hacen afrutadas mezclas con aquellos recuerdos que más duelen, con los antiguos fantasmas comunes, con los sueños que todos perdimos... Para cada ocasión hay una receta, para cada INVITADA un diferente soplo embriagador que los permite conseguirla un tiempo, o tantear amistades, o sencillamente pasar el rato entrenando este arte retórico de placer común y seducción. Y es que la única meta, muchachos, es conseguir chicas. Es así.

Ah, pero hay algo más, un revés malicioso y magistral, una trampa infalible de estos laboriosos vivos, que cuando se descubre no queda sino aplaudir y ponerse a recuperar el tiempo perdido: en el proceso también hay víctimas.

Éstas no son mujeres (pues lo que a ellas les ocurre no es desgracia sino vida, experiencias y algo que también pueden elegir o no), quienes desfallecen son jóvenes e inocentes muchachos que (como les ocurre a los nórdicos con el alcohol) chocan contra algo que no les enseñaron a gestionar y malinterpretan su finalidad... De pronto creen que era a ellos a quienes se estaba hablando, encuentran en los enunciados de los hijos de Gardel la respuesta a su nula preparación emocional, a su poca personalidad, y de pronto comienzan a vivir según unos ideales cuya intención de consumo era no más que un momentáneo desbloqueo.

Los que hablan de Hombres Sensibles dejan así fuera del juego a inmaduros, pusilánimes, necios, inocentes e inexperimentados; pues con las líneas mentales que estos pequeños melancólicos adoptan no se puede conseguir más que desasosiego, y la única entidad femenina que los acompañará será la tristeza. Y a la vez que estos sabios están empujando a una existencia penosa a estos hombrecillos sensibles presentes, observan la reacción de las impresionadas minas y pendejitas en la sala, para luego cosechar lo sembrado con años de esfuerzo.

Los Hombres argentinos ridiculizan al mierda de Werther y a su estupidez inverosímil, pero Goethe, ese grandísimo genio follador, es reverenciado como el puto amo.

CarlosT dijo...

La ausencia

La ausencia ha de entenderse como una pérdida. En este sentido, no se trata de una mera inexistencia, sino de una desaparición, de una carencia surgida, de un vacío implantado de súbito en el alma de una persona. Es precisamente este carácter inesperado y repentino el que hace que la ausencia deje una huella tan profunda y dolorosa, una huella melancólica que impulsa a los hombres a volver atrás. Poseídos por el recuerdo del ser perdido, tratan de perseguir su estela y corren sin rumbo, desorientados, con la esperanza de recuperarlo.

Existen varios grados de ausencia que, en general, vienen determinados por dos factores: la naturaleza de la persona que sufre la ausencia y el significado de la persona ausente, pues tan solo aquellos seres que llenaron nuestra mente de nuevos pensamientos o nuestro corazón del amor más puro y verdadero causan dolor en el alma cuando se marchan. Quienes sean más tendentes a la nostalgia padecerán la ausencia con más intensidad; una fuerza invisible les hará mirar al pasado y les impedirá girar la cabeza.

La persona amada que nos abandona es responsable de una de las ausencias más agudas, dado el inmenso espacio que queda vacío tras su marcha. Este tipo de huellas son prácticamente indelebles, pues a menudo el propio sujeto hace todo lo posible por mantener el recuerdo. Decide bañarse en mares secos y no es consciente de que el sol puede llegar a matarlo de sed. Vive en un espejismo que en otro tiempo no lo fue y llega a experimentar episodios de locura que lo trasladan a una especie de limbo entre el pasado y el presente.

Lo cierto es que la ausencia puede entenderse también como una auténtica patología. En lugar de tratarse de una enfermedad causada por un virus que penetra en nuestro organismo, su etiología se encuentra en la no presencia de un ser, es decir, en el vacío creado repentinamente y en la conexión a un recuerdo que, poco a poco, pierde su color. Es entonces, cuando el recuerdo se vuelve translúcido, el momento en el que podemos afirmar que el sujeto se habrá recuperado de la ausencia que sufría. La enfermedad, sin embargo, seguirá latente en su cuerpo y es probable que se produzcan rebrotes puntuales, pero una pequeña dosis de olvido bastará para sumir al recuerdo en otro sueño. Nadie sabe cuándo volverá a despertar.

Kahuna Nui dijo...

Encuentre el intruso

a) Heroína
b) Nostalgia
c) Láudano
d) Melancolía
e) Opio
f) Mesa de billar

M. dijo...
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CarlosT dijo...

Pura expresión personal, intransferible, con creación y apariencia poética no demasiado fingida ni demasiado lograda, avivada ante acontecimientos recientes, independiente de cualquier otra idea. Así es.

M. dijo...

El camino a la madurez no siempre es agradable, pero está prohibido darle la espalda.
Rebozarse en weltschmerz jamás es agradable ni para el que lo hace ni para los que le rodean.

Ya está bien, hay que echar palante con cojones, ese es mi único consejo.

Loscercarlos dijo...

Yo no veo incompatibilidad entre seguir adelante, en escenarios nuevos y con nuevos actores, con toda nuestra ilusión y voluntad, y recordar siempre dentro de nosotros a los que ya no están, o están lejos de nosotros. Y creo que las dos cosas pueden ser igualmente intensas y verdaderas: podemos disfrutar con todo nuestro corazón de nuestro estado actual y al mismo tiempo añorar terrible y dramáticamente los tiempos pasados. Lo digo porque me ha pasado, me pasa y me pasará.